DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Kishi.

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"Sea, sea, out away as far as my visión extends. There I gaze till my eyes grow dim; and in the dimness of my eyes my spirit finds its sight. My soul flies on the wings of memory away beyond the blue, smiling-sea away beyond the glancing waves and the gleamings sails, to the land I call my home….

The dream call me back to waking life. I spring down from my window-seat and work away frantically, for every line I draw on paper, every new form that springs on the plaster, brings me nearer freedom."

Bram Stoker. The Crystal Cup.

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RAMMEN

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"El laboratorio

Los problemas de Neji

Y la operación"

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El tic-tac le desquiciaba. Se ajustó la mascarilla mientras observaba uno de los múltiples cultivos que estaba realizando de células madres. Acababa de extraer el plásmido de ADN de una bacteria, con delicadeza y precisión. Ahora iba a proceder a inyectarla en el fibroblasto del ratón, introduciendo los genes necesarios para reprogramar la célula.

Estiró sus brazos, desperezándose. Se quitó los guantes y los desechó en la papelera que tenía junto a sus pies.

Doce horas de trabajo con los cultivos era excesivo. Anotó la hora que marcaba las manecillas del reloj en el comienzo del cuaderno y con una caligrafía cuidadosa describió el último proceso que llevó a cabo. Revisó varias hojas atrás, leyendo atentamente los errores que había cometido en las primeras treinta muestras. Al principio, había fallado a la hora de inducir los genes, y luego, no había atinado con los genes que requería para reprogramar la célula correctamente. Debía ser metódica y práctica. Erró varias veces por intentar acelerar los cultivos pues quería reducir el tiempo de tres semanas a un día; y a las cuarentaiunava muestra descubrió que las hormonas potenciaban el crecimiento de las mismas.

Lo más sorprendente de todo era que lo había logrado tras dos días de memorizar compendios de genética de todos los Países, consultar los archivos de su antigua maestra y preguntar directamente a la Reina de las Babosas. Ese fue el tiempo que tardó Neji en tenerle listo el laboratorio con todo el material que solicitó.

Evocó la mirada taciturna del patriarca cuando le enseñó su nuevo lugar de trabajo. Estaba apesadumbrado y las preocupaciones se reflejaban en su rostro, haciéndole aparentar más años de los que en realidad tenía. Sigiloso -como era habitual en él- y cordial hasta límites insostenibles, apareció en la habitación en la que se había recluido desde que había llegado a la mansión Hyūga. Esperó pacientemente a que ella terminara de hojear el último volumen y cuando sus miradas se encontraron, alzó la voz.

―Ya está listo. ―breve y escueto, así fueron sus palabras y se encaminó hacia la puerta cuando oteó que Sakura se levantó dispuesta a seguirla.

Recorrieron los angostos pasillos que se asemejaban a un laberinto en completo silencio. Él caminaba delante, ella detrás. Él se hallaba perdido en el piélago de sus pensamientos; ella descomponiendo y fragmentando todo la información que había recabado. Tan distraída estaba, que chocó con la espalda de él cuando se detuvo en seco en la última puerta del corredor.

Al colisionar, ambos cuerpos se tensaron. Una descarga eléctrica recorrió la piel de la chica abrasándola y provocó que el corazón le latiera más deprisa de lo habitual. Se apartó rauda y ágil, poniendo distancia y evitó mirarle.

―Lo siento―fue un susurro casi inaudible; pero Neji lo oyó y arqueó la ceja, estupefacto por la repentina disculpa.

―Hemos llegado―añadió restándole importancia al pequeño altercado.

Abrió la puerta, esperando a que Sakura entrara. La chica avanzó hacia el interior sorprendiéndose gratamente del resultado de su improvisado laboratorio. Miró y remiró, buscando cualquier pega o inconveniente; más no halló ninguna.

―Si te hace falta alguna cosa, pídela―dijo cordialmente al ver como la chica curioseaba minuciosamente.

Asintió levemente. Evaluó el material que disponía para empezar en ese mismo instante.

―¿Tienes los ratones?―preguntó mientras movía los ojos de un lado a otro.

―Sí, en aquella puerta―señaló con un dedo. Vio como Sakura se dirigía al lugar indicado y esperó estoicamente a que volviera.

―Veo que no se te ha olvidado nada de lo que pedí―gritó desde la otra habitación.

―Todo lo que me pediste, lo he traído. Espero que le des un buen uso―dijo mordazmente cuando Sakura se acercó. ―Querrás ponerte a trabajar―indicó al ver como la chica ya tenía puesto los guantes. ―Volveré más tarde―al advertir como la chica confirmó ligeramente. ―Debo atender asuntos internos del clan―se excusó y marchó.

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Pipi-pi-pipi sonó la alarma, regresándola a la realidad. Últimamente se pasaba el tiempo rememorando sucesos. La falta de comunicación estaba afectándole. Desde que marchó de Konoha, vivía del pasado, de los momentos que había pasado con Sasuke. Y ahora, a pesar de centrarse en su investigación, revivía sin darse cuenta los segundos que compartía con el patriarca de aquel legendario clan.

Volvió a sonar el reloj por segunda vez. El cultivo estaba listo.

Debía darse prisa en obtener resultados positivos. Los pulmones de Tenten no aguantarían mucho más. Ella era quien corría mayor peligro. Ahora mismo ambos niños estaban en coma inducido, era lo mejor tratándose de las circunstancias.

Fue a la mesa metálica donde reposaba la muestra número 43. La observó minuciosamente y la llevó al microscopio. Sonrió. Era hora de probarla. La había reprogramado para que regenerara el tejido pulmonar.

Cogió una pequeña jeringuilla e introdujo la célula en el pequeño tubito. Dio grandes zancadas hasta una sala impermeabilizada. Preparó el quirófano con todo el instrumental que necesitaría para la operación. Satisfecha, fue a buscar a su diminuto paciente.

Y sus pies se adelantaron a una puerta, justo al lado, donde un montón de roedores correteaban de un extremo a otro de la jaula. Los miró severamente y buscó entre todos los ratones a su conejillo de indias. Ese era el ratón 43, con el que correspondía la respectiva muestra que pensaba usar. Lo encontró, agazapado en una esquina, y sus manos lo atraparon en un único movimiento. Intentó escapar, pero lo agarró más fuerte.

Regresó al quirófano que había desinfectado previamente. Cogió la jeringuilla que tenía a su derecha y le inyectó el líquido. El ratón se relajó en su palma, ya no huía. Lo depositó con celo en la camilla.

Se ajustó los guantes azules. Se recogió el pelo y se puso unas gafas de aumento. Necesitaba ver todo a la perfección. Siempre habían experimentado con ratones porque eran los que más se asemejaban al cuerpo humano. Su anatomía era casi igual.

Emanó una pequeña cantidad de chakra en su dedo índice y seccionó la piel. La sangre comenzó a emanar del diminuto cuerpo, la aspiró y rebuscó hasta llegar a sus pulmones. Lo perforó levemente y la respiración disminuyó paulatinamente.

―Así es la herida de Tenten. Ahora te aplicaré la célula. Veremos qué tal va―habló para sí misma. Le inyectó cuidadosamente la célula que sería la encargada de regenerar el tejido pulmonar. Junto sus palmas y emanó chakra blanquecino. Visualizó la anatomía del ratón. El pulmón se iba regenerando de forma asombrosa. ―Por ahora hemos terminado, tenemos que ver si no surge ningún fallo.

Emanó más chakra, esta vez de un color verdusco, y el corte del pecho se cerró sin dejar cicatriz. Levantó al ratón y lo colocó en una jaula asilada del resto. Revisó una última vez que la respiración fuese estable. Más tarde regresaría a ver los resultados.

Recogió el material que había utilizado. Estaba exhausta, había gastado una buena cantidad de chakra.

Apuntó lo último que realizó en el cuaderno en el que registraba toda la investigación. Al terminar de escribir, decidió dar una vuelta por la mansión Hyūga.

—No sabemos que se trae entre manos—escuchó una voz chillona en el jardín y decidió esconderse a escuchar la conversación. —Todos están en contra de su decisión.

―Él sólo quiere... ―replicó una voz más dulce.

―Da igual. Él tiene que cumplir con el deber, no puede hacer lo que le plazca―le interrumpió la misma voz que oyó al principio.

―Le debemos obediencia. Lo juramos.

―Si sigue así, todos le darán la espalda y le relevarán del cargo. ―anunció. ―Ya cometió el error de casarse con esa kunoichi, menos mal que no duró mucho. Permitió la boda de un miembro importante con ese zorro. ―dijo de forma despectiva― Y a la más joven le dio permiso para deambular por el mundo, descuidando sus obligaciones como miembro Hyūga. Lo que le ocurra se lo tendrá merecido. ―confesó.

―Pero él suprimió las distinciones. Ya no hay dos ramas. Gracias a él, hemos evolucionado. Nadie se mira con odio. ―contrarió.

―Lo hizo por su propio bien, no te confíes. Además, si todo sale como planeamos, él caerá. Todo volverá a ser como antes, dos ramas en la familia. Tendremos súbditos que darán su vida por defender a la rama principal.

―¿Estás resentida por su muerte? Sabes que no fue su culpa.

―Si no hubiese estado escoltando a esa cría, estaría vivo. Él pertenecía a la rama principal, no debía morir.

―Sabes que él dio su vida con honor. A nuestro padre no le gustaría que pensaras así.

Sakura estaba absorta con todo lo que se estaba enterando. No hablaban de un miembro cualquiera, sino todo lo contrario. Estaban conspirando contra Neji Hyūga.

―Él también pensaba como yo―y rompió a llorar.

―Vamos. Tenemos que reunirnos con los demás. No debemos hacerles esperar.

Y los pasos se perdieron en el jardín. No pudo verle los rostros, ni siquiera estaba interesada. Eso era problema de Neji, ella no tenía nada que ver ahí. Bastante tenía con las operaciones que tenía que realizar como para investigar un complot interno.

Complot―pensó―. Tan metida he estado en mis células que no he tenido tiempo de hablar con Neji acerca de la alianza de las otras aldeas para destruir la paz. Debería buscarle. Todo tiene que estar relacionado: el accidente de los niños, la desaparición del hijo de Gaara y ese extraño jutsu.

Avanzó por el interior de la mansión. Algunos miembros eran tan descarados que ni siquiera apartaban la mirada cuando la veían. Ellos sabían de su presencia. No se molestó en ocultarla, ya que Neji le aseguró que ninguno diría nada.

Memorizar toda la mansión era una tarea fácil y sencilla. Todas las grandes construcciones, de grandes clanes, eran similares. Incluso la decoración arcaica.

Buscar a Neji era como coser y cantar, sólo tenía que seguir su chakra inconfundible. Se situó delante de una puerta y cuando iba a entrar oyó voces en el interior.

―No―gritó Neji. Sakura se sorprendió al notar que el chico inmutable, estaba alterado.

―Te estás jugando el puesto. Todos te tienen en el punto de mira. Neji, haz lo que te digo―rogó la otra voz.

―No puedes pedirme que haga eso.

―Has derrochado mucho dinero. Dinero que no tenemos. A este paso...

―Y seguiré gastando más si fuese necesario. Mi hija es lo primero―sentenció.

―Lo sé, lo sé. Pero no puedes consentir todos los caprichos de...

―Cuidado con lo que dices, tío. No permitiré que se falte el respeto a nadie. Y he dicho que haré lo que haga falta.

―Todos se sublevarán como sigas así. Nadie aprueba su presencia.

―Si quieres, dimito aquí y ahora―sugirió cansado.

―Si lo hicieras, todo habría sido en vano. No, tienes que ganarte el favor del clan. El suceso con Tenten y la muerte del padre de Kiara y Ume sólo han complicado las cosas. Muchos están a tu lado, lucharían por ti y darían su vida por ti; pero otros, sólo te ven como un impostor―declaró con amalgor.

―¿Y qué sugieres que haga?

―Que hagas una asamblea donde todos expongan sus quejas. Ayudará―aseguró cuando Sakura tocó la puerta, antes que el tío de Neji la descubriera espiando.

―Nos vemos luego―se despidió con una reverencia, que fue correspondida, y abrió la puerta de madera.

Ni siquiera la miró al salir, aunque ella tampoco lo hizo.

Entró y sus ojos se posaron sobre el retrato de una niña. Era Tenten, la hija de Neji. Estaba firmado por Sai. Había otra pintura de un gran grupo de gennin, al acercarse, descubrió que se trataba de los novatos que combatieron en la guerra. Ella estaba dibujada en ese cuadro, con su cabello rosáceo y corto y sus verdes ojos admirando la espalda de Sasuke.

―Sakura―la llamó, esperando el motivo de la visita.

La chica le miró, desviando la atención del cuadro.

―Vengo a decirte dos cosas―le hizo un gesto para que continuara hablando. ―La primera es que probé la muestra 43 en el roedor, ejecuté todo perfectamente y de momento los resultados son positivos. Tengo que ir a revisarlo, pero en principio sus pulmones se regeneraban a un buen ritmo. Luego lo revisaré.

―¿Cómo lo lograste tan rápido?―preguntó sorprendido.

―Tras varios intentos fallidos en el cultivo...

Le empezó a explicar todos los pormenores de los cultivos. El patriarca sólo interrumpía cuando tenía una duda; escuchaba atentamente y observaba cómo ella exponía todas las teorías con las que había tenido que debatir.

―¿Y tú qué descubriste?―Tan abstraído estaba en la curvatura de sus labios y embelesado en la forma en que los movía, que la pregunta le cogió de improvisto.

―¿Qué?

Sakura alzó sus cejas rosadas. Sí que tiene que estar distraído con sus asuntos. Ni siquiera ha prestado atención a lo que le he dicho.―pensó.

―¿Qué descubriste del accidente? ¿Algún sospechoso?

Meneó negativamente la cabeza.

―No tenemos sospechosos aún. No hay testigos. Pero de algo estoy seguro, fue provocado―afirmó.

―Claro que fue intencionado. Las heridas en ambas extremidades no son casualidad. No querían matarlo, querían distraer a Naruto. Tu hija fue un daño colateral.

―Tú sabes más de lo que dices―dijo vivaz.

―Sí―afirmó sin ocultarlo.―No presté atención acerca del accidente, pero al evaluar los daños, me di cuenta inmediatamente que era intencionado. El punto donde la médula está fracturada es limpio, tuvo que hacerlo algún ninja médico.

―Estoy de acuerdo. Shizune sacó la misma conclusión.

Empezó a pasear por la habitación inquieto.

―No esperaba menos de Shizune, por algo fue alumna de Tsunade―manifestó.

Se llevó una mano a la cabellera, soltándolo del agarre de la coleta. Neji permaneció fascinado, durante un breve lapso, por los rasgos femeninos de Sakura. Nunca había reparado en su belleza, ahora entendía porque Lee estaba enamorado locamente de ella. Su pelo rosa y brillante le configuraba un aspecto más exótico a su rostro pálido y ovalado. Sus grandes ojos atesoraban una gama de tonalidades verdosas que dependía de la claridad del día, su color variaba de un verde intenso a un verde apagado tirando a grisáceo. Y en ese instante, eran como la esmeralda.

Desvió la mirada hacia la puerta. Había notado la presencia de alguien; no lo conocía, de eso estaba seguro. Volvió a mirar a la chica, quien asintió y desapareció en busca del intruso, al igual que él.

Sakura se detuvo en frente de una habitación. Abrió el picaporte con suavidad, sin hacer ruido, y se adentró en el interior. Estaba oscuro. No podía ver nada.

Examinó el débil rastro de chakra.

―Mierda―gruñó al comprobar que ya no había nadie. ―¿Viste a alguien?―le preguntó a Neji quien se hallaba justo enfrente de ella con el byakugan activo.

Negó. Las venas que remarcaban su rostro le proporcionaban un aspecto terrorífico y se redujeron hasta ocultarse.

―Huyó cuando supo que lo habíamos descubierto.

―Su chakra era diferente. No es de nadie de esta mansión.

—Alguien nos está espiando. Ya es la segunda vez—le confesó preocupado.

—Debo decirte algo importante y creo que tiene que ver con el accidente que ocurrió en Rammen y el secuestro del hijo de Gaara. —Neji le miraba expectante.—Pensaba contárselo a Naruto, pero desde que llegué no hemos coincidido. Supongo que las labores como Hokage le tendrán atareado―hizo una breve pausa y continuó: ―No fui al País de la Hierba porque quisiera visitarlo―reveló. ―Estaba siguiendo la pista de una alianza entre aldeas secundarias que quieren destruir la paz.

—¿De qué aldeas se trata?—interrumpió alarmado.

—Cascada, Hierba, Artesanos, Cerradura y Aguas termales. Quieren buscar más aliados.

—¿Sabes que tienen en común?

—Es lo que iba a averiguar. No me interesa la política de los países—contestó.—Aunque deduzco que tiene que ver con la economía. Si no hay guerras, los ingresos decrecen. No se vende tanto armamento como en antaño.

—Exacto. Pero también les unen otros lazos más fuerte: su odio hacia Konoha—sentenció.

—¿Odio?

Sakura frunció el ceño, disgustada.

—La Aldea Oculta de la Cascada atentó contra Hashirama Senju, siempre quisieron apoderarse de varias técnicas de Konoha.

—Pero si hicimos misiones para ellos.

—Eso no importa, eran negocios de Danzō. El consejo tenía una gran amistad con el Damyō—vio la mueca de asco que puso Sakura al pronunciar a los viejos consejeros—Seguramente tendrían un acuerdo. Debería investigar qué clases de tratos se traían entre manos.

—¿Podrás hacerlo sin alertar?

—Sí. Aunque los ancianos estén desterrados, aún puedo conseguir algo de información. Será fácil. —le aseguró.

—¿Los desterraron al final? —interrogó llevándose las manos a la sien. El sólo recuerdo de ancianos le provocaba náuseas.

—Sí. Cuando Naruto te detuvo, Tsunade efectuó un juicio rápido y los condenó a exilio.

—Entiendo.—dijo meditabunda.

—La Aldea Oculta de la Hierba—repitió desviando el tema y captando la atención de Sakura. —Creo recordar que el Cuarto y Sexto Hokage habían destruido alguno que otro puente. Y Konoha no les facilitó dinero para su reconstrucción.

—Sí que llegan lejos por unos puentes—se quejó.

—La Aldea de los Artesanos…

—Sí, el resto me las imagino—interrumpió Sakura.—Es el dinero. Todas mermaron. La Aldea de la Cerradura vivía del espionaje, la Aldea de los Artesanos de la fabricación de armas y la Aldea de las Aguas Termales era turística.

—Estoy de acuerdo. ¿Cómo crees que van a destruir la paz? ¿Escuchaste algo?

—Fue Katsuyu quién escucho la conversación que tuvo lugar en la taberna los Hierbajos. Sólo entendió que están preparando un jutsu que será capaz de destruir ciudades enteras.

—¿Un jutsu? Sólo conozco el Shibaku Tensei y sólo lo puede realizar un usuario de Rinnegan.

—Si hubiese un usuario de Rinnegan, tenemos que encontrarlo antes de que sea demasiado tarde—dijo. Una pequeña esperanza recorrió su cuerpo.

Si hallo esos ojos, podría devolverle la vida. Quizá aún tengo una oportunidad para reunirme con él—pensó, pero descartó sus pensamientos al darse cuenta que no sería capaz de sacrificar la vida de una persona por traer otra a la vida.

Sacudió la cabeza y sus ojos se entristecieron tan rápido como brillaron de ilusión.

—¿Cuándo ibas a comunicárselo a Naruto?—cuestionó al cavilar que Sakura no se había puesto en contacto con ellos para advertir de un inminente complot.

Sakura suspiró cansada. No tenía ganas de dar explicaciones. Iba a darse media vuelta, pero no pudo abandonar la habitación sin antes terminar esa conversación que llevaba pendiente varios días.

—Quería obtener pruebas factibles. Quería cerciorarme, para ello iba a investigar.

—¿Y por dónde ibas a investigar?

—Me dirigía al noroeste para buscar más información, pero me interceptaron Ino y Sai.

—¿Alguien sabía lo que estabas haciendo?

—No. Nadie ha podido encontrarme en años, soy cuidadosa—aseguró.

—¿Llamaste la atención?

Dio varios pasos, de un lado a otro, y sin alzar la mirada, comentó:

—Si por llamar la atención te refieres a golpear al hijo del Damyō y a sus esbirros…

—¿Qué tu qué? —preguntó Neji.

—No iba a dejar que me golpearan—se defendió molesta.—Además, se merecían una buena paliza.

—Seguro que los has dejado lesionado de por vida—dijo con jocosidad, sabiendo la terrible fuerza sobrehumana que poseía ella.

—Fui amable, sólo los dejé inconscientes. También ayudé a una niña—reconoció.

Neji soltó una risotada al escucharla.

—Perdona que me ría—se disculpó sin dejar de reír al ver la cara estupefacta de Sakura.—Es que no te imagino ayudando a nadie de forma altruista. Y menos, golpeando a alguien sin romperle varias costillas.

Sakura abrió un poco más los ojos. Y la risa de Neji la contagió y su garganta comenzó a articular sonidos peculiares. Ambos reían por primera vez en mucho tiempo. Una furtiva lágrima se escapó de sus ojos, deslizándose por sus mejillas. Neji dejó de reír al ver la gota de agua salada que mojaba la tez de Sakura. Se aproximó más a ella. Alzó su mano hasta rozar la piel suave y tersa de la chica y le limpió con un dedo la lágrima. Enseguida se apartó al ver su reflejo en los ojos de ella.

—Lo siento—murmuro arrepentido y salió de la habitación, dejando a una desconcertada Sakura.

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Sakura se dirigió a su laboratorio. Quería asegurarse de que la muestra 43 había dado los resultados esperados.

Se asomó a la jaula donde corría el ratón de un lado a otro. Esbozó una sonrisa. Sacó al pequeño roedor y lo escrutó severamente. Emanó chakra de su palma y comprobó que el diminuto pulmón se había regenerado correctamente. Lo volvió a depositar en la jaula y se dirigió a su escritorio.

—Bien, lo conseguí. —dijo anotando los resultados en su libreta. —Si en 24 horas no da ningún problema, procederé a operar a Tenten.

En un pequeño bote descansaba varias células somáticas de Tenten. Las cogió con cuidado y comenzó a trabajar con ellas.

Se pasó toda la noche cultivando la célula madre. Ahora sólo le tocaba esperar. Puso el despertador y se acomodó en la mesa, durmiendo tranquilamente.

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—¡Sakura-chan, despierta! ¡Deprisa!—la llamó escandalosamente Naruto.

La chica abrió los ojos, desconcertada.

—¿Qué ocurre Naruto?—le gritó molesta, incorporándose.

El rubio la miró fijamente, nervioso.

—Es Tenten, tienes que venir deprisa. Shizune está intentando…

No le dio tiempo terminar. Cogió la célula que había preparado. El reloj hacía varias horas que había sonado, pero estaba tan cansada que no lo oyó. Y formó un par de sellos, trasladándose al hospital.

Frente al quirófano esperaba Neji. Estaba nervioso, daba pasos gigantescos y apretaba los puños con fuerza. A su lado, Hinata intentaba mantener la calma, pero no lo conseguía y un llanto débil salía de su garganta. Y a un extremo más alejado, Hiashi, contemplaba a ambos, con el semblante inmutable.

Todos los enfermeros y médicos la miraban atónitos. No creían que aquella que veían era Sakura, pero su color de pelo y sus ojos eran tan característicos que no pasaba desapercibida. Las voces poco a poco iban susurrándose.

—¿Qué hará aquí?

—¿Acaso ha vuelto?

—¿Después de lo que intentó hacer?

Todos se hacían preguntas, preguntas sin respuestas. Y Sakura apartó de su mente todas esas vocecillas curiosas y se aproximó hasta la puerta del quirófano, donde estarían intentado estabilizar a la niña.

Neji le lanzó una súplica con sus ojos, depositando sus últimas esperanzas en ella. Esa única mirada fue lo que bastó para coger impulso y entrar en la sala de operaciones.

—Se nos va. No podemos reanimarla—gritaba una médico a Shizune.

El cuerpo de la niña estaba oculto por un montón de médicos y enfermeras que intentaban hacer que los pulmones volvieran a funcionar. Todos estaban como locos, sin saber qué más hacer.

Sakura cogió los guantes que tenía a su derecha y se vistió con la ropa necesaria para llevar a cabo una operación.

Todos se apartaron cuando la vieron en el umbral de la puerta. Un médico le dio un codazo a otro, inspeccionando como Sakura se colocaba el gorro, tapando así su cabello.

—Atrás todos—dijo imponiéndose.

—Pero tú no estás autorizada—se quejó una enfermera.

—Esté o no lo esté. Esta niña es mi paciente; por lo tanto, yo me encargo de ella—replicó analizando el estado de Tenten.

—Shizune-sama—llamó un médico, esperando que la directora echara del quirófano a Sakura.

—Ya la habéis oído. —sentenció con una débil sonrisa.

Sakura extrajo la célula reprogramada y la inyectó directamente en el pulmón derecho de Tenten, justo donde el área estaba más dañada. Comenzó a emanar chakra de sus palmas, ayudando a regenerar el tejido pulmonar, tal y como le enseñó la Reina de las Babosas. La célula era vital para recuperar el órgano, pero debía ayudarse con su energía para efectuar todo de forma correcta.

—Necesito más chakra—pidió sudando y al borde del desmayo. —Shizune—exigió.

—Únanse y denle chakra—ordenó.

Las diez personas que se encontraban en el quirófano formaron un círculo y comenzaron a tocarse unos a otros, pasando el chakra en cadena. Shizune se mareó cuando toda la energía peregrinaba por su cuerpo hasta llegar al de Sakura.

No todos eran capaces de aguantar esa cantidad de chakra, estaba sorprendida de que Sakura aún se mantuviera en pie al recibir todo ese poder.

—Ya casi termino. Un poco más—pidió.

Y todos se concentraron en dar el noventa por ciento de su chakra. Uno a uno fueron cayendo al suelo semi-inconscientes.

—Ya está—y Shizune cayó rendida junto a los demás. Se encontraba frágil y debilitada, casi no era capaz de levantarse.

Sakura emitió una brillante luz verde y el cuerpo de Tenten se cerró completamente, sin dejar cicatriz. Comprobó que sus pulmones funcionaban a la perfección.

—Shizune, no creo que haya problemas. De todas formas, no le retires la respiración asistida hasta que la vuelva a examinar. No quiero correr riesgos—mandó.

Sakura se quitó la ropa que se había puesto y los guantes. Cogió fuerzas para salir. Una vez en el exterior, Neji la escrutó pavoroso, temiendo lo peor.

—Se pondrá bien—afirmó con la visión borrosa.

Neji dejó escapar el aire que contenía desde hacía bastante tiempo.

—Sakura-chan, ¿te encuentras bien?—preguntó Naruto al ver como su amiga de tambaleaba.

Y eso fue lo último que escuchó antes de desplomarse en los brazos de Neji. Estaba tan agotada que no se había dado cuenta que no tenía fuerzas ni para sostenerse. Su chakra había desaparecido por completo en esa operación.

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NOTAS DE LA AUTORA: Tuve que pasarme varios días poniéndome al día de las células madres. Leí un montón en internet sobre los nuevos descubrimientos acerca de éstas y la verdad que me quedé sorprendida. Adapté todos los conocimientos que había adquirido para trasladarlos al fic, intentando encajarlo un poco con el sistema de los ninja médicos, que usan el chakra para curar de forma sorprendente. Me gustó mucho investigar sobre este tema, realmente disfruté haciéndolo.

He querido que veáis un poco como la personalidad de Sakura no es tan indiferente ante la presencia de Neji, aunque aún es demasiado pronto. No hay que adelantar los acontecimientos. Ya sé que a muchos no os gusta esta Sakura, pero tenéis que enteder los motivos que la han inducido a ese cambio… Seguramente, os quedará más claro en los próximos capítulos. Intentaré hacerlo bien, ya veréis.

¿Os ha sorprendido lo que piensan algunos miembros del clan de Neji? Bueno, como podéis apreciar la trama se va complicando un poco más.

Oh, por fin Sakura ha contado todo lo que sabe sobre esa extraña alianza de aldeas…

¿Qué opináis de todo esto? Quiero saberlo, sniff..snifff…

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Espero que os animéis y me dejéis más review. ¿Sabéis que los review sirven para animar a la gente a que sigan continuando las historias? ¡Qué crueles sois! Leéis y no me dejáis ni un comentario… y yo que me esfuerzo por hacerlo cada día mejor..sniff…sniff..sniff…

Muchas gracias a Katarina y a Crimela, que siempre me están apoyando.

Oh, y por supuesto, hay que agradecer a JUST-HATSUMI, mi mega super beta.