Seré honesta con ustedes, jamás había hecho una historia con romance y comedia, esa es una de las razones por las que no actualizó tan rápido, pero hago lo mejor que puedo (aunque ha beses me da flojera XD). Pero espero que con el apoyo de todos ustedes me orienten a mejorar, dándome ideas graciosas o candentes para algo romántico. Siempre estoy dispuesta a aprender algo nuevo.

Siempre pueden escribirme por PM (Outbox – mensajes privados).


Cap.3

"¿Es miedo o decepción?"

Debido a mí molesto e inconveniente hipo una vez más permanecí en silencio. Astrid se disculpo por reírse para luego desafortunadamente retirarnos a nuestros debidos deberes. Luego de un largo recorrido por la aldea y agotadores consentimientos anocheció finalmente; finalmente pude llegar a casa. Abrí la puerta y de inmediato un aroma desagradable golpeo contra mi nariz.

- ¿Pero que es ese olor? – me cubrí la nariz repulsivamente aunque en parte tenía el presentimiento de saber la fuente del mal aroma.

- Oh, llegas justo a tiempo. Experimentó algo nuevo, vegetales con leche de jack. – respondió mi madre así aclarando mis dudas.

La descripción del guiso provoco que casi eructara en disgusto. Sip, de tan solo olerlo ya quiero vomitar.

- No gracias… yo paso. – añadí con intención de subir a mi habitación.

- Claro que no – me reprendió a mitad de escalera. - Has trabajado muy duro en la aldea estos últimos días, y aun queda mucho por hacer, necesitas comer. – ordeno sirviendo un plata con el guiso sobre la mesa. – Ahora siéntate y come.

Retorcí la expresión sin que ella lo notara y camine hacia la silla como niño regañado. Me senté y vi de forma extraña como el guiso de aspecto descolorido burbujeaba en el plato; sentí como mi estomago se retorcía y para nada coloque las manos sobre la mensa, no me atrevía ni siquiera a sostener el cubierto. Chimuelo curioseo por encima de mi hombro y lentamente inspecciona el guiso con la nariz; sus ojos se encogieron y su nariz se arrugó asqueado, el aroma era tan horrendo que salió corriendo para una esquina como gato rabioso. Si Chimuelo había reaccionado con horror de tan solo olerlo… imagínense comerlo.

- Oye, mamá… ¿que estabas haciendo en la colina del salón?. – interrumpí la cena intencionalmente.

Ella bajo la cuchara y se quedo en un largo pensamiento.

- Nada en particular, solo charlaba con tu padre, es todo. – me ignoro con una gran sonrisa.

- Lamente… que no hayas podido pasar más tiempo con él.

- Tonterías, tu padre y yo nos pudimos reconciliar y además, recuperar algo importante en mi vida. – me sonrió dándome la cañar de que yo era eso tan importante. – Anda come, necesitaras fuerzas para mañana.

Olvide por completo el estofado. Escapar de esto era imposible pues decirle un "No" a una mujer que ha vivido por vente años con los dragones es como ganar un pasaje directo al infiernos. Tome el cubierto y lentamente lleve el guiso hacia mi boca y luego de pensarlo probé; y al día siguiente…

- Oooh, mi estomago…me duele. – me queje tumbado en la cama, Chimuelo estaba a mi lado viendo mi agonía. – Mamá quiere matarme. – dicho esto Chimuelo resoplo un preocupado "eso parece".

Comencé el día en la fragua, Bocón necesitaba una mano para terminar barios encargos atrasados de las sillas para dragones. Sin dudas me recibió con un abrazo desesperado pues los Rushos lo habían amenazado con incendiar su casa si no recibían sus entregas. Sin demoras comencé atrabajar en las sillas, corte, cosí, monte y diseñe; este es el trabajo que más amo, inventar pero este hubiera sido un buen días si no fuera por…

- Hipo, eres un muchacho espectacular, las sillas quedaron increíbles… ¿Hipo?... ¿donde estas muchacho? – recorrió el lugar con la vista. Y luego de escuchar un sonido gutural y atragantado entro al fondo de la habitación. Y allí me vio, arrodillado con una cubeta al frente en la que vomitaba la cena de ayer.

- ¿Pero que te paso? – pregunto, pero yo levante un dedo en señal de que me diera un segundo.

- Mi madre… eso es lo que pasa *Gggh*.

- Otra vez experimentando la cocina. – respondió simpáticamente aunque en su tono había un perturbador recuerdo de los primeros experimentos de mi madre.

- Tendrán que buscar nuevo jefe *Gggh* Si esto continua terminare con papá. – temblé por las nauseas.

- Nah, tomaras más que eso para matarte. Eres tan duras como un tronco, iguales que tu padre. – golpeo mi hombro causando una avalancha de nauseas en mi boca.

- *Gggh* pues yo no me siento así.

- Hipo ¿estás aquí? – escuche la voz de Astrid.

- Oh, por el amor de Thor *Gggh* no dejes que no me vea así… - suplique a Bocón.

Él se volteo y resalto de susto cuando vio a Astrid cerca de él.

- Bocón ¿has visto a Hipo?. Vi las nuevas sillas y quiero pedirle una nueva también.

- Amm, si… lo vi… pero no está aquí. – se trabó intentando sonar convincente.

Astrid levanto una ceja mientras se reclinaba incrédula.

- Si, como no. ¿Enserio donde esta? ¿Y que es ese sonido repulsivo?. – diciendo esto ella empujo a un lado a Bocón.

- Ese sonido repulsivo *Gggh* seria yo. – hable con un estremecedor asco en mi noto.

Ella asustado corrió a mi lado.

- ¿Pero que tienes? Estas pálido y tus ojos están rojos.

- He vomitado demasiado… es normal que estén rojos. – dije intentando sonar gracioso pero mi sarcasmo solo me llevo a vomitar más en la cubeta.

- Déjame adivinar. ¿Tu madre hizo otro estafado?. – añadió Astrid y débilmente asentí con la cabeza. – Bueno eso resuelve el problema. Bueno creo que las sillas de dragones tendrán que esperar Bocón, necesitamos un jefe sano y fuerte no uno enfermo y descolorido. – diciendo esto Astrid me ayudo a levantarme y salir de la fragua con la cubeta en manos.

Guiamos nuestros pasos a la casa de Ghoti, una anciana muda que por años ha sido la sanadora de la aldea. Ghoti preparo una extraña mescla de plantas y raíces que con cada removida en el cuencos tomaba la forma de un extraño liquido verde con aroma pesado. No sabía que era peor, el color del guiso de mi madre o aquel liquido verde que causo otra avalancha en la cubeta. Ella se acercó con el cuenco me sonrió y me lo ofreció. Yo en cambio retorcí la expresión con asco, no quería tomar el cuenco; viendo que hacia esperar a Ghoti, Astrid golpeo mi hombro amenazándome con la mirada de que debía tomarlo.

- Está bien. – respondí.

Tome el cuenco y lleve el líquido a mi boca. Extraños saberes invadieron mis amígdalas y saliva, la lengua se erizó y secaba con el rose de las hojas picadas, esto trajo otra cesación de nauseas consigo. Cubrí mi boca, no debía vomitar la medicina. Con un gran esfuerzo fui capaz de tragar cada gota del cuenco.

- Vez, no fue tan difícil. – alago Astrid.

- Dilo por ti misma.

Con esto agradecimos a Ghoti y nos retiramos, era de tarde pero sabía que como líder tenía mucho trabajo por hacer. Mientras bajábamos de la colina yo y Astrid conversábamos.

- ¿Te sientes mejor?

- Ahora que lo mencionas, ya no tengo nauseas. Es más… me siento con fuerza. – le enseñe mis músculos de lo bien que me sentía.

- Vez, y tu no querías beber el cuenco. – golpeo simpáticamente mi hombro.

- Ya vistes el color de esa cosa. De tan solo olerlo quería vomitar. – bromee con ella.

- Sabes, deberías decirle que no a la comida de tu madre si es que no te gusta. – comento.

- Estás loca. Es una mujer que ha vivido con dragones por veinte años, ¿sabes los ruidos extraños que hace cuando algo no le gusta?

- ¿Alguna vez le has dicho que "No"? – especifico.

Yo me detuve e encogí los hombros.

- Pues… no… nunca lo he hecho.

- Oh, por Dios. ¿Le tienes miedo a tu mamá? – se paro frente de mi con una sonrisa burlona.

- No, claro que no. – proteste… pero luego derive la mirada.

- Jajaja, si le tienes miedo. – burlo, pero su reacción fue seria al preguntar lo próximo. - ¿Por qué?

Baje la mirada y camine lentamente a la izquierda mientras expliqué.

- Si papá era fuerte conmigo… ¿Por qué mi madre no lo seria?.

- Hipo, no puedes comparar a tu madre con Estoico. Son dos personas muy diferentes.

- Si, lo sé, pero, tú eres una chica y eres dura conmigo. Además cuando le dije a mamá sobre detener a Drago… se molesto y más cuando vio la alta caudal de Chimuelo. Yo…no quiero que me vea con ojos de decepción.

- Entonces tienes miedo… pero no de ella… si no de ¿cómo pueda reaccionar?.

Avergonzado le dije que sí.

- Oh, Hipo. – me abrazo mientras decía lo siguiente. – Apenas la estas conociendo; es muy normal que estés nervioso al dirigirte a ella; además si bien lo piensas para ella esto también es nuevo. – me sostuvo de los hombros. - Apenas se enteraron de que ambos aun existían. Solo dale una oportunidad de ver lo que en verdad te ofrece. – me beso en los labios y de nuevo me abraso.

- Gracias Astrid… eso es lo que amo más de ti. – la apreté contra me pecho.

Quien no quería una esposa así. Que te escuche, te aconseje, te cuide y te haga sentir importante en esta vida. Sí, ella es la indicada; quiero hacerla mi esposa.


Lamento la tardanza pero el internet esta malo en mi casa. Además he estado ocupada practicando con mi nuevo juguete SIIIII FINALMENTE TENGO UNA "Wacom" una tableta grafica que te permite dibujar en computadora. No sé si ustedes conocen "Deviantart" pero hice una cuenta allí y publique mi primer dibujo de Chimuelo en ella. Mi nombre de usuario es "risuchan23" si les interesa ver el dibujo pasen y denle un "like" si sin miembros de Deviantart ^..^ se los agradecería mucho.