Cap. 3
- Esto paso harán unos… trois annés.- comenzó a narrar el francés.- Arthur y yo tuvimos una pelea terrible, una de esas en que uno piensa que no va a volver haber amour. Nos separamos por algunos días.- ambos hermanos intentan recordar cuando fue eso pero los mayores pasaban mucho tiempo fuera y no los veían constantemente.- y fue en ese momento que nuestro querido sourcils conoció a Yao.- lo apunto con la barbilla.
"En realidad la idea era separarnos por unos días pero los días se convirtieron en semanas cuando ninguno de los dos dio el primer paso para volver.- continuo Francis mientras que Arthur bebía cortos sorbos de su vaso y miraba hacia la nada.- francamente ese tiempo me sirvió para muchas cosas y creo que a Arthur también pero supongo que ninguno de nosotros espero que apareciera un hermoso chinois."
*3 años antes.*
Arthur Kirkland, recientemente soltero, entro a un bar de carretera cualquiera a ahogar las penas. Aunque jamás admitiría que esas penas eran de amor.
Volvía de terminar un trabajo que, estaba seguro, en pareja hubiese sido mucho más corto y más divertido pero, desde que se había decidido a seguir su vida solo, todo se le hacía tedioso y difícil. Lamentablemente volver por Francis era igual de horrible.
Entro al bar y se sentó en la barra mentalizándose para una larga tarde de copa en copa y una noche en soledad. No alcanzaba a llevar dos vasos cuando siente una voz detrás de él.
- ¿Tu eres Kirkland aru? – al voltearse se encuentra cara a cara con un ¿chico? Asiático de rostro hermoso, cabello negro y ojos dorados.
- Si lo soy, ¿Quién y por qué quiere saberlo? – tenía a mano su preciada colt y no dudaría en usarla si es que el chico en cuestión era peligroso.
- Mi nombre es Yao, Wang Yao aru.- le dijo con una sonrisa.- soy un cazador como tu aru.- sin pedir permiso ni nada se sentó al lado del rubio.- He escuchado mucho de ti aru.- Arthur lo estudio, era delgado, excesivamente joven para ser un cazador, bajito y delicado.
- No creo que seas un cazador.- le dijo.- eres demasiado joven y no pareces ser fuerte.- agregó.- ahora vete y déjame beber en paz.- le hizo una seña al mesero para que rellenara su vaso. Antes de tomarlo estaba en suelo con el chino presionando con una rodilla su esternón, una cuchilla en su cuello y una sonrisa arrogante.
- ¿Qué no soy qué aru? – preguntó burlesco mientras se quitaba de encima del otro.
- Esta bien.- respondió el inglés poniéndose de pie y mirándolo con un gesto altivo.- debo admitir que tienes… habilidad.- se quedaron mirando unos pocos segundos antes de estallar en risas.- ven, te invito a un zumo.- camino hacia la barra.
- ¿Un zumo? ¿Qué edad crees que tengo? – le preguntó sentándose en un taburete.- Dame un vodka aru, tengo sed.- le pidió al mesero, pero este le miro negándose.
- Su identificación por favor.- le pide, el chino solo hace un mohín de resignación y la saca de su bolsillo.
- ¡Soy mayor de edad aru! – reclamo bastante infantilmente, Arthur, que lo observo todo el tiempo, pensó que era sumamente adorable. Cuando le sirvieron el vodka el chico un largo sorbo como para demostrar lo dicho.
Al final, después de todo, se sentaron en una mesa algo apartada y comenzaron a hablar de sus vidas, Arthur nunca había conocido a alguien con quien sintiera que podía conversarlo todo, a excepción de Francis, pero con Yao pudo sincerarse sin temor. El chico también parecía ávido de hablar y las horas pasaron entre charlas.
- ¿Tengo entendido que siempre andas con tu pareja aru? – Preguntó el asiático luego de un largo rato.- se cuenta que son inseparables aru.- bebe un trago más de su vaso.
- ¡Ese idiota! – un muy ebrio Arthur golpeo la mesa con el puño.- Cree que por que lo amo tiene el derecho al engañarme, ¡damm frog! – Los vasos tintinearon como respuesta al golpe.- idiot… - termino murmurando, el chino no supo qué hacer en ese momento así que solo se paró a un lado de él y lo levantó de un brazo.
- Vamos aru, creo que ya estás muy ebrio.- el inglés se dejo llevar por el muchachito sin chistar, apesumbrado. Yao, mientras tanto, bastante más sobrio que el rubio, no supo donde llevarlo así que opto por ponerlo en su propia habitación en el motel, donde lo acostó en su propia cama.- aiyaa… - exclamó.- ¿qué hago con él aru? – se preguntó, al día siguiente tenía pensado ir a interrogar a unos testigos pero para eso necesitaba dormir. Al final se recostó a un lado del inglés buscando la comodidad que no encontró.
A la mañana siguiente el británico se despertó con una gran resaca, se movió en la cama intentado recordar en que parte del país estaba ahora mismo hasta que se topo con un cuerpo a su lado, instintivamente lo abrazo pensando que era Francis pero el aroma que llego a sus narices no era el abrumador perfume que su pareja usaba y que tenía ya impregnado en la piel. No, este era un aroma mucho más suave unido al delicioso olor del té fresco; se acurrucó contra ese aroma antes de que su cerebro le advirtiera de que no conocía a quien lo poseía, con cautela levanto las cobijas para ver a su lado, el delgado cuerpo de un ¿chico?
- What?! – exclamó cayendo de la estrecha cama. El cuerpo sobre ella se removió abriendo los lindos ojos lentamente y confundido.- ¿Quién… eres tú? – Recordó lo que sucediera el día anterior y se agarro la cabeza.- Dime que no tuvimos sexo.- le pide lastimeramente.
- No que yo lo recuerde aru.- responde el chino.- estabas tan ebrio que dudo que siquiera se te parara.- se pone de pie quitándose el largo cabello de la cara.- solo te traje aquí porque me dio pena dejarte tirado en la calle de lo borracho que estabas. No sabía dónde estabas alojando así que no tuve más remedio.- se acerca a la pequeña cocina de la habitación.- haré el desayuno, mientras báñate, apestas aru.- comenzó a sacar ollas y cosas de un bolso. El británico, viendo que no llegaría más allá con la conversación, se quito la ropa y se metió a la ducha. Al salir un delicioso aroma le dio la bienvenida.
- Eso huele muy bien.- dice secándose el cabello.
- Es otra de mis especialidades aru.- dice el chino poniendo en la mesa dos platos con crepas.- no solo soy un gran cazador.- observa al inglés para burlarse pero se sonroja al ver el cuerpo semi desnudo del mayor.- Come mientras me baño aru.- le dice tomando otra toalla.- luego ve a tu cuarto, seguro tu compañero está esperando por ti aru.- sin agregar más se mete al baño.
El inglés de gruesas cejas recorre la habitación con la mirada y encuentra los papeles sobre el caso que el chino están investigando, no tiene ni la mas mínima gana de volver a su vacía habitación así que lo toma para revisarlo mientras come lo que el otro le sirvió.
- Esto es delicioso.- siempre pensó que su ex novio era el mejor cocinero pero este chico, Yao, era igual de bueno.
Cuando el chino salió del baño se encontró con el británico aun en la mesa, bebiendo té y leyendo apasionado su informe del caso.
- Eso es privado aru.- le dice colocándose una camiseta.- deberías, al menos, haber pedido permiso para leerlo.- se sienta a su lado y le quita la taza de té algo molesto.- aunque quizá sea buena idea que una leyenda entre los cazadores me de alguna pista aru.- Arthur se sirvió otra taza de té para recuperar la que le habían quitado y asintió.
- Me parece bien.- realmente no tenía nada mejor que hacer así que paso el resto de la mañana explicándole y enseñándole cosas que el chico no sabía. Yao resultó ser un alumno despierto y rápido para aprender así que a media tarde ya tenía todos los conocimientos que necesitaba para detener al ente que atormentaba a esa humilde familia.
- Si quieres puedes acompañarme aru.- el chino siempre había cazado solo pero le llamaba la atención ese rubio de hermosos ojos verdes.- siempre es más seguro cazar en parejas.- agrega.
Arthur no supo negarse, a pesar de solo conocerlo de un día ese chico le había hecho reír, lo ayudo a olvidar a Francis por unas horas, se sintió vivo.
- Vamos.- dijo por fin tomando su chaqueta.- iremos por algunas cosas a mi habitación.
La caza fue sencilla y terminaron pronto. Ambos eran buenos cazadores y Arthur tuvo que admitir que el chino era ágil y hábil.
- Aiyaa, temía que nos costaría más, tu reputación no es una farsa aru.- le dijo entrando a su habitación.- preparare algo de cenar ¿Te quedas? – esa inocente invitación fue el comienzo de un pequeño romance que duro cerca de un mes y que los tuvo cazando juntos, viajando por la carretera y visitando cientos de lugares interesantes.
Pero todo acabó la tarde en que Francis llamó entre lágrimas al británico. Los hermanos habían salido heridos en una cacería, tenían que verse en el hospital.
Arthur preparo sus cosas rápidamente.
- Puedo acompañarte aru.- le dijo Yao mientras los veía dar vueltas de un lado a otro.
- No te preocupes, iré a ver cómo están los chicos y una vez los vea bien regresaré.- le promete con un beso.- te llamaré y nos juntaremos otra vez.- la sonrisa que le regaló era cálida y el chino creyó en él.
Pero solo fue cosa de ver a Francis para recordar los buenos tiempos vividos y retomar la relación. La próxima vez que llamó a Yao fue para disculparse y explicar los vuelcos de su corazón.
También fue la última vez que hablaron.
Usurilantis : Hola, gracias por leer este capitulo también. Aquí se narra la relación con cejas y como termino. (Odienlo(?))Ya se van aclarando algunas cosas pero otras quedan al misterio. Espero te haya gustado.
Middo : Bienvenida, espero te guste este capitulo. Aún quedan misterios por resolver y muchas cosas emocionantes, así que puedes seguir la historia con confianza.
Nos vemos en un próximo capitulo.
Gracias.
