Capitulo 11
Tras haber prometido a medias no vernos más, era inevitable no hacerlo, el tiempo era muy corto para la gente normal, pero yo sentía que cada día que avanzaba, eso que sentía por el canadiense, se hacía más fuerte. No dejaba de sentir que eso no fue ''casualidad'', que algo intervino para separarme de Ike. Estaba sobre mi cama, mi madre me había dicho unas palabras que aun resonaban en mi cabeza'' a veces el destino pone a prueba nuestros sentimientos, pero si ese amor que sientes es real y fuerte, nada ni nadie podrá vencerlo''. Las letras de las canciones que estaba escuchando reflejaban hasta cierto punto nuestra historia, tenía un inmenso mar de confusión que no me di cuenta de que llamaban a mi puerta. Baje, y ahí en la entrada, estaba su dulce figura mirándome fijamente…
-pero que estas…-
No acabe la frase cuando él me regalo el beso más tierno que jamás me hubiese dado, lo abrace mientras con los pies cerraba la puerta.
-que...haces aquí…-
-solo...vi vine a verte-Ike estaba nervioso-
-pero creí que…-
-eso que importa, nadie sabe que estoy aquí, y como tome otra ruta, fue más a mi favor-dijo sonriendo
Ambos subimos a mi cuarto, al entrar el se quedo maravillado, tenía una extraña idea de mi y recordé cuando él me pregunto si era desordenado. Mi cuarto estaba limpio, la cama tendida mi mesa de noche con libros los estantes ordenados, incluso donde solía hacer mi tarea también lo estaba.
-sorprendido-
-yo…si- dijo entre risas.
Apague la música de mi teléfono mientras él se sentaba sobre mi cama, después de pedir permiso para ello, baje por un par de vasos con té frio para ofrecerle, cuando escuche que me pedía subir. Cuando lo hice él seguía inocente sobre mi cama pidiéndome acercarme, lo hice, estábamos sentados muy cerca, sus suaves labios rosaban los míos y entonces caí en cuenta, como dijo Pete antes de toda la revuelta, tarde o temprano pasas por ''eso''.
Comencé con besos suaves y tiernos, hasta que en cuenta las palabras de Pete dejaron de ser una instrucción en mi mente. Tomando su mejilla con mi mano derecha, con la izquierda acerque su delgada cintura hacia mí, profundizando el beso, sentía que Ike estaba nervioso pero quería continuar, continúe besando mientras el aferraba a mí, entonces metí mi mano libre dentro de su ligera camisa azul, haciendo que soltara un pequeño gemido, tomándolo como una respuesta positiva, comencé a quitar suavemente el resto de su ropa.
Ike comenzó a hacer lo mismo con mi ropa dejándola a un lado de la cama, pues no quería terminar de un momento a otro con el orden que tenia. Me acomode sobre él, para ese momento Ike solo conservaba su bóxer y yo mi pantalón, lo observe bajo de mi sonriendo levemente, acariciando su rostro, pues quería estar seguro de lo que haría.
-¿Estas seguro Ike?-le pregunte
-te amo…y lo sabes- dijo un poco molesto para después besarme
Ambos realmente queríamos estar juntos sin importar que, lo besé nuevamente con algo de pasión, terminando por deshacerme de la ropa que le faltaba, la cual había quedado en el suelo. Me acomodo entre sus piernas separándolas un poco, quería observar cada centímetro de su cuerpo ajeno aquel que alguna vez cruzo mis deseos y mis poemas. Sonriendo comencé a acariciar sus muslos mientras me agachaba besando su cuello y dejando una que otra marca Ike soltó varios gemidos como respuesta a las caricias que yo daba, comenzábamos a ponernos bastante excitados y lo demostrábamos perfectamente, de un momento a otro ambos estábamos completamente desnudos, tome sus piernas y las ponía sobre mis hombros, su miembro estaba en mi virgen entrada, bastante nervioso, busque algo de lubricante en el cajón de noche pues lo que menos quería era hacerle daño. Comenzando a estimular su pequeña entrada con el liquido frio metía un dedo mientras Ike trataba de soportar aquella extraña sensación, cuando dejo de quejarse, metí un segundo dedo, moviéndolos lentamente, haciendo que volviera a gemir, pasaron unos minutos hasta que todo estaba listo, evitando que le doliera de mas tomo un mas poco de lubricante y lo coloco sobre mi miembro, estaba frio pero no había problema mirando a Ike este estaba sonriendo, como si hubieran tramado alguna travesura, y entonces comencé a penetrarlo lentamente.
Los gemidos de Ike parecían como música para mí, ambos estábamos en el clímax tratado de soportar aquella primera vez, entre besos y caricias mutuas sentíamos que poco a poco íbamos a llegar al punto de culminación, besaba el cuello mi compañero mientras él me susurraba al oído te amo, haciendo me estremeciera un poco. Y entonces lo sentimos ambos nos dejamos venir como si fuéramos uno solo, un último gemido de orgasmo escapaba de los labios de Ike mientras que yo mordisqueando mi mano dejaba escapar el mío. Baje sus ´piernas de mis hombros y me acercaba hasta su rostro cansado, cubriéndonos con el cobertor de mi cama, acariciaba sus mejillas mientras el sonreía con los ojos cerrados susurrando ''definitivamente, te amo por mucho más que esto'', sonreí.
Desperté una media hora después, levantándome un poco, visualice la figura tranquila de mi novio, descansar tras nuestro momento juntos, me vestí y tiraba los respectivos empaque a la basura. Mi teléfono sonó era Pete, de la nada sentí un nudo en la garganta tras leer su mensaje '' ¿donde estas?''. Ike había despertado, dando un último beso, el se vestía, sabíamos por extraño que parezca que algo iba a salir mal.
Después de salir de casa tomamos otra ruta para evitar problemas, pero no funciono, a lo lejos disipaba que alguien venia, Ike se escondía tras unos arbustos bastante cubiertos de nieve y ahí lo vimos…
-ah pero miren, ¿que no se supone que los vampiros no salen en el día?-exclamo un tipo gordo que conocía muy bien
- no molestes conformista de mierda- saque un cigarrillo y lo encendí
- no te quieras hacer el valiente gótico de mierda, yo sé más de lo que tú crees, y tengo ojos en todos lados, solo espero hayas disfrutado tu momento con el estúpido judío porque será el ultimo-
Y se alejo, como sabía que yo…Ike salía de su escondite tras asegurarnos que se alejara por completo
-no creerás que él…-
-no lo sé…pero no bajemos la guardia-
Seguimos nuestro camino hasta que llegáramos a un punto en donde podían vernos juntos y ahí cada quien se fue por otra parte para no levantar sospechas, algo era seguro, una cosa grande y fuerte iba a presentarse.
Fin capitulo 11
