Cap. 4,2
Llevábamos un par de años viviendo allí y te aseguro que todo iba bien. Había empezado la escuela, dominaba el idioma y mi hermanito crecía fuerte y sano aru. Después del horror vivido nos sentíamos felices.
Como era el mayor de todos los niños pronto los demás comenzaron a llamarme gege* como lo hacia mi hermanito Xian. Me seguían a todos lados pidiéndome una cosa u otra aru y los ancianos que nos cuidaban disfrutaban al vernos.
Cumplí los once años en esa casa aru, mi hermano llego a los seis y los demás se repartían entre los siete y nueve años. Los ancianos nunca nos dejaron ir, al final decidieron quedarse con todos nosotros e hicieron los papeles para que eso fuera así. Demás está decir que nos sentíamos tan contentos aru, éramos familia y nadie nos separaría; todos creíamos que sería una buena vida, yo lo creía fervientemente, nos lo merecíamos. No puedo decir con claridad cuando fue que todo cambio aru, no recuerdo si fue de golpe o fue poco a poco pero de lo que estoy seguro es que las risas se acabaron y que todo se volvió la peor de las pesadillas.
Una noche nos llamaron al comedor muy tarde en la noche, al entrar lo primero que vimos fue a un policía colgando del techo, tenia múltiples heridas y se desangraba rápidamente sobre un extraño símbolo dibujado en el suelo. A continuación voltee a ver a los ancianos que nos miraban con siniestras sonrisas e idénticos ojos completamente negros. Mi primer impulso fue gritar pero no podía hacerlo aru, si lo hacía asustaría a los más pequeños así que solo los empuje tratando de alejarlos de allí. Kiku, el niño que me seguía en edad y un jovencito muy dulce e inteligente, entendió de inmediato que es lo que trataba de hacer y me ayudo con dos de los niños, mi hermanito Xian y la linda niña Lin, yo me encargue de cargar con el revoltoso Yong soo y la más pequeña, Mei mei; pero aun así no fue suficiente, mientras huíamos logaron atrapar a Lin y a Yong soo, tuvimos que escuchar sus gritos de dolor y auxilio mientras tratábamos de salvarnos…
Kiku y yo tratamos de esconder a los dos pequeños que nos quedaban, así podríamos mantenerlos a salvo mientras nosotros, mas grande y rápidos, esquivábamos y alejábamos a los mayores de ellos. Pero tú sabes cómo es de perra la vida y nada sale como deseas aru, les prometimos que iríamos por ellos y que los mantendríamos a salvo, que no hicieran ruido. Ambos se abrazaron fuertemente para no tener miedo, lo sé porque los vi hacerlo… y esa fue la última vez que los ví.
Corrí con Kiku de la mano, la casa olía a sangre por todos lados y eso me provocaba nauseas pero debía contenerme aru, tenía que sacarlos de allí. Unos gritos de puro terror recorrieron las paredes y nos helaron la sangre, no quiero imaginar que fue lo que les hicieron para que gritaran de ese modo, eran… alaridos de dolor y desesperación. Corrimos lo más rápido que pudimos pero como imaginaras no logramos hacer nada, aun estaban abrazados mientras la sangre y la vida se les escapaban de sus pequeños cuerpecitos.
Los siguientes éramos nosotros, los cuchillos que portaban estaban rojos y goteaban con la sangre de nuestra familia aru, yo estaba paralizado de miedo y sé que Kiku a mi lado también lo estaba, por dentro lo único que quería era ir a abrazar a los pequeños, a mi querido hermanito menor pero debía pensar en Kiku y en mi mismo, nosotros aun vivíamos y teníamos que salir de allí a salvo.
Corrimos por los pasillos agarrados de la mano, dándonos fuerzas aru, pasamos por debajo del cadáver del policía y llegamos a la puerta esperanzados pero estaba cerrada con llave; por allí no podíamos salir. Ya desesperados miramos a todos lados, en la cocina una ventana abierta era nuestra única escapatoria así que corrimos hasta ella. Me trepe al marco de la ventana y desde allí alce a Kiku para ayudarlo a caer al otro lado pero la firme mano del anciano fue más rápida y me lo quito antes de que pudiera sacarlo de allí… mientras se lo llevaban la mujer levanto el cuchillo dispuesta a matarme pero Kiku se soltó lo suficiente como para empujarme por la venta y que cayera lejos de ellos aru. Eso salvo mi vida.
Corrí alejándome de allí lo más rápido que pude, grite hasta hacerme daño en la garganta pero vivíamos apartados y nadie me escuchó. Temía que ellos salieran de la casa tras de mí y me encontraran, que terminaran conmigo pero tuve la enorme suerte de encontrar la patrulla del policía muerto. Me metí dentro rápido y cerré todas las puertas con seguro y luego solo me dediqué a pedir ayuda por la radio durante mucho tiempo hasta que llegaron las patrullas y me encontraron escondido bajo un asiento.
Sé que revisaron la casa por completo pero solo encontraron los cadáveres de mis niños y el del asesinado policía; ni Kiku ni los ancianos estaban allí, no sé porque pero se lo llevaron, nadie pudo encontrarlos por más que los buscaron incluso dando sus señas en los noticiaros aru.
Como es costumbre me pidieron que contara lo sucedido una y otra vez, me repetían siempre las mismas preguntas y aunque repetí, juré y aseguré jamás me creyeron cuando les dije que ambos tenían los ojos negros, completamente negros aru. Me dijeron que era producto del shock, que la iluminación, que muchas otras cosas pero yo estoy seguro de lo que vi, muy seguro aru. No fue hasta que apareció un cazador que logré dar respuesta a las muchas preguntas de mi cabeza aru, él me hizo muchas preguntas también pero eran diferentes: ¿A qué olía? ¿Oí alguna vez a los ancianos hablar solos o en lenguas extrañas? ¿Si vi símbolos raros, marcas de sangre o cosas así aru? Respondí a todo sinceramente e incluso le mencioné lo de los ojos rosjos porque de alguna razón él me pareció diferente y tal vez él me creería. Estaba muy interesado en lo que tenía que decir sobre eso y ahí fue que tome la confianza para pedirle que me dijera todo lo que sabía, cualquier cosa que pudiera ayudarme a encontrar a Kiku y vengar a mis hermanitos aru, pero él se negó rotundamente, me dijo que nunca debía entrar a ese mundo. Pero no soy tan fácil de hacer a un lado así que lo busque hasta que di con él y comencé a seguirlo, trato de esquivarme pero volví a verlo en el entierro de mis hermanitos y no me aparté de su lado hasta que accedió a contarme lo que sabía y llevarme con él.
"Esta sería la primera vez que se oye hablar de demonios" me dijo un día mientras conducía por la carretera "Ni siquiera los cazadores más viejos han visto uno, se sabe que existen por los antiguos escritos o por la misma biblia pero hasta conocerte jamás supe de nadie que haya visto un demonio o que haya sobrevivido para contarlo"
Aquel cazador me enseño todo lo que sabía y mucho más, se obsesiono junto a mí con el tema de los demonios, estudiábamos juntos todo lo que llegaba a nuestras manos aru, tratamos de buscar ayuda e información con otros cazadores pero pronto nos dimos cuenta que todos eludían el tema, era como si preferían mantener a los demonios dentro de una burbuja de fantasía aru, como si negarlos o no oír de ellos no los hiciera tan reales como él y yo sabíamos que eran. Como aun estaba en entrenamiento mi maestro salía de caza sin mí muchas veces, aunque cuando era cerca o sencilla me llevaba, fue en uno de esos viajes que conoció a Arthur y Francis; al volver me contó mucho sobre ellos, quedo asombrado de los buenos cazadores que eran, del buen equipo que formaban. Les habló de nuestro caso y prometieron ponerse en contacto si es que averiguaban algo, fue mi primer indicio sobre ellos y fueros los primeros en creernos aru. Por eso quería conocerlos…
Fue gracias a un dato de ellos que logramos dar con una pista de los ancianos y mi hermanito, al parecer viajaban juntos y se toparon con ellos en un pueblo cerca de las montañas. Aunque sabía que era peligroso mi maestro me llevó, de una u otra forma yo hubiera ido igual aru así que prefirió evitar problemas llevándome desde el principio, así podía vigilarme según él. Pero al llegar solo encontramos los cuerpos sin vida de ambos ancianos, tenían los ojos extrañamente quemados y sus cuerpos retorcidos como si hubiesen sentido muchísimo dolor al morir, internamente me sentí feliz por eso aunque hubiese preferido matarlos yo mismo. Lamentablemente de Kiku nada se supo, no encontramos su cuerpo ni tampoco señas de estuviera con vida, quizá alguien más se lo llevo, quizá huyó, quizá… tantas cosas…
Decidí seguir en la cacería porque no tenía nada mejor que hacer aru, ya me había acostumbrado a esa vida y, además, tenía la oportunidad de ayudar a que otras personas no pasaran por lo mismo que yo viví. También era una manera de mantener vivo el recuerdo de mi hermano y los demás niños que no pude salvar ese día aru, si sobreviví esa noche fue por una razón y para mi es esta.
Hace un año mi maestro falleció mientras trataba de acabar con un nido de vampiros, para ese entonces yo ya había conocido a Arthur y bueno… supongo que ya sabes que paso entre nosotros aru. Ya no cazábamos juntos como antes pero aun así para mi él fue la familia que me quedó después de tanta desgracia, aun me duele haberlo perdido. Pero me dejo un buen legado, un gran conocimiento, todas sus herramientas y a Ivan aru… él lo encontró y lo trajo a mí, me dijo que lo cuidara y le enseñara como él lo había hecho conmigo aru. Es un gran chico con una triste historia, como todos aquí, y ha sido una compañía insuperable, me alegra mucho tenerlo conmigo aru…
Middo: Hola! Bueno, la parte intensa de la historia de Yao es esta. Espero que te haya gustado aunque creo que deja bastantes incógnitas. Escribire un especial donde se verá la historia de Arthur y Francis, sus inicios y como fue que ganaron esa reputación. Alfred se siente atraído por Yao pero como funcione su relación es algo que se verá con el tiempo. Muchas gracias por leer. Espero verte en el próximo capitulo.
Invitado san(?) Muchas gracias por leer y espero que no hayas muerto antes de que subiera esta segunda parte. Nos vemos en el próximo capitulo.
Kokoa Kirkland: Bienvenida y me alegro mucho de que te guste la historia. Espero verte en los próximos capítulos y que sigas disfrutando de ella.
