¡POR FAVOR LEER ANTES DE EMPEZAR CON LA LECTURA!

Sé que muchos de los que leerán este fic son parte de los fandoms mas grandes que conozco como las selenators, directioners, believers etc.. Personalmente no me considero parte de ninguno de los fandoms de las celebridades que usare para este fic, pero esta no es excusa para que ustedes puedan creer que me estoy burlando de ellos.

Por esta razón, quiero aclarar que las personalidades que he tomado para estas personas son las caretas que nos muestras las revistas, los periódicos, las reputaciones que tienen ellos dentro de su propio fandom, por las series que hallan filmado - si es que lo ha hecho - o algunos que yo he inventado por la simple necesidad de necesitar a un personaje así. Si no es de su agrado ver a su ídolo con una personalidad totalmente diferente a como son - en algunos casos - les pido que no continúen con la lectura y si continúan me encantaría que lo tomen como algo humorístico y no como algo personal. También tengo que admitir que algunos de estos estereotipos pueden haber sido notablemente reducidos o exagerados al cien por ciento.

REPITO: No tengo nada personal en contra de estos artistas - es mas, la mayoría son de mi agrado - solo adopto su posición frente a los medios y ustedes mismos.

Ya aclarado este asunto, que disfruten de la lectura :)


CAPITULO 1

LA CHICA NUEVA

El fastidioso sonido del despertado me indicaba que un buen día estaba comenzando, pero para mí no tenia de bueno. Hace exactamente un mes que mis padres habían decidido dejar la bella Cleveland por la bulliciosa Los Ángeles. No era que no me gustaran las mudanzas, es más, me enorgullecía mucho por el ascenso que mi padre había obtenido, solo me hubiera gustado que me lo comentaran antes de traerme a una nueva ciudad. Debo decir que tengo que agradecerle por haberme traído aquí, supongo que cuando toda la escuela se entere de que ahora Ricky y Raquel están juntos no tendrán como molestarme estando tan lejos de ellos, por una parte algo bueno tuvo que salir de esto. Nada de esto podía compararse con que hoy era mi primer día de clases en una escuela totalmente nueva, con personas totalmente desconocidas. Si el primer día de clases nunca fue fácil, ser la chica nueva era un bonus.

- ¡Arriba, Amber! - gritó mi madre abriendo la puerta - Hoy es tu primer día y no llegaras tarde.

Ante tanto griterío de mi madre tome mis colchas y me cubrí totalmente con ellas. No quería salir de mi cuarto, no quería ir a esa nueva escuela y sobretodo no quería conocer a niños ricos que creen que pueden ser más que tú por ser lindos y tener mucho dinero. Solo quería dormir...

- ¡Que niña! - exclamó poniendo sus brazos en las caderas - Te quiero abajo en diez minutos.

Apenas ella salió del cuarto, saque mi cabeza de entre las colchas y estire el brazo para apagar el despertador, dormir en exceso siempre fue un mal hábito mío. Me senté perezosamente mientras sobaba mis ojos pardos y deshacía la coleta mal hecha que me había hecho para dormir, me desperece estirando los brazos y sobe mis ojos por segunda vez. Era increíble como todo había cambiado desde que llegamos aquí. No era sorpresa que Ben haya sido el más rápido en adaptarse a esta ciudad y que en solo unas semanas ya conocía a la mayoría de las personas del edificio, papá también había cambiado un poco, se le veía más feliz aquí que en Cleveland. Pero el cambio más radical que pude apreciar en mi familia... fue mi madre. Ella decía que este cambio era bueno para comenzar desde cero, y valla que comenzó desde cero. De ser una madre autoritaria, amante de las reglar y muy independiente, paso a ser cariñosa - hasta conmigo -, pendiente de sus hijos y servicial. Tengo que aceptar que este cambio me asusto al principio, no estaba acostumbrada a tener a mi madre pendiente de mi todo el día con una mirada de madre y una sonrisa cada vez que me hablaba. Esto era otra de esas buenas cosas que vienen con la mudanza a otra ciudad. Y al final estaba yo, que me la pasaba encerrada todo el día en mi habitación - de ahí la preocupación de mi nueva mamá - con los audífonos puestos mirando por la ventana sin prestar atención a lo demás. En el mes entero que llevo aquí solo salía de casa cuando mis padres me lo pedían y nunca entable una charla más allá de los 20 segundos con las personas que viven alrededor de esta casa. Ahora se supone que tengo que ir a una escuela con niños ricos que tienen mi edad y se supone que tengo que ser amiga de ellos, o algo por el estilo...

- Amber... hoy comienza tu pesadilla - me dije a mi misma dejándome caer de nuevo sobre mi cama.

- ¡Amber! - gritó mi madre haciendo que me sobresalte y caiga al suelo.

Desgraciadamente ahora sí que estaba despierta y el golpe que había recibido en mi trasero lo demostraba. Me levante a duras penas sosteniéndome de las colchas para poder estabilizarme, me metí al baño para poder ducharme y luego corrí de nuevo a mi habitación para cambiarme. Luego de ver mi muy desorganizado ropero, opte por un polo de tirantes blancos, unos jeans y unas deportivas negras. Lo que más me gustaba de esta ciudad era el clima, soleado y con sol la mayoría del año. En Mississippi se consideraría afortunada a la persona que pueda ver un rayo de sol. Dejé mi cabello castaño lacio suelto, tomé mi mochila y baje corriendo las escaleras para poder salir de la casa. En el comedor pude ver a mi hermano y mis padres tomando un suculento desayuno que aclamaba mi presencia, Ben sonríe mientras le da un gran mordisco a su tostada de pan integral y me guiña un ojo. Sé que lo que quiere decir es: "buena suerte, te veré en la tarde" y quiero creer que todo irá bien en esa escuela. Le devuelvo la sonrisa y el guiño de ojo sin que nuestros padres se percataran

- ¿Ya te vas, hija? - preguntó mamá - ¿No vas a comer nada?

- Lo siento, madre, se me hace tarde. ¡Adiós a todos! - me despedí.

- Que tengas un buen día - alcancé a escuchar la voz de papá antes de cerrar la puerta.

Salí corriendo tan rápido como mis pies me lo permitieron, si quería encontrar a una persona decente y convertirla en mi amiga tenía que llegar temprano y evaluarla. Acelero más el paso al revisar la hora en la pantalla de mi celular y cuando me doy cuenta estoy a solo unas cuantas cuadras de la escuela. Me detengo para examinarla mejor y recuperar el aliento, es más grande de lo que imagine. Puedo apreciar a varias personas caminando a sus alrededores, supongo que serán los alumnos o los padres de ellos que van a dejarlos en lujosos autos. Esto es con lo que no quería lidiar, niños ricos haciendo berrinches por no obtener lo que quieren cuando saben que al final lo obtendrán de todos modos. Suspiro.

- Supongo que no tengo otra opción...

Comienzo a avanzar perezosamente, arrastrando los pies por el suelo. Cualquier persona que me viera en este momento podría darse cuenta de que es una tortura para mí estar aquí hoy. Acomodo la mochila en mi hombro y pierdo la mirada solo unos momentos cuando de ella caen unos libros que eran obligatorios tener para esta escuela. Resoplo con total molestia. Con desgano me dispongo a recoger los dichosos libros y volver a colocarlos en la mochila para poder seguir con el peor día de mi vida.

- ¿Te… ayudo? - preguntan.

Cuando levanto la mirada me topo con un adorable chico de cabello castaño lacio y ojos caramelo, me sonríe muy amigablemente mientras recoge mis libros y los mete de nuevo en la mochila. Lleva una camisa azul a cuadros con los botones abrochados hasta el cuello, pantalones de tela de color amarillo opaco, unos zapatos color negro. Un par de lentes negros gruesos y súper grandes adornan su cara y un maletín como los que usan las personas para ir a trabajar hacen que reflexione un momento. Me quedo mirándolo por unos momentos y siento que él está comenzando a ponerse nervioso. Por estar en Los Ángeles mi mente había etiquetado a estas personas de frívolas, amantes de la moda y súper elitistas. Viendo a este chico puedo notar que en esta ciudad también existen los llamados nerd que tanto rechazo reciben por parte del resto de la escuela. Me levanto aun sin quitarle la mirada y cruzo los brazos, muero por saber cómo son las personas que no imagine en mi mente y habitan esta ciudad.

- ¿Ha-Hay algún... pro-problema? - tartamudea mientras hago un mínimo esfuerzo por escuchar lo que dice. Entonces me doy cuenta de que tener a una persona desconocida mirándote como una maniática debe asustar a cualquiera.

- ¡Lo... lo siento! - me disculpo por un acto típico de un acosador - Soy nueva aquí, me llamo Amber - me presento mientras estiro mi mano esperando a que él la estrechara, pero no sucede. El chico desvía la mirada hacia el suelo y sigue su camino sin decir ni una sola palabra.

Por un momento me quedo parada mirándolo de forma fija. ¿Así que este tipo de personas también pueden vivir por estos lados de Estados Unidos?. Nunca lo imagine de esta forma, pero supongo que cada ciudad tiene personas raras que habitan en ella. Creo que yo también podré entrar en alguna de esas listas cuando cruce las puertas de mi nueva escuela y vea que todo el mundo está en grupitos con personas de sus mismos intereses. Resoplo. ¡Vamos Amber se positiva!. ¿Qué tan difícil puede ser encontrar a personas con las que entablar una buena amistad?. Recojo mi mochila, la cuelgo de nuevo a mi hombro asegurándome de que esta vez no desparrame todo lo que tiene dentro por todo el suelo y sigo mi camino hacia la escuela.

Cuando llego a la puerta me asomo a través de las paredes que llevan hacia la puerta principal hecha de cristal y observo con mejor detalle como es mi nueva escuela. Las paredes son de un color crema con partes guindas para las columnas que indicaban un camino alternativo, podía ver una larga fila de casilleros perfectamente alineados a ambos lados del pasillo principal. Como ya no puedo ver nada más, ya que la posición en la que estoy no es favorable, decido entrar en el lugar que me vería hacer idioteces. El lugar es mucho más grande de lo que se ve desde afuera, en una esquina puedo apreciar una estatua de la mascota de la escuela - que es un león - en una pose con los brazos en las caderas y las piernas separadas, me acerco más a la estatua hasta que logro apreciar el pequeño grabado en una placa de metal que se encuentra a sus pies.

- ¿"Liony" el león vencedor? - leo - Eso es ridículo.

- ¿Nuestra mascota te parece ridícula?. Deberías ver cómo estas vestida - sonó la voz de una chica.

- ¡Si! - apoyó otra - ¿Sabías que los leones son considerados los felinos más feroces del mundo?

Volteo a ver a ambas chicas cuyas voces sonaban estridentemente por toda mi cabeza. Una de ellas tenía el cabello largo pelirrojo lleno de ondas que - debo aceptar - me encantaban, al juzgar por como andaba vestida supuse que era una de esas persona que imagine vivían en Los Ángeles - ricos y mimados con su cabeza pendiente de la moda -, la otra también tenía el cabello ondulado - menos cuidado que la otra y no tan largo- de un color castaño oscuro y vestía de una forma menos Californiana. Si tuviera que elegir una amiga de ellas dos definitivamente escogería a la segunda, la más alta, la que no parece salida de una revista de modas y, estoy completamente segura, fue la que menciono el increíblemente nada interesante dato acerca de los leones.

- Y esto debería importarme por qué... - traté de hacer que se alejaran.

- Porque eres la única chica nueva en nuestra escuela este año, Amber Stevenson. - dijo la pelirroja mientras me rodeaba con un brazo y me arrastraba mientras ella caminaba hacia quien sabe dónde.

- 15 años. Vienes de Cleveland, Mississippi. Me llamo Zendaya Coleman - completó la otra.

- Acéptalo, Amber. Eres una leona ahora - sonrió la chica salida de una revista de modas para después estirar su mano frente a mí - Soy Bella Thorne – sonrío y estrecho su mano por educación - Bienvenida a Sony.

Estaba tan estupefacta que el movimiento de mi brazo fue involuntario, solo lo vi levantarse y estrechar la mano de Bella por la costumbre que mamá nos había incrustado en la mente. ¿Cómo era posible que una persona desconocida para mí sepa tanto de mi vida pasada?. ¿Acaso ellas eran agentes secretos del FBI o la CIA?. Okay debo calmarme, cuando me desespero suelo pensar cualquier porquería que viene a mi cabeza. Tenía que encontrar una respuesta a esto, quien sabe que más saben de mí...

- ¿Cómo saben tanto de mí?

- Somos parte del periódico escolar. Bella se encarga de la cobertura de las noticias y yo las escribo para su próxima publicación. ¡Mira!, tenemos una noticia sobre ti - dijo Zendaya mientras me mostraba un periódico en el que en la primera plana estaba mi foto con el título: "Chica nueva llega este año"

- ¿Qué significa esto? - comencé a alterarme - ¿Quiénes son? ¿Me están espiando? ¿Para quién trabajan?

Bella y Zendaya se miraron confundidas antes de estallar en carcajadas. Me sentía muy confundida - o estúpida - por no entender la causa de sus risas. ¿Acaso no tenía razón para alterarme y gritar con una loca desquiciada?. Estas dos chicas que nunca he visto en toda mi joven vida vienen a mí con el periódico escolar de mi nueva escuela diciendo que saben todo sobre mí, esto definitivamente son cosas que no me pasan todos los días, es más, ¡nunca en mi vida me había pasado!.

- ¿Acaso eres paranoica, amiga? - pregunto Bella.

- Somos parte del periódico escolar, este es nuestro trabajo - explico Zendaya con una sonrisa.

No tenía palabras con la cual expresar la vergüenza que siento en estos momentos. ¿Por qué no podría salir corriendo en estos momentos?. ¡Oh ya sé!, estoy en la escuela...

- Podemos enseñarte la escuela si quieres - se ofreció Zendaya, pero si ella me enseñaba la escuela se perdería el misterio de explorarla por mí misma y ganarme con los misterios que todos los alumnos de todas las escuelas guardan.

A decir verdad, estas chicas tenían algo de misterio, tengo que admitirlo... Además de que ellas deben conocer a la mayoría de personas aquí - o al menos acosarlos por su "trabajo" en el periódico escolar -, ellas me ayudarían a hacer amigos y, de alguna manera, poder saber algo sobre alguien antes de poder hablar con él o ella. Ellas me ahorrarían la vergüenza de un rechazo público.

- Esta bien - acepte su oferta - Si ustedes no estuvieran aquí, tengo que admitir que estaría perdida.

- ¡Genial! - exclamo Bella mientras aplaudía y saltaba en un pie.

Sonrío ante su muy inocente - y descerebrado - acto. Zendaya me estira su mano para poder caminar delante de ellas, no sé porque tengo el presentimiento de que ellas solo quieren más información de mí para poder extender su artículo o para ponerme en un nuevo número del periódico escolar. Ellas hablan animadamente mientras que yo me rehúso de entrar en aquella conversación que, apuesto, el tema principal son las nuevas tendencias. En lugar de estar hablando sobre la ropa de moda, me disponía a mirar por las ventanas de los pasillos o los salones que tenían las puertas abiertas. En uno de los salones - el 105 para ser más exacta - pude divisar a un chico recostado sobre una de las mesas, llevaba una chaqueta de cuero negra, pantalones negros y vans negras, todo esto sumado a su cabello negro y su piel ligeramente trigueña lo hacían ver un poco intimidador. Gire mi cuerpo rumbo al salón y comencé a caminar hacia ese él.

- ¿Qué crees que estás haciendo? - pregunto Bella tomando mi brazo y deteniendo mi avance.

Me encogí de hombros. Ese chico parecía tener algo, no sé tal vez estaba enfermo. Su look me intimidaba pero a la vez me daba curiosidad por saber quién es él. Estaba solo, y eso solo aumentaba mis ganas de ir a curiosear por ahí. Se supone que los estudiantes nuevos hacen eso, ¿verdad?. Curioseamos porque no sabemos absolutamente nada del lugar en el que estamos parados. Miré a Bella y de un tirón deslice mi brazo de su agarre. Di unos cuantos pasos hacia el misterioso chico recostado en una mesa, pero esta vez Zendaya me tomo del hombro y negó con la cabeza sin decir una palabra.

- Créeme, no quieres hacer eso - dijo con una increíble seguridad.

- Bien - cruce los brazos - Si no me dejan ir, al menos díganme quién es él.

Se lanzaron una mirada preocupada y Bella suspiro antes de hablar.

- Él es Zayn Malik y si no quieres tener problemas será mejor que te alejes de él.

No atine a decir palabra alguna. No sabía que tenía ese chico que debía mantenerme alejada de él, no puede ser tan malo, digo, ¿quién lo es?. Peor de lo que me paso en Cleveland no puede ser. Simplemente lo que me acababan de decir no logró sorprenderme ni lo más mínimo, después de todo, todas las escuelas tienen su chico malo y suponía que él era el encargado de eso en Sony. Decidí seguir el consejo de Bella solo por hoy, no importa cómo, encontraría la forma de hablar con él y quitarme las dudas por mí misma.

Siguiendo con el muy interesante tour – nótese mi sarcasmo -, visualicé a diferentes grupos de personas reunidas en diversas partes de la escuela. Skaters, músicos, hippies, dramáticos, confeccionistas y mateatletas. Un chico en especial llamo mi atención en ese último grupo. Era él, el chico de hoy en la mañana, el chico que me ayudo con los libros. Estaba sentado en una de las tantas mesas de la gran cafetería con un libro de matemáticas y otros chicos a su alrededor hacían lo mismo. Sin prestar atención a Bella y Zendaya, decidí seguir mis impulsos esta vez e ir a saludar a ese chico.

- ¡Hola! – lo saludé – No me dijiste tu nombre hace rato.

Él y todos sus amigos – o lo que sea que sean – se giraron con una expresión de sorpresa. Se quitó las gafas y parpadeo un par de veces antes de volver a enfocar su atención en su libro. Uno de sus amigos me sonrió y le dio un pequeño golpe en el hombro a lo que él solo lo miró por unos segundos y volvió la vista a su libro. Puse las manos a ambos lados de mis caderas y toque su hombro con el dedo índice. Esta vez ni él ni sus amigos me prestaron atención. Okay, estaba comenzando a alterarme los nervios.

- Hola, ¿estas sordo? – pregunto irónicamente tratando de hacer que me diga algo.

- No – contesta muy bajo pero sin voltear a mirarme.

Su voz es muy madura para la edad que él aparenta. Uno de sus amigos – el que me sonrió – esta vez me guiño el ojo antes de codear al chico con el que quería hablar. Él se giró para quedar frente a frente conmigo, pero lo único que hacía era mirar al suelo.

- No te di las gracias por haberme ayudado – sonreí.

- Me estas… hablando en público – murmuró.

- ¿Y eso tiene algo de malo? – pregunto un poco confundida por su actitud tan reservada.

- Nadie nos habla en público – contesta su amigo que es muy parecido a él en varios aspectos, la ropa es la principal de ellas. Pero al parecer él si puede hablar lo suficientemente alto como para que los perros no sean los únicos capaces de escucharlo – Todos nos ven como los bichos raros aquí.

Comencé a entender el status quo de esta escuela y al parecer los nerds estaban al final de la cadena alimenticia. Quería aprender más acerca de todo esto y, si mis cálculos son correctos, quién me daría mejor información que un sabelotodo. Ingeniosamente le sonreí al chico que podía oír sin hacer ningún esfuerzo y logre hacerme un sitio entre él y el chico con él que aún no lograba hablar.

- Soy Amber Stevenson y, si has leído el periódico escolar, ya sabrás todo de mi – trate de bromear para entrar en confianza.

Él comenzó a reír de una forma única y algo insoportable. Tenía los ojos cafés y cabello castaño lacio, usaba un conjunto muy parecido al otro chico y portaba un libro de geometría. Este chico no usaba gafas por lo que se veía un poco, solo un poco, igual al resto y apuesto a que sería un chico muy atractivo si se arreglara un poco.

- Soy Austin Mahome y ese chico que no puede hablar se llama Liam… Liam Payne.

Bien, había obtenido algo. No era mucho, pero ahora sabia el nombre de dos personas además del de Bella y Zendaya. Supongo que era algo bueno para mis primeras horas aquí. Abrí la boca para comenzar una amena charla con Austin, pero la chillona voz de Bella se hizo notar a mis espaldas. Ella estaba parada con las manos sobre sus caderas y uno de sus pies no dejaba de moverse arriba y abajo ocasionando un molestoso sonido de la suela contra el piso. Zendaya estaba a su lado, ella no parecía tan molesta como Bella, por el contrario, ella le prestaba total atención al móvil que tenía entre sus manos.

Bella, al darse cuenta de que había notado su presencia, me sonrió y movió su dedo índice en señal de que me fuera con ella. No sé por qué, pero le hice caso. Me despedí de Austin y camine junto a Bella y Zendaya hasta el baño de mujeres de la cafetería.

- ¿Qué crees que estabas haciendo? – me preguntó.

- Hablaba con un amigo – conteste sin darle una gran importancia.

- ¿Quieres un consejo, novata? – preguntó Bella sin esperar a que yo respondiera - ¡No hables con los nerds!.

- Eso sería suicidio social – acoto Zendaya.

Mi expresión era de confusión total. No quería pasar desapercibida en esta escuela, eso era seguro, pero Liam era la primera persona que se mostró gentil conmigo y no podía hablar con él. Realmente las reglas de la sociedad eran tan malas como las de mi anterior escuela. Tal vez en esta escuela también existan personas parecidas a Raquel y Ricky y, si yo mandaba aquí, tal vez la historia no se repetiría. Suspiro. No podía esperar menos de esta ciudad, cómo no se me ocurrió, estoy en Los Ángeles y Cleveland solo está en mis recuerdos. Siempre me habían molestado los status que todas las escuelas del país poseen, nunca había hecho caso a lo que las demás personas me decían. Pero ahora, que prácticamente no tengo nada, Bella y Zendaya parecían tener mucha razón. Suspiro nuevamente. Sé que algún día me arrepentiré de esto.

- Está bien – afirmó.

Estaba a punto de preguntar algo más que me pudiera ser útil, pero una presencia, esas de las que es imposible ignorar, se hizo presente en el baño. Ella era hermosamente perfecta, su cabello rubio brillaba sin comparación y sus ojos azules lucían penetrantes pero divinos al mismo tiempo. Vestía una blusa blanca con un saco negro y una mini falda a juego, los zapatos de tacón sonaban a cada paso que ella daba y los accesorios que llevaba se veían más caros que mi propia casa. Dejó su bolso al lado del lavabo y sacó de este un labial rojo para luego aplicárselo sin despegar su vista del espejo.

- ¡Hola Taylor! – saludaron Bella y Zendaya como si estuvieran frente a una auténtica estrella de cine.

La chica llamada Taylor las miro de una forma muy despectiva y luego volvió su atención al espejo. Cuando terminó, guardo el labial de nuevo en el bolso y se sonrió a ella misma. Bella y Zendaya seguían prendadas de ella y esto pareció molestarla solo por unos segundos. Resopló haciendo que su perfecto cerquillo se elevara y luego las miro para dedicarles una amistosa sonrisa.

- ¡Hola! – sonrió – Bella, Zendaya y… - me miro confundida

- Eh… soy – comencé a presentarme.

- Nueva – me interrumpió – Un placer – dijo casi escupiendo las palabras y volvió con Bella y Zendaya - ¿Cómo está mi artículo de este año? – les pregunto.

- ¡Genial! – respondieron, de nuevo, al mismo tempo.

- Eso es estupendo – dijo colgando su balso a su brazo – Me lo deben después de haberme sustituido en la primera plana por el estúpido artículo de la horrorosa chica nueva. Digo, ¿a quién le importa saber quién rayos es ella?

¿Qué dijo que?. ¡Hola!. La chica horrorosa está aquí, a tu lado, mirándote. Miles de palabras pasaron por mi mente en ese instante. Insultos para ser más exacta, pero la presencia de esta chica era tan terriblemente intimidante que preferí guardármelos. Lo último que quería era ganarme el odio de la chica que, posiblemente, dominaba esta escuela.

- Recuerden que el equipo de este año, será mejor que el del año pasado – informó – Y no olviden escribir que yo sigo siendo su capitana – sonrió y salió del lugar.

Claro. ¿Cómo pude olvidarlo?. El grupo que reina en todas las escuelas, el escuadrón de porristas. ¿Cómo no lo pensé antes?. El maquillaje, la ropa de moda que sobresalía de las demás, la frivolidad de su caminar…

Me sentía estúpida por catalogar a estas personas y no poder darme cuenta de quién era ella. El escuadrón de animadoras era el alma y corazón de cualquier escuela, además de ser las chicas más hermosas, eran las más elitistas y descerebradas según yo. Para ellas animar no solo era usar lindos uniformes y ensayar rutinas con pompones, para ellas el animar era un deporte. Claro, ellas iban a competencias internacionales y ganaban trofeos muy brillantes que presumían a todos. Supongo que si aquí hay un escuadrón de porristas y una mascota escolar también debe haber un equipo de algo. En mi escuela solo se jugaba básquet, el presupuesto no alcanzaba para incitar a los estudiantes a practicar otro deporte. Pero ahora estoy en Los Ángeles, algo muy diferente a Mississippi y me da curiosidad saber qué tipo de deporte se practica aquí.

Bella y Zendaya, al parecer, no notan que la chica ya no está ahí, ya que siguen en mirando hacia la misma posición en la que ella se encontraba parada. Paso mis manos por delante de sus ojos esperando a que reaccionen, pero no pasa. Mojo mi dedo índice en mi boca y lo meto directamente en los oídos de ellas para que reaccionaran. Las respuestas que obtengo son gritos de horror y muecas de asquerosidad.

- ¡Eres una puerca! – grita Bella

- Creo que necesitas terapia psicológica – agrego Zendaya con el dedo en el oído. A lo que yo sonrió con los brazos cruzados esperando a que Bella deje salir algo más de lo que dijo hace unos momentos. Pero eso tampoco pasa. Se limita a tapar su oído con la palma de su mano y mirarme de una forma no muy amigable. Instantáneamente mi curiosidad vuelve a ser parte de mí y no puedo empezar a bombardearlas con preguntas.

- ¿Quién era ella? – pregunto con los nervios de punta.

Bella quita su mano del oído y Zendaya hace lo mismo con su dedo. Ambas se aclaran la garganta. Bella abre su bolso tratando de encontrar algo, Zendaya hace lo mismo en el suyo. Luego de estar varios minutos esperando a que alguna de ellas me diera la respuesta que busco, al fin, las dos chicas sacan una revista de sus bolsos. Cada una tiene una revista diferente, pero tienen algo en común… En ambas revistas, la primera plana es ella, la chica que acababa de salir del baño. Mi expresión no puede evitar ser de sorpresa. ¿Quién era ella y por qué estaba en la portada de dos revistas diferentes?. Arrancho la revista de las manos de Bella y la observo más detalladamente. El titular dice: "Taylor Swift la heredera del mes". ¿Heredera?. Estoy en una escuela pública, financiada por el gobierno estadounidense, si ella fuera una heredera real no tendría nada que hacer aquí. Abro la revista desesperadamente buscando el artículo en el que me dirán más sobre Taylor Swift. La página 12 era el lugar que buscaba, varias fotos de ella se podían apreciar en el artículo y un dato curioso sobresalía de todo lo que estaba escrito allí. Las palabras encerradas en ese recuadro de color rosa fosforescente no son suficientes para responder mis preguntas, pero me dan una idea vaga sobre lo que pudo haber pasado. Miro a Bella mientras le muestro el artículo y le digo.

- Explícalo.

- Eh… ella es hija de un empresario muy exitoso – explica.

- Eso no me dice nada.

Bella desvía la mirada hacia el piso, me da la espalda y moja su cara con el agua que sale del grifo. Zendaya guarda su revista de nuevo en su bolso y lo cierra con sumo cuidado de no dañarlo. Me cruzo de brazos esperando a que alguna deje lo que está haciendo y me responda. Finalmente, es Zendaya la que me responde.

- La dejaron aquí por su actitud malcriada y berrinchuda. Sus padres dijeron que quizás en una escuela pública aprenda a ser más humilde.

Asiento con la cabeza aunque en realidad no me importaba lo que venía después de berrinchuda. Veo de nuevo el artículo de la revista de Bella que yace entre mis manos y me detengo en la palabra heredera. El artículo dice que su padre es dueño de una marca de ropa con la cual no estoy familiarizada, pero apuesto a que la gente de aquí sí lo está. Leo una vez más las palabras escritas mientras siento algo en mí crecer. Mi respuesta a la supervivencia en un estado diferente estaba frente a mí. Papá decía que cambio era igual a una nueva oportunidad. En mi anterior escuela no era nadie, ahora estoy en California donde ya he aparecido en la primera plana de un periódico y una chica – que parece ser muy importante por estos lares inexplorados para mí – aparece de repente. Es como si Los Ángeles me recibiera como una de ellos, debí haberlo sabido apenas la vi entrar. Si quería cambiar mi vida y olvidar el pasado, tenía que ser amiga de Taylor Swift.

- Déjenme preguntarles algo, chicas – dije devolviendo la revista a su dueña – ¿Ustedes son amigas de Taylor?.

Bella guardo la revista en su bolso y Zendaya se encogió de hombros, pero ninguna respondió. La verdad, si yo fuera amiga de alguien que tiene cosas más importantes en que pensar además de sus estudios y sesiones de fotos para varias revistas, tampoco sabría si soy amiga suya. Las chicas como ella suelen tener solo a una confidente, además de varios chicos suspirando por ella y personas a su alrededor que le dan lo que quiere cada vez que lo pide. Si muevo bien mis piezas seguro que podría llegar a ser una de sus confidentes.

- Con Taylor las cosas nunca son claras, no se sabe lo que pasa por su cabeza ni si lo que dice es lo que de verdad quiere expresar – explica Zendaya – Pero así es ella, cuando estés aquí un tiempo lograras acostumbrarte.

- Entonces… ¿me estás diciendo que tampoco me acerque a ella? – pregunto un poco asombrada, ya que ellas prácticamente la veneraban como a una diosa.

- No me malinterpretes – aclara Zendaya – Taylor puede ser un poco cambiante de vez en cuando. Es mejor conocerla antes de acercarse.

Cruzo los brazos tratando de encontrar alguna otra forma de acercarme a Taylor Swift. Veamos mis opciones:

1) Soy nueva

2) Vengo de una ciudad prácticamente donde el nivel de glamour está por debajo del 0

3) El primer chico que hablo conmigo es un nerd

4) Soy nueva

5) Las dos chicas que podrían ser mis amigas no saben ni donde están paradas.

6) Tengo un alto grado de curiosidad por Zayn Malik, lo cual no es bueno

7) Soy nueva

Creo que tendré que buscar algún otro camino por donde acercarme sin ser rechazada. Analiza, Amber, analiza. ¿Qué dijo Taylor?... ¡Animadora! Taylor dijo que era animadora. ¿Animadora? Juro que por mi cabeza nunca pasó la idea de ser animadora, es más, las animadoras eran las personas que más aborrecía. Debo de estar volviéndome loca. ¿Realmente valía la pena ir en contra de mis principios para poder olvidarme del pasado? No quería que me pase lo mismo que me paso, y la única forma de conseguirlo era dominar aquí, pero el precio a pagar es muy alto…

- ¡Bien! – exclamó Bella dando una palmada – Falta poco para que las clases inicien, te llevaremos a tu casillero.

Lo único que pude hacer fue asentir con la cabeza aunque en realidad el interés de conocer mi casillero era mínima. Aun así, seguí a Bella y Zendaya por los pasillos de la escuela que aún no habíamos recorrido topándome con una infinidad de personas que hablaban por sus celulares o se besuqueaban en la puerta de sus casilleros. En una esquina un grupo de chicas, con faldas cortas y tops que dejaban ver una parte de su plano abdomen, se cruzaron con nosotras por unos segundos. En la parte delantera de los tops estaba escrito con blanco el nombre de la escuela y el atuendo era de los colores representativos de Sony – guinda y crema. A medida que el grupo de chicas avanzaba, los chicos suspiraban y las chicas cuchicheaban entre ellas. ¿Ese uniforme podría verse igual de bien en mi cono se ve en ellas?. Las animadoras se abren paso entre los estudiantes meneando las caderas, con el paso firme y los pompones bien puestos. Dejare de alucinar que soy una de ellas apenas encuentre mi casillero.

- ¿Cuál es tu numero? – pregunta Bella

Me detengo un momento para buscar en mi mochila el horario de clases, seguro que ahí tiene que estar escrito mi número de casillero. Los libros ocupan un gran espacio entre mis cosas lo que dificultan aún más mi búsqueda del papel. Luego de un par de minutos, aun no puedo encontrar la maldita hoja. Bella y Zendaya hace rato que se olvidaron de mí y ahora platican entre ellas de dios sabe qué. ¡Dónde está esa bendita hoja!

- Creo… que se te cayó esto – me dice la sensual voz de un chico.

Lo único quería hacer era encontrar esa hoja. Al levantar la mirada los cabellos en mi cara me dificultan un poco la visión, pero puedo distinguir perfectamente a la persona que me está hablando. Sus ojos verdes me miran seductoramente y su sonrisa refleja perfectamente el tipo de chico que es. Sonrío tontamente y el hace lo mismo. Aparto los cabellos de mi cara y veo con más claridad la hoja que me está entregando. Tomo el papel de sus manos y lo veo con curiosidad. ¡Es la hoja que buscaba! Se debió haber caído de mi mochila sin que me dé cuenta por la desesperación de encontrarlo.

- Gra-gracias – tartamudeo al sentir que su impresionante mirada sigue puesta sobre mí.

Su risa es masculina y los hoyos que se forman a ambos lados de sus mejillas al hacerlo, hacen que se vea más atractivo de lo que ya es. Mira el suelo mientras suelta otra risa y luego de nuevo a mí. Siento mi cara arder y sé que tengo las mejillas enrojecidas. Respiro un par de veces sin que él lo note y me digo a mi misma que tengo que calmarme. Cuando estoy a punto de decirle mi nombre al chico de ojos verdes con una linda sonrisa, un chico de cabello castaño y ojos azules lo jala de su brazo haciendo que se aleje de mí. El voltea a mirarme para regalarme una última sonrisa y lo veo desaparecer por el pasillo de la derecha. Me quedo mirando hacia el lugar por donde se fue por unos segundos, antes de que Bella toque mi hombro haciendo que vuelva a la tierra.

- ¡Oh sí! Mi casillero es el 357 – digo mostrándole el numero escrito en mi horario.

Ella asiente y comienza a caminar, por instinto me imagino que tengo que seguirla. Así que camino tras ella y Zendaya unos cuantos pasillos. A cada paso que doy siento una gran cantidad de personas mirándome cada vez más. Con la mirada en el piso, miro de reojo a ambos lados de mi notando que la mayoría de las chicas me está mirando de una forma amenazadora. Intento ignorarlas, pero la cantidad de miradas crea un peso invisible sobre mí que es muy difícil de soportar.

- ¿Alguna de las dos podría decirme por qué me están mirando tanto? – pregunto.

- Acabas de hablar con Harry Styles – explico Zendaya sin darle mucha importancia.

Ese es el nombre del chico de ojos verdes y linda sonrisa. El chico que, por un momento, hizo que mi respiración se detuviera. Y, al parecer, no era la única a la que le pasaba. Tal vez, Harry Styles era el rey de la escuela y, si mis cálculos no me fallan, entre el rey y la reina de una escuela siempre ocurre algo. Así que supongo que Harry tiene o tuvo algo con Taylor. No es difícil adivinar lo que vendrá después de las miradas. ¡La chica nueva acaba de hablar con Harry Styles!. ¡Harry Styles le es infiel a Taylor Swift tras coquetear con la chica nueva!. Como si no hubiera visto una de esas historias antes, la verdad, yo nunca creí que me sucedería a mí. Con los pasos aun inseguros, me atreví a mirar a una de las chicas que susurraba junto a otra a su lado y tuve la mala suerte de ganarme con el dedo medio de su mano. ¡Siempre causando una gran primera impresión, Amber!. Las chicas de la escuela me odiaban y, si Zendaya y Bella publicaban algo de esto en el periódico escolar – apuesto a que lo harán – Taylor también se les uniría.

- ¿Harry… Styles? – me atrevo a preguntar.

- Súper lindo – es la respuesta de Bella – Está con Taylor, aunque siempre lo encontramos con una chica diferente cada semana.

Al menos una de mis teorías estaba confirmada. Harry y Taylor eran pareja y yo acababa de perder el aliento por él en nuestro primer encuentro. Aun no sabía si esto me metía en algún problema – seguro que sí lo haría -, pero lo que sí sabía era que tener a Bella y Zendaya de mi lado, era tener a todos los secretos de esta escuela en mis manos. De pronto, el descubrir los misterios de Sony por mí misma perdía el interés frente a ellas.

- Así que todas me miran mal porque hable con Harry Styles.

- Básicamente – respondió Zendaya.

- ¡Es aquí!. Este es tu casillero – indico Bella señalando a un casillero de metal con el numero 357 pegado en la puerta. Ahora que lo pienso yo también lo pude haber encontrado por mí misma, ya que es el único casillero del pasillo que sigue pintado del aburrido color gris y no tiene calcomanías pegadas en la puerta. De pronto me sentí estúpida y el casillero no tenía nada que ver.

- Dejaremos que te pongas cómoda – dijo Bella – Si necesitas algo sabes dónde encontrarnos.

- Tu primera clase es física – informa Zendaya al darle un vistazo rápido a mi horario - Sube por esas escalera, el tercer salón doblando a la izquierda. Un gusto conocerte.

Rápidamente Bella jala a Zendaya y ambas desaparecen por el pasillo de la derecha tomadas del brazo. Configuro la combinación de mi casillero – 2409, mi cumpleaños – y lo abro. Parecía más grande desde afuera, pero una vez que metí los libros que no me servirían este día me di cuenta de que era mucho más pequeño de lo que creía. El casillero iba desde la mitad de la pared hasta el suelo y estaba dividido en tres pisos de arriba abajo con la opción de poder modificarlos removiendo las placas de metal que los separaban. Aun con los libros en el piso de arriba, mi casillero luce deprimente. Nunca decore mi casillero en Cleveland, la que lo hacía era Raquel porque mi casillero estaba al lado del de ella y no quería que desentonaran. Resoplo al recordar a Raquel. La campana de la primera hora suena y, de pronto, todas las personas que estaban platicando y jugando en los pasillos desaparecen. Ahora llegare tarde a física. Cierro el casillero con un portazo, ocasionando que el estruendoso ruido de metal contra metal me sobresalte y uno de los tirantes de la mochila quede atrapado dentro de el. Resoplo mientras choco mi frente contra el metal del casillero ocasionando un agudo dolor en ella.

- ¡Auch! – me quejo sobando mi frente. Trato de halar de la mochila para que el tirante salga por la fuerza, pero luego de varios intentos me doy por vencida.

- Creo que sería más fácil abrir el casillero – dice la misma voz del chico que me hizo perder el aliento hace un rato – Te… ayudare.

Un nudo en mi lengua hace que pierda la capacidad de hablar y solo pueda mirarlo como una retraída chica que nunca ha hablado con un chico. Él sonríe de nuevo al verme y siento mi cara arder por segunda vez. ¿Acaso todos mis encuentros con él serán cuando algo vergonzoso me pase?. Cuando Harry toma mi mano siento mi corazón latir a mil por hora, luego la levanta y la pone sobre el candado del casillero.

- Ahora solo tienes que girarlo – dice muy lento pero sexy.

Asiento con la cabeza y comienzo a girar el candado. La clave que había programado hace unos minutos luce borrosa en mi cabeza, lo que causa que sea incapaz de recordarla en su totalidad. ¡Espera un minuto!. ¿Desde cuándo pierdo la cabeza por un chico?. Parece que esta ciudad te absorbe apenas pones un pie en ella. ¡Oh vamos, Amber!. Esta no eres tú. Giro el primer número, luego el segundo, el tercero y el cuarto. Escucho un click y abro el casillero, Harry saca el tirante de mi mochila y yo cierro el casillero. Él se queda ahí parado sin decir nada, con mi mochila en sus manos, mirándome. Siento que la estúpida Amber está a punto de volver, pero no dejaría que sucediera. Tomo mi mochila de entre las manos de Harry y sonrió.

- Gracias por ayudarme – agradezco, él sonríe - ¿No deberías estas en clases? – me atrevo a preguntarle.

- ¡Oh, sí! – afirma – Pero el equipo de soccer tiene practica así que…

Otro dato importante que apuntar en la lista de Harry Styles, está en el equipo de soccer.

- ¿Eres… el capitán? – sigo preguntando

- Eso me gustaría – ríe – El capitán es Louis Tomlinson – fruncí el ceño al escuchar un nuevo nombre – Mi mejor amigo.

Sonrío al escucharlo decir mejor amigo, como si eso me ayudara a saber quién es el tal Louis. Harry mira su reloj de muñeca y se muerde el labio al saber la hora.

- Tengo que irme, llegare tarde – dijo – Por cierto, soy Harry Styles – asiento con la cabeza al escucharlo presentarse. Abro la boca para hacer lo mismo pero él lo hace – Tú eres Amber. Leí tu artículo – ríe al notar mi expresión de confusión– Nos veremos luego.

Y con esas últimas palabras se fue. Me coloco la mochila de nuevo al hombro y sonrió para mí misma al darme cuenta de lo que acaba de pasar. Tal vez pueda acostumbrarme a esta ciudad mucho más rápido de lo que pensé.


NOTAS FINALES :)

Espero que les haya gustado el primer cap, aun faltan muchas cosas por suceder y si me he demorado mucho en escribirlo es porque los trabajos universitarios me tienen muy ocupada. Déjenme sus reviews para saber que es lo que piensan de este capitulo, sean sinceros, creo que se aceptar muy bien las criticas. Estaré encantada de leer lo que piensan siempre y cuando no sea sobre lo que ya he aclarado halla arriba.

Si tu artista favorito no apareció en este capitulo, no te preocupes que ya vendrá. Pero por si no ocurre o crees que no aparecerá por razones x, en los comentarios escríbeme su nombre, su edad, sus hobbies y que personalidad te gustaría que tuviera. Espero que me sigas leyendo

¡UN BESO! ¡HASTA EL PRÓXIMO CAP!