Cuestión de Honor. Recuperando una vida. CAP. 2
Después de una larga discusión, Tsunade dijo todo lo que ella sabía en relación a Deidara, confirmándole que efectivamente todo apuntaba a que se encontraba cerca de allí. También les facilitó un contacto para encontrarse con él en un lugar determinado, ya que dicha persona podía saber más del tema. La Hokage indicó que podían encontrase con dicho contacto en una aldea que se encontraba al oeste, a medio día de distancia. Tampoco Tsunade tuvo reparos en enviar a Naruto junto con el Kazekage pues sabía que ambos formarían un buen equipo, en aquello estaba plenamente convencida.
Así pues, ambos ninjas se dispusieron para partir cuanto antes. Salieron a la calle y Naruto vio como Gaara se tapaba de nuevo con la manta de viaje que llevaba, tapándose incluso la cabeza. Naruto, satisfecho y con una sonrisa de oreja a oreja, llevaba las manos entralazadas en la nuca y no paraba de hablar sobre los emocionantes peligros que les aguardarían.
- ¡Ah! tengo que pasar por mi casa para recoger mis cosas y provisiones.
Cuando llegaron a la casa de Naruto, este comenzó a coger cosas mientras Gaara observaba.
- ¿Siempre has vivido solo? – preguntó de repente el Kazekage.
Naruto dejó de revolver entre sus cosas y se sorprendió que Gaara le hiciese esa pregunta, pero afirmó con una sonrisa.
Cuando terminaron, fueron andando hacia las grandes puertas de la muralla, pero justo al doblar una esquina, se encontraron de frente con Hinata, Sakura e Ino, que por alguna extraña razón, estaban juntas mirando el escaparate de una tienda. Naruto se paró en seco y Gaara rezó para que no hiciese lo que seguro sabía que iba a hacer.
- ¡¡Ah!! ¡Sakura, Hinata, Ino-chan! ¡¿A que no adivináis quien es?! ¿eh? ¿eh?
El Kazekage agachó la cabeza y bajo el manto no se veía nada de él, y en aquel momento maldijo a Naruto, al parecer las palabras "misión de incógnito" no fueron debidamente procesadas en el cerebro del shinobi de Konoha.
Las tres kunoichis se quedaron mirando extrañadas a Naruto y su acompañante, que obviamente no podían adivinar de quién se trataba. Pero Naruto, con gran agilidad, tiró de la manta que cubría al Kazekage y le dejó al descubierto. Gaara entonces levantó la vista y los rayos del sol iluminaron su pálido rostro, sus ojos verdes brillaron, su largo pelo rojizo se movió con el viento y miró fijamente a las kunoichis con gesto serio.
- ¡Tachaaaan! ¿Os acordáis de él? – exclamó Naruto manteniendo un instante los ojos cerrados. Pero al no oír absolutamente nada, Naruto abrió los ojos para contemplar la escena más surrealista que jamás había imaginado. Tanto Sakura, Ino, como la propia Hinata, parecían haber sufrido una especie de "colapso". Sakura tenía el gesto desencajado y extraño, Hinata se puso tan colorada como un tomate, y a Ino se la deshizo el moño mientras se llevaba una mano al pecho. Fue como si de repente, hubiesen contemplado un ángel.
- ¿Nande? ¿Qué os pasa? Se trata de Sabaku no Gaara, ¿ya no os acordáis de él? Es el Kazekage y...
En aquel instante Naruto no pudo decir nada más, Ino le pegó un empujón y se arrimó tanto a Gaara que este se vio obligado a dar un paso hacia atrás. Tan solo Naruto había visto hacer eso a Ino cuando estaba con Sasuke y se quedó perplejo. Sakura también apartó a Naruto y se fijó bien en aquel chico que había cambiado tanto, pero Hinata no se movió, sus piernas parecían de gelatina de lo que temblaban, parecía confundida y miraba a Naruto y a Gaara indistintamente, con gesto indeciso mientras jugaba con sus pulgares.
- Ah ya... no recordaba que eras tan popular con las mujeres, supongo que estás acostumbrado.
- En mi aldea llevo escolta – indicó Gaara un tanto molesto sin hacer apenas caso a las reacciones de las tres kunoichis. Obviamente con la palabra "escolta", se refería a su hermana Temari.
- Vaya, vaya Naruto... a partir de ahora voy a tener que fijarme mejor en tus amistades – indicó Ino sin dejar de mirar al Kazekage con ojos seductores. Y ya dirigiéndose a Gaara – ¿Vas a quedarte mucho tiempo? Puedo servirte de guía si quieres y...
- No, ya nos vamos – indicó Gaara recogiendo su manta del suelo y comenzando a andar en dirección a la puerta.
A poca distancia, Naruto parecía un poco más satisfecho y comenzó a seguirle.
- Lo siento chicas, tendrá que ser en otra ocasión, ahora mismo partimos hacía una misión arriesgadísima y... y... ¡eh! – Naruto se arrastró por el suelo mientras algo le tiraba de la pierna, un brazo de arena le sujetaba por el tobillo.
Cuando ambos salieron de la aldea, Naruto ya en pie se restregó la ropa que se había ensuciado.
- Joder Gaara, podrías ser un poco más amable.
- Lo siento.
- No, hombre no, me refiero a ellas. Está claro que tienes mucha suerte con las mujeres y...
- No me interesa – dijo Gaara sin más. Pero Naruto notó un deje en la voz del Kazekage y no pudo evitar preguntar.
- ¿Acaso ya...? En fin, quiero decir... ¿tienes a alguien especial?
Sin poder evitarlo, a la mente de Gaara acudió una vez más la imagen de su exalumna, Matsuri. Pero no respondió, hizo una mueca significativa y Naruto prefirió no insistir.
Llevaban un buen rato saltando de rama en rama cuando de repente Gaara se detuvo y alzó la mano para que Naruto se detuviese detrás de él. Este último supuso que a lo mejor el Kazekage había detectado una presencia o quizás les estaban siguiendo, pero no era nada de eso, enseguida Naruto reconoció en qué lugar se encontraban. Era aquel pequeño claro, donde hace 8 años, un ninja de Konoha peleó contra otro ninja de la Arena para proteger a sus amigos. Ambos pararon para tomarse un descanso y tumbados en el suelo contemplaron el cielo que asomaba entre las ramas, los rayos de sol penetraban por los huecos de las mismas y estas se oscilaban a causa del viento. Hoja y arena.
- No sufrí una derrota aquel día, Uzumaki Naruto...
- Lo sé, fue una victoria – terminó diciendo Naruto, pues sabía a lo que se refería su amigo. - En fin será mejor volver a emprender la mar... ¡ZAS!
En una fracción de segundo, alguien extremadamente ágil se abalanzó sobre el Kazekage apuñalándole con extremada precisión un kunai en el pecho. Naruto no tuvo ni tiempo para reaccionar y vio como la figura le amenazaba con otro kunai casi al instante.
- Estate quieto si no quieres sufrir la misma suerte – dijo una voz.
Pero Naruto apenas escuchaba, miró el cuerpo de Gaara inmóvil y gritó:
- ¡GAARA! ¿TE ENCUENTRAS BIEN? ¡RESPONDE!
- ¿Estás sordo chaval? ¿Acaso no lo ves? Tú amigo ya está muerto.
- ¿Quién eres? ¿Por qué haces esto?
El ninja iba totalmente cubierto y no se le veía el rostro. Fue entonces cuando cometió el error de haber bajado la guardia. Notó que algo le cubría el cuerpo en un instante y entonces Naruto sonrió satisfecho.
- No deberías de subestimar a un ninja, y menos aún a un Kazekage – indicó Naruto mirando el cuerpo de Gaara, el cual era ahora un caparazón de arena que se estaba descomponiendo. El verdadero Gaara salió completamente ileso atravesando un arbusto y tenía levantado el brazo con la mano abierta, su arena apretaba cada vez más el cuerpo de aquel ninja, el cual quedó absolutamente sorprendido.
- Habla – dijo el Kazekage en tono seco – O lo lamentarás.
Pero el ninja no dijo ni una palabra. Como tenía únicamente la cabeza al descubierto, Naruto se acercó y descubrió su rostro para ver de quién se trataba. Era una kunoichi. Tenía el pelo corto rubio y ojos grises, piel muy pálida y pecosa. De repente Naruto se sorprendió de lo guapa que era, no obstante se trataba de un enemigo y tenía que estar alerta. De todas formas, la arena de Gaara ya hacía todo el trabajo y de nuevo esta presionó aún más a la kunoichi, que esta vez se quejó de dolor.
- Lo repetiré de otra forma ¿Quién eres y por qué has intentado matarme?
De nuevo un grito desgarrador. Los pájaros de los árboles huyeron espantados.
- Los rumores eran ciertos... Sabaku no Gaara sigue vivo – dijo la kunoichi – Pero yo terminaré, lo que mi amo, Deidara, no terminó.
El Kazekage se acercó a ella y miró fijamente su rostro. Dejó escapar un gesto de sorpresa para ponerse serio nuevamente.
- ¿Me recuerdas verdad? – el tono de la kunoichi era alto y desafiante, parecía que estaba deseando llegar a esa situación.
El Kazekage no pudo articular palabra y Naruto se quedó boquiabierto.
- ¿Qué ocurre aquí? ¿Os conocíais?
- Él... – comenzó a decir la kunoichi mientras sus ojos destellaban odio y miraban fija y cruelmente a Gaara – cuando era tan solo una cría, mató a mi familia.
La kunoichi hablaba mostrando un absoluto desprecio. La arena ya no la apretaba y Gaara cerró un instante los ojos. Luego se dirigió a Naruto.
- Tenemos que llevarla con nosotros, ella nos dirá donde se encuentra Deidara.
Nada más decir esto, Gaara se llevó asqueado una mano a la cara, la kunoichi le había escupido.
- No se como has podido llegar a convertirte en Kazekage, para mi no eres más que un maldito monstruo – dijo la kunoichi con rabia, sus ojos estaban húmedos, parecían contener las lágrimas a toda costa, lágrimas guardadas durante años. Gaara podía haberse protegido para no recibir aquel desprecio, pero por alguna razón, no lo hizo, pues pensó para sí, que merecía aquel gesto y más.
- Lamento lo que hice.
- Con lamentarlo no basta – dijo entre dientes la kunoichi.
- ¡Eh! – gritó Naruto de repente - ¡Deberías saber que Gaara ha cambiado y estoy seguro que se arrepiente de todo lo que...!
- Cállate, Naruto – cortó Gaara – Ella tiene razón.
Y sin más la arena que apretaba a la kunoichi comenzó a caer. Naruto enseguida la ató de manos para que no se escapara. Le sorprendió la actitud del Kazekage, el cual sin mediar palabra se dio media vuelta para emprender de nuevo la marcha.
Nombre: SORA cielo
