Cap.2

El lugar apestaba a humo de cigarro, a cerveza, a sudor, sangre y algunas otras cosas menos claras, para los chicos ese era un buen lugar que les recordaba que tenían una especie de hogar en algún lado. Al abrir la puerta la siempre jovial cantinera, y dueña del lugar, Elizabetha, les dio la bienvenida.

- Hermanos Jones.- les saludo con su potente pero aun así dulce voz.- Que alegría verlos por acá, ¡Lilly! – Le gritó a la dulce y pequeña jovencita que hacía el trabajo de mesera.- dale a los Jones su cerveza de siempre que deben venir secos.- la jovencita asintió y corrió por las bebidas acostumbradas, mientras, en una mesa mas allá dos europeos comían y bebían animados.

- ¡Hey! – llamó el francés.- Alfred, Mattew, por acá estamos.- el ingles parecía algo desanimado y sujetaba su vaso de ron con fuerza.

- ¿Qué le pasó a Arthur? – preguntó el mayor de los hermanos sentándose al lado de ellos.

- Ya lo conoces mon cher, se pone así cada vez que ni logramos salvar a alguien.- a pesar de la actitud hosca y agresiva que intentaba proyectar el británico en realidad era una persona de buen corazón y mala actitud. Siempre se ponía así cuando las cosas no salían como esperaban y sobre todo cuando la víctima moría. Peor era cuando había niños involucrados, Arthur adoraba a los niños por mucho que quisiera disimularlo.

Quizás por eso Francis se había empeñado en enseñarles a separar el trabajo de los sentimientos, ya era bastante tener que cargar con una pareja que se emborrachaba y lloraba en cada trabajo fallido para tener que agregarle un par de "hijos" deprimidos por lo mismo.

- ¿Fue muy terrible? – Mathew era el más parecido en eso a Arthur, siempre preocupado del bienestar de las personas por encima del propio, Alfred admiraba eso pero también le asustaba que su hermanito corriera tantos riesgos.

- Una pareja de ancianos atormentados con los fantasmas de su nuera y sus nietos.- dijo el francés moviendo el vaso de vino y mirando su contenido como si fuera lo mas fascinante del lugar.- los acusaba de ser los causantes de que matara a los niños y su suicide… - bebió un largo sorbo de su vino de manera elegante.- llegamos tarde para salvar a la anciana.

Mattie dio un largo suspiro y bebió del vaso de cerveza con miel de maple que momentos antes la pequeña Lily puso en su mesa momentos antes. Alfred hizo lo mismo con su cerveza fuerte.

- Al final ni siquiera habían sido ellos los causantes, that woman was crazy… - gruño Arthur con un evidente tono ebrio.- solo se mató por que si.- dijo antes de beber otro sorbo de ron. Ambos hermanos no supieron que decir hasta que Alfred rompió el ambiente con un "Muero de hambre" que siempre significaba enormes ganancias para Eli.

- ¿Y en qué han estado ustedes garçons? – les pregunto un tanto más animado el francés.

- Regresamos de acabar a un fantasma hambriento.- respondió el menor de los Jones mientras Alfred incordiaba a la pequeña Lily con su pedido de comida.- enviamos su alma a donde pertenece.- Francis sonrío orgulloso de los chicos que había entrenado.

- Seguro Alfred lo aburrió con sus ideas tontas y el pobre espíritu salió huyendo.- dijo de pronto Arthur.- como siempre.- los tres lo quedaron viendo atónitos mientras el otro se ponía de pie y apuntaba al de ojos celestes.- y todo porque quisiste empezar a cazar tú solo ¿no? Ya soy grande para cazar los dos solos.- imitó la voz de Alfred.- eres un mal agradecido.- de vez en cundo Arthur le recriminaba a Alfred su decisión de empezar a cazar por su cuenta haciendo equipo solo con su hermano, aunque Francis se lo había tomado de lo mas bien, aunque con cierta aprensión que supo disimular, Arthur les había reprochado de que aun eran muy jóvenes como para pensar en salir a solas. Al final todo había terminado en un inglés amurrado y unos chicos subiéndose al automóvil que alguna vez fuera de su padre. Desde allí en adelante cada misión que tomaron, casi siempre modestas y no tan peligrosas, terminaba en éxito y eso los hacía sentirse orgullosos pero no quitaba el miedo de los ojos verdes del inglés.- estúpido americano.- concluyo su regaño antes de tomar el vaso de ron nuevamente.

Se quedaron en silencio unos minutos hasta que apareció Elizabetha junto a ellos, la húngara traía la bandeja con la comida y se quedo mirando a Arthur, que se había desparramado en la silla, con una mueca burlona.

- Por eso nunca quise que nadie me acompañara, tener una pareja es terrible eh angol.- lo llamo en su idioma natal.- apenas y aguante que me dejaran a la pequeña Lily aquí y es que su testvér nos ayuda mucho con las finanzas.- fue dejando los platos sobre la mesa.- tomarle cariño a alguien en este trabajo es duro ¿igazságot? – igualmente le regalo una adorable sonrisa a los hermanos.

- Pero ¿Qué sería de nosotros sin amour? – Respondió el galo.- prefiero saber que ame a alguien, que tuve una famille.- ambos jóvenes se miraron avergonzados.

- Artie.- llamó el Alfred.- sabes que nos cuidamos, no exageres, además, somos los mejores ¿no? – remato el comentario con una estruendosa carcajada muy típica de él. A lo que el inglés respondió con un rosario de improperios dignos de un pirata.

- Bueno Mathew, en vista de que este par estará sacándose los ojos por un buen rato, que te parece ti tú y yo nos vamos a un sitio más… privé.- el francés se le insinuó al más joven quien se acurruco en la silla avergonzado-

- No… no es correcto Monsieur.- respondió el pobre.- us… usted tiene pareja y mister Kirkland me agrada mucho.-

- ¡Deja al niño en paz frog! – Arthur dejo de lado su pelea con Alfred para salvar la inocencia del menor.- No lo metas en tus perversiones.- le tira de la oreja alejándolo de Mattie.

Luego e eso el ambiente se relaja y comienzan a conversar de cosas triviales, mientras que Arthur y Alfred se interesaban las armas y los vehículos, los otros dos se preocupaban más de la investigación y el conocimiento de cada caso.

- Ustedes son unos brut, la investigación es importante para lo que hacemos.- el americano movió la mano en un gesto despectivo y sonrió.

- La investigación queda para ustedes, nosotros somos hombres de acción ¿no Arthur? – a pesar de que muchas veces discutían ambos eran más parecidos de que lo que les gustaba admitir. En cambio los hermanos eran muy diferentes, mientras que Alfred era más enérgico y escandaloso Mattie siempre se mantenía en silencio, más tímido y mucho más tranquilo que su hermano. A pesar de eso los mayores estaban seguros que ambos darían la vida por el otro.

La conversación derivo en el caso del fantasma hambriento, Mathew y Francis compartían información nueva y vieja sobre esos entes mientras que los otros dos hablaban, aunque más bien, discutían, sobre la mejor manera de darles caza.

- Todos saben que la mejor manera de acabar con ellos es quemando las pertenencias que lo liguen a este mundo.- argumentaba el mayor. El menor le discutía que así no se hacían las cosas y al final terminaron agarrándose las mejillas y tirándoselas de la manera más infantil.

- Mon cher.- intentaba clamarlos el galo.- no deberías permitir que le enfant te haga enfadar así.- le decía abrazándolo, lo que solo provoco que el inglés se lanzara contra su novio tachándolo de pervertido.

- ¡Tch! – exclamo Alfred.- al final siempre se pelean.- su hermano no quiso recordarle que fue él el que empezó con las discusiones y solo suspiro. Al final el rincón donde estaban se plago de risas y gritos.

Al rato Alfred se aburrió de la música, siempre tan deprimente y anticuada, que estaba puesta en el bar así que se puso de pie para ir a cambiarla. Saco una moneda de su bolsillo y se apoyo en la maquina buscando que poner, algo con estilo y ritmo, como él.

- Highway to hell.- apretó el botón y el ritmo de AC/DC inundo el bar. El rubio golpeaba el suelo con el pie llevando el ritmo embelesado con la canción.

- No es una mala elección aru, es raro que haya algo con ritmo en este lugar.- una voz desconocida pero con un timbre alegre lo sorprendió obligándolo a voltear rápidamente.

Se encontró mirando unos ojos de un extraño color ámbar, un rostro de rasgos asiáticos, cabello negro, largo, cuerpo menudo, más bajito que él. Una sonrisa bailaba en el rostro del desconocido.

- Si me sigues mirando así me gastare aru.- le dijo.- tapas el paso a la barra.- agregó mirando por encima del otro, empinándose en puntas de pie.- tengo sed aru.

El rubio mas alto no lograba quitar los ojos de el otro chico, con el corazón latiendo con fuerza.

- ¿Eh? HAHAHA.- río.- Lo siento dude, me emocione con la música.- agregó haciéndose a un lado para que el otro pasara, el chino sonrío algo turbado y avanzo hacía la húngara que organizaba los vasos limpios. Alfred, sin pensarlo, lo siguió y se coloco a su lado en la barra.- para compensar, ¿te puedo comprar una cerveza?

El joven asiático lo miro alzando levemente una ceja.

- Soy hombre aru.- le dijo con un tono de voz que denotaba que era un explicación que había dado varias veces antes.

- Lo note.- le respondió sinceramente.- y solo te ofrezco pagarte el trago.- jamás pensó que las "clases" del francés para ligar le sirvieran en un momento así. La sonrisa que le ofreció el otro hizo que valiera la pena.

- No bebo cerveza aru, quiero un ruso blanco.- le pidió a Elizabetha, quien, con una sonrisa extremadamente amplia, disfrutaba de todo el espectáculo.

- ¡Guau! Eres de tragos fuertes ¿eh? – Pregunto Alfred, abrió su billetera y canceló.- agrégame una cerveza también.- le pidió a la húngara que seguía los movimientos de ambos con los ojos brillantes.- ¿Quieres que compartamos una mesa?, no es común ver gente como tu aquí.- confesó.

- Xie xie.- respondió el chino en su idioma.- pero mi compañero me espera, saldremos a misión esta tarde y ya sabes aru… puede ser el último trago.- esa era una broma muy común entre los cazadores, cualquiera podía ser el último trago, el último cigarrillo, el último adiós. Mencionarlo hacía más real esa posibilidad y te obligaba a disfrutar cada cosa.

- Esta bien… - Alfred sintió cierta aprensión ante ese comentario y, tomando su botella de cerveza, se adelanto para volver a su mesa. El chino lo siguió con la mirada cuando se iba y palideció al ver a quienes estaban en la mesa con él.

Para nadie en la mesa paso desapercibido el momento de "acercamiento" del joven Alfred ante el chino pero mientras Mathew se reía burlesco de la situación Arthur y Francis se miraron entre ellos incomodos. Para cuando volvió Alfred la situación estaba bastante tensa.

- Dude What's up? – preguntó al ver las caras de los otros dos. Al ver que no les respondían miro a su hermano- ¿Mattie? – el menor se encogió de hombros tan confundido como él.

- Creo que mejor nos vamos… - empezó a decir Arthur.

- No me molesta que él esté aquí mon amour.- lo interrumpió Francis.- solo que la mala suerte hizo que nuestro chico se fijara en él.- Alfred, que no entendía nada los miraba a ambos con expresión perpleja.

- ¿Conocen al chino? –les preguntó.

- Mon ami, esa es una… curiosa historia.- Francis apoyo el codo en la mesa y la cara en la mano mirándolo fijamente.- Ese chico que ves allí se llama Wang Yao y fue el amante de Arthur.


Bueno, aquí esta el segundo capitulo de este apasionante fic(?)

Espero les haya gustado y le agradezco mucho a las personas que leyeron y aun mas a las que dejaron reviews(?) 3

Tamat: Pues si es FrUk, aunque no sea la pareja principal (ya pronto se verá cual es) Habrá bastante de ellos a lo largo de la historia.

Usurilantio: Ya ves por que sale China como principal(?). Bueno, si historia y la relación con los demás chicos se ira armando a lo largo de la historia. Espero que disfrutes este capitulo nuevo.

Besos, nos leemos pronto.