Cap. 4,1
Se formo una especie de incomodo silencio cuando el francés termino de contar la historia, desde que los conocieran ambos europeos había estado juntos a los ojos de los menores y no se esperaban una ruptura así.
Menos una donde uno de ellos empezara una nueva relación.
- Nos encontramos a Wang un par de veces más.- dice Francis.- así que Arthur tuvo tiempo de explicarse, aunque creo que no salió muy bien.- agrega mirando al británico que mantenía la vista fija en algún punto al otro lado de la ventana.
-En realidad ninguna de las dos veces quiso hablar conmigo y la última vez que lo vi ya estaba en compañía de ese gigante ruso que no me deja acercarme.- suspiro el inglés.- no tengo excusas para lo que hice y si no pensara que mi relación con Francis vale la pena me arrepentiría de haberme alejado de él.- toma su botella de cerveza y por un buen rato nadie habló.
Alfred, mientras, pensaba en la situación, el chino le había encantado realmente desde que lo vio y no veía mayores problemas en conocerlo más, además no fue él el que termino la relación con Arthur, no era el malvado de la historia, él como el héroe que era no podía fijarse en un malvado. Era lindo y delicado pero según lo que Francis contó también era hábil y un buen cazador. Si, definitivamente seria amigo de Yao.
La conversación en la mesa derivó hacia el caso al que los mayores se dirigían aunque la mente del de lentes estaba puesta en el asiático. Busco con la mirada la mesa del pelinegro y la encontró al otro lado del salón; el asiático bebía del vaso que pidiera en la barra con la mirada fija en algún punto de la pared frente a él, a su lado un tipo muy alto, de espaldas anchas y cara de niño leía unas notas y comentaba algo de vez en cuando. ¿Sería aquel el ruso que mencionó Arthur? En verdad era un gigante.
Yao se puso de pie y salió del bar desanimado, Alfred vio allí una oportunidad de hablar a solas con él y se levantó de la mesa sin decir nada.
- ¿Dónde vas maldito git? – preguntó el inglés con su acostumbrado mal hablar, el menor solo lo miró con una enorme sonrisa y se despidió con un "vuelvo pronto".
No tuvo que caminar mucho para encontrar al oriental, el chico fumaba apoyado en una van antigua y con la pintura gastada.
- ¿A qué viniste aru? – le pregunto en cuanto el chico se puso a su lado. Se veía algo molesto y trsite.
- Se que tuviste algo con Arthur pero no me importa.- le dice de golpe y sin tacto.- quiero que seamos amigos.- el mayor rió entretenido y saco una cajetilla de cigarros.
- ¿fumas? – al ver la negativa del otro saco uno para sí y lo encendió.- Si dices eso es porque no quede tan mal parado en la historia que te contaron aru.- dice abriendo la puerta de atrás de la van y sentándose.- ¿qué relación tienes con cejas de oruga aru? – pregunta.
Bueno, él siempre decía que Arthur tenia cejas demasiado grandes para ser humanas pero ese apodo no se le había ocurrido.
- Cada vez que Artie mueve las cejas son como dos orugas escapando de su cara.- ríe.- eso fue muy divertido.- agrega.- Creo que no me presenté, Alfred F. Jones.- le ofrece la mano.
El chino mira la mano y mira al chico un par de veces, luego sonríe y la estrecha.
- Wang Yao aru, Yao es mi nombre, para que no me digas Wang aru.- dice.- pero aun no me explicas cuál es tu relación con ellos aru, siempre he oído que son cazadores solitarios. Una agradable sonrisa se dibujo en los labios del menor.
-Son como nuestros padres.- le dice acomodándose a su lado.- ellos nos acogieron después de que una criatura matara a nuestros verdaderos padres y, well, nos enseñaron todo lo que necesitábamos saber sobre este mundo.- miraba hacia el frente cuando decía eso, rememorando los tiempos en que les mostraban, no siempre de buena manera, que, como y donde podían encontrar a las aterradoras criaturas de pesadilla.- han sido buenos con nosotros.- agrega.
El hombre chino se quedo en silencio unos minutos y luego lo miro.
- ¿Así que perdiste a tus padres aru? – Pregunta retóricamente.- bueno, todos los que estamos en el negocio partimos en algo parecido aru.- bota la colilla de su cigarrillo y lo pisa.- ¿Qué fue?
- Wendigo.- dice el menor. Yao lo mira con sorpresa.
- ¿Y cómo sobreviviste? – entre los cazadores, incluso los más curtidos, un wendigo eran palabras mayores y no se conocían historias de sobrevivientes a sus ataques.- los wendigos no dejan vivos aru.- agregó.
- Es casi lo mismo que dijeron ellos, supongo que tuve suerte o algo así.- Alfred estira los brazos al cielo y los baja.- quizá alguien en el cielo me cuida.- Yao bufó, como todos los cazadores era de los que creía fervientemente que no había nadie en el cielo cuidándolos.
- Aun eres un niño aru.- le dice con una sonrisita suave.- con el tiempo descubres que no hay nadie arriba para ti aru.- no lo decía de mal intención, solo era lo que de un modo u otro el chico debía averiguar. En cambio para Alfred eso era algo sin discusión, sus padres, desde que ellos eran muy pequeños, les habían enseñado que había ángeles custodiándolos y que los amaban.
- Y tu pareces un viejo diciendo esa cosas.- dijo refunfuñando.- el que no creas no significa que no existas, imagina la de gente que no cree en las cosas que nosotros conocemos.- agrega.
- Buen punto.- ríe el mayor y saca otro cigarrillo.- aunque agradezco que la gente normal no lo sepa aru, conocer este mundo nunca es bueno.
El silencio cayó entre ambos por un largo rato, a pesar de ellos ninguno de los dos deseaba terminar la conversación así.
- ¿Y tú? – Pregunta de pronto el rubio.- acabas de decir que todos entramos a este mundo de una manera parecida, ¿Cuál es tu historia?
El pelinegro suspiro pesadamente. ¿Cuál era su historia? Era igual de cruel que todas las otras e igual de triste, tan desgarradora y sangrienta como todas.
- Al igual que muchos otros chinos mis padres salieron de nuestro país buscando algo mejor aru.- encendió el nuevo cigarrillo.- yo solo era un niño y mi hermanito apenas había nacido aru.- dice mirando a la nada.- pero llegamos acá y nos establecimos, al poco tiempo baba* había encontrado un trabajo y teníamos una situación más estable que la que teníamos en la vieja China.- fuma lentamente como tratando de ordenar los recuerdos. No sé bien cuando paso ni como, supongo que fue una especie de trauma aru pero una mañana mis padres habían muertos y me encontraba solo con mi hermanito en una ciudad que apenas entendía lo que decía.- Alfred intentó imaginar la situación de ese niño y compararla con la suya, en ambos casos lo único que podía imaginar fue desesperación.
- ¿Fue algo inhumano? – preguntó. El chino negó con la cabeza.
- Fue un grupo que confundió a mi padre con el dueño del negocio aru.- le dice.- pensaban que era él el que transportaba el dinero del día. Como mi baba le dijo que no ellos simplemente los mataron aru… - una nota amarga se dejo oír en la voz del mayor.- al final nos acogieron en un refugio para niños aru y luego nos enviaron a una casa donde una familia cuidaba a huérfanos como nosotros.- algo en eso recuerdo hizo que el chino se tensara lo suficiente como para que el americano lo notara.- curiosamente esa pareja de amables ancianos solo aceptaba asiáticos en su casa aru, así que cuando llegamos allí tuvimos mucha compañía familiar, habían dos chica, una de Taiwán y una de Vietnam, un alegre chico coreano y… -se detuvo, Alfred lo miró y pudo notar como su respiración cambiaba y su rostro se tensionaba.- un pequeño japonés, un buen niño de nombre Kiku aru.- desde allí todo fue un monologo del chino, Alfred no tuvo las fuerzas para interrumpir la terrible historia que el asiático le contaba.
El capitulo 4 esta dividido en dos partes porque necesitaba hacer que el monologo de Yao fuera mas intenso, espero haberlo logrado.
Perdonen lo corto de ambos capítulos, los compensare con los que siguen. Muchas gracias por leer y espero que les guste.
Middo: Bueno, así son las historias, te sorprenden. Claro que son los mejores, ya pronto se verá el porque y como fue que consiguieron el titulo. Espero que este capitulo te agrade y sigas interesada en la historia. Muchas gracias por escribir.
Usurilantis: Aquí esta el siguiente capitulo. ¿Odiaste al chino hermoso? Bueno, espero que mas adelante te agrade. Seguirá saliendo en la historia. Mientras espero que esta mitad de su historia te guste. Besos, nos leemos.
