Bien, aquí traigo el nuevo capitulo n.n espero les guste y agradezco los reviews que me han dejado. Gracias por leer!
CAPITULO 4
LAS VUELTAS DE UN FIN DE SEMANA
Darien había reservado la mesa más elegante de la cafetería más costosa, sin que Serena lo supiera. La hora de la cita había pasado por unos 5 minutos, Serena estaba retrasada pero eso a Darien no pareció importarle, ni siquiera pensaba en la posibilidad de que ella fuera a dejarlo plantado.
Cuando el reloj marco las 16.15, Serena apareció, vestida con una solera floreada hasta las rodillas, simple pero hermosa para él.
Sonrió y se acercó a ella – Buenas tardes, Serena, creo que te demoraste un poco –Le dijo en forma de burla lanzado una risita.
- Lo siento, pero es que estuve ayudando a mi hija con sus tareas, además mi amiga no estaba en casa así que tuve que esperar a que volviera para dejarla con ella –Respondió sonriendo apenada.
No le importaba, ella había llegado y su supuesta cita habría comenzado.
Él era todo un caballero, a pesar de ser tan torpe con las mujeres que le gustaban, había traído consigo un pequeño presente para Serena, el cual lo llevaba oculto dentro de su chaleco.
- Ten, esto es para ti –Sonrió, entregándole una caja envuelta.
Serena toma la caja y comienza a agitarla, intentando descifrar que contenía- Son chocolates –Grito feliz- Muchas gracias, no te hubieras molestado.
- No es ningún problema, además me gustaría que lo compartas con tu hija –Sonrió tiernamente.
Serena parecía feliz, aun si no había abierto el paquete, si afición por la comida hizo que se diera cuenta que se trataba de una caja de bombones, pero, ¿Por qué debería compartirlo con Rini? Prefería que fueran solo para ella.
Para entonces, Darien condujo a Serena hacia la cafetería.
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Dos días atrás, el IPT se encontraba en medio de una verdadera tragedia. Otro cuerpo había sido hallado en un callejón. La víctima se trataba de una maestra de primaria, por ser un viernes el día del hallazgo, se decidió no dar la noticia por los noticieros hasta el día lunes. Debían reunir la suficiente información que resultara de la autopsia y lo informes de los investigadores antes de que sus pequeños alumnos se enteraran de la tragedia.
- Su nombre es Haruna Mónica, conocida como la señorita Mónica, es maestra de primaria en el colegio número 5 -Redacto Andrew, leyéndole el informe a Seiya- Parece ser que fue víctima de Jackniffe, ya que presentaba severas puñaladas en su pecho y abdomen.
- ¿Hay testigos? –Pregunto preocupado Seiya.
- Lo lamento –Suspiro- Jackknife ataca a sus víctimas en lugares deshabitados, suponemos que la señorita Mónica transitaba por ese callejón a cierta hora de la noche en la que no había nadie.
- ¿Alguna pista?
- Tampoco señor, otra vez se nos escapó sin dejar rastros.
Andrew al terminar de leer los informes, los dejo arriba del escritorio del jefe, guardando silencio, pensando que estaban en un gran problema y que Tokio estaba al borde de entrar en alerta.
- Pueden retirarse –Murmuro por lo bajo Seiya, su rostro serio y preocupado dejaba más que claro que estaban en medio de una terrible crisis y que pronto se declararía un estado de sitio.
Ya fuera de la oficina, Andrew y Ojo de Águila fueron directamente a la cafetería, intentarían ahogar sus penas con café, aunque en un momento así sería buena opción una copa de whisky.
- Demonios –Protesto Andrew- ¿Quién diablos será ese sujeto? Si continuamos así, tendremos que poner en alerta a la ciudad de lo contrario el índice de asesinatos crecerá aún más.
Andrew llevo sus manos sobre su cabeza, como si intentara retenerla antes que se cayera a pedazos. La situación era desesperante, sin embargo, Ojo de Águila no parecía prestarle atención, sus pensamientos estaban en otro lado, situación que al ser percibida por Andrew no podía dejarla pasar. Por el error que cometió en la playa, debería soportar trabajar horas extras y aguantar que le descontaran un 30% de su sueldo. No dejaría que su compañero hiciera lo mismo.
- ¿Se puede saber dónde tienes la cabeza? Estamos en un serio problema y tu estas volando en las nubes –Grito molesto.
Los pensamientos de Ojo de Águila fueron interrumpidos por los regaños de Andrew, en realidad él no estaba pensando en Jackknife, su prioridad sería el discurso del cual le comento a su compañero la noche anterior.
- Lo siento, estaba pensando en mi discurso –Dijo despreocupado y con un rostro serio.
- ¿Otra vez con eso? –Suspiro- En serio no creo que esa chica sea la indicada para ti.
- ¿Y tú qué sabes? Yo soy libre de elegir la chica que quiera –Respondió algo molesto- Se supone que eres mi amigo y ni siquiera te molestas en darme ánimos para con Serena, todo el tiempo dices que ella no es para mí.
No había forma de que pudiera convencerlo que se olvidara de Serena, estaba convencido que ella sería su pareja y sin duda era realmente para él.
Andrew se encontraba entre la espada y la pared, ¿A quién de sus dos mejores amigos debía apoyar? Si fuera por quien dijo gustar de ella primero, seria Darien pero si tuviera que elegir apostaría a que cualquiera de ellos dos sería un buen candidato para ella. Intentaba que Ojo de Águila apuntara hacia otra dirección, pero era inútil, debía tomar otro rumbo para evitar que uno de ellos resultara lastimado.
- Aunque no me ayudes, ten por seguro que peleare por ella, aun si al final no lo logre al menos quiero intentarlo –Comento entre sorbos.
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El mismo viernes por la noche, en la casa de Serena, había comenzado la hora de juegos con Rini, solo faltaba la segunda jugadora.
Serena había ido por los aperitivos favoritos de Rini a la tienda, chocolates, caramelos, barras de cereal, cupcakes, entre otros dulces dignos para una fiesta.
Rini ya había armado todo el juego de mesa para cuando Serena volvió, ni bien puso un pie dentro de la casa, se abalanzo sobre ella haciendo que cayera al suelo abruptamente.
- Siempre que vuelvo de la tienda de dulces haces lo mismo –Grito furiosa Serena, con Rini sobre ella hurgando en sus bolsillos para arrebatarle los dulces.
- Chocolate –Grito alegremente- Gracias mami –La beso en la mejilla y corrió hacia la mesa de juegos para disfrutar su chocolate.
La ternura de Rini al recibir una golosina era motivo para que Serena se derritiera de amor por ella, podía ser una niña fastidiosa y a veces insoportable, pero era el fruto de su vientre, su gran amor por quien daría su propia vida con tal de que ella estuviera a salvo.
Serena se levantó y sacudió sus pantalones, lo que le hizo pensar que ya era tiempo de echar algo de agua en el suelo para limpiarlo.
- ¿Estas lista para perder? –Grito Rini desafiándola, sin que se entendiera con claridad lo que trataba de decir ya que su boca estaba llena de chocolates.
- Quien va a perder serás tú, y tendrás que devolverme todos esos chocolates –Dijo Serena, burlándose.
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El sábado por la mañana, Andrew y Darien se reunieron en su café bar predilecto, como Andrew ahora debía cumplir horas extras solamente podían reunirse los sábados.
- En serio que a veces eres tan inútil –Se burló Darien- Con tu nivel, ¿Cómo es posible que te equivoques de esa manera? Ahora no tengo con quien merendar por las tardes.
- Ya no me molestes con eso, errar es de humanos y también lo es hacerse responsable –Respondió haciendo berrinche ante el regaño de su amigo- Ya no quiero hablar del tema, solo dime que era eso tan importante que querías contarme.
- Mi plan de la pulsera funciono –Dijo entusiasmado, asustando un poco a Andrew- Pude hablar con ella y no solo eso, me invito a tomar un café mañana.
- ¿Es en serio? ¿Cómo lo hiciste? –Pregunto alegre y realmente sorprendido.
- Esa pulsera era algo valioso para ella, solo digamos que quiere agradecérmelo.
- A veces eres increíble, felicidades amigo.
En el medio de tanta felicidad, Andrew había olvidado que Ojo de Águila también pretendía a Serena, y hasta el momento no había podido decirle nada a Darien al respecto.
Su rostro se entristeció, o para los ojos de Darien lucia preocupado.
- ¿Te sucede algo? ¿No estás feliz que finalmente di el gran paso? –Pregunto preocupado.
- No es eso –Suspiro, no sabía cómo decirle que tenía otro amigo enamorado de ella, y no podía entrometerse en sus asuntos- Darien, hay algo que he querido decirte hace unos días.
Él no quería que ninguno de sus dos amigos sufriera, tampoco quería jugar a traicionar a uno mientras ayudaba al otro, debía dejar las cosas en claro primero con su amigo de muchos años aunque sabía que podía tomárselo a mal. Suspiro y dejo fluir las palabras, sin titubear.
- Tengo un amigo que está enamorado de Serena –Dijo seriamente, aun no podía creer que se lo había dicho tan directamente.
Darien no podía responder a eso, realmente se sorprendió, jamás había imaginado que tenía competencia y menos que se trataba de un amigo de Andrew. Aunque por un momento él pensó que Serena con lo atractiva que era podía tener a alguien que la pretendiera.
- Bueno, supongo que tener algo de competencia me ayudara a ser más arriesgado –Suspiro mientras sorbía su licuado.
Andrew se sorprendió, quedo anonadado ante su reacción– ¿No te preocupa que él te pueda ganar? Además, te lo he ocultado, ¿No estás enfadado conmigo?
Darien miro fijamente a Andrew, su rostro lucia pálido y podía sentirse que realmente estaba preocupado, ¿Quién podría enojarse con una persona como él? Solo había una forma de reaccionar.
- Claro que no, al fin y al cabo, nadie es más atractivo que yo –Dijo riéndose de sí mismo, con un tono de superioridad –Además, si cuento con tu ayuda no hay nada que temer.
Lo estaba desafiando, sin duda Darien había dicho eso a modo de que Andrew no pretendiera traicionarlo ayudando a aquel sujeto. Podía estar tranquilo que lo tomo bien, pero algo en su forma de hablar y en su mirada le decía que era todo mentira y que pretendía poner a prueba la amistad que hay entre ellos.
- ¿Cómo va el caso de Jackknife? –Pregunto, intentando evadir el asunto del admirador secreto de Serena, o eso creía que era.
- No muy bien –Respondió cortante.
Lo sabía, Darien sabía que Andrew dudaba de a quién debía depositarle su confianza, era un hecho que sentía más afecto por él, de lo contrario no habría mencionado nada al respecto.
- No voy a perder –Balbuceo repentinamente –No dejare que ese amigo tuyo se quede con mi chica –Sonrió desafiante, asustando a Andrew, ya que nunca lo había visto de ese modo.
Era momento en que Andrew debía tomar una decisión, y ya sabía que debía hacer.
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Volviendo a la cita de Darien y Serena, un hermoso domingo a la tarde, la llevo a una lujosa cafetería, en la cual Serena al entrar estaba sorprendida.
- Esto debe ser carísimo –Grito, abriendo enormemente sus ojos impactada- Se supone que yo debía agradecerte por devolverme la pulsera.
- ¿Qué clase de caballero sería si permitiera que una dama pagara un sitio tan costoso? –Sonrió, en verdad no le importaba el costo, lo único que le importaba era hacer sentir cómoda a Serena y tener la chance de entablar una amistad con ella para poder acercar más sus sentimientos con los de ella –Y bien, ¿Por qué es tan especial esa pulsera? En verdad, estoy intrigado.
- Ah, esto, lo que sucede es que fue el primer regalo que me hizo mi hija, lo atesoro demasiado solo por el hecho de que ella me lo dio.
- Amas mucho a tu pequeña, ¿En qué colegio estudia?
- Ella asiste al colegio número 5, parece ser que tiene una maestra muy encantadora, siempre me habla de ella con una enorme sonrisa.
Le encantaba oírla hablar, su rostro parecía alegre y que estaba disfrutando el momento. Actuó como si en verdad no supiera nada acerca de ella, pero sabía perfectamente el colegio al cual Rini asistía y que es una niña sin padre. Es cierto, su padre, un hombre desconocido el cual Darien sentía un interés particular en saber qué fue lo que los hizo separar y qué clase de hombre era él, o mejor dicho ¿Qué clase de hombres le gustan a Serena? Solo había una forma de averiguarlo.
- ¿Qué hay de tu esposo? Espero que no le moleste que estés aquí conmigo –Pregunto, simulando que no sabía nada, pero esa pregunta entristeció el rostro de Serena, e hizo que Darien se sintiera algo culpable por tocar un tema tan delicado tan a la deriva.
- No tengo esposo, ¿Podríamos no hablar de él? –Dijo sonriendo, pero una sonrisa fingida, forzada, de angustia que Darien percibió.
Al darse cuenta que estaba yendo demasiado lejos, intento por todos los medios volver al clima que tenían hace un momento, y que por un descuido echo a perder.
- Háblame sobre ti –Dijo sonriendo, como si nada hubiese pasado.
Sus intenciones eran claras, conocer virtudes y debilidades de Serena, pretendía estar cientos de pasos más adelantado que su rival si quería ganarse su corazón. A ella parecía agradarle, su problema sería acercarse a la pequeña, ¿Qué pensaría de un hombre que se interesa demasiado en una madre soltera y atractiva? Sus intenciones no serían buenas, pensaría, ¿Intentaría ahuyentarlo? Podría tratarse de esos chicos que con solo darles un juguete y golosinas ya se ganaban su afecto, pero también estaba el riesgo que se tratara de una niña de mama, protectora que no permitía que nadie se acerque a ella.
¿Y si se tratara de una niña que anhelaba ver a sus padres juntos? Esa inquietud solo podía quitarse yendo más allá de los límites.
- ¿Te importaría si algún día te visito? Me encantaría conocer a tu hija, además estoy planeando hacer un viaje y que mejor consultarlo con alguien conocido.
¿Resulta que ahora miente? El no haría ningún viaje, eso es acoso o una absurda excusa para entrar a su casa.
- Claro, puedes visitarme cuando gustes –Sonrió, creyendo en la patética mentira- Te anotare mi dirección, normalmente vuelvo a casa alrededor de las 20 horas, es inusual que este antes…
Le dio su dirección, comenzaría todo a base de una mentira, pero ¿Qué podía pasar? Era solo una mentira inocente, podía cubrirla diciendo que su viaje se canceló por trabajo o algún examen, después de todo era un hombre desocupado, aspirante a comenzar alguna carrera en la Universidad. Sí, es un fracasado, a ninguna chica podía gustarle alguien así, pero de momento ese sería su plan, ya luego vería él cómo lo arreglaría.
"Si, Darien, eres todo un ganador"
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Mientras tanto, ese mismo día en otra parte de la ciudad, Andrew se dirigió de visita hacia la vivienda de Ojo de Águila, a quien encontró en ojotas y mal vestido, situación por la cual Andrew lo atormentaría de por vida.
- Vaya sorpresa que me diste, en verdad jamás habría deseado que me encontraras en este estado –Dijo Ojo de Águila sirviéndole una taza de té.
- Vamos, no esta tan mal, en serio, hasta pareces alguien normal –Andrew no podía contener la risa al verlo vestido tan desarreglado.
- Si, si, lo que digas, ¿A qué se debe tu visita? –Pregunto irritado.
- Tengo algo importante que decirte –Dijo entre sorbos- ¿Sabes por qué insisto tanto en que no te molestes en conquistar a esa chica?
- Dime, porque la verdad que no lo sé.
Andrew tomo aliento, no sabía de donde había sacado todo ese coraje para enfrentar a sus amigos, aun si pensaban mal de él no había vuelta atrás- Tengo un amigo que también gusta de Serena.
Ojo de Águila lo miro fijamente, no mostro ninguna expresión de sorpresa lo que incomodo un Tanto a Andrew -¿Eso es todo? Creí que tenía pareja o algo así.
- ¿Es una broma? Te estoy diciendo que mi amigo está tratando de conquistarla –Grito.
- ¿Y qué quieres que haga? No es su novio ni nada, yo también voy a intentar conquistarla pero no por eso me voy a rendir, ¿O es que no sabes de qué lado estar?
La expresión en su rostro respondió esa pregunta, él se había dado cuenta que no sabía a quién apoyar, no quería que ninguno de sus amigos resultara herido y eso Ojo de Águila lo noto.
- Eres un gran amigo, ¿Lo sabias? –Murmuro mientras se levantaba de la silla- No te preocupes por mí, no dejare que ese bastardo se quede con mi chica., sea quien sea –Dijo sonriendo tiernamente.
¿Acaso fueron cortados con la misma tijera? ¿A qué se debe que ambos reaccionaran de la misma manera? Estaba algo confundido, o quizá ambos estaban poniendo a prueba la amistad de Andrew, lo que sea era un embrollo para una sola persona.
"¿Que no pueden arreglarse solos? Malditos bastardos de amigos que tengo"
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En la mañana del lunes, Rini se levantó un rato antes que Serena, debido a que fue despertada por el sonido del teléfono y bajo directamente a atender.
Cuando Serena se levantó, nuevamente tarde y a las corridas, le gritaba a Rini que se apresurara antes de que llegara el autobús sin notar que estaba algo rara.
- No voy a ir al colegio –Dijo de repente, haciendo detener a Serena de sus correteos, preocupada.
- ¿Por qué no? ¿Sucede algo? –Finalmente Serena se dio cuenta que algo le pasaba a su hija, su rostro estaba pálido y triste, como si estuviera a punto de llorar.
- Llamaron del colegio, dijeron que las clases fueron suspendidas.
- ¿A qué se debe? –Pregunto arrimándose a la niña, acariciando su cabello antes que se pusiera a llorar.
Rini agacho su mirada y abrazo fuertemente a su mama, esa llamada telefónica arruinaría su vida por completo o en otro caso daría un giro a su vida diaria.
- Mi maestra fue asesinada –Grito, dejando escapar lágrimas de dolor.
