Mi evidencia

Hook se lanzó sobre Emma derribándola al suelo, y el tiempo pareció detenerse.

Emma en el suelo, Hook encima de ella intentando hundir su garfio directamente en su corazón.

¿Conseguiría Emma luchar?


Emma POV

No podía más, no tenía más fuerzas, sentía cómo toda mi energía desparecía, mi cuerpo no iba a tardar en ceder. Mis músculos estaban en tensión, mi respiración sofocada y mi corazón golpeaba contra mi pecho. Sentí el sudor perlar mi frente y deslizarse en pequeños ríos por mi rostro, haciendo que mis ojos picasen y mi visión se hiciera borrosa.

Sin embargo tenía plena consciencia del cuerpo que estaba sobre el mío. Ese cuerpo me mantenía firmemente contra el suelo. Era consciente de esa mano derecha apretándome el cuello y de la falta de oxígeno que ello acarreaba, y el garfio no lejos de mi corazón que de momento lograba mantener a distancia no sé por obra de qué milagro. Pero se estaba acercando milímetro a milímetro, y sabía que pronto se me acabarían las fuerzas para luchar, pronto moriría.

Había imaginado muchas veces cómo moriría. Esas veces en la que iba a parar con una familia violenta, imaginando morir bajo los golpes del padre o ahogada por la madre cuando me bañaba. Imaginé morir ese día con la última familia de acogida, cuando durante la noche el padre se deslizó discretamente en la habitación que compartía con otra hija, y se acercó despacio a mí mientras yo fingía dormir, cuando acarició mi mejilla y cuando se inclinó sobre mí, después cuando lo empujé violentamente con un golpe en la nariz antes de escaparme por la ventana sin regresar jamás.

Me vi morir durante esas largas noches que pasé en la calle, en el frío, sin lugar a donde ir, ni dinero para comer.

Creí morir en esa prisión después de que Neal me abandonara, rodeada de mujeres mucho más violentas que yo.

Había pensado tantas veces que iba a morir, pero nunca había tenido miedo porque en esos momentos no tenía nada que perder, porque yo solo quería huir de esa vida miserable y solo la muerte me ofrecía una oportunidad de salvación.

Pero en ese momento tenía miedo porque tenía tantas cosas que perder, porque si me iba sabía que Regina sufriría, sabía que ella se hundiría una vez más en las tinieblas y era lo que yo no quería en absoluto. Si me iba Henry perdería a sus dos madres y no podía dejar que eso sucediese.

En ese momento no quería morir, porque quería disfrutar de esos momentos con Regina una vez más. Quería poder formar una verdadera familia con ella y con Henry.

Quería poder dar a Regina su Final Feliz, el que ella se merecía.

Pero mis fuerzas me estaban abandonando, mi brazo, el que sostenía el garfio, se debilitaba cada vez más, y estaba luchando firmemente por mantener mis ojos abiertos a pesar del cansancio.

Y después lo escuché, su voz, la escuché como si estuviera a mi lado, como si me susurrara al oído y comprendí que se debía a nuestra particular unión.

«Emma…»

Percibí su sufrimiento detrás de esa palabra, su inquietud y lo que también parecía resignación. Y comprendí lo que estaba pasando cuando un atroz sentimiento de angustia me retorció las entrañas. Su madre la iba a matar porque ella se negaba a obedecerla, porque no era la amable hija que obedecía sus órdenes y porque ella no tenía corazón.

Ni siquiera podía amar a su propia hija.

No quería permitírselo, ella no podía matarla. La rabia ardía en mí, si pudiera, mataría a esa mujer ahí mismo.

Y después lo sentí, un calor inmenso nacía en mi corazón y se expandió por todo él, era reconfortante y tranquilizador, como si estuviera segura. Pero a continuación escuché el grito de dolor de Regina y no pude controlar mi cólera, el calor se hizo más intenso y tuve la impresión de que podría explotar.

«¡No! ¡Regina!»

No sabía exactamente lo que había pasado después, todo era una sucesión de imágenes confusas, pero todo lo que mi cerebro era capaz de registrar era el inmenso halo blanco que brotó de mi pecho y se expandió por toda la habitación, barriendo con todo a su paso y enviando a Hook y a Cora a varios metros.

Intentaba levantarme, pero mi propio cuerpo protestaba, ya no tenía más energía, estaba vacía, extenuada.

Tenía la impresión de que podría dormir durante cien años, pero Regina no salía de mi mente y me inquietaba saber cómo estaba.

Solo hice algo de esfuerzo para girar la cabeza y encontrarme con los orbes marrones donde podía leer la inquietud, la sorpresa y el amor antes de que todo se volviera negro.


Regina POV

Veía a Hook precipitarse sobre Emma y mi cuerpo reaccionó instantáneamente, la magia hinchó mis venas y se extendió por todo mi cuerpo como un torrente. Sin embargo, no tuve tiempo de dar un paso hacia ellos o de utilizar la magia, porque sentí unos lazos invisibles amarrarme violentamente contra la pared de la habitación y unas ramas espinosas enrollarse alrededor de mi cuerpo para mantenerme ahí. Algunas espinas se hundieron en mi piel a la altura de mis brazos y mis piernas, la sangre escapándose de las heridas. Retuve un gemido de dolor para no darle esa satisfacción a mi madre.

Ya le había dado demasiado crédito, pero después de todo lo que me había hecho, no podía dejar de amarla, quizás porque había sido ella quien me había traído al mundo.

Me había hecho sufrir tanto durante todos esos años.

Cuando le desobedecía, me escondía en el armario de mi habitación, detrás de los vestidos y otras prendas, pero siempre me encontraba y el castigo era severo. Los golpes repetidos en mis brazos dejándome marcas violáceas que se encargaba de hacer desaparecer con la ayuda de la magia. A veces se encolerizaba de tal manera que me pegaba en la cara, de ahí venía la pequeña cicatriz en el labio superior.

Después cuando fui lo suficientemente grande, colocó esa barrera mágica para que no huyera. Y después de eso vino el matrimonio forzado con Leopold.

Controlaba enteramente mi vida.

Pero yo ya no era esa pequeña débil que podía manipular como le viniera en gana. Había crecido, había aprendido de mis errores.

«Creía que habías aprendido la lección cuando maté a ese palafrenero, el amor es debilidad y lo será siempre. Pero aparentemente esa idiota de Salvadora te lo ha hecho olvidar, el hecho de que sea tu Amor Verdadero no quiere decir que no sea tu punto débil. Ella causará tu pérdida»

«No comprendes nada, Madre. Emma me salvó de mí misma y de aquello en que me convertiste»

«Si realmente te hubiera salvado, no te encontrarías donde estás ahora. ¿Cómo puedes amarla? Es la hija de Snow o ¿has olvidado lo que esa pobre huérfana te hizo?»

«No le he olvidado, pero he acabado con todo eso, con la venganza, ya se ha derramado demasiada sangre. Ahora solo quiero vivir»

«¿Y de verdad crees que esa gente a la que has maldecido van a dejarte vivir? Te matarán en cuanto pongas un pie en el otro mundo. A menos que vengas conmigo, juntas podremos hacer grandes cosas»

«Estoy dispuesta a arriesgarme y regresar con Emma. Nunca más confiaré en ti, ya me has traicionado demasiado. Ya no serviré para tus planes de poder, lo harás sin mí, pero si te acercas a mi familia, no dudaré en matarte»

«¡Hija ingrata! ¡Sin mí no serías nada, no serías una reina y no poseerías magia!»

«Ya no soy una reina y lo único que has hecho por mí es destruirme»

Vi la cólera apoderarse de los ojos de Cora que se había acercado a mí durante nuestra discusión y un miedo atroz me provocó náuseas.

Una rama se deslizó lentamente hasta mi cuello y lo apretó con tal fuerza que me cortó la respiración. Cada vez me costaba más hacer llegar el aire a mis pulmones y mi visión se hacía borrosa. Mi madre se acercó a mí y tras ella pude ver a Hook y a Emma, aquel encima de ella. Observé atentamente a Emma y pude ver que, al igual que yo, estaba al borde de sus fuerzas.

«Una última vez Regina, ven conmigo»

«¡Vete al infierno!»

La rama que rodeaba mi cuello se apretó y mis ojos dejaron los de Cora para posarse sobre Emma.

No sabía si iba a funcionar, pero debía intentar transmitirle mi pensamiento.

Emma

Fue todo lo que logré decirle antes de que las ramas que mantenían mis brazos y mis piernas se apretaran y de que un dolor lacerante atravesara mis miembros arrancándome un grito de dolor que no pude contener. Vi la sonrisa de satisfacción estirar los labios de mi madre y en ese instante hubiera querido poder matarla.

Sentía la presencia de magia en la habitación, pero no provenía de mí ni de mi madre, y cuando giré mis ojos hacia Emma, pude ver un halo blanco salir de su pecho antes de que se expandiera por toda la habitación.

Hook fue proyectado hacia atrás inmediatamente y mi madre no tardó en seguirlo.

Los lazos que me mantenían contra la pared desaparecieron y caí pesadamente al suelo.

Me hizo falta un momento para recuperar mi respiración y poner mis ideas en orden.

Cuando finalmente levanté la cabeza, mis ojos se cruzaron con los esmeralda de Emma, y me di cuenta de lo que acababa de pasar. Ella había utilizado la magia, quizás inconscientemente, pero en todo caso poseía magia.

Pude ver cómo la tensión abandonaba su cuerpo y adiviné que la magia la había dejado sin energía.

Quería hablarle, pero ella perdió al final la consciencia, los últimos acontecimientos la habían agotado.

Miré a mi alrededor, Hook y mi madre estaban aún en el suelo, inconscientes, pero, ¿por cuánto tiempo? Debía darme prisa en salir de ahí.

A pesar de las protestas de mi cuerpo, logré ponerme de pie y caminar con dificultad hacia Emma.

Me arrodillé ante ella y tomé su pulso para comprobar que estaba viva, solté mi respiración, que no me acordaba de haber retenido, cuando sentí sus latidos bajo mis dedos.

La atraje hacia mi cuerpo y la acuné dulcemente en mis brazos.

El medio más rápido para marcharnos de ahí era que nos transportáramos, pero no sabía si tendría la suficiente fuerza.

Después mi mirada se posó en el armario y un nudo se formó en mi garganta. Sabía que habría necesitado mis reservas de magia a pleno rendimiento para poder activar el portal, pero estaba casi al límite. Comprendí que no tenía otra elección, no podía dejar que Cora pusiese sus manos en él, así que cerré los ojos y me concentré en el armario, y con un gesto de muñeca hice que este se incendiara. Veía reducirse a cenizas nuestras esperanzas de regresar junto a nuestro hijo y todo lo que esperaba es que existiese otro modo de crear un portal.

Una lágrima se deslizó por mi mejilla, pero en seguida la detuve, no era el momento para compadecerse de uno mismo. La prioridad era llevar a Emma a un lugar seguro para que se recuperara. Escuché un ruido a mi izquierda, y cuando miré en esa dirección pude ver a alguien moverse. Mi tiempo se había acabado y con mis últimas fuerzas pude hacernos dejar el castillo. Las llamas aún devorando el armario.


POV del narrador

Finalmente reaparecieron en la misma gruta donde habían pasado los últimos días.

Dichosamente, antes de marcharse habían olvidado una de sus bolsas, lo que les permitió tener un poco de agua y comida en ese momento, y además había una manta. Regina extendió con cuidado a la rubia en el suelo y se sirvió de la chaqueta de esta para hacerle una almohada. Cogió la bolsa y sacó el agua, bebió ávidamente la mitad y decidió dejar la otra para Emma. Devoró también dos bizcochos, la magia exigía todas sus fuerzas y la fatiga la atrapó. Guardó la botella de agua y sacó la manta.

Se echó al lado de la rubia, su cabeza apoyada en su pecho desde donde podía oír su corazón y cubrió el cuerpo de las dos con la manta.

Murmuró un ligero "Te amo" antes de finalmente caer dormida, olvidando todas sus preocupaciones y esperando encontrar un poco de paz en sus sueños.