CAPITULO 3
AMOR DE DOS, ¿O DE TRES?
Andrew cubrió el cuerpo de la víctima con una manta blanca, la playa había sido evacuada para evitar que los turistas vivieran un momento desagradable y así realizar sin inconvenientes su trabajo.
- La victima parece ser una mujer de alrededor de 24 años de edad, causa de la muerte desangramiento provocado por 20 puñaladas en la espalda –Dijo Andrew arrodillado al lado del cuerpo- ¿Encontraron alguna pista?
- Nada, y parece ser que nadie vio nada sospechoso –Respondió Ojo de Águila- Otra vez se nos fue de las manos.
- Entonces estamos como al principio –Suspiro resignado mientras se enderezaba.
- Lleven el cuerpo a la morgue más cercana, luego trataremos de localizar a su familia –Ordeno Diamante- Por el momento regresemos a la sede para entregarle el informe al jefe.
Otro caso perdido, ambos equipos no podían evitar sentirse frustrados, tenían registrados más de veinte casos de asesinatos provocados por el mismo homicida y aun así no tener ninguna pista que los llevara hacia su identidad, pero lo más extraño y desesperante era su forma de borrar cualquier evidencia.
Andrew estaba consciente de que no debía pensar en otra cosa que no sea Jackniffe, pero no podía evitar pensar en la confesión de Ojo de Águila, lo observaba desde lejos con la intención de decirle algunas cosas pero no sabía cómo hacerlo.
En un intento por acercarse hacia él, a unos pocos metros de donde fue hallado el cadáver, Andrew siente que había pisado algo que se encontraba oculto entre la arena.
Ante la duda, se agacho y comenzó a escarbar, en poco menos de diez centímetros de profundidad, Andrew encontró algo filoso que al momento de tomarlo en sus manos supuso de inmediato que se trataba de una pista, puesto que se trataba del filo de un cuchillo. Sin darse cuenta había manoseado el objeto, lo que traería severas consecuencias.
Ante el hallazgo se dirigió rápidamente hacia sus compañeros.
- Encontré la punta de un cuchillo –Grito entusiasmado- Podría ser del asesino.
Zafiro observo detenidamente el objeto filoso, sin duda alguna era del asesino, pero lo primero que noto fue la negligencia con la que Andrew lo estaba sujetando.
- Eres un idiota –Grito furioso- Tendrías que haberlo agarrado con alguna bolsa o algo, así has dejado tus huellas dactilares y borraste las del asesino.
- ¿Qué? –Grito apenado- Lo siento, fue la emoción, en verdad no pensé que… -Suspiro.
- Demonios, Andrew, has desperdiciado nuestra única pista en meses, el jefe de seguro va a castigarte por eso –Dijo Ojo de Águila, compadeciéndolo.
"En verdad lo siento…"
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En frente de la puerta de entrada de la agencia en donde trabaja Serena Tsukino, se encontraba Darien, sentado en el cordón de la calle esperando impacientemente a que ella saliera, observando reiteradas veces el reloj a que marcara la hora de salida.
Pensándolo toda la noche anterior en la que no logro alcanzar el sueño, se había decidió de una vez por todas a hablar con su chica, con la simple excusa de querer devolverle su pulsera, esta vez intentaría no dar marcha atrás.
Mientras tanto, dentro de la agencia, Serena se encontraba ordenando unas carpetas por orden alfabético, lo que más odiaba hacer.
- ¿Por qué siempre me dejan el peor trabajo a mí? –Protesto, revoleando las carpetas de un lado a otro.
- No es que te dejan lo peor, es que en realidad tu puesto es el peor –Se burló su compañera de trabajo, Lita Kino.
- No lo entiendo, tienes el mismo puesto que yo, pero siempre me ordenan a mi lidiar con estas carpetas, como las odio –Refunfuño, regañando hablándole a las carpetas como si ellas pudieran oírla.
- Si te sigues quejando no terminaras antes del almuerzo, menos quejas y más acción.
- ¿Dónde está Ami? Se supone que ella es mi asistente personal, debería estar aquí conmigo ayudándome –Dijo mientras sollozaba.
En medio de su conversación, o mejor dicho quejas, entra al sector Setsuna Meio, respondiendo directamente a la pregunta de Serena, señalando que la había oído.
- Esta en medio de una reunión con la nueva jefa, ¿O ya se te olvido que todas vamos a tener una reunión personal con ella?
- Si, se me olvido –Dijo haciendo berrinche.
- En ese caso –Se puso firme- Ponte de pie y ve de inmediato a su oficina, es tu turno de reunirte con la jefa –Grito algo molesta de lo descuidada que podía llegar a ser Serena.
Serena, ante el regaño de Setsuna y el miedo que llego a tomarle, se va corriendo del sector administrativo para no hacer esperar a su nueva jefa y tener una pésima primera impresión.
- ¿Qué nunca va a cambiar esta chica? –Dijo Setsuna suspirando resignada.
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En el cuarto piso de la agencia estaba la única oficina, donde llevaba al mando el edificio Rei Hino, el ascensor se había dañado, por lo que Serena no tuvo opción que usar las escaleras. Al llegar, estaba realmente agonizando, su estado físico no era el de un atleta y le jugaba en contra.
Forzando su respiración, ingresa a la oficina de la jefa, un poco nerviosa de lo que pudiera llegar a decirle puesto que para ella, por más que sea la hija de su antiguo jefe, era una completa desconocida.
- Con permiso señorita Hino, ¿Puedo entrar? –Pregunto temblorosa aun sin poder recuperar el aliento.
Rei estaba con una enorme sonrisa esperándola sentada en su escritorio, con las piernas entrecruzadas sujetando una taza de café. Serena observo la escena desde la puerta y no pudo evitar sentirse incomoda al ver a su jefa sentada de esa forma arriba de una mesa, tan atrevida como no imaginaba.
Rei dirigió su mirada intimidante hacia Serena –Adelante, te estaba esperando- Sonrió cálidamente.
Entro tranquilamente, le costaba evitar sentirse un tanto nerviosa y lo demostraba exageradamente, haciendo que Rei lo notara al instante.
- No estés nerviosa –Se levantó de la mesa y se dirigió hacia Serena- Solo actúa como si nos conociéramos de hace mucho tiempo.
Rei acerco su rostro al de Serena, incomodándola. Comienza a levantar su brazo dirigiéndolo hacia ella, por lo que interpreto que pretendía tocarla haciendo que exprese un rostro de pánico.
Su corazón dejo de latir al notar que en realidad llevaba su mano hacia la puerta, la cual solo intentaba cerrarla pero le resulto complicado hacerlo puesto que Serena estaba en el medio.
- Lo siento si te asuste, solo quería cerrar la puerta –Comienza a reír amablemente pero de una forma que podría interpretarse que en realidad estaba jugando con los nervio de Serena.
Esa sonrisa cálida que demostró Rei de alguna forma logro calmarla, no parecía ser una mala persona, pero sin duda había algo en Rei que la inquietaba.
- Por favor, toma asiento, solamente te hare unas preguntas acerca de tus datos personales y puesto laboral –Dijo mientras se apoyaba de espalda en el escritorio- Necesito conocer a los empleados de mi padre.
Al instante que Serena intento tomar asiento, es detenida por Rei, quien apoyo su dedo índice sobre la frente de Serena.
- Eres la última que se reúne conmigo, así que tengo un pequeño trabajo que quiero que hagas por mi –Sonrió viéndola fijamente, dejando un rostro sorprendido en Serena.
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En la sede central de IPT, el jefe Seiya Kou, silenciosamente estaba leyendo el informe de la víctima de la playa, el rostro que demostraba al leerlo dejaba todo en claro para ambos equipos, él definitivamente estaba molesto.
Dejo caer los papeles sobre el escritorio y llevo sus manos hacia su mentón, sin quitar la mirada a sus cuatro subordinados -¿Esto es todo lo que tienen?
- Sí, señor –Respondió Zafiro- Lamentamos no poder proveerlo de más información pero… -Antes que pudiera continuar, el jefe lo interrumpe.
- Andrew estropeo la evidencia, ¿No es así? –Dijo, con un tono molesto pero de la forma más tranquila.
Andrew, quien estaba realmente apenado, inclina su cabeza ante el jefe, tratando de demostrarle que estaba avergonzado de lo torpe que había sido en este caso.
- Lo siento mucho, jefe, no sé qué estaba pasando por mi cabeza al momento de tomar ese filo y borrar las huellas dactilares del homicida.
Seiya no respondió al instante, sabía que estaba arrepentido pero no podía seguir perdonándole sus imprudencias, de otra forma seguiría cometiéndolas.
- Un investigador de tu nivel no puede cometer este tipo de errores –Dijo levantándose de la silla y dirigiéndose hacia Andrew- Esta vez no puedo dejarlo pasar.
Andrew no podía levantar la cabeza de la vergüenza, de otra forma estaría expuesto a ver el rostro enojado del jefe, en su lugar, Diamante pregunto lo que Andrew ansiaba preguntar.
- ¿Qué va a pasar con Andrew, señor?
Seiya suspiro y pensó, Diamante se había preocupado porque el jefe no tomara la decisión de despedirlo, en su oportunidad, intentaría de la forma más respetable de convencerlo que no sea tan estricto con él en el castigo, aunque Seiya era un hombre inteligente y se percató de la defensiva de Diamante hacia Andrew.
- Voy a pensarlo –Dijo Seiya, provocando que Andrew levantara su mirada sorprendido–Retírense, tienen trabajo que hacer y Andrew por favor ten en cuenta esto: un investigador que está en ejercicio de sus funciones nunca debe tener la mente en otro lado –Lo miro desafiante.
Ambos equipos estaban sorprendidos, sin duda todos habían pensado que Andrew seria despedido, pero después del gesto de Seiya ese pensamiento se desvaneció y por un lado se sentían realmente aliviados y agradecidos de que una persona como él fuera su jefe, otro lo habría despedido sin pensarlo.
Por afuera de la oficina, Diamante tomo del brazo a Andrew, preparado para regañarlo.
- No abuses de la generosidad del jefe, espero que esto te haya servido de lección –Lo regaño, estaba realmente irritado- Recuerda lo que te dijo, no debes tener tu cabeza en las nubes cuando se trata de Jackknife, usa esto como una última oportunidad.
Andrew no respondió, solo agacho su mirada arrepentido mientras sus demás compañeros se retiraban del sitio. Al pasar Ojo de Águila por al lado suyo, le dio unas palmadas en el hombro, dándole a entender que esta vez realmente tuvo suerte.
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Al atardecer, Andrew llamo a Darien avisándole del error que había cometido y que debido a ello no podría reunirse con él en la cafetería como todos los días. Por su parte no tuvo ningún problema, ya que él tampoco podría reunirse con Andrew puesto que estaba esperando a Serena, aunque ese detalle en ningún momento se lo aclaro.
Una vez que colgó el teléfono, ante una minúscula distracción, Serena había salido del edificio. Al verla, nuevamente su cuerpo se helo, había practicado para este momento pero al parecer su esfuerzo se fue por la borda al no tomar el coraje para acercársele.
- Otra vez estoy actuando como un idiota, vamos Darien camina hacia ella, solo tienes que mover tus torpes patitas como cualquier ser humano.
Tomo aire, se dio unas leves palmadas en el rostro y sin darse cuenta había comenzado a avanzar en dirección hacia ella.
- Madre mía, mis pies se mueven solos, estoy caminando hacia ella y no puedo controlar mi cuerpo- Su forma de caminar no era nada común, levantaba sospechas ante las personas que caminaban a su alrededor, y su rostro pálido atemorizaba a los niños – Soy un hombre, ella es una mujer, no hay nada que temer. La gente me mira extraño, debo parecer un borracho. Disimula Darien, disimula, tu no hiciste nada, nadie te puede decir nada, eres inocente, solo disimula, disimula Darien idiota…
Estaba tan perdido luchando consigo mismo que no se dio cuenta del momento en el que Serena estaba frente suyo, aunque de espaldas. Este sería el momento, el momento perfecto ha llegado, no había vuelto atrás. Ella estaba ahí, esperando a que el semáforo cambiara los colores para cruzar la calle, y él detrás de ella, mirándola como si fuera un acosador.
Al parecer, la agitada respiración de Darien precavió a Serena, haciendo que ella notara que alguien estaba intentando acosarla. Su corazón comenzó a latir fuerte y el semáforo no cambiaba, estaba muy nerviosa pensando que alguien la estaba siguiendo.
No volteo ni por un segundo, Darien comenzaba a levantar su mano para llamar su atención, lo que hacía que Serena comenzara a perder el control del miedo que le generaba tener a ese pervertido detrás.
A los pocos centímetros que se encontraba la mano de Darien por tocar el hombro de Serena, finalmente ella no aguanto más la tensión y se sobresaltó encarando al acosador, se dio media vuelta y con su portafolio lo golpeo en la cara haciendo que cayera al suelo abruptamente.
Serena iba a gritarle unos cuantos insultos, pero al ver el rostro del joven se dio cuenta que conocía a ese hombre, era Darien Chiba quien ya estaba realmente noqueado por el golpe.
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En unos pocos minutos, Serena había llevado a Darien a una pequeña plaza cerca de la agencia de viajes, para atenderlo y hacerse responsable de su acto de violencia.
Darien estaba sentado en un banco verde, sujetando su cabeza del dolor que sentía mientras esperaba que Serena volviera de la farmacia con algunos medicamentos para curarlo.
- Lamento la demora –Dijo Serena, acercándose al joven corriendo y sentándose a su lado –Traje medicina, con esto seguro te calmara el dolor, ¿Seguro que no quieres ir a un hospital? –Pregunto mientras revolvía la bolsa con los medicamentos.
- No es necesario, solo duele un poco pero me siento bien –Sonrió, intentando calmar a Serena ya que sentía una horrible culpa.
- En verdad lo siento, no sabía que eras tú, creí que se trataba de un acosador.
- Bueno, supongo que hiciste lo correcto, estaba actuando un poco sospechoso y no me di cuenta –Dijo avergonzado.
Serena, de inmediato, comenzó a frotar un pedazo de algodón sobre la herida que le había hecho. Ante tal situación, Darien no podía contener los fuertes latidos de su corazón, el rostro de la joven estaba muy cerca del suyo y no solo eso, el hecho de tenerla a su lado hacia que su rostro se ruborizara y su corazón se sintiera realmente feliz, él estaba feliz.
En ese momento, se dio cuenta que ella le gustaba más de lo que pensaba, finalmente tenía la posibilidad de hablarle así que de algún modo intentaría calmarse y no quedar como un patético perdedor delante de Serena.
No había notado que Darien la estaba mirando fijamente, con sus ojos perdidamente enamorados, pero por impulso Serena quito su mirada de la herida e hizo contacto con la mirada de Darien, haciendo que él pusiera todo su rostro rojo, a punto de estallar.
Serena solo sonrió, pensó que estaba siendo imprudente al acercarse demasiado a él –Con esto tu herida sanara –Lo último que hizo fue colocarle una bandita para tapar la herida.
- Te lo agradezco –Dijo Darien sonriendo, al parecer ya se había calmado pero su rostro aún estaba colorado.
- No tienes que agradecerme, después de todo fui yo la que te ataco –Dijo riéndose de su torpeza y dándose un tope en la cabeza con su puño- Por cierto, ¿Por qué me estabas siguiendo?
- Ah eso –Balbuceo nuevamente nervioso- Solo, yo, quería devolverte algo que perdiste el otro día.
- ¿El otro día?
- Exacto, en realidad fue ayer, tropezaste conmigo en la esquina de tu trabajo y dejaste caer tus cosas, ¿Lo olvidaste?
- ¿Ese eras tú? Lo siento, en verdad estaba tan apurada por llegar al trabajo que no me di cuenta que eras tú –Dijo llevando su mano por detrás de la cabeza, apenada.
Darien sonrió, le encantaba verla reír de esa manera, se veía hermosa para sus ojos, y de alguna forma se sentía tranquilo hablando con ella, lo que hacía pensar que había sido torpe por no haberle hablado desde un principio por todo lo que se había perdido.
- Y bien, ¿Qué era lo que querías darme? –Sonrió.
- Oh, si –Darien comenzó a buscar entre sus bolsillos- Olvidaste esta pulsera.
Al ver la pulsera, Serena no pudo evitar gritar de la emoción, realmente estaba feliz de haber recuperado algo tan preciado para ella.
- Muchísimas gracias, había estado buscándola por todos lados –Dijo y al instante comienza a llorar de la emoción, haciendo que Darien se preocupara.
- ¿P-Por qué lloras? –Balbuceo mientras intentaba consolarla.
- Esta pulsera es muy importante para mí, y el haberla recuperado me hizo muy feliz –Sonrió tiernamente entre lágrimas.
El rostro de Serena de esa forma enamoro completamente a Darien, jamás había pensado que la vería en ese estado y mucho menos pensó que le gustaría tanto.
Estaba complacido, y hoy definitivamente era el mejor día para Darien, finalmente tomo valor para hablar con ella, aunque no de la forma que él había planeado. Supuso que ese sería el comienzo de una gran historia, aunque aún le quedaba una larga lucha por delante.
En el mejor momento, comienza a sonar el teléfono de Serena, quien había recibido una llamada de su vecina Mina.
- Lo siento mucho –Dijo levantándose de la banca- Tengo que irme, mi hija ya regreso del colegio y debo atenderla.
- Claro, no hay problema –Respondió Darien levantándose junto a ella- Fue un gran placer haber hablado contigo, Serena –Sonrió.
- De todas formas, quiero agradecerte el que me hayas devuelto la pulsera, que te parece si el domingo te invito a tomar un café.
Parecía que Dios lo había escuchado, siempre anhelo el día en que Serena lo invitara a una "cita" o es como él quería tomarlo.
- Por supuesto que si –Dijo muy alegremente- A las 4 en punto, ¿Te parece?
Serena asintió con la cabeza y se retiró del lugar, ya era un hecho que el primer y gran paso había sido completado, y todo gracias a una simple pulsera de la cual jamás pensó que lo ayudaría a llegar tan lejos. Esto sin duda Andrew debía saberlo.
"Darien… eres todo un campeón"
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La noche había llegado y el IPT comenzaba a cerrar sus puertas, más tarde de lo habitual.
Lo últimos en retirarse eran Andrew y Ojo de Águila, los cuales se habían quedado un rato más para terminar unos asuntos.
- ¿Me pregunto qué clase de castigo te espera? -Insinuó Ojo de Águila en forma de burla.
- Cierra el pico, no me causa gracia –Contesto molesto mientras terminaba de cerrar la puerta –Bien, ¿Qué harás ahora?
- Obvio que volveré a mi casa, es demasiado tarde –Bostezo- Además, tengo un discurso que preparar.
- ¿Un discurso? ¿Qué discurso? No me digas que en tus ratos libres te dedicas a alguna de esas organizaciones raritas.
- No seas idiota, ya tengo suficiente con este trabajo como para involucrarme en esas cosas.
- ¿Y entonces de que discurso hablas? –Pregunto confundido.
Ojo de Águila sonrió sospechosamente, haciendo que Andrew se diera cuenta que en realidad tramaba algo para su propio beneficio.
- Deséame suerte –Dijo llevando sus brazos por detrás de su cabeza, dando media vuelta para retirarse.
- ¿Suerte para qué? No me dejes con la duda –Refunfuño, haciendo berrinche de niño de cinco años.
Ojo de Águila se detuvo en su caminar, volteo hacia Andrew siendo que todavía seguía con esa extraña pero cálida sonrisa –Voy a confesarle mis sentimientos a Serena…
"Huele a problemas para Andrew… ¿Y Darien? ¿Sería un amor de tres, lo que llaman triángulo amoroso?"
