DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Kishi es el autor.

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"Miré a George y lo vi perfecto: sin una arruga en su elegante traje, ninguna duda en su hermoso rostro… Era como siempre: la perfección personificada, y fue entonces cuando mi revoltosa mente comenzó a compararlo con Alan, el siempre desordenado y salvaje Alan.

Recordé cada una de sus trastadas de cuando éramos niños, rememoré mi primer beso, la primera vez que hice el amor, y todos y cada uno de los veranos que habíamos pasado juntos. …

A pesar de que el hombre perfecto existía, él no era para mí."

Mi perfecto sapo azul. Silvia García Ruiz.

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RAMMEN

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"La aparición de Hume

Las cavilaciones de Neji

Y los sentimientos de Sakura"

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Se volvía a celebrar otra reunión, como la vez anterior. Mui había preparado el reservado como ya lo había hecho semanas atrás, aquel día en el que conoció a Sakura. Sonrió al recordar que ella consiguió salvar a su hija, haciendo un diagnóstico correcto acerca de la enfermedad de su pequeña.

Terminó de preparar la sala. Las botellas de sake estaban distribuidas a lo largo y ancho de la de mesa. Ajustó los biombos y salió.

―¿Mui Kinomoto?―preguntó un joven, acercándose hacia donde estaba él.

Mui le miró sorprendido. No recordaba ese rostro. ¿Quién sería ese joven de ojos perla?

―Si, soy yo. ¿Y usted es…?―quiso saber.

El hombre le examinó detenidamente. Mui se sintió incómodo.

―Necesito hablar con usted en privado―señalándole el interior del reservado, donde minutos antes Mui había estado preparando el lugar hasta su más minucioso detalle.

Mui dudó. ¿Qué querrían de él? Sabía que no debía de dejar entrar a nadie, pues podrían colocar micrófonos o algún sistema de espionaje. Decidió quedarse parado ahí. No lo dejaría pasar. El hombre vio la determinación de Mui: no quería que accediera al interior. Se acercó disimuladamente a su oído y le susurró:

―Soy de Konoha. Sakura me dijo que le debías un favor.

Mui se desconcertó aún más. ¿Sakura? ¿Se referiría a Sakura-sama? Claro, quién si no iba a ser. Ni que el conociera a muchas Sakura de Konoha. ¿Habría regresado a su aldea? ¿Por qué mandaba a un desconocido? ¿De qué favor? No le debía nada. Fue su hospitalidad a cambio del diagnóstico. Ese había sido el trato.

―Entonces, sígueme. Te llevaré a otro lugar donde podremos hablar más tranquilamente―dijo Mui, alejándose del reservado. Aún faltaban un par de horas para que llegasen los tipos de la última vez. Él no conocía a ninguno. La reserva la hacían a través de un comerciante, de manera anónima. Incluso las caras las llevaban tapadas cuando accedían al interior del local.

Lo llevó a la parte trasera de la taberna. Allí nadie les molestaría. No era agradable estar ahí debido al olor a basura, pero era más seguro que hablar en medio del establecimiento.

―¿Quién eres?―preguntó. No podía dejar de mirar los ojos perla del hombre. Eran hipnóticos. De repente, una imagen se le vino a la mente. Él había visto en una revista esos mismos rasgos. ¿Quién era? ¿Acaso la mujer del hokage de Konoha no tenía esos mismos ojos? ¿Se trataría de un Hyūga?

―Eso no tiene relevancia ahora mismo. No he venido aquí a presentarme―declaró.

Se desconcertó con la respuesta. ¿ Acaso todos los de Konoha eran tan maleducados? Primero Sakura con sus modales; luego lo dos ANBUs que habían irrumpido en su vivienda buscando el paradero de Sakura y ahora este hombre. Se golpeó ligeramente la cabeza, conocer a esa Sannin le había complicado la vida en esas últimas semanas.

Incluso el hijo del Damyo le había causado más problemas de los habituales. Últimamente todo eran problemas y más problemas.

―¿Entonces?—quiso saber Mui, desafiándolo con una mirada fija. Le desagradaba esa actitud tan déspota.

―Quiero que me presentes a los que se van a reunir en el reservado. Tengo negocios importantes.

―¿Negocios? ¿Y qué tiene que ver conmigo? De ninguna manera me voy a inmiscuir en asuntos ajenos. Además, ellos no quieren a intrusos―dijo molesto.

El hombre agarró a Mui del cuello y comenzó a apretarle.

―¿No piensas cooperar? Te lo estoy pidiendo por las buenas―siseó mientras apretaba su cuello un poco más.

El rostro de Mui estaba adquiriendo una tonalidad pálida. Tenía dificultades para respirar. Sentía que no podía resistirse más. Iba a cerrar los ojos; pero en el último instante que pensó que su vida acabaría de esa lamentable manera, el hombre le arrojó violentamente al suelo.

El hombre misterioso contempló a Mui mientras tosía y se masajeaba suavemente el cuello. Estaba encorvado y asustado, parecía una rata.

―¿Y ahora? ¿Qué harás? Tú decides si tu vida acaba aquí y ahora...

―¡Maldito!―exclamó cabreado. Realmente estaba muy cabreado. ¿Qué pretende? ¿Acaso piensa asesinarme? ¿No había dicho que venía de parte de Sakura? ¿Acaso...? Todas las preguntas se agolpaban en su mente, deseoso de obtener las respuestas. ―¿Qué quieres de mí?―exigió débilmente. Le costaba hablar y su garganta estaba adolorida.

El hombre puso su pie en la garganta, pisándolo ligeramente.

―¿Vas a hacer que te lo repita? Quiero entrar a esa reunión y tú vas a facilitarme el acceso. Me los vas a presentar―presionó con más fuerza el cuello de Mui.

Al ver que Mui asentía, retiró el pie. Le ayudó a levantarse e incluso le sacudió la ropa.

―Al fin has comprendido―dijo riéndose extrañamente.

Mui se alejó de él. Tenía miedo. Esa risa era diabólica. Respiró varias veces, intentando controlar el temblor que recorría todo su cuerpo. Cuando se serenó y reunió todo el valor para enfrentarse al hombre, le volvió a hablar más calmadamente.

―No conozco a los hombres que van a venir. Ellos reservan a través de un comerciante. Si quieres puedo ponerte en contacto con él y puede encargarse de introducirte en la reunión.―confesó débilmente, temeroso de enfurecerlo.

El hombre frunció el ceño, analizando sus expresiones.

―Hazlo y rápido. Si intentas hacer cualquier jugada sospechosa, no serás tú quien pague―amenazó.

Mui quedó horrorizado por sus palabras. Se quedó tan inmóvil como una estatua por unos segundos, pero enseguida se recobró y entró al interior del local.

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―¿Quiénes son ellos?― preguntó mirando fijamente a los hombres que acababan de interrumpir en la reunión.

―Permítame explicarle, Orochimaru-sama…― el comerciante empezó a decir temeroso.

El hombre que estaba al lado del comerciante dio un paso al frente y enfocó su mirada en Orochimaru, quien le devolvió el gesto con una sonrisa en su pálido rostro. El resto de miembros de la reunión contemplaban la situación de forma expectante.

―¿Pero qué tenemos aquí? Un Hyūga―pronunció su apellido con burla. Se dirigió velozmente hacia el comerciante―. Ya no necesitamos tus servicios. No sirves para nada― y con un imperceptible movimiento lo mató. El cuerpo cayó inerte al suelo.

Orochimaru miró amenazante al Hyūga, esperando a que hablara.

―Tanto tiempo sin verte, Orochimaru. ¿No me recuerdas?―dijo riéndose.

―¿Qué se supone que significa esto?―preguntó furioso un hombre regordete y barbudo.

―Explícate, Orochimaru. ¿Nos has traicionado?―cuestionó receloso un anciano con la mirada altiva.

Varias voces se alzaban entre sí, cuestionando la situación y quejándose. No estaban contentos con la aparición de un miembro de Konoha. Podría tratarse de una trampa. Algunos no se fiaban de Orochimaru y podía ser que les hubiera tendido una trampa. Al fin y al cabo, él no juraba lealtad a nadie: sólo así mismo.

El miembro más joven, temeroso, retrocedió varios pasos. No deseaba estar ahí. Si descubrían que el hijo de Kazekage seguía con vida, sería hombre muerto.

―¿A dónde crees que vas?―y de su brazo apareció una serpiente que se enroscó alrededor del cuerpo del hombre que planeaba salir de ahí. La serpiente comenzó a apretarle fuertemente, arrancándole varios gritos y rompiéndole varias costillas. El hombre no podía respirar.

―Detente, Orochimaru. Si sigues así, lo matarás―ordenó un anciano que tenía el rostro vendado . El anciano se levantó del asiento y se aproximó hacia el Hyūga.

―Como usted mande, Homura-sama―respondió divertido Orochimaru e hizo desaparecer a la serpiente. El hombre se abrazó fuertemente, temblando y quedándose inmóvil en el suelo.

―Y bien, ¿qué te trae por aquí Hume Hyūga?―preguntó Homura.

El aludido dio un paso al frente.

Todos le observaban atentamente.

―Traigo información muy valiosa que os ayudará, pero a cambio necesito que hagáis algo por mí―. Rio perversamente cuando pronunció las siguientes palabras:―Quiero muerto a Neji Hyūga.

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Había transcurrido un mes desde el juicio. Desde entonces, había evitado el contacto con sus amigos. Estaba ofuscada. Se había encerrado en ese laboratorio, en la mansión Hyūga, intentando crear una célula embrionaria que fuese capaz de restablecer el daño en los nervios de la médula espinal.

Sus resultados fueron nefastos. Lo intentaba una y otra vez. Había cambiado los procedimientos, pero los ratones no recobraban su movilidad. Cuando creyó que todo estaba perdido, decidió hacer una última prueba. Había obtenido una muestra de la glía envolvente del bulbo olfatorio, que se hallaba en la cabeza del ratón parapléjico, y la cultivó como lo había hecho con las anteriores células embrionarias.

Hacía veintiundías que la muestra B21 estaba cultivada in vitro. Había cogido sesenta muestras de sesenta ratones diferentes. Su laboratorio se asemejaba más a una clínica veterinaria, como la que disponía la familia Inuzuka.

Sakura procedió a realizar una vez más los experimentos, como ya lo había hecho anteriormente . El ratón ni siquiera chilló. Lo hizo rápidamente y decidió salir. Volvería más tarde para ver si el ratón se movía o si por el contrario, había errado una vez más.

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Caminó por los jardines de la mansión Hyūga. Sólo escuchaba el sonido de las hojas al mecerse. Sus pies avanzaron ágiles hasta los muros.

Alzó el rostro y contempló brevemente el haz de luz de la luna llena. Sin darse cuenta se tocó el cuello, palpando el medallón que le había dado Souchiro, el tío de Sasuke.

―Creo que es la hora de dejarte ir, Sasuke―murmuro acariciando lentamente el colgante.

Dejó fluir su chakra libremente hasta sus pies. Sin previo aviso, se impulsó hacia el exterior de la residencia Hyūga.

Neji observaba a Sakura desde una ventana. Pensó en seguirla, pero descartó la idea cuando se fijó que se acariciaba el cuello, tocando una cadena. Se extrañó, él no recordaba que ella tuviera ningún colgante.

Es la primera vez que la veo salir del laboratorio. Pidió que nadie la molestara hasta que no consiguiera reparar la médula de un ratón. No quiere ver a nadie. Ni a Naruto, ni Kakashi. Un mes encerrada y sin hablar con nadie., pensó Neji activando su Byakugan.

Visualizó el sistema de chakra de Sakura.

¿A dónde irá a estas horas? ¡Qué extraño! ¿Habrá conseguido resultados positivos? Si es así, ¿por qué no ha venido a comunicármelo? Neji sacudió la cabeza, alejando todas esas preguntas sin respuestas.

Él jamás había dedicado más de medio minuto en pensar en nadie que no fuera muy cercano a él. No. Ni siquiera en sus antiguos compañeros de equipo. Incluso toleraba las rarezas de su amigo, Lee, que se empeñaba en ridiculizarse delante de todos vistiendo ese traje tan ceñido y verde.

Él era una persona práctica. Todos sus pensamientos siempre iban dirigidos al clan y a su hija. Alejaba las habladurías y los chismes nunca le llamaron la atención. Pero si se ponía a analizar todas las situaciones que había experimentado últimamente con Sakura, se daba cuenta de que realmente había perdido la paciencia varias veces con ella.

El carácter de la chica era indomable. Sus respuestas eran secas, escuetas. Sus ojos reflejaban dolor y su mirada era amenazante. Así era la chica que había acogido por conveniencia. Ahora podía entenderla un poco mejor, a raíz de todo lo que se dijo en el juicio.

¿Habría cambiado en este tiempo? ¿Y si el carácter de la antigua Sakura regresó? Sé que ha sido duro que Sasuke hubiese fallecido, que tus padres te mintiesen durante tantos años. Creo que comprendo porque construiste un muro a tu alrededor. Tus respuestas, tus gestos e incluso tus acciones… Sólo querías evitar sufrir de nuevo. Lo sé, yo era así, meditaba Neji fijándose en el cabello rosado de la chica, que era acariciado por la suave brisa nocturna. Su pelo seguía corto, como en la guerra.

No pudo verla ni hablar con ella desde que se había celebrado el juicio. Cuando quiso reunirse con ella, su tío le había llamado urgentemente para una reunión con todos los miembros del clan.

Giró la cabeza cuando notó la presencia de Hiashi en el interior y cuando volvió a mirar hacia donde estaba la chica, ella ya había desaparecido.

―Tío―saludó haciendo una leve inclinación que fue correspondida.

A Hiashi no le extrañó ver a Neji contemplando el jardín. De lo que él recordaba, su sobrino siempre había admirado la naturaleza. Lo que sí le sorprendió fue la expresión de su rostro al mirar por esa ventana, antes de que su sobrino se diera cuenta de que él estaba en la habitación. Nunca había visto a Neji embelesado.

―¿Qué ha ocurrido?―preguntó Neji con su semblante habitual.

Hiashi se acercó. Frunció el ceño, desconcertando a Neji.

―Han desertado varios miembros más―respondió Hiashi preocupado.

Neji agachó la cabeza, apretando los puños.

¿Cómo las cosas habían llegado hasta ese punto?¿No estaba demostrando que su trabajo como líder del clan era más importante que cualquier otro asunto? Incluso al morir Tenten, él no había parado de trabajar y sacrificarse por el bienestar del clan. Y ahora, teniendo a su única hija en el hospital, estaba trabajando duramente por su familia.

En la asamblea se habían tomado dos semanas para debatir asuntos internos e incluso se había llegado a un acuerdo. Todos le habían jurado lealtad, excepto Hume. Él había desaparecido varios días antes. ¿Qué estaría preparando Hume? Sabía desde el principio que él jamás lo había reconocido como líder, pero nunca pensó que llegaría tan lejos.

―¿Has encontrado a Hume?―quiso saber.

Hiashi le miró fijamente.

―Ahora mismo no está en Konoha, pero estoy seguro de que se ha marchado a buscar refuerzos. Él no se detendrá por nada―afirmó Hiashi.

―¿Refuerzos? ¿Acaso crees que planea una guerra?―al ver como asentía su tío, se quedó callado.

¿Sus ansias de poder no tenían fin? ¿Tanto ansiaba el liderazgo del clan? Él insistía en que la supresión de las ramas los había expuesto y que a pesar de que en ese momento estaban en paz, nadie les aseguraba que no volviera a aparecer alguien que quiera el Byakugan. Hume quería instaurar el sello de nuevo. No estaba conforme con la política de Neji.

Hacía aproximadamente un año había conseguido abolir esa norma del clan. Había luchado, argumentado y al final, muchos cedieron y comprendieron el sacrificio que suponía tener ese sello. Sólo se opusieron una pequeña minoría, la que abusaba de su poder sobre el Bouke.

Cuando se unificaron las dos ramas, el odio por parte de ambas desapareció por completo. Todos vivían en una perfecta armonía, y cada cual pudo elegir su destino. Algunos miembros, los que ya portaban el sello, decidieron seguir cuidando a todos los miembros del clan Hyūga por igual, sin importar que hayan pertenecido al Souke o Bouke.

―Él siempre ha querido el poder. Desde las sombras ha ido poniendo a todos en tu contra, pero tu determinación y esfuerzo ayudaron a que una gran mayoría confíe en ti―le confesó Hiashi.

Hiashi sabía que Hume había esperado su oportunidad desde que él lideraba el clan. Sin embargo, ésta nunca ocurrió porque Neji rápidamente fue aprobado al ser un genio de su generación. Sus habilidades y sus técnicas eran dignas de elogiar, más viniendo de alguien de la rama secundaria. Todos estos detalles habían sumado puntos. Cuando llegó el momento de elegir al siguiente líder, Neji salió elegido e incluso lo apoyó Hinta, el padre de Hume e Hino.

Hinta consiguió controlar la furia de Hume e incluso durante catorce años no le saboteó ni una sola vez. Hume temía y respetaba a Hinta. Al morir Hinta, Hume poco a poco fue tejiendo su complot hacia Neji.

―Lo sé. Desde que su padre murió, su objetivo soy yo―dijo Neji alzando el rostro finalmente.

Hiashi desvió la mirada hacía la ventana.

―Mañana deberías de convocar una asamblea urgente. Tenemos que mandar más hombres en su búsqueda.

―Convocaré al consejo. Y otra cosa más, voy a aceptar la propuesta de Naruto. Necesitamos recuperarnos económicamente y esta es la única forma posible. Por mi culpa, hemos gastado demasiado.

Para generar más ingresos en el clan, se estaba formando un nuevo cuerpo de policía para proteger a los cíviles. Éstos policías no tendrían más autoridad que un ANBU, pero servirían para mantener la paz entre los aldeanos. Ellos se encargarían de vigilar y observar que se respeten las leyes. A cambio, se llevarían una gran retribución por su trabajo.

―¿Lo vas a someter a votación?

Neji giró brevemente la cabeza y relajó sus hombros.

―Sí, pero antes de someterlo, debería prepararme las numerosas razones por las cuales nos beneficiaría aceptar dicha propuesta. No puedo dejar escapar esta oportunidad.

― Cierto. No creo que alguien se oponga, pero hay que prepararse. A lo mejor Hino seguramente alegará que los Uchiha ya ocuparon ese papel... Él también te va a complicar las cosas, Neji.

―Puede ser. De todas formas, no me preocupa.

―¿Lo vas a mandar a buscar a su hermano? Puedes enviarlo junto a varios hombres, así te asegurarás de que regresan.

Neji cerró los ojos brevemente.

―No mandaré a nadie. No quiero perder a nadie más―añadió pensativo, tocándose el mentón―Ume y Kiara, las hijas de Kazuma, también se han unido a Hume. Ellas me culpan de la muerte de su padre―su voz sonó abatida y su mente vagó hacia sus recuerdos de niñez:―Sé como se sienten, pero no puedo hacer nada por ellas. Yo también te culpe a ti, tío, sobre la muerte de mi padre. Sólo quería vengarme de la rama principal, por eso entrené tan duro.

Hiashi se llevó una mano a la cara, tapándose los ojos. No quería que Neji viera que las lágrimas descendían silenciosas y lentamente por sus mejillas al recordar a su querido hermano. Si hubiese sido por él, el que habría muerto habría sido él y no Hizashi.

―Ahora entiendo cómo te sentiste, tío―confesó Neji débilmente, mirándole fijamente.―Yo cambié gracias a Naruto y a ti. Tú siempre me protegiste, aunque no me diera cuenta y me observaste entrenar, ¿verdad? Siempre sentí tu presencia.

―¿Lo supiste durante todo este tiempo y te lo has callado?―murmuró Hiashi.

―Lo descubrí más tarde, quizá cuando Tenten empezó a entrenar. Me di cuenta cómo la contemplabas desde la lejanía y entonces enlacé cabos. Aunque por aquella época todo mi ser estaba impregnado por el odio y no había reparado en tu vigilancia.

―Tu padre estaría orgulloso de ti, Neji. Te has convertido en un buen hombre como él. Estoy seguro que si él hubiese nacido antes que yo, habría sido un gran líder.

El silencio se hizo evidente tras varios minutos sin que ninguno de los dos pronunciase nada. Ambos sumidos en sus pensamientos. Ambos conectados y unidos por una sola persona: Hizashi. Y así permanecieron durante varias horas, silenciosos y nostálgicos a recordar el pasado.

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Sakura llegó a su destino: las ruinas de los Uchiha. Caminó despacio, recorriendo todos los escombros que asolaban el lugar. La visión más que espeluznante, era mágica. Sus ojos recorrían las casas derrumbadas y con su mente las iba reconstruyendo. Quería atravesar todo el barrio Uchiha, esta sería la primera vez que lo haría. Ni siquiera en su adolescencia o cuando Sasuke vivía lo había hecho.

¿Qué motivos le impulsaban a hacerlo ahora? Quizá quería sentirle cerca otra vez. Le anhelaba, de eso estaba segura. Ahora podía comprenderle plenamente y se sentía satisfecha.

Sus pasos se detenían continuamente, pero su sonrisa estaba presente. Su sonrisa era triste, pero a la vez feliz.

Abrió sus brazos, extendiéndolo y queriendo atrapar la suave brisa que mecía su cabello. Y sin darse cuenta, se echó al suelo y abrió sus brazos.

Cualquiera que la hubiese visto, la habría tomado por loca. Pero esa era su manera de despedirse definitivamente de él.

Dolor, sí. Una pequeña opresión en su pecho le recordaba que era doloroso hacerlo, pero las palabras que Naruto le había dicho en el juicio retumbaban en su mente. Él quería que ella fuese feliz y eso haría.

Se detuvo delante de unos grandes escombros.

¿Será esta la casa de Sasuke-kun? Debe ser esta, es la que se encuentra al final del camino principal., pensó Sakura.

Su rostro se tensó. Imaginaba como era la casa de Sasuke. Intentó rehacer la entrada y levantar los cimientos. Pero la imagen se emborronaba y en su lugar, la majestuosa mansión Hyūga aparecía en su mente.

Meneó la cabeza.

¿Por qué estoy pensando en esa mansión? Quizá paso demasiado tiempo en ese lugar. ¿Por qué no puedo visualizar correctamente su casa? Mi cabeza me juega malas pasadas.

Estuvo parada varias horas, observando los restos que quedaban de la mansión Uchiha. Sus lágrimas resbalaban por su rostro, sin que ella se diese cuenta.

Es hora de que vaya a verte. Ya ha llegado la hora de aceptar todo lo que ha pasado, Sasuke-kun

Anduvo más lenta de lo habitual. Cada zancada que daba, le alejaba más de él y a la vez más le acercaba. Era contradictorio. Cuando al fin abandonó el barrio Uchiha, se encaminó hacia el cementerio de Konoha.

LLegó sin darse cuenta. Sus pensamientos durante el camino la habían mantenido distraída. Evocó los momentos más significativos en los que su vida giró en torno a Sasuke, repitiéndolos una y otra vez.

El cementerio estaba oscuro. Los árboles tapaban la luz de la luna. Pero eso no le impidió encontrarle.

"SASUKE UCHIHA"

Sakura se arrodilló ante la piedra tallada. Tocó suavemente el trazo del relieve, repasando cuidadósamente su nombre. Cerró los ojos y aspiró el aire fresco.

Perdóname, Sasuke-kun. No he venido a verte en todos estos años porque no he sido capaz de asimilar que tú ya no estás aquí. Ha sido muy difícil para mí. Todo este tiempo, mi ser se fue llenando de odio y la soledad fue mi mejor amiga. Abandoné todo lo que quería. Me sentí tan traicionada.

Sollozó fuertemente y abrazó la piedra. Quería sentirle, abrazarle, aunque sólo fuera una última vez.

No puedo evitar llorar cuando se trata de ti, como siempre. Me siento inútil. Realmente fui muy molesta para ti, ¿verdad? Después de tanto tiempo, por fin puedo entrever lo que tú querías decirme cuando me llamabas "molestia". Me querías, ¿no es así? Ahora te entiendo. He tardado mucho tiempo, pero ahora sé que mis sentimientos habían sido correspondidos con la misma intensidad. Mi vida no tenía sentido si tú no estabas. Sólo pude sentarme a ver como me protegías de todo, como cargaste con todo el dolor tú solo (al igual que tu hermano). Yo no creo que los Uchiha sintáis odio, sino todo lo contrario. Amáis tanto que cuando sentís la pérdida de un ser querido, ese amor se permuta en odio.

Calló brevemente y volvió a respirar, intentando calmarse.

Ya ves, aquí estoy. Amándote aún, pero ya es hora de que busque mi propia felicidad, Sasuke-kun. Tú le dijiste a Naruto que fuese feliz, eso haré. Si eso te ayuda, seré la persona más feliz de Konoha. Gracias Sasuke-kun, por haber dado tu vida por mí. ¿Sabes una cosa? Yo también moriría por ti. Aunque eso ya lo sabes.

Tembló ligeramente, pero no soltó la piedra que atesoraba entre sus brazos.

¿Te acuerdas de aquella vez cuando creía que estabas muerto y te abracé tan fuerte que te hice daño? Aún eramos gennin y fue en una de nuestras primeras misiones. Realmente creí que te había perdido y en aquel entonces, mis sentimientos eran los de una chica embelesada por tu belleza. Te quería demasiado, pero aún no habían madurado mis sentimientos.

Sonrió débilmente.

¿Y aquella vez en la que el sello maldito se apoderó de tu cuerpo? ¡Qué miedo pase! Nunca creí que te enfadarías tanto cuando me viste herida en los exámenes a chunnin. Habías perdido el control de tus actos. Dabas miedo, pero aun así recobraste la razón cuando me escuchaste. Yo fui la única que conseguí detenerte en aquel entonces. Pensé que siempre lo lograría; pero me equivoqué. No pude detenerte cuando abandonaste Konoha, ni cuando te uniste a Orochimaru. No fui suficientemente fuerte.

Cerró los ojos.

Era muy débil. Pero gracias a ti, conseguí volverme fuerte. Aprendí mucho gracias a Tsunade-sama. Ella me ayudó a conseguir mi objetivos y me hice la promesa de que la próxima vez, os protegería. Pero no sé como, siempre acabo siendo salvada por Naruto y por ti. Pasó mucho tiempo hasta que nos volvimos a ver. Aún escucho tu voz pronunciando mi nombre y siento como tu mirada penetra hasta el fondo de mi alma. Siempre has tenido ese efecto en mí, Sasuke-kun. No quise ver en lo que te habías convertido y aún conservaba la ilusión de que recapacitaras y volvieras. Es por eso que decidí seguir entrenando duramente para traerte de vuelta.

Soltó la piedra y enfocó su mirada en ella, leyendo detenidamente el nombre inscripto.

¿Por qué te seguí amando después de que intentaste matarme? No lo sé. Cuando me las ingenié para despistar a mis compañeros y buscarte sóla, tenía las intenciones de matarte. No quería ver en la persona que te habías transformado. Tu luchaste y venciste a Danzō, te vengaste por todo el daño que había ocasionado a los Uchiha; pero no era suficiente. Cuando me viste, no me reconocías. Incluso estuviste dispuesto a asesinar a esa chica, Karin, que había sido tu compañera durante todo ese tiempo. No tenías corazón, pero lo entiendo. Estabas tan solo y perdido que todos querían manipularte.. Tus ansias de venganza te superaban, te anulaban el razonamiento.

Pero cuando escuchaste mi voz, te detuviste y no la asesinaste. Querías averiguar mis motivos. No me creíste. Me conocías bastante bien para saber que no abandonaría mis ideales ni que tampoco mataría a esa chica. En cambio, tu no dudabas en acabar conmigo. ¿Lo hubieras hecho? ¿Me hubieras matado en ese momento? Yo confío en que nunca me habrías lastimado físicamente. Sé que aunque Kakashi no hubiese aparecido, jamás habrías hundido tu chidori en mi pecho.

¿Me equivoco, Sasuke-kun? A pesar de que tuviste dos ocasiones, en ninguna fuiste capaz de hacerme un rasguño. Si hubieses querido, lo habrías hecho. En el fondo de tu corazón, no querías hacerme daño. Por esa misma razón, yo te perdono. Yo tampoco fui capaz de clavar mi kunai en tu espalda, porque no concebía un mundo sin ti. Aunque mis intenciones hubiesen sido matarte, no lo podría haber hecho. Quería acabar con tu vida para que fueses feliz y creí que esa era la única opción. Me habría equivocado.

¿Sabes que mi corazón se paró cuando te vi aparecer en el campo de batalla a ayudarnos? Esa sensación no me abandona. Fui muy feliz en ese instante. ¿Y tú? Mi nombre pronunciado por ti... Lo sigo escuchando inconscientemente.

"Sakura"

"Sakura"

¿No crees que tu voz pronunciando mi nombre es lo más hermoso que existe en el mundo? Yo lo creo así.

¿Te cuento un secreto? Sueño todos los días en el beso que me diste. Fue mi primer beso y nunca lo olvidaré. Tu boca sabía a miel. Ese desierto guarda la prueba de ese beso. Cuando me sostuviste entre tus brazos, cuando estuve a punto de desfallecer… Apareciste para sostenerme justo a tiempo. Y me miraste, monstrándome lo que había en tu alma. No dudaste en acercar tu rostro al mío, a pesar de que estaba Obito presente, y me besaste intensamente.

Se llevó una mano a los labios.

Siento que Naruto haya tardado tanto tiempo en cumplir su promesa, pero hasta hace poco no asimilaba el hecho de que jamás te volvería a ver y de que fallé. Sé que no ha sido así y por eso te pido perdón. ¿Conseguí salvarte, verdad? Soy feliz de saberlo.

Cuando huí de la aldea, lo hice refugiándome en el Bosque de Shikkōtsu. La reina de las Babosas me acogió, me enseñó y me ayudó a calmarme. Al principio las pesadillas no me dejaban conciliar el sueño, pero poco a poco conseguí hallar la calma y un poco de paz. Estar en contacto con la naturaleza era relajante. Mis ojos se quedaban embelesados con el entorno que nos rodeaba. Era mágico. Estuve diez años allí y mis jutsus médicos mejoraron de forma asombrosa.

Creí que ya estaba bien, que podía regresar a Konoha―susurró débilmente, agarrándose el pecho―.Me equivoqué. De camino a Konoha, tus imágenes saltaban con más intensidad en mi mente y mi cabeza se inundaba de repente con mis manos ensangrentadas, intentando matar a los viejos del consejo y con Naruto deteniéndome. Lo reconozco, tenía miedo. Temía a las posibles represalias que me corresponderían por haber atacado a dos civiles, a pesar de que se lo merecían.

Así fue como rechacé el contacto con otras personas. El sake era mi salvavidas, mi compañero. Él me ayudaba a pasar las noches, a olvidarte y a olvidarles. No estoy orgullosa de la vida que viví durante estos cinco años.

A medida que observaba a los humanos, más les odiaba. No quería saber nada de ellos. Construí una coraza para protegerme. No quería más lazos. No me di cuenta de la persona tan terrible en la que me estaba convirtiendo.

No usé mis conocimientos médicos para ayudar a los demás. Me negué. Sólo me aislé. Incluso casi me niego a ayudar a Naruto. ¿Qué hubiera pasado si no hubiese regresado? Esos niños...¡No quiero pensarlo! Hubiese sido mi culpa si esa niña, la hija de Neji...

Se llevó una mano a la boca, ahogando el grito que pugnaba por salir.

Ahora se daba cuenta de la persona tan terrible que había sido durante todo este tiempo. No ayudar a las personas, eso no lo hubiera hecho antes.

Esos niños... Sin duda Sasuke-kun , los salvaré. Haré que anden y se conviertan en los mejores ninjas que Konoha pueda tener.

Es la hora, Sasuke-kun. La claridad se va abriendo paso, pronto amanecerá. Me quedaré aquí callada, contemplando el último amanecer contigo. Y te hago una promesa, Sasuke-kun. Prometo que a partir de ahora seré feliz y la próxima vez que vuelva a visitarte, será cuando lo haya cumplido. Ahora miraré como lo hacía antes, volveré a ser la misma persona que quisiste.

Se quedó en silencio, admirando las diferentes tonalidades del cielo.

Antes de que el sol saliera, Kakashi apareció a su lado y se sentó junto a ella.

―¿Cuánto tiempo has estado escuchándome?―preguntó Sakura tranquilamente. Se acomodó en el suelo y apoyó su cabeza en el hombro de Kakashi.

Kakashi le abrazó.

―Todo―dijo sin ocultar la verdad.

Ambos callaron unos minutos, observando los débiles rayos de luz.

―Vengo todas las noches a descansar aquí―confesó bajando la voz.

Sakura no se sorprendió. Sabía que en el pasado, Kakashi se retrasaba y llegaba tarde porque se desviaba al cementerio a hablar con sus compañeros, Obito y Rin.

―Entiendo―y entrecerró los ojos cuando el sol le deslumbró―. Para ti todo esto ha sido demasiado duro. Siento haberte complicado las cosas, Kakashi-sensei.

―Gracias por volver a ser la misma, Sakura.

Y volvieron a quedarse callados, cada uno sumido en sus pensamientos.

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NOTAS DE LA AUTORA: Espero que hayáis disfrutado de este capítulo. Como podéis ver, es un poco intenso, en él se refleja las emociones principalmente de Sakura hacia Sasuke. Podríamos catalogarlo como más Sasuke/Sakura en plan angost, pero realmente creí que era necesario escribir esta parte para darnos a entender como ella decide cerrar un capítulo de su vida. Un capítulo que ha durado casi treinta años. ¿Os imagináis amar a alguien durante tanto tiempo? No creo que esos amores se puedan dar borrón y cuenta nueva, es casi imposible olvidar. Siempre lo llevas en los más adentro de tu corazón, lo sé por experiencia. No creo que olvidar a una persona sea tan fácil, aunque en el camino te puedes encandilar de alguien y eso ayuda a superar ese amor; pero siempre lo tendrás presente. Creo que el ir al cementerio era una etapa que tenía que hacer Sakura, para poder despedirse tranquilamente y volver a empezar. Así podrá cerciorarse de que esa etapa por fin ha finalizado y ante ella se abre un nuevo mundo, y un nuevo amor…

En cambio, vemos como Neji se empieza a cuestionar sobre el interés que tiene en Sakura. ¿Acaso él puede pararse a pensar en una chica? Poco a poco la va comprendiendo, acercándose más a las emociones de ella. He dejado que veáis una parte importante de él, sus sentimientos respecto a Hiashi y su padre. ¿Qué sintió Neji cuando perdió a su padre? Culpó a su tío, pero ahora se da cuenta que esos mismos sentimientos que él tuvo hacia Hiashi, son los mismo que Ume y Kiara tienen hacia él. ¿No es una paradoja la vida? Ahora Neji puede entender un poco más a su tío y compartir ese vínculo tan especial que les une: el padre de Neji.

Y aquí por fin vuelve nuestro Kakashi sensei. Siempre andando por el cementerio, escuchando a hurtadillas y siendo el mejor profesor que uno puede tener. A pesar de todo, se ve claramente que él sigue estando ahí para sus antiguos alumnos y que él mismo no puede olvidar a sus amigos, a sus seres más queridos.

Pobre Mui, pensaréis todas. La verdad que he querido darle un poquito más de protagonismo a este tabernero, ya que es un sitio que me encantó cuando lo describí la primera vez. Nuestro Mui amenazado por un tal Hume, pero ya sabéis quién es él. Os he introducido un poco ese personaje y con la conversación de Neji y Hiashi os ha quedado claro quién es él. Se ve claramente que su única aspiración en este mundo es matar a Neji, ¿por qué os preguntaréis más de uno? No puedo revelarlo, eso os daréis cuenta leyendo los próximos capítulos.

¿Orochimaru? Sí, no puede haber desaparecido de nuestras vidas. Para nuestra suerte o desgracia, él está ahí, en esa reunión. ¿Qué pretenderán? Y como habéis leído también está Homura…

Como siempre quiero dar mis agradecimientos a mis lectoras, en especial a Katarina Hyuga.

Y muchas gracias a JUST-HATSUMI, mi beta, que es la mejor beta que uno puede tener. Su paciencia y sus comentarios me ayudan a mejorar.

Recuerden que dejándome un review me hacen feliz. ¿Os animáis a darme una sobredosis de felicidad? Venga, que nos os lleva ni cinco minutos. REVIEW, REVIEW, REVIEW…