Espero les guste el nuevo capitulo y de ante mano les agradezco sus reviews n.n Gracias por leer!


CAPITULO 6

INQUIETUDES INCIERTAS

El día lunes por la tarde casi al anochecer, despidieron por última vez los restos de la maestra Mónica. A su entierro asistieron amigos, vecinos, alumnos y exalumnos al igual que sus compañeros de trabajo y algunos de los padres de los niños. Aun no podían creer que aquella persona tan admirada se haya ido para siempre, siendo que tenía toda una vida y un camino que recorrer.

Ella no tenía familiares cercanos, puesto que a los 18 años de edad había abandonado su antiguo pueblo para cumplir su sueño, del cual nunca volvió a tener noticias.

- No puedo creer que se haya ido –Murmuro otra de las maestras del colegio número 5, con la cual llevaban una agradable relación.

- Es tan triste que a una persona tan joven le hayan arrebatado la vida sin piedad –Dijo el padre de una alumna.

Un sin fin de voces se esparcían por todo el cementerio, voces que despedían y alababan a la difunta.

Mientras los más cercanos a ella veían como era llevada hacia ese mundo oscuro bajo tierra al unísono de la marcha fúnebre que entristecía aún más sus corazones, el equipo de investigación AA y BB, quienes también habían asistido al funeral por temas laborales, se encontraban en búsqueda de alguna pista, intentaron obtener alguna respuesta interrogando a quienes venían a despedirla, aun si no fuera ni el momento ni el lugar indicado.

- Esto es realmente extraño –Susurro Andrew -¿Cómo es posible que nadie haya visto nada, y si hubiera gritado cuando la estaban matando por qué nadie corrió en su ayuda? ¿Dónde estaba la gente en ese momento?

- Es un barrio muy despoblado –Comento Diamante- A lo mejor habían concurrido a una fiesta, o ya estaban dormidos, no lo sé.

- Aun así es muy extraño, no solo con la señorita Mónica, sino con todas las anteriores víctimas. Las mata y no deja ningún rastro, tampoco nadie ve nada, es como si al momento en que Jackknife atacara, las personas se desvanecieran en el aire.

- ¿Quién fue la última persona que la vio? –Pregunto curioso Zafiro, interrumpiendo la reflexión sin sentido de su compañero.

- La empleada de una confitería, ya la hemos interrogado y nos dijo que compro unos aperitivos y se retiró de la tienda, pero también afirmo no haber visto nada ni oído ningún grito de ayuda –Contesto un preocupado Andrew- Ahora que lo pienso –Se detuvo a reflexionar acerca de aquella noche –Precisamente fue la última persona que la vio con vida y la misma que encontró su cuerpo sin vida.

- ¿Qué quieres decir? –Pregunto Ojo de Águila, escuchando atentamente a su compañero.

- En la mañana del viernes recibimos la llamada de que un cuerpo había sido encontrado, la llamada era de esa empleada, ¿No es sospechoso que precisamente la última persona que la vio haya encontrado el cuerpo sin vida de la maestra?

- Andrew –Interrumpe Diamante- Esto es obra de Jackknife, si ella hubiera tenido algo que ver, ¿Por qué nos llamaría y nos confesaría haber sido la última persona en haberla visto con vida? No crees que sea un poco imprudente tratándose Jackknife, un asesino sumamente inteligente.

Andrew no respondió, si bien lo que argumento su compañero tenía sentido y lógica alguna, por el momento es la única sospechosa, y esa duda que recae en él no se iría hasta aclarar todo este asunto.

Mientras ellos tres debatían las posibilidades de que al fin tengan un supuesto sospechoso, Ojo de Águila, por alguna fuerza invisible en el aire, voltea hacia la muchedumbre que estaba despidiendo a la maestra y observa que Serena Tsukino también estaba en aquel cementerio, al parecer acababa de llegar.

Al verla, no dudo un segundo en intentar acercarse a ella, sin que sus demás compañeros se percataran que se alejaba de ellos.

Serena estaba de espaldas, con un vestido negro y un sombrero del mismo color, si bien no era la ocasión para hacerse el lindo con ella, al menos haría que sepa de su existencia.

- Disculpe señorita –Dijo en un tono suave.

Serena volteo, puesto que percato que le estaban hablando a ella. Cuando pudo ver su rostro, estaba casi cubierto por las lágrimas y sostenía un ramo de orquídeas. Ese rostro triste lo hacía sentir una lacra, pensar en querer acercarse a la chica que le gustaba en un momento así, ¿En que estaba pensando? O mejor dicho, ¿Está pensando? No importaba, ella ya sabía de su existencia.

- ¿Es pariente de la difunta? –Pregunto algo nervioso, sabía que ella no era pariente, pero debería simular que no la conocía.

- Es la maestra de mi hija –Respondió fríamente.

¿Qué tan bella podría ser? Mas imposible, aun con su rostro empapado por las lágrimas lucia esplendida, no lo conocía, ni él la conocía lo suficiente pero sentía la necesidad de abrazarla fuerte y hacerle saber que cuenta con su apoyo. Aunque si la abrazaba sin duda quedaría como un pervertido, ¿O no? Que más daba, debería actuar como lo que es, un investigador.

- Sé que está pasando un momento terrible pero, ¿Le importaría si le hago unas preguntas?

- ¿Y usted es…? –Pregunto sorprendida la joven.

- Soy investigador de doble A en la sede del IPT, estamos recolectando información acerca del homicidio de la señorita Mónica y quizá usted pueda ayudarnos con algo –Dijo sonriéndole, aunque no tuvo ningún efecto.

- No tengo nada que decirle, para mí esto es una sorpresa como para todos los que estamos aquí –Le respondió de forma cortante, haciendo que Ojo de Águila se sintiera un completo idiota.

Tras el silencio del investigador, Serena se dispuso a dar media vuelta para entregarle el ramo a la maestra, pero en un impulso por retenerla, la toma del hombro provocando que se sobresaltara.

- ¿Qué estás haciendo? –Grito, apartando de un golpe la mano del joven de su hombro.

- L-Lo siento, no quise…

- Ya te dije que no sé nada de lo que paso, estoy realmente devastada –Comenzó a llorar.

No podía evitar sentirse mal, sus egoístas intenciones hicieron alterar a la joven y para peor la hicieron llorar más de lo que ya lo hacía, estaba haciéndolo mal, ella estaba triste, en medio de un entierro, ¿Creía que lo recibiría con un abrazo? No, debería recalcularlo y volver a intentarlo.

- Le ofrezco mis disculpas –Se inclinó agachando la cabeza- Mi nombre es Ojo de Águila, y volviendo a empezar, me gustaría que usted nos dijera algo acerca de la señorita Mónica.

- Ya te dije que no se nada.

- No referente al homicidio, sino de su vida en particular, su hija era alumna, cualquier información será suficiente para nosotros, por favor.

La expresión en el rostro de Serena cambio, ya no expresaba intimidación sino comprensión, después de todo era un investigador, algo a lo que asimila a un periodista en la forma de actuar en los momentos menos oportunos.

- Esta bien, le entregare estas flores a la señorita Mónica y le diré lo poco y nada que se.

De haber actuado de esta forma desde un principio se habría ahorrado la primera pésima impresión, pero tenía una oportunidad para arreglar ese error.

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Serena Tsukino residía en el barrio de Arakawa, esa misma tarde, Darien se había dirigido hacia la casa de Serena alrededor de las 20 horas, el horario que supuestamente regresaba a su hogar.

Llevaba la dirección en el papel que ella le había dado, antes de aventurarse a un barrio en el cual nunca antes había estado se tomó la molestia de buscar en el mapa la ubicación del mismo para así no tener que lidiar con perderse, aunque poco efectivo le resulto: se perdió.

- ¿Dónde rayos estoy? –Protestaba dando vueltas y vueltas buscando una orientación- Yo vi el mapa, ¿Cómo es posible que me haya perdido?

Siguió dando vueltas por alrededor de 30 minutos, era típico de los hombres no arruinar el lema de "Colón descubrió América sin tener que preguntar direcciones, ¿Por qué ha de hacerlo yo?" En un momento así desearía no mantener ese orgullo de yo nunca me pierdo.

Al momento que se cansó de dar vueltas y terminar siempre en el mismo lugar, decide acercarse a una anciana que pasaba por allí para que lo ayudara a encontrar la casa de Serena.

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En una cafetería que se encontraba a pocos metros del cementerio, estaban Serena y Ojo de Águila sentados tomando un café el cual él había invitado.

- ¿Qué quieres saber? –Pregunto Serena apoyando la taza de café sobre la mesa.

- ¿Podría decirme que clase de persona era la señorita Mónica?

- Era una persona agradable, todo el mundo la quería y respetaba, jamás se metía en la vida de nadie. Amaba su profesión y a los chicos.

- ¿Sabe de alguien que pudiera tener motivos para asesinarla? –En algunos aspectos no era ningún tonto, aunque al principio estuvo a punto de nombrar a Jackknife, pero luego recordó que aún no se dio la noticia de un asesino en serie que merodeaba la ciudad, por lo que ella no tendría ni la más mínima idea de quien le estaría hablando.

- No, como ya te dije no tenía problemas con nadie, no se metía con nadie.

Ojo de Águila anotaba todo lo que Serena le decía, aun si no era la información que buscaba ni nada relevante que pudiera ayudarlo con la investigación, el hecho de estar tomando un café y charlando con Serena era suficiente, no importaba si no obtenía nada valioso.

- Me dijiste que tu hija era una de sus alumnas, ¿Dónde está ella? –No media las preguntas, diría cualquier cosa con tal de retener a Serena, ¿Qué clase de investigador era? Actuando como un idiota por una pollera.

- No quiso venir al funeral, no le gustan estas cosas, además se quebraría en mil pedazos. No quise exponerla a tal cosa, yo tampoco quería venir pero ella me pidió que le entregara las orquídeas en su lugar.

Esas palabras fueron suficientes para que Ojo de Águila comprendiera que ella no estaba triste por la muerte de Mónica en sí, sino que su dolor y angustia pasaban por su hija, quien realmente lamentaba la perdida de una maestra tan maravillosa como ella.

- Debe ser terrible para un niño perder a su maestra –Suspiro- En ese caso…

Antes que pudiera continuar, es interrumpido por Serena quien de repente se levantó de la silla y tomo sus cosas.

- Gracias por el café, lamento no poder quedarme más tiempo pero ya es de noche y mi hija está sola en casa, tengo que ir con ella.

Ojo de Águila intento retenerla, quería quedarse un rato más con ella, pero fue inútil, se retiró rápidamente sin darle tiempo a hacerle otra pregunta. Después de todo, se trataba de su hija, tampoco sería tan insensible de no permitirle ir a su casa con la niña.

Al poco tiempo que dejo ir a Serena, o mejor dicho su única posibilidad de acercarse a ella, se reunió con sus compañeros, quienes lo estaban buscando ya que había desaparecido sin decir nada.

- ¿Dónde diablos te habías metido? –Pregunto regañándolo Andrew.

- Tranquilo histérico, estaba tratando de obtener información –Respondió dándole un toque en la frente con su dedo índice.

- ¿Algo importante? –Pregunto intrigado Zafiro.

- Nada, estamos igual que al principio, ningún avance, ¿Ustedes?

- Tampoco nada –Respondió Diamante- Hemos preguntado a casi todas las personas que vinieron al funeral pero nadie vio nada, ni tampoco oyeron gritos por la noche, es muy extraño.

- Sigo pensando que esa panadera sabe algo –Interrumpió Andrew.

- ¿Otra vez con eso? –Lo regaño Zafiro.

- Sé que es absurdo, pero tengo un mal presentimiento, ¿Al menos podrían dejarme interrogarla para sacarme esta inquietud?

Andrew parecía ir en serio, tenía motivos para sospechar de aquella empleada, pero era muy conocida en el barrio, no había habitante que no conociera su nombre, ¿Por qué atentaría contra una vecina y clienta fija? Pero Andrew nunca se equivocaba, o al menos algo útil resultaba de todas sus inquietudes por más absurdas que fuesen.

- Está bien, haz lo que quieras –Dijo Diamante resignado a que no podría hacer que cambie de opinión –Pero si te equivocas y le haces pasar un mal rato a esa muchacha tendrás que indemnizarla con algo de tu sueldo y arrodillarte para pedirle perdón.

Parecía un tanto exagerado, pero sí de esa forma podría interrogarla aceptaría la propuesta.

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Eran las 21.15 horas cuando Darien finalmente encontró la casa de Serena, que por cierto estaba muy lejos del lugar en donde estaba buscando y absurdamente se perdió.

Ni modo, ya estaba allí, cruzo la calle y se dispuso a tocar el timbre. Había alguien dentro, ya que las luces estaban encendidas y se oía algún que otro ruido.

La noche era silenciosa, o más bien el barrio lo era, por lo que Darien alcanzo a oír cuando una persona se acercaba a la puerta para atenderlo, podría ser Serena o su hija.

- Buenas noches, ¿En qué puedo ayudarlo? –Pregunto una mujer rubia que salió de la puerta, quien no era Serena.

- Disculpe, ¿Esta es la casa de Serena Tsukino? –Pregunto confundido Darien, pensando que se había equivocado de casa o leído mal la dirección.

- Si, ¿Qué asuntos tienes con ella?

- Esto, veras ella me dio su dirección el otro día ya que necesito consultarle algunas cosas acerca de un viaje que hare, ella trabaja en una agencia de viajes -¿En serio? Siempre actuando como un perdedor, estaba nervioso que más podía hacer, todo el mundo sabía que Serena trabaja en una agencia de viajes, no necesitaba hacérselo saber a alguien que estaba dentro de su casa.

- Lo siento, ella no se encuentra en casa –Respondió amablemente la chica -¿Quieres que le diga que has venido?

¿No está? Que mala suerte para el joven, o tal vez era muy pronto para que le hiciera una visita, después de todo apenas ayer obtuvo su dirección.

- ¿Cuál es tu nombre? Le diré que viniste a verla.

- Mi nombre es Darien Chiba, dile que soy el sujeto con el que salió ayer.

- Claro, lo recuerdo, Serena me comento sobre esa salida –Sonrió- Mi nombre es Mina Aino, soy vecina y mejor amiga de Serena, gusto en conocerte –Dijo estrechando una mano.

- El gusto es mío –Le respondió aceptando su mano, nervioso como de costumbre.

- Bien, apenas vuelva le diré que viniste a verla.

- Te lo agradezco.

Fue una pérdida de tiempo, ni siquiera pudo conocer a la hija como para demostrarle que sería un buen candidato para su madre, pero no importaba, debería volver otro día.

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Al día siguiente, Serena quien había regresado a su casa alrededor de las 22 horas por la retención de Ojo de Águila, se levantó nuevamente tarde y sin desayunar se dirigió hacia la agencia, no sin antes dejar a su hija en la casa de Mina debido a que la escuela estaba de luto por tres días.

Era un martes lluvioso, Serena corrió rápidamente arriesgándose a resbalar con algún charco y caer haciendo el ridículo, pero debía llegar lo antes posible a la agencia.

Cuando llego al edificio, dentro estaban sus compañeras de trabajo esperándola, suponiendo que era para regañarla por haber llegado tarde, pero se sorprendió al ver como Ami se aproximaba a ella y la abrazo, sin ningún tipo de reprimenda.

- ¿Cómo esta Rini? –Pregunto algo triste.

De eso se trataba, la noticia ya había llegado a sus oídos, todos estaban enterados del homicidio de la maestra de Rini y sentían compasión por Serena.

- Ella está bien, ya no llora pero se siente un poco triste –Respondió con pena.

- Entiendo, debe ser duro para una niña de esa edad el perder a una maestra tan querida.

La agencia parecía acompañar el duelo en el que estaba la escuela número 5, pero de todas formas debían continuar con sus vidas, niños habían perdido a su maestra, alguien que era más que una simple maestra, un ejemplo de mujer a seguir para ellos.

En medio de tanta conmoción, interrumpe bajando por la escalera grande la jefa Rei Hino.

- ¿Por qué lucen todos tan tristes? –Pregunto confundida.

- Lo que sucede es que mataron a una maestra que resulta ser la maestra de la hija de Serena –Respondió Lita Kino.

- Ya veo –Suspiro con angustia Rei, como si sintiera la angustia de Serena.

Rei se aproximó a Serena, extendió su mano apoyándola sobre su hombro, en señal de compasión.

- Lamento mucho la perdida, pero has de saber que ahora se encuentra en un lugar mejor –Sonrió.

La sonrisa cálida de Rei parecía aliviar su angustia, sin duda era una mujer de gran corazón, o eso sus ojos le demostraban.

- Sé que están conmovidos por un crimen de tal magnitud, pero tenemos mucho trabajo que hacer –Dijo mientras se alejaba de Serena para dirigirse hacia un casillero.

Abrió la puerta y de él saco cuatro carpetas amarillas, las cuales empezó a repartir entre Lita, Ami, Setsuna y Serena.

- ¿Y esto que es? –Pregunto una curiosa Ami.

- Esos son los proyectos que necesito me entreguen la semana entrante, lamento pedírselos ahora pero son importantes.

- No se preocupe jefa, entendemos que debemos seguir con nuestro trabajo, no queremos perjudicarla –Respondió amablemente Setsuna.

Antes de retirarse, se voltea hacia Serena y Ami –Por cierto, necesito que ustedes dos me entreguen sus proyectos para el jueves, son importantes y no es mucho trabajo por lo que podrán hacerlo en menos de unas horas.

Ambas asintieron con la cabeza en señal de acuerdo con las ordenes de la jefa –Parece ser una persona muy amable –Comento Ami -¿Te sientes bien como para hacer este proyecto en tan solo dos días?

- No te preocupes por mí, de alguna forma esto me servirá para distraerme –Sonrió cálidamente, empezando a leer sus proyectos.

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El miércoles por la mañana, Andrew pidió el permiso de su jefe Seiya Kou para salir de la sede a interrogar a la panadera. Explico detalladamente cuales eran las bases de sus sospechas las cuales lo convencieron de inmediato.

Tras reunir la información suficiente para saber los horarios en los que la confitería panadería estaba abierta, se dirigió hacia el lugar. Tenía un muy mal presentimiento pero, ¿De qué se trataba? Había algo que lo dejaba inquieto y no sabía que podría ser, no lo descubriría a menos que tuviera una conversación con esa mujer.

Su nombre era Molly Osaka, según la información reunida heredo la dichosa panadería de su difunto padre que a los 45 años de edad perdió la vida en un accidente de auto al volver del trabajo. Tenía 25 años de edad, vive con su madre dueña de una joyería.

Entre el medio de sus pensamientos, llego a su destino, camino las cuadras que le faltaban para llegar a la panadería para encontrarse con la sorpresa de que se encontraba cerrada, lo cual llamo un tanto su atención puesto que tenía entendido que abría a las 10 a.m. y ya eran las 11 a.m.

Era absurdo pero de alguna manera Andrew comenzó a golpear las persianas bajas de la confitería, aun si sabía que no había nadie dentro la llamaba por su nombre. Al no recibir respuesta no tuvo opción que volver a la sede, pero de pronto comenzó a sentir algo escalofriante que recorría su espalda, ese sentimiento de inquietud crecía cada vez más, algo en esa panadería no estaba bien, algo estaba sucediendo.

La curiosidad no pudo más, fue más fuerte, por lo que Andrew decidió buscar alguna puerta trasera por la cual entrar, de todas formas si alguien lo descubría podría defenderse diciendo ser un investigador.

Se aventuró más allá, y al no encontrar otra puerta que no sea la de entrada comenzó a revisar las paredes del mismo, a lo que encontró una pequeña ventana ubicada a unos pocos metros de distancia con el suelo.

Se trepo por la pared, sujetándose con las manos de la ventana para subir y entrar por allí. Le resulto fácil treparse pero no pudo observar nada puesto que estaba oscuro, lo difícil seria entrar puesto que la misma estaba cerrada.

¿Violaría la ley? Aun siendo un detective, en algunas ocasiones debía romper las reglas, así que sin pensarlo, ya que nadie lo estaba viendo colgado de una ventana ridículamente, rompió el vidrio de la misma con su codo e ingreso al local.

Una vez dentro, la luz de los rayos de sol que ingresaban por aquella ventana le facilitaba una vasta iluminación para no tropezar con algo.

Aún estaba demasiado oscuro y no podía ver lo que tenía delante, por suerte había llevado una linterna pequeña dentro de su bolsillo, no se sabe por qué la tenía pero le resultaba útil para esta ocasión.

Comenzó a hurgar por su bolsillo y tomo la linterna.

Al encenderla, que por cierto habría deseado nunca haberla encendido, lo primero que la luz artificial de dicha linterna ilumino fue algo que Andrew hubiera deseado nunca haber visto. Su cuerpo se helo y su corazón comenzó a latir fuerte al mismo tiempo que cubrió su boca con su mano para evitar gritar, hasta que no aguanto más y dejo caer unas lágrimas de sus ojos.

Allí estaba, iluminando con su linterna, el cuerpo sin vida de la joven panadera Molly Osaka.