Cap.6:
"Siendo Uno"
La cena tuvo su parte desastrosa, Astrid reflejaba disgusto y no podía negar esa parte. ¿Cómo podría recompensar la noche?.
Por mi mente surgió una idea que acelero mi corazón e hirvió mi sangre. Lentamente voltee a ver la sintiendo como entonces mis mejillas se ruborizaban. Estaba tan hermosa e… irresistible. Gatee hacia donde estaba sentada y toque su mano, ella del tacto se resalto y levanto el rostro para mirarme; sus ojos estaban llorosos pero de alguna extraña razón el brillo que emanaban de ellos reflejaba hermosura. Astrid abrió sus labios de seguro para insultarme pero en el momento plante un beso forzoso. Cerré mis ojos apasionado aunque sentía que ella tenía los suyos bien abiertos de lo desconcertada. Sus manos apretaron mis hombros intentando quitarme de encima, pero la sujeción se debilito como la torcedura de su lengua. Al momento libere sus labios y con una voz casi drogada respondí jadeante en su oreja.
- Déjame recompensar la cena – rose mis labios tan cerca de su oído que Astrid se estremeció de tal forma que su jadeo provoco gran calor sobre mi piel.
La mente se me perdió de tal forma viendo como Astrid agujeraba mi alma con aquellos ojos que buscaban placer; en ese punto ya éramos uno. Latía y latía tan rápido mi corazón, que apenas podía mantener la respiración; estaba ansioso, excitado y loco… por tocarla. Me dije a mi mismo que nuestra noche seria perfecta, pero que más perfecto que esto; el cielo ya estaba preparado y habían velas a nuestro entorno como testigos de nuestro amor.
Mi cuerpo reacciono por sí y de un solo golpe tire los platos, todo lo que estorbaba la sabana que sería nuestra prisión. Delicadamente lleve a Astrid al suelo y comencé a besar su cuello de forma que ella clavaba sus uñas sobre mi espalda, ese dolor era placentero, tanto que pase mis labios ahora por sus hombros buscando más de su presión, de sus gemidos y de su piel erizada.
- Hipo… – jadeo mi nombre a medida que el sudor comenzaba a reflejarse por su frente.
Ella particularmente no quería decirme algo, la excitación la llevo a nombrarme, pues yo era a quien ella deseaba. Me abraso del cuello para lanzarme contra sus labios. Yo comencé a mover mis manos por debajo de su vestido, llegando a tocar sus glúteos piernas y la blanda piel de sus caderas. Jugué este juego por un rato lo suficiente para hacerla acercarse más hacia mí, de esa forma finalice por quitarle el vestido. Su cuerpo desnudo brillo en hermosura sobre mis brazos. Las mejillas de Astrid se ruborizaron de forma que ella derivo la mirada a otro lado con vergüenza.
- No hagas eso. – la sostuve del mentó para que devolviera la mirada.
- ¿Por qué no?
- Porque tus ojos son la parte que más quiero ver.
Diciendo esto robe otro sabor de sus labios. Astrid nuevamente aruño mi espalda esta vez con la intensión de sostener la tela de mis ropas que arrebató, así dejando mi pecho al desnudo. Ella rio, su carcajada profundizó mi oído como una invitación a continuar mi jugada. No podía dejar de besar su cuello, me gustaba oírla gemir, pero sus quejidos eran leves y no tan constantes. Sabía que una parte de mi la haría jadear como nunca.
Lleve mi mano izquierda al extremo del pantalón, y como un reflejo Astrid soltó mi cuello para ayudarme con el botón. En tres simples pasos quede desnudo pegado a su lado. Presos del frio de la noche pero calientes del éxtasis.
Astrid al principió dio un grito de dolor, pero fue disminuyendo con cada embestida. Yo compartí su dolor, enterré los dedos entre las sabanas buscando confortar ese ardor placentero. Jadeamos pero no encontrábamos como detenernos. Nuestros cuerpos se unieron en uno solo. Yo no podía sentir nada más que el calor de mi amada unido a mí. En respiraciones rápidas Astrid envolvió sus piernas sobre mis caderas permitiendo que mis mecidas de arriba hacia abajo lleven un ritmo con sus quejidos extasiados. Nuestra pasión llego al extremo de que tenía que besarla para que no escucharan nuestros quejidos, y luego de una pasión desatada llegamos al punto del "éxtasis" cayendo rendidos uno al lado del otro. No paso mucho para cuando recuperamos el aliento. Lo que experimentamos… no era algo que se pudiera explicar con unas simples palabras. Pero luego de un largo silencio Astrid rompió el esquema dando a mencionar en una dulce voz soñolienta.
- ¿Que hemos hecho?
Yo la abrase y esboce una sonrisa menos inocente, diciendo sin lamento.
- Ser Uno.
Este capítulo es inspirado gracias a los consejos de mi amiga Marley, quien ha sido un buen apoyo durante los capítulos ^…^
También agradezco a mi Tío por siempre darme una mano en mis futuros proyectos.
Nota: (Planeo que el cap.7 sea el último)
