DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Son de Kishi.
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"De pronto oí un débil gemido. Me di cuenta de que se trataba de un lamento de terror mortal. No era un lamento de dolor o tristeza, ¡oh, no!, era el murmullo sordo y ahogado que escapa de lo íntimo de un alma oprimida por el espanto."
. El corazón revelador.
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RAMMEN
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"La promesa de Sakura a Tenten
El sello
Y la verdad de Orochimaru"
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Sakura miraba cómo la lluvia golpeaba contra la ventana. Estiró su mano, tocando suavemente el cristal. El tacto era frío comparado con el calor dentro de la habitación.
Había pasado toda la noche vigilando a Tenten y Minato; sus vidas corrían peligro y seguramente habrían escuchado que la operación fue un éxito. Intentarían acabar con sus vidas en el hospital. Sería arriesgado para quién lo intentara porque la seguridad en el hospital se había incrementado a razón de la carta de Naruto.
Varios miembros del clan Hyūga deambulaban por los alrededores del hospital. Se turnaban y vigilaban cualquier movimiento sospechoso.
―¿Papá?―llamó débilmente Tenten.
Sakura se acercó a la cama. Examinó cuidadosamente a la niña, asegurando que todo estaba en orden y vio un débil movimiento en la pierna.
―¿Quién eres tú y de tus tíos―su voz sonó amigable, al punto de no reconocerse a sí misma?―quiso saber Tenten al abrir sus ojos miel.
―Mi nombre es Sakura Haruno. Soy amiga de tu padre. No recordaba la última vez que habló en ese tono. No le desagradó, le gustó.
Tenten parpadeó varias veces, reconociendo el rostro de Sakura.
―¿Eres la legendaria Sannin?
Sakura asintió.
―No deberías esforzarte en hablar mucho, aún estás muy débil―aconsejó dulcemente, mientras le palpaba la frente. Comprobó que no tenía fiebre.
― ¿Minato y Jiraiya están bien? ¿Y mi padre? ¿Dónde está?―farfulló temerosa.
―Tranquila. Ahora estáis a salvo. Mira a tu derecha, Minato está durmiendo tranquilamente. No tienes de qué preocuparte. Tu padre está atendiendo un asunto, pero pronto volverá―aseguró.
Tenten desvió su mirada hacia donde se encontraba Minato.
―Siempre está ocupado―dijo triste.
Sakura se quedó callada. No sabía que decirle. Ni siquiera la conocía.
―Él está muy preocupado por ti. Estuvo mucho tiempo en esta habitación cuidándote.
―Si fuera así, estaría aquí conmigo.―Giró su cara hacia el lado de la ventana.
Sakura intentó cambiar la conversación, alejarla de esos pensamientos y distraerla.
―¿Sabes qué te ha ocurrido?―Quería indagar, quizá ella recordara algo del accidente. Cualquier pista sería fundamental. Si era cierto que un Hyūga estaba detrás de todo esto, había una remota posibilidad de que Tenten o Minato lo hubieran visto.
Tardó un rato en responder.
―Sí. Recuerdo que nos encontramos a Hume antes de que el edificio se derrumbara. Él nos dijo que entráramos allí, que había un espectáculo nuevo de un cuentacuentos. Kou nos dijo que era tarde y que era mejor no entrar; pero Hume le susurró algo al oído y al final lo convenció para que entráramos al interior. El lugar estaba concurrido de personas, pero ni siquiera nos dio tiempo de ver nada porque enseguida escuchamos unos ruidos y el edificio se empezó a desplomar encima de nosotros.
Hizo una pequeña pausa, recordando ese momento.
―Minato y yo buscamos a Jiraiya. Cuando le encontramos, le agarramos de la mano. Fue en el momento que nos disponíamos a salir, que sentí un golpe en mi columna. Pude gritarle a Jiraiya que corriera a buscar ayuda. No recuerdo nada más porque perdí la consciencia en ese instante.
Sakura analizó cuidadosamente las palabras de Tenten. Hume estaba implicado y seguramente era el responsable de todo. Incluso Kou sabía lo que planeaba hacer y lo intentó evitar, pero tuvo que decirle algo que le hizo cambiar de idea. ¿Chantaje? Quizá intentaba proteger a las dos hijas de Hume, Ume y Kiara.
―¿Consiguió escapar Jiraiya?―preguntó esperanzada captando la atención de Sakura.
―Sí. Fue él quien avisó a tu padre y a tu tía.
―Quiero ver a mi padre. Yo vi como Hume mataba a Kou, ha traicionado al clan. Debo decirle.
―¿Cómo pudiste verlo? Si me has contado que el edificio se derrumbó nada más entrar y enseguida cogisteis a Jiraiya. ¿En qué momento?
Tenten elevó sus manos y realizó un par de sellos.
―Byakugan―susurró. Sus venas se remarcaron en su cara y giró su cabeza, observando a todos los miembros de su clan vigilar la zona.
Sakura asintió. No podía mentirle a esa chica. Ya había descubierto que alguien intentaba matarles.
―Activé el Byakugan y pude ver cómo lo mataba antes de que me golpeara. Sé que fue él. Noté como me rompía la columna, no podía moverme y acabé perdiendo la consciencia. Minato había caído antes que yo, sé que también le golpeó en el mismo sitio.
Tenten se mareó y el byakugan desapareció. Estaba demasiado débil para usarlo.
―Deberías descansar. No te sobre-esfuerces.
―Quiero ver a mi padre.
Sakura negó con la cabeza. No podía salir en ese estado. Y ni siquiera sabía dónde estaba Neji en esos momentos. Seguramente estaría buscando como un loco a Hume y estaría lejos de Konoha. ¿Estaría bien? ¿Y si le había pasado algo?
―Ahora mismo tienes que recuperar todas tus fuerzas. Como has podido ver, tienes a mucha gente velando por tu seguridad y no puedo permitir que te muevas de aquí.
Tenten masculló para sí misma. Estaba cabreada. Necesitaba ver a su padre para advertirle sobre Hume. Ese hombre era muy peligroso.
―Si yo no puedo salir, por favor avísale tú. Dile todo lo que te he contado.
―No puedo hacer eso. Le prometí a tu padre que no me movería de tu lado hasta que él volviera.
Tenten cerró los ojos fuertemente.
―Por favor, te lo suplico. Tú has dicho que tengo mucha gente velando por mi seguridad. No me ocurrirá nada. Tu eres fuerte, he escuchado hablar sobre ti. Ayuda a mi padre.
Sakura revisó la hora que marcaba el reloj de la puerta. Ya había pasado casi veinticuatro horas desde que Neji marchó y no había recibido ninguna noticia.
―No puedo incumplir mi promesa.
―¡Es lo único que me queda!―gritó sollozando.
Sakura se paralizó por un instante. Neji no iba a morir en manos de Hume. ¿Tan poca confianza tenía Tenten en su padre?
―No le va a ocurrir nada malo. ¿Por qué no confías en él?
Tenten calló. No sabía si era mejor revelarle sus verdaderos temores o mejor guardarlos para sí misma. Pero si callaba y algo malo le ocurría a su padre, jamás se lo perdonaría.
―Sí, confío en él. Él es el más fuerte de todos, por algo es el líder. Pero su sello...―se mordió la lengua, estuvo a punto de revelarle información confidencial.
Sakura se percató de que tras las palabras de Tenten, había algo que no podía decirle. Algo que podía hacer peligrar severamente la vida de Neji. Su corazón latió deprisa al comprobar que temía que algo malo le hubiese ocurrido..
―Su sello desapareció cuando murió y resucitó, ¿no? Eso es lo que tengo entendido.
―Yo no puedo decirte eso.
Sakura se mordisqueó el labio, inquieta. ¿Cómo podría hacerle hablar a esta niña? Era algo relativo al sello. ¿Y si la marca había desaparecido pero en cambio el sello si seguía funcionando? ¿Sería eso posible?
―Entiendo. El sello sigue activo, aunque no la marca―al ver la mirada asombrada de Tenten, se dio cuenta que había acertado.―Por eso temes por su vida. ¿Crees que un sello debilitará la voluntad de Neji?
Tenten cabeceó, dubitativa.
―¿Acaso la voluntad de alguien puede salvarlo de la muerte?
Sakura alzó su rostro al techo. Cierto, la voluntad no era suficiente. Y ella lo sabía a ciencia cierta.
―Tú ganas. Eres muy persuasiva, pero antes de irme, llamaré a Hinata. Esperaré a que llegue y entonces saldré en su búsqueda. ¿Vale?
Tenten sonrió satisfecha.
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Neji había recorrido el camino, buscando alguna pista que indicara que Hume hubiera pasado por ahí. Nada. Activó su Byakugan, pero no veía ninguna presencia humana.
Estaba cerca de Rammen. Debería de ir a ver a Naruto y pedirle ayuda para localizar a Hume.
―¿Desea volver?―le preguntó Ryū.
―Debemos continuar. Tenemos que encontrarle cuanto antes y hay que arrestarle. No podemos permitir que se salga con la suya.
―¿Vamos a dirigirnos a Rammen?
―Sí. Voy a hablar con Naruto. Ryū quiero que regreses a la mansión e informes a mi tío. Puedo continuar solo.
―No puedo permitirle que vaya usted solo―replicó Ryū.
―Es una orden. Ve―ordenó Neji, dándose la vuelta y alejándose de él.
Neji sabía que Ryū obedecería. Aprovecharía e incrementaría el ritmo de viaje, así podría llegar en un par de horas a Rammen. Sintió un escalofrío recorrerle la frente, pero no le dio importancia.
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Orochimaru se recostó en el futón, relajándose. Estaba extenuado. La lucha había sido más larga de lo que había esperado. Sonrió. Kabuto había sido un buen alumno, pero no tanto como Sasuke. Jamás podría vencerle Kabuto por mucho que lo intentara.
Miró hacia su derecha y contempló el débil cuerpo de Kabuto. Aún respiraba. Iba a matarlo, pero en el último momento cambió de parecer. Kabuto era su única "familia", el que más tiempo había permanecido a su lado. Su talento en la medicina y sus experimentos eran dignos de elogiar. No podía deshacerse así como así de él. Debía de amaestrarlo de nuevo, borrarle la memoria y permitir que viviera bajo su yugo.
Kabuto abrió los ojos.
―¿Estoy en el infierno? ¿Acaso en el infierno voy a tener que seguir viéndote?
Orochimaru rió.
―Pronto te aliviaré.
―¿Por qué sigues defendiendo los ideales de Sasuke? Él murió―susurró débilmente Kabuto.
―Quiero ver hasta dónde llegará su amigo. No puedo permitir que tú arruines mis planes.
―¿Planes? ¿Acaso no quieres destruir Konoha? Le robaste a Tsunade―acusó.
Orochimaru se puso de pie y se arrodilló delante de Kabuto.
―Eso es lo que todo creísteis. Esa vieja sabía que Homura buscaría una manera de venganza, así que me ayudó con mis brazos y yo le prometí convertirme en espía de Konoha. Ese fue el trato. No permitiré que ese jutsu se lleve a cabo, pero no seré yo quien ponga mi vida en riesgo. Será Naruto, por supuesto.
Kabuto puso sus ojos en blanco. Le había estado mintiendo todo este tiempo y jamás había conocido las verdaderas intenciones de Orochimaru. Desde luego, este Orochimaru era muy diferente al que fue en el pasado. Sasuke había consiguido cambiar los ideales de Orochimaru.
―¿Y cómo lo harás? ¿Te presentarás a Naruto y le dirás todo?
―No es necesario. Naruto ya está informado. Ya moví mis piezas.
Kabuto cerró los ojos. Le costaba mantenerlos abiertos. De repente se le vino a la memoria la chica encapuchada que deambulaba por aquella aldea y que escuchó la conversación que tuvo con Orochimaru. Esa chica le resultaba familiar, pero Orochimaru le había ignorado cuando se lo comentó.
―¿Acaso planeaste que Sakura Haruno nos escuchara aquella vez que te hiciste pasar por la mano derecha del Damyō?
A Kabuto no le hizo falta que Orochimaru respondiera, ya sabía la respuesta. Incluso la aparición de Hanabi por los alrededores había sido planeado por Orochimaru.
―Basta de conversaciones. Ahora te daré una nueva vida―dijo apoyando su mano en su frente. Empezó a realizar varios sellos y unas diminutas serpientes se empezaron a introducir por la boca y la nariz de Kabuto. ―Si no te portas bien, te dolerá más.
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Hume acababa de llegar al refugio de Rammen. Se quitó la capa y los zapatos, para dirigirse a la sala principal. No estaba de buen humor desde que había tenido que huir de Konoha, por culpa de Kazuma. Si ese viejo no le hubiese hecho perder los estribos, no estaría en esa situación.
Durante todo el trayecto se había cerciorado de que nadie le pudiera seguir, teniendo que recurrir a Jou para que le ayudara a ocultarse. Odiaba tener que contratar los servicios del País de las Llaves, pero no le había quedado otra opción.
En ocasiones anteriores, Jou le había servido para espiar a Neji Hyūga. Gracias a él, siempre pudo adelantarse a las intenciones del patriarca y arruinarles todos los proyectos. Incluso fue Jou el que le reveló la conversación que Sakura había tenido con Neji acerca del complot de las aldeas secundarias.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos al sentir los brazos de Kiara apretándole fuertemente. El contacto le desagradaba, y la apartó bruscamente.
―¡No me toques! No soporto que nadie me abrace, lo sabes bien―dijo molesto Hume.
Kiara bajó la mirada, avergonzada de que Hume la humillara delante de todos. Ella era la única que siempre estaba a su lado desde su infancia, lo amaba profundamente. No sabía qué razones le impulsaban a quererlo, pero por él haría lo que fuese necesario.
Hino saltó de inmediato a defender a Kiara. No soportaba que Hume la tratara de esa forma.
―No le hables de ese modo, hermano.
Hume le miró duramente y cogió un vaso de sake de la mesa. No toleraba que su hermano le hiciera reproches y menos en público. Apretó con fuerza el vaso y se lo bebió de un trago.
Hino le sostuvo la mirada. Había aprendido a soportar el carácter agresivo de su hermano y sus acciones no le intimidaban.
Kiara y Ume contemplaban la situación, expectantes y tensas. No deseaban enfurecer más a Hume.
―¿Qué tal te fue en Konoha, Hume-sama?―preguntó Ume, intentando normalizar el ambiente.
Hume volvió a rellenar el vaso de sake antes de contestar. Desconfiaba de Ume y debía de escoger cuidadosamente sus palabras. Siempre había observado como Ume contemplaba a Neji desde la distancia, defendiéndolo y justificando todos los actos. Decidió ponerla a prueba y ver hasta qué punto su lealtad era hacia él o hacia Neji.
―No pude evitar que nuestro clan se convierta en el hazmerreír del País del Fuego. Aceptar esa propuesta ridícula por parte del Hokage… ¿Cree que somos sus perros guardianes? ¿Acaso nos compara con esos traidores Uchiha?―Paseó por la habitación y estrelló el vaso de sake contra la pared, rozando la cara de Ume. La miró fijamente y añadió―:¿Crees que Neji es un buen líder?
Ume retrocedió atemorizada mientras se llevaba una mano a la mejilla, limpiándose el fino hilo de sangre que descendía lentamente por el rostro.
―¡Contesta!―gritó enfurecido Hume.―¿Crees que es un buen líder?
Ume negó con la cabeza.
―Aguanta, debes ser fuerte y averiguar qué planes tiene contra Neji. Se lo prometí a Hiashi. No puedo defraudarle ahora. Por mi padre, debo resistir y verificar si él tuvo algo que ver con la muerte de mi padre. No me cabe dudas de que está loco―pensaba Ume, alejándose más de Hume a medida que él se aproximaba más a ella.
Hino ya estaba cansado de la actitud que tenía su hermano. Era hora de pararle los pies. No consentiría que dañara a ninguna de las dos hermanas.
―¡Es suficiente, hermano! ¿No ves que está atemorizada? ¿Acaso has perdido el juicio?
Hume desvió su atención para centrarse en su hermano. Debía controlarse. Quizá sus suposiciones respecto a Ume eran erróneas. Sabía que la chica estaba atemorizada y no se atrevería a traicionarlo. Pero aún así, debía ser precavido.
―Tienes razón. Pero estoy harto de Neji, por su culpa todos estamos acusados de traicionar al clan y tienen orden de busca y captura para todos nosotros. Si nos llegan a encontrar, será nuestra perdición. Nos encerrarán de por vida y nos tatuaran el sello, sometiendo nuestra voluntad―mintió Hume.
El plan de Hume era descalificar definitivamente a Neji delante de ellos. A pesar de que ellos habían desertado del clan —gracias a él—eso no implicaba que estuvieran a favor de su causa. Pero si les engañaba, las cosas se tornarían muy interesantes para beneficio propio.
Hino abrió la boca, sorprendido por las palabras de su hermano.
―¿Estás diciendo que van a tatuarnos el sello del pájaro enjaulado? ¿No abolió Neji ese sello?―preguntó perpleja Kiara.
―Como os digo. No sólo a nosotros, sino a todos aquellos que estén en contra de Neji se les aplicará el sello. Quieren doblegarnos―dijo Hume.
Ume escuchaba atentamente. No podía creer que Neji consintiera semejante castigo. Debía de tratarse de uno de los sucios trucos de Hume para manipularles. Era su oportunidad para ganarse la confianza de él. Si le hacía creer que ella estaba a su favor, quizá conseguiría sonsacarle más información y podría comunicársela a Hiashi.
―No podrá hacerlo tan fácilmente―interrumpió un anciano que acababa de entrar a la habitación al oírles.
Hume lo examinó y su expresión se tornó asombrada cuando lo reconoció: Yui Hyūga, primer tatuador oficial del clan. Su suerte no podría ser mejor al pensar que contaba con la ayuda del más antiguo de los tatuadores, teniendo un amplio conocimiento sobre los pormenores del sello.
―¿A qué te refieres?―quiso saber Hume.
Yui alzó el rostro hacia el techo y murmuró unas cuantas frases en un idioma que ninguno conocía.
―El sello de Neji jamás desapareció―confesó Yui.
Todos se quedaron callados. Cada uno cavilaba lentamente lo que acababa de ser revelado.
―¿Qué quieres decir con eso?―Hume se mostraba impaciente por conocer la debilidad de Neji. No contaba con que el azar le favorecería. Si podía manipularlo a través del sello, lo aniquilaría más rápido y fácil. Le haría sentarse, ver cómo mataba a esa hija impura y luego acabaría con él.
―Podemos hacer que Neji rectifique sobre su decisión. No podrá resistirse al sello. Sólo tenemos que estar cerca de él y podré volverlo a activar de forma eficaz.
―¿Quién más sabe de esto?―preguntó Hino.
Yui tomó asiento.
―La familia más cercana a Neji. Juré guardar el secreto, pero no puedo creer que se haya atrevido a acusarnos de traición y querer tatuarnos. ¡Es intolerable! A nosotros, pertenecientes de la Rama Principal. ¡Es un ultraje!―farfulló torpemente.
Hume caminó hacia él y se sentó a su lado.
―No se preocupe. Si usted me ayuda, haré que caiga―.Le ofreció Hume su mano, esperando que la aceptara.
Yui le miró y cerró el trato con un apretón de manos.
―¿A qué te refieres con caer?―preguntó Ume.
Hume rió al imaginarse el cadáver del genio, olvidándose por completo de ser precavido. Estaba soñando con su futuro triunfo.
―Morirá y yo seré el próximo líder.
―Pero ahora mismo el resto de miembros del clan nos ven como traidores, como desertores―dijo temerosa Kiara. Temía enfurecerle.
―Sí, pero eso cambiará cuando logre parar la futura guerra que se avecina y me haré con el control del clan y de Konoha. Querrán nombrarme Hokage; pero yo lo rechazaré, porque mi objetivo es llevar a lo más alto el clan. Seremos temidos y respetados por todas las aldeas. Nosotros procedemos de la Diosa, somos Dioses y los demás son escoria―reveló eufórico.
―¿Futura guerra? ¿A qué te refieres hermano?
Ume retrocedió varios pasos. Debía informar de inmediato a Hiashi. Hume había perdido la cordura completamente y estaba dispuesto a destruir la paz para conseguir sus propios intereses. Tenía que buscar alguna excusa para salir de ese sitio y mandar un mensaje urgente.
Hume miró fijamente a Ume. Desconfiaba de ella.
―¿Vas a algún lado, Ume?―preguntó al verla dirigirse hasta la puerta.
―Sí, necesito ir al baño. ¿Puedo ir o debo pedirte permiso?
Y salió bajo la atenta mirada de Hume.
―Kiara, vigila a tu hermana. No me fio de ella―exigió Hume.
―Hume-sama, mi hermana jamás os traicionaría. Ella odia tanto a Neji como usted. Por culpa de Neji, nuestro padre murió. Debía haber encomendado el cuidado de su hija a un miembro de la rama secundaria.
―He dicho que vayas a vigilarla. No te atrevas a cuestionar mis órdenes.
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Naruto salió del Kodo, en el templo de Rammen, tras culminar la reunión de los Kages. Había sido agotadora, pero al fin sabían lo que tenían que hacer. Gracias a la información que Gaara les había proporcionado, ya tenían una idea de todo lo que estaba en juego. Tenían que detener a esas aldeas antes de que fuera demasiado tarde.
Nunca hubiese creído que Hanabi fuese tan buena descubriendo cosas, pero lo que más le había molestado era el hecho de que Neji y Sakura le hubiesen ocultado semejante información. Las explicaciones de Gaara, respecto a los motivos que habían tenido para no decir nada, eran convincentes; pero eso no les excusaba.
Él era el Hokage y su deber era conocer todo lo que ocurre en Konoha y en sus alrededores. Debía de volver inmediatamente a la aldea y preguntarles directamente porque en ese mismo momento se sentía decepcionado con ellos.
Debo darme prisa y regresar, pensaba. Por otro lado, no podía evitar preocuparse por la salud de su hijo y deseaba estar ahí con él. Quizá tienen planeado atacar Konoha con ese jutsu en mi ausencia, se cuestionaba preocupado.
Sus pies se detuvieron cuando se encontró cara a cara con Neji.
―¿Ha ocurrido algo?―preguntó temeroso Naruto.
Neji negó.
―Necesito hablar contigo, Naruto. He descubierto quién es el traidor.
Naruto asintió.
―Y yo también tengo que preguntarte por qué me has ocultado que las aldeas secundarias planean un ataque a Rammen―dijo furioso Naruto, apretando el puño.
Neji se sorprendió de que Naruto estuviese al tanto del complot.
―Te lo explicaré, pero antes tienes que ayudarme a localizar a Hume Hyūga. Él es quien está detrás de todo esto.
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Sakura se dirigía dirección a Rammen. Sus pies se movían veloces. Gracias a Hiashi conocía el paradero de Nej y no se detendría hasta encontrarle y asegurarse de que estaba a salvo.
Le había hecho una promesa a su hija y la iba a cumplir. No importaba el precio que tuviese que pagar, pero no dejaría que nada le ocurriera. Si de verdad era cierto lo del sello, entonces Neji podría encontrarse en una situación desventajosa.
―¡Shannaro!―gritó y aceleró la velocidad.
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NOTAS DE LA AUTORA: Ya se va acercando el final de esta historia, no me puedo creer lo rápido que pasa el tiempo. Espero que realmente os esté gustando el fic. Nos vemos en el siguiente capítulo.
Gracias a Just por ser mi beta, sin ti no sería posible.
