All the Lost Souls
-Blank-
Aaron Black sonrió cuando vio atreves de la ventana la figura de su madre aparecerse en la propiedad, paso sus pequeñas manos por su cabello lacio y alzo sus manos al aire en forma de saludo, en intento vano de que ella lo viera. Corrió escaleras abajo con cuidado de no tropezar mientras se agarraba de barandal blanco, su madre siempre le había dicho que tuviera cuidado. Tio Raleigh lo había ido a recoger de la escuela en lugar de su madre y lo había dejado con su tía Beth en aquella gran cabaña.
No es que a él le hubiera molestado ese cambio, su Tía Beth siempre encontraba maneras de entretenerlo y consentirlo aunque en esta ocasión la susodicha se hubiera quedado dormida mientras jugaba con él..
Salto los últimos escalones con poca dificultad, cayendo sobre la alfombra de color vino que le rozo las palmas de las manos, al mismo tiempo que la puerta se habría y la imagen de su madre con sus ropas rotas y quemadas, sus cabellos largos siempre peinados en nudos y el aroma que tanto adoraba de ella se había transformado en uno de humo. Oh, y sus bellos ojos que compartía con el estaban tan tristes que sintió ganas de llorar. Sus pequeñas manos se hicieron puños al darse cuenta que no podía hacer nada para ayudarla y apretó la mandíbula ante tales pensamientos.
Y su madre escucho tal sonido.
Rose Weasley, que miraba atreves de las ventanas desde que entro en la cabaña giro su cabeza con fuerza y sorpresa al ver a Aiden parado, apretando sus puños y con una mirada decidida en sus ojos azules. Avanzo con cuidado hacia él, dándose cuenta que sus piernas le dolían al igual que la quemadura que tenía en su espalda que no dejaban de sangrar, Aiden la miraba con algo que aun no podía descifrar y si mirabas con detenimiento podrías observar como su pupila azul se tornaba a sus alrededores de dorado.
Mi pequeño lobo.
Aaron Black olvido todas sus conversaciones consigo mismo y corrió a brazos de su madre, enganchando sus brazos alrededor de su cintura con fuerza, sintiendo como sus ropas aun conservaban la tibieza del fuego.
†
Anabelle Black salió decidida de su casa después de hablar con Bethany sobre la seguridad de Aaron, sus ropas ahora impecables y su cabello recogido en una coleta alta, mientras que buscaba en su bolso un papel en donde pudiera escribir una nota. Su mano rozo una vieja fotografía que aun mantenía de su familia que Merlín sabrá por qué y sacudió su cabeza metiendo aun más su mano y encontrando lo que buscaba.
Saco el pedazo de pergamino y con su varita escribió:
C, mis 82 fueron exterminados, es tiempo de que te vayas de Londres y busques a Marie Louise, ella te ayudara a eliminar cualquier rastro tuyo.
Cuidate.
R.W.
Sabía que era peligroso firmar con su verdadero nombre pero era todo lo que le daría paz a Carson, la joven bruja se movió con agilidad sobre las hojas secas de los arboles llevándose dos dedos a la boca y soltando un silbido, segundos después una lechuza gris de pequeño tamaño se acerco volando y coloco en su hombro, aprovechando la posición del ave enrollo el pergamino y dio una palmada al ave.
Suspiro con un peso menos cuando vio a la lechuza volar tan lejos que ahora era un simple punto negro. Anabelle regreso al interior de su casa, encontrando conformidad en el calor de la chimenea y el aura de tranquilidad del interior pues después de aquel encuentro del día anterior en el que Aiden la había visto en ese horrendo estado y espero que el cambio de pupilas de debiera aun efecto de la luz y no al hecho de que su hijo ya estuviera llegando al punto de transición.
Aún le falta tiempo, se dijo a sí misma.
Dados los eventos de último momento, decidió que era tiempo de hacer un cambio de planes, Slavick ya había sido asesinado por Robert dos días antes y por el momento no tenían mucho de qué preocuparse más que mantener sus vidas como magos normales. Le entretuvo la idea de ir en busca de trabajo y sonrió sin poder evitarlo.
Aunque la esposa de Slavick en poco tiempo se volverá un problema.
Para entonces ya se había aparecido en el centro de Gravesend, donde sabía muy bien que tenían uno de los escondites de aurores más grandes, al menos cuando ella aun sabia de ellos, y caminaba a paso ligero por enfrente de la Iglesia Gótica que siempre le había llamado tanto la atención, giro a la derecha y entro a un callejón repleto de botes de basura verdes y a reventar de desechos pero aun así continuo caminando hasta llegar al final del callejón y estiro la mano con cuidado, observando cómo esta desaparecía atreves de la pared.
Veo que ese viejo hechizo aun funciona.
Así fue como después de la mano todo su cuerpo le siguió, una vez después de que la sensación gelosa de atravesar la pared desapareció saco su varita y la paso por su cuerpo murmurando un hechizo de invisibilidad sobre ella misma. Hacía 5 años que no entraba a este lugar que solía ser donde Albus, James, Lily y ella se ponían en busca de secretos del pasado de sus padres mientras estos trabajaban en sus respectivos estudios.
Ellos solían ver álbumes de fotografías que la mayoría de las veces eran recortes de periódicos.
El lugar no era muy grande, era más bien la continuación del callejón pero a diferencia de él otro en este había una puerta.
Una puerta que se habría con la sangre de solo ciertas personas.
Anabelle se pregunto si su sangre aun funcionaria.
Con cuidado coloco su dedo índice en la cerradura de la puerta y sintió un pellizco seguido por el sonido de la puerta abriéndose. Aquel era un hechizo un poco oscuro que le había sorprendido, aun mas al saber que su Tío Harry había sido el de la idea.
Oh, su tío Harry, ¿qué tan decepcionado habrá estado? Luego recordó que nadie en realidad sabía que había pasado con ella, pero sospechaba que Harry Potter sí. Sacudió la cabeza una vez más y sonrió empujando la puerta. Esto era para lo que había entrenado tanto tiempo, esto era lo que ella ahora era. Miro a su alrededor y miro el sillón mullido que estaba al lado de la chimenea, luego miro las sillas y mesas que a duras penas se mantenían de pie. Continuo caminando entre los pasillos, pasando por algunas puertas que daban a las habitaciones, y entro a la cocina donde una estufa eléctrica y algunos vasos de vidrio junto con embases vacios de cerveza se encontraban.
Al parecer aquel lugar no había sido habitado desde hacía algún tiempo, se carcajeo ante la idea de que hubieran dejado de buscarla pero conociendo como eran de sentimentales supo que nunca iban a dejar el tema por la paz. Después de ese pensamiento sintió su cabeza más despejada y se puso en busca de los papeles que necesitaba en el viejo escritorio de su padre que se encontraba en una de las habitaciones vacías. Rebusco entre los papeles y fotografías viejas que intentaba ignorar, hasta que finalmente encontró el papel que tanto buscaba.
Anabelle Black sonrió con una sonrisa tan macabra que cualquiera que la viera nunca diría que esa hubiera sido Rose.
†
-Scorpius, Scorpius.- murmuro una voz en su oído y sintió como una suave mano se deslizaba por su pecho hasta llegar a su abdomen ocasionándole escalofríos.
Con dificultad abrió los ojos y levanto una mano para tallárselos, ya despejado logro enfocar en la bella mujer que se encontraba a su lado, su cabello castaño claro un poco revuelto, sus labios aun hinchados después de aquella sesión de besos que llevo a algo más y su delicado cuerpo semi oculto por la sabana. Scorpius le sonrió a la mujer antes de girar sobre sí mismo y atraparla entre su cuerpo y besarla, esa era su única manera de liberar tensiones.
Acaricio las suaves mejillas de la joven antes de sumergir su mano entre sus suaves cabellos profundizando el beso aun más, podía sentir como su amigo se emocionaba un poco ante tales y hechos y pensó "Una ronda más no puede doler".
Pero su momento de placer fue detenido por unos golpes en la puerta de su habitación y molesto abrió sus ojos, recargándose su frente contra la de la joven admirando sus ojos verde claro que le sonreían. Él simplemente se sentó en la cama, beso su cuello y levanto sobre el suelo frio a ponerse ropa.
Cuando tenía toda su ropa puesta abrió la puerta encontrándose con Alice Longbottom y su tierna mirada. El la miro con irritación provocando que la joven se moviera nerviosamente en su lugar.
-Buenos días, Scorpius.¿Qué tal amaneciste?-pregunto y sin esperar que el pudiera abrir la boca, echo un vistazo a su habitación donde la mujer de la noche anterior aun seguía y sonrió pícaramente.-Veo que bien, me alegro por ti. Solo quería avisarte que hoy tenemos reunión en la casa de Ron y Albus quería que te presentaras ahí a las 7 de la noche. Hubo un incidente en el Ministerio y ya no podrá ser ahí.
Y sin una palabra más Alice se dio la vuelta sus cabellos rubios y ondulados botando en su espalda.
Scorpius levanto una ceja.
¿Albus había organizado una reunión?
Pero esos pensamientos se esfumaron cuando vio a Sally aun en envuelta en sus sabanas y sonrió.
Un poco de diversión no le haría nada de daño.
Por el resto del día se pudieron escuchar ruidos provenientes de la habitación de Scorpius Malfoy.
†
Cuando Rose encontró lo que buscaba se dio cuenta de que ya iba a ser hora de ir a recoger a Aiden, se apresuro a recoger todo lo que le faltaba y cerró la puerta sin cuidado detrás de ella, salió del callejón y se apareció unas cuantas calles de la escuela. Cuando finalmente llego las puertas de la escuela espero pacientemente junto con los demás padres, sin prestarles atención, su único pensamiento puesto en recoger a Aiden, avisarle a los demás y largarse de Londres por unos días.
Cuando Aiden salió con su mochila rebotando en su espalda y una sonrisa contagiosa ella le sonrió de regreso y caminaron unas cuantas cuadras, después se pararon y Rose miro a Aiden con cuidado.
-¿Listo?
A lo cual Aiden respondió con una sonrisa.-Siempre.
Juntos se aparecieron en el bosque y caminaron hasta que entraron al campo de protección y pudieron ver la cabaña con las luces encendidas en todas las habitaciones, dándole a entender a ambos que había casa llena. Aiden se soltó de su mano y salió corriendo ansioso de saludar a Robert y ver que regalo le había traído en esta ocasión.
Pero cuando abrió la puerta no se encontró con ningún regalo si no el torso ensangrentado de su tía Bethany en un sillón. Aiden se quedo parado estático hasta que llego Rose y le murmuro en el oído que subiera hasta su cuarto y no bajara, Aiden asintió después de darle un asentimiento de cabeza a Robert en forma de saludo.
Rose se acerco a su amiga con preocupación evidente en la cara, ¿Qué andaba haciendo Bethany que le ocasionaron esto y quien? Raleigh estaba atareado murmurando hechizos para detener la sangre que poco a poco fue regresando al cuerpo de la joven que seguía inconsciente. Cuando por fin logro quitar su mirada del cuerpo de su amiga miro a Robert esperando una explicación y este le hizo señal de ir a la cocina.
Ambos caminaron sin prisa y se sentaron en la meza del comedor, Robert moviendo sus dedos sobre la superficie con la mirada perdida. Después de unos minutos miro a Rose y en voz clara pero obviamente cansada dijo,
-Fue atacada por unos magos del ministerio cuando se intento colar a una de las oficinas donde estaba por iniciar una reunión, el objetivo era escuchar la reunión pero Bethany se distrajo por unos documentos y fue herida, logro escapar vagamente y se apareció afuera del campo de protección, toco su marca y convoco a Raleigh antes de desmayarse, que la encontró desangrándose.
Ella ya había más o menos creído que algo parecido habría ocurrido, pues magos oscuros como ellos no había muchos, y el hecho de que alguien hubiera podido herir a Bethany tenían que haber tenido mucho poder.
Esa mujer era como un torbellino cuando se combatía.
Rose se levanto de la mesa y comenzó a caminar por la cocina, puso a calentar agua para el té y se inclino con los codos sobre la barra, pensando. Si habían encontrado a Bethany la reunión se tuvo que haber pospuesto para otro momento, y como habían elegido que fuera en el ministerio ahora tenía que ser en otra parte, ¿Pero dónde?
La casa de tus padres.
La mente de Rose comenzó a dar vueltas, la casa de sus padres junto con la de los Potter siempre eran donde se organizaban las reuniones más importantes, pero ¿Cómo escabullirse y resaltar sospechas?¿Sería realmente adecuado? Tres años sin ver a su familia y ahora parecía que se los encontraba en todas partes.
Rose sonrió y miro a Robert, que la miro con suspicacia.
-Vamos a enseñarles que con los nuestros no se juega.
Y Robert le regreso la sonrisa, una sonrisa que prometía venganza, y Rose no sintió ningún remordimiento.
Esta era su verdadera familia.
†
Albus Potter se paseaba por toda la casa, sus manos aferrándose con fuerza a sus cabellos casi provocándole lagrimas, el stress lo estaba consumiendo, los ataques de mortifagos eran cada vez mas y mas, incluyendo el de ese mismo día, no podía creer que esa bruja se les hubiera escapado, todavía recordaba la carcajada malévola saliendo de la boca ensangrentada de la bruja.
-A nosotros nunca nos van a ganar.
Esas palabras eran como ecos en su cerebro, la bruja después de pronunciar eso se había esfumado, herida y casi inconsciente, pero lo había logrado y eso no podía más que impresionar y asustarlo, pues esa bruja tenía bastante poder para poder hacer eso.
-Veo que estas por explotar amigo.-Albus se giro sobre sus talones encontrándose con Scorpius Malfoy recargado en una de las paredes. Se le veía mucho más relajado que antes, casi feliz y no pudo más que contagiarse un poco y relajarse.
Albus dejo caer sus hombros y se paso una mano por la cara. La reunión estaba por empezar en unos minutos y aun quedaban personas de llegar.
Ambos amigos se miraron unos segundos antes de avanzar hasta la sala, donde algunos de la Orden ya estaban y miraban expectantes a Albus. Él les sonrió a sus tíos que estaban en unas de las sillas de enfrente y lo miraban con ánimo. Era todavía sorprendente como después de tanto tiempo aun tenían esperanzas de que Rose fuera a aparecer de la nada, con sus revoltosos cabellos rojos y carcajadas sonoras. Casi sonreía cuando se empezaron a escuchar carcajadas junto con el familiar Crack!
La única diferencia era que aquellas carcajadas eran tenebrosas y mandaban escalofríos por todo su cuerpo, ocasionando que Albus abriera los ojos como platos ¿Cómo era posible que se pudieran meter a ese campo de protección? ¡Solamente los de la Orden podían!
No poco después rayos de colores comenzaron a chocar contra las ventanas destruyendo los vidrios, dejando entrar aun más maldiciones que destruían el interior de la casa. Hizo contacto visual con Scorpius y Frank Longbottom y con varitas preparadas se dispusieron a salir a contraatacar cuando se escucho,
-Salgan, salgan de donde quiera que estén.-Dijo una voz femenina al otro lado de la puerta seguida por una carcajada masculina.
Albus pudo sentir como Scorpius se tensaba junto con él, esa voz era tan familiar pero al mismo tiempo desconocida. No podía ser posible. Albus se giro para encontrarse con sus tíos mirando la puerta estupefactos, probablemente pensando lo mismo que ellos.
Lamentablemente su momento de desconcentración casi les cuesta la vida.
-¡BOMBARDA!
La puerta de la casa salió despedida chocando contra Frank y lanzándolo al piso como si fuera una marioneta, dejando una pequeño charco de sangre. Los demás simplemente cayeron al suelo por el impacto.
Por la puerta se pudieron observar dos sombras, una más grande que la otra. Al ver el destrozo provocado se escucharon aun más carcajadas.
-Oh, Franky, no tan valiente ahora, ¿o sí? Así ensangrentado me gustas más.-La voz de la joven mando choques eléctricos a todos los presentes, aclarándoles que no era Rose.
Cuando el polvo y la neblina de las maldiciones se fue disipando y los presentes se quedaron impactados al ver a una hermosa mujer limpiándose las uñas con su varita y a un hombre alto con la varita apuntándolos. La mujer tenía el cabello negro azabache y le llegaba hasta la cintura y el joven se le notaban los músculos aun bajo su túnica. Finalmente la joven levanto sus ojos que chocaron con los de Albus y el no pudo evitar contener la respiración, sintió como la mano de Alice encontraba la suya y se la apretaba casi dándole animo, aquella chica tenía casi la misma mirada de Rose, pero esta estaba cargada de odio y burla.
Albus miro a su alrededor observando que ellos eran 10 contra 2 y que seguramente no faltaban en llegar los demás. Era imposible que ellos les pudieran ganar. El joven de ojos verdes no pudo contener una sonrisa que la joven vio.
-Pensamientos como ese serán los que te llevaran a la ruina, Potter.-La joven escupió su nombre con odio y antes de que nadie pudiera prevenirlo alzo la mano y de ella salió una llama que los circulo, provocando gritos ahogados de los presentes.
Nadie atacaba por que estaban demasiado sorprendidos ante las palabras de esa mujer.
Ella simplemente se rio y camino entre ellos, las llamas abriéndole paso hasta que estuvo a un metro de él.- Hemos hechizado toda la propiedad para que nadie sea capaz de Aparecerse.
-Pero la verdad es que venimos en paz.-pronuncio el hombre hasta posarse al lado de la joven, colocando un brazo alrededor de la cintura de ella.-Simplemente venimos a advertirles que si atacan a alguno de los nuestros sufrirán terribles cosas.
A Albus no le gusto la amenaza y por alguna razón tampoco el hecho de que tocara la cintura de la joven, Albus se dispuso a levantar su varita para hechizarlo pero la altura de las llamas incremento, obligándole a retroceder algunos pasos.
-Ese fue un mal movimiento.- soltó la joven riéndose y de un movimiento de varita todos salieron expulsados por segunda vez, pero en esta ocasión rozando las llamas de sus alrededores.
La penetrante mirada de la joven se poso sobre Scorpius que la miraba atónito. Ella le sonrió antes de tirar su cabeza para atrás y carcajearse como solo Bellatrix Black lo lograba hacer.
Una carcajada desquiciada.
-Mi nombre es Anabelle Black, y es un placer conocerlos.
Después de eso el infierno se desato.
†
Hola, hola! ¿Sorpresa? Primera vez que cumplo mi promesa de actualizar rápido, espero que les haya gustado. Aquí les dejo un capitulo con un poco de acción.
5:35pm
