Disclaimer: Lo único que me pertenece es mi imaginación para hacer esta pequeña historia.


La mañana había llegado, y con ella un sol cegador que le daba de lleno a cierto moreno que se encontraba en una cama ajena, en una habitación ajena y con una persona desconocida a su lado, la cual lo mantenía abrazado a si, y como siempre la incógnita llegaba ¿qué diablos había hecho el día anterior para terminar ahí? Pasó una mano por su rostro haciendo memoria de los acontecimientos del día previo.

Recordaba salir del apartamento de Rin después de haberlo ayudado, dispuesto a regresar a casa pero al recordar al pelirrosa sintió una urgencia de llamarlo, de saber cómo estaba y en donde, queriendo disculparse, ya que lo había dejado plantado. Tal vez lo único que le podría decir eran simples excusas para el pelirrosa, pero aun así quería llamar y escuchar su voz. Pero volvió a temer el rechazo del chico, y de cierta forma sentía que ya lo había perdido sin siquiera querer intentarlo, ya que tenía la duda de si realmente sentía algo más que cariño por él, si es que acaso no era algo pasajero o sólo las ganas de querer olvidar a Rin; pero al recordar aquellos meses junto a él, aquellas mañanas que amanecía junto a él, creía que si podía estar junto a él sin miedo a nada.

Y de tanto pensar terminó en un bar, ahogando sus dudas en tragos de alcohol y miradas perdidas. Y como siempre se dejaba llevar lo más seguro era que había terminado coqueteando con cualquiera de las chicas que estaban cerca de ahí para concluir en cualquier motel barato que estuviera cerca. Volvió a ser un idiota. Un idiota que tenía que salir lo antes posible de ese lugar ya que le urgía la ayuda de un amigo en ese momento.

Y por otro lado de la ciudad amanecía un pelirrosa muy tranquilo en una tienda de campaña situada en algún lugar escondido en un parque, el cual sentía que su cama se había vuelto más cómoda y cálida. Con un aroma un tanto conocido, aunque todavía no caía en cuenta de en donde se encontraba. Se volteó en su lugar, abrazando un poco más fuerte su almohada, hundiendo su cara en ella, pero ¿desde cuándo su almohada le abrazaba de vuelta? o más bien ¿desde cuándo tenía una almohada tan grande? Abriendo lentamente sus ojos cayó en la cuenta de que lo que estaba abrazando en realidad era a Makoto, el cual seguía dormido pese al ligero rayo de sol que entraba por la tienda.

No sabía si despertar al castaño, pero al ver el apacible rostro del chico sintió esa calidez que sentía cuando veía sus miradas y sus sonrisas. Sonrió al verlo tan tranquilo y despreocupado, olvidándose de todos sus problemas para apreciar la vista que tenía esa mañana. Y unos segundos más pasaron para que el castaño empezará a despertarse, abrazando más a Kisumi por inercia, para darse cuenta de su acción unos segundos después, lo cual sonrojo un poco al pelirrosa. Al tomar total conciencia de en donde se encontraba, recordando la noche anterior, dirigió su mirada hacia el pelirrosa el cual le seguía abrazando ligeramente, notando el sonrojo ajeno y dándose cuenta de que él también lo mantenía abrazado. Sin saber exactamente qué hacer decidió soltar al chico, disculpándose al menos cien veces por segundo.

-Makoto, no te preocupes, está bien. Y-yo también lo siento.- dijo un poco avergonzado de sí mismo, pero tratando de consolar al chico que había escondido su rostro en sus manos, queriendo evitar la mirada de Kisumi. Aunque el esconder su rostro no evitaba que el pelirrosa viera cuán avergonzado estaba, ya que lograba ver sus orejas rojas lo cual le causaba ternura.

-En serio lo siento, y-yo lo hice inconscientemente.

-Está bien, estamos a mano ¿vale?- respondió Kisumi recostándose boca arriba pero viendo al castaño, dirigiendo su mano hacia la contraria para darle a entender que no estaba molesto o incomodo con lo acontecido hace unos segundos.

-Está bien.- respondió levantando su rostro para dar una avergonzada sonrisa.

-Sabes, conozco un buen lugar cerca de aquí que vende un buen café. ¿Te gustaría ir conmigo?

-Claro.- accedió más tranquilo al escuchar la invitación del pelirrosa.

Recogieron la tienda de campaña, para después salir del parque y darse cuenta que tenían toda la tarde. En lo que caminaban hacia la cafetería platicaron de cosas triviales que les habían ocurrido en la semana, que no se habían dicho por teléfono.

Como cuando a Makoto en su trabajo de mesero, uno de sus clientes le había pedido de favor que guardara el anillo de compromiso que le iba a dar a su pareja; para cuando llevó las copas en donde estaba la sortija, se percató que no estaba en ninguna de las copas por lo que se quedó sin habla creyendo que se le había olvidado colocarla o en el peor de los casos que la había perdido o dejado en otro lado, y cuando volteo a ver al cliente ya estaba pidiendo matrimonio. No sabía exactamente cómo decirle que la sortija no estaba ahí, hasta que por arte de magia el señor sacó el anillo de detrás de la oreja de su ahora prometida, la cual sonrió por la propuesta aceptando, mientras que Makoto seguía ahí de pie intentando analizar lo que había ocurrido. Después descubrió que el cliente era un mago y que todo era parte de la propuesta, lo cual casi le daba un infarto al castaño, aunque recibió una disculpa por parte del mago que no le había dicho con anterioridad, excusándose con que era parte de su propuesta, ya que a su prometida le gustaba la magia. Toda la anécdota había hecho a Kisumi reír, ya que podía imaginar con exactitud la cara que el castaño había puesto en ese momento.

Y unos pasos más y ya estaban en la cafetería, dispuestos a continuar con su charla pero ahora en un ambiente más ameno.


N/A: Creo que algún día terminaré por dibujar a Makoto y Kisumi en plan tierno, porque cada que escribo y busco fanarts termino llorando en el piso porque no hay muchos ; v ; Dudas, traumas, comentarios dejadlos en un review si son tan amables, gracias –whispers- se aprecia mucho mucho c: