Disclaimer: Los personajes y nombres y todo eso no me pertenecen. Ya.
Estaba esperando la llamada de Makoto ya que le había dicho anteriormente que iría a su casa porque quería ver junto a él un programa que estaban esperando y que a ambos les gustaba. Pero por alguna razón no había llegado y supuso que llamaría pero tampoco había sido así. Por lo regular Makoto no llegaba tarde, en realidad había veces que llegaba antes por lo que se estaba preocupando. Quería llamarlo pero probablemente el marcaría primero por lo que decidió esperar. Y pasaron cinco segundos y mandó al diablo la espera, tomó el teléfono marcando el número del castaño quien tardó en contestar. Raro.
-Sí, diga- sonaba agitado.
-Makoto.
-Haru, lo siento. Hoy no podré ir contigo, estoy algo ocupado. Pero te lo compensaré.
-Bien, pero dime eso antes- respondió fríamente ante lo dicho para después colgar.
¿Qué rayos había sido eso? No era normal que ocurriera, pero al menos supo porque no había llegado. En realidad no lo supo del todo. Ocupado. Ocupado haciendo que. Y con la duda se decidió empezar a ver el programa, ya que tenía tiempo queriendo ver ese documental de las sirenas.
Y en la entrada de un parque estaba un castaño, preguntándose en dónde estaba aquel chico de ojos violetas. Decidió llamarlo pero al entrar un poco al lugar divisó una luz entre los árboles, y mientras más se acercaba se percató que era él.
-¿Kisumi?
-Makoto.
Al ver al chico notó que tenía sus ojos ligeramente rojos y un poco hinchados, creyó que tal vez había llorado debido a lo ocurrido por lo que decidió no traer de vuelta el tema.
-Vaya, sí que está oscuro aquí- dijo el castaño al ver la falta de luz en el lugar en el que se encontraban.
No era un sueño. Ese era Makoto frente a él.
-Lo siento si llegue tarde, pero había muchas personas a esta hora en las calles- agregó regresando su mirada hacia el chico, sonriendo ligeramente.
¿Tarde? Era broma, ¿cierto? La definición de tarde para Kisumi era media hora o más. Esto al contrario era llegar temprano. Lindo pelirrosa, sí que te mal acostumbró Sousuke.
-Makoto… tu...
-No digas que no debía venir. Me preocupas, y algo me dijo que tenía que venir contigo.
-Muchas gracias Makoto.
El pelirrosa se hizo a un lado dándole espacio al castaño para que se siente junto a él.
-¿Aquí es donde me dijiste que venías de niño?
-¿Lo recuerdas?
-¿Porque no lo iba a recordar? Es un lindo lugar, por cierto.
-Si lo es. Lo que más me gusta es como se ven las estrellas todas las noches. Pareciera que estamos a kilómetros de la ciudad, o en otro lugar.
-Tienes razón- añadió el castaño mirando las estrellas junto a él.
Pasaron en silencio unos minutos, mirando a las estrellas. Entre tanto platicar habían terminado por acostarse para así apreciar mejor el cielo.
-Dime que no tenías planes- rompió el silencio el pelirrosa con aquella duda que tenía desde que lo vio.- Me refiero a que estas aquí y probablemente...
-A decir verdad iba a ver un programa con Haru, y… digamos que pongo en orden mis prioridades.
-Makoto, por favor- respondió ante el comentario del castaño, colocando su antebrazo en su cara, tapando su mirada pero sonriendo un poco ante lo dicho.
-¿Qué pasa?- preguntó confundido al ver su reacción.
-¿Es broma, cierto?- respondió bajando su brazo colocándolo en su boca, haciendo notar su sonrojo mientras lo veía tímido a los ojos.
-Lo siento, pero no estoy bromeando. Y tampoco mintiendo.- concluyó con inocencia y una tierna sonrisa, regresando la mirada.
Sabía que Kisumi probablemente no podía soportar un nuevo amor tan repentinamente debido a lo ocurrido con Sousuke, pero aun así Makoto no podía evitar el sentirse de esa manera. De enamorarse de esos labios delgados, de esos ojos violetas, de esa ternura que veía en ellos a pesar de lo que había pasado. Lo había conocido hace apenas una semana y una semana le había bastado para poder enamorarse de él. Para poder hacerse ilusiones y pensar en mil maneras de poder ganar su corazón. Y sabía que no era pasajero lo que sentía por Kisumi, lo sabía porque cuando pensaba en él se sentía diferente. Lo sabía porque cada vez que platicaban se perdía entre los mensajes, y cuando se despedía o se daban las buenas noches simplemente no quería decir adiós. Lo sabía porque a pesar de que hacía otras cosas siempre había algo que recordaba al pelirrosa. Lo sabía porque había dejado de pensar en Haru. Y Haru, de quien creía que sentía algo más que amistad, se dio cuenta que no era el mismo sentimiento, con el moreno solo era cariño. Lo que sentía por Kisumi era diferente. No era falso ni superficial, en realidad no sabía qué era, y tampoco que era lo que más le gustaba de él, sólo sabía que lo quería. Lo suficiente como para arriesgar todas las cartas que tenía, estuviera a su favor o en contra.
El castaño dirigió su mano hacia la contraria lentamente cruzando sus dedos con los contrarios, acariciando su mano con su pulgar detenidamente, recordando la primera vez que lo hizo. Kisumi cerró sus ojos, sintiéndose protegido al estar con Makoto, tranquilo y sereno por la ausencia de sonidos y distracciones. Sonriendo ligeramente al encontrar a un chico tan amable y sincero. Lo intuía y lo confirmaba ahora. No todas las personas eran iguales. No todos hacían daño. Aún quedaban personas sinceras y amables en el mundo, personas que hacían que la vida valiera la pena seguir.
-Gracias Makoto, gracias por estar aquí.
-Si me necesitas aquí estaré. Sólo llámame.
Era una perfecta manera de concluir la noche en la que tenía contemplado huir. Aquella noche en la que decidió que ya no iba a seguir esa relación que le producía más daño que beneficio. La noche en la que dejo de pensar en él.
N/A: Ya esta el capitulo y no se porque tarde en subirlo... ah si, escuela. Meh;u; Dudas, traumas, comentarios dejadlos en un review, gracias u v u
