Mientras eso sucedía fuera dentro los europeos intentaban no demostrar que el hecho de que el joven Alfred fuera tras el chino los tenía angustiados. Arthur temía que Yao usara al rubio para vengarse de alguna extraña manera oriental mientras que Francis temía que al tener al hermoso asiático cerca su novio volviera a sentir cosas por él y lo dejara.

Para Matthew, frente a ellos, ese revoltijo de pensamiento en las cabezas de los mayores le producía un intenso dolor. Desde pequeño que tenia eso que él, ahora, llamaba "el click", una especie de sensibilidad especial que le permitía saber lo que los otros pensaban, entre muchas otras cosas. Normalmente podía controlarlo y no escuchar o sentir nada durante mucho tiempo pero junto a su "familia" se descontrolaba sin saber porque, cuando estaban preocupados o asustados le parecían que emitían señales mucho más fuertes y él era como un receptor que captaba todos sus pensamientos. Debía admitir que esa habilidad le había resultado bastante útil en ciertos casos donde el testigo o el culpable omitían un detalle; nunca encontró la manera de mencionar esa habilidad a Alfred o a sus maestros, mucho menos después de que dijeran que los cazadores debían cuidarse de aquellos llamados "psíquicos", podían llegar a ser peligrosos.

Matthew se cuidaba mucho de usar el click, no quería que su hermano o los europeos creyeran que él era malo, solo que había veces en que no podía controlarlo. Además, él mismo le temía a ese poder, cuando niño sus padres se sorprendían cuando él les mencionaba que iba a visitarlos tal o cual persona y se cumplía, o sabia donde estaba aquello que sus padres o hermano perdían pero todo fue diferente la noche en que despertó llorando gritando que su hermano iba a morir. Fue tras mucho esfuerzo de sus padres que logro calmarse pero la imagen de Alfred siendo atropellado se quedo en su cabeza durante el resto de la noche, al otro día fueron a la escuela como siempre pero todo comenzaba a replicarse como en su sueño y empezó a temblar. Alcanzó a gritar cuando Alfred cruzaba la calle como él lo había soñado y eso fue lo que le salvó la vida al mayor, dejo de cruzar momentos antes de que un vehículo perdiera el control y pasara a toda velocidad por donde el muchachito rubio hubiese estado de seguir caminando. Esa misma noche su madre le suplico, entre sollozos, que jamás volviera a mencionar los malos sueños, que no los dijera para que no se volvieran realidad.

Y así lo hizo, no volvió a mencionar los sueños malos, no siquiera ese donde una criatura aterradora entraba a la casa y destrozaba a sus padres. Pero aun sin mencionarlo se hizo realidad.

Esos recuerdos trajeron un fuerte dolor de cabeza al actual Matt quien decidió que ya estaba cansado de la tensión en la mesa así que se levantó y caminó hacia la barra por una cerveza. No era mucho de beber pero sabía que un buen trago podría ahogar el click, al menos por un tiempo.

Después del primer sorbo pudo notar lo divertido de la situación, Alfred había sido flechado por el mismo chico que alguna vez flecho a Arthur.

- La vida da muchas vueltas.- sonrió mas relajado ahora que estaba lejos del zumbido mental de los rubios.

- ¿Tú estabas con el tipo que se llevo al pequeño Yao? – una infantil voz con marcado acento ruso se escuchó a sus espaldas. Al voltear el muchacho se encontró frente a frente con un gigante de casi dos metros que lo miraba fijamente.

- ¿Eh? Well, yes, es mi hermano.- responde un poco a la defensiva, él no era un debilucho pero estaba seguro de que no podría hacer nada contra ese chico.

- ¿Es un buen tipo? – pregunto entonces el eslavo. Ahí fue que el menor de los Jones lo observo mejor. El chico era alto sí pero su apariencia era más bien la de un niño grande que la de una persona amenazante, tenía unos lindos ojos color amatista que mantenían cierto grado de inocencia impropia de la gente en ese lugar.

- Sí lo es.- le dice con una sonrisa tranquilizadora.- y no lo digo porque sea mi hermano pero es una buena persona.- la sonrisa tímida que se dibujo en la boca del chico le confirmo lo que pensaba antes, que ese chico no debería estar allí. El click volvió a activarse y esta vez con una fuerza abrumadora.

Tuvo que sujetarse de la barra para no caer, las imágenes se sucedían una a otra a una velocidad vertiginosa y todas tenían relación con el ruso que acababa de conocer.

Lo vio de niño cuidado por una muchacha algo mayor que él y sumamente hermosa. Lo vio un poco más crecido mirando la cunita de una niña recién nacida, lo vio jugando en la nieve, acompañado de dos adultos que parecían ser sus padres. Lo vio en el funeral de ambos con la mano de su hermana mayor y su hermana menor acompañándolo.

El viaje a USA desde su Rusia natal cuando ya era un jovencito gracias a un trabajo que consiguió la hermana mayor, como lograron adaptarse y vivir medianamente cómodos, como inicio la escuela y cuido de su hermanita que lo adoraba… y la noche en el nido de vampiros ataco.

- Tus… tus hermanas fueron asesinadas por unos vampiros… - dice sin poder evitarlo mirándolo sin ver.- ellas te protegieron por eso ahora cazas… quieres vengarlas… - el súbito ataque psíquico lo dejo agotado y si no es por fuertes brazos del muchacho hubiese caído.

-Da… - dice el chico en su idioma.- eso fue lo que paso pero tu ¿cómo lo sabes? – pregunta con genuina curiosidad.

Sus ojos violetas se cruzaron con otros color amatista y el click volvió a encenderse.

- Tú lo sabes… tú también posees el click.- le dice con una sonrisa nerviosa.- ¿No es así? – el joven ruso ensombreció su mirada unos segundos pero luego volvió a su eterna sonrisa tímida.

- No le llamo click.- dice.- para mi es mas como una radio mal sintonizada.- agrega apoyándose en la barra.- pero no sabía que hubiera otros como yo… ya rad.- le hace una seña a Elizabetha.- dos vodkas, mi amigo lo necesita.- le dio a la camarera una adorable sonrisa de esas a las que no podías negarles nada.- vamos a sentarnos ¿da? Tus amigos no dejan de mirarnos.- indica hacia la mesa donde Francis y Arthur, el francés mayormente, los miraban con algo que podía pasar fácilmente como desaprobación.

- Son muy protectores.- comenta con una risita nerviosa.- supongo que debido a las circunstancias su reacción no es la de siempre.- agrega evitando el contacto visual, desde que el chico se acercara su "click" estaba a toda máquina y estaba seguro de que podría leer la mente de ambos adultos con tan solos mirarlos.

- ¿Cómo te llamas? – preguntó el chico ruso cuando se sentaron y segundos después de que Lily dejara los vasos de vodka en la mesa, vasos que el rubio miro con notorio recelo.

- Eso deberías poder decirlo ¿Non? – Pregunta con una sonrisa.- Sé que puedes leerlo de mi mente.- observa tranquilo el vaso con el transparente liquido intentado concentrarse y poder enviar claramente la información al joven eslavo.

El ruso, mientras, se sentía confundido. Desde niño que tenía esa especie de… capacidad para poder sentir y ver cosas que otras personas no podían pero nunca pensó en ella como algo tan especial. Más bien le servía para cosas simples, saber que decir para no molestar a los mayores, saber cuando alguien mentía o encontrar cosas perdidas. También podía ver una especie de luz de distintos colores que envolvía a las personas, todos tenían uno, siempre distintos, y con el tiempo aprendió a identificarlos, así podía saber a quién acercarse para pedir ayuda o de quien escabullirse. Por eso se aferró a Yao en cuanto lo conoció, lo envolvía el mismo color que a su buena hermana mayor. Aun así nunca había hecho algo como leer a propósito la mente de alguien más aun así se esforzó, centro todo se pensamiento en ese chico.

- Ma… Mateo… - comenzó a decir.- Matty… - se frotó la sien.- no distingo bien, zhal'.- se disculpo son coz suave.

- Oh, non, non.- le dijo el otro.- estuviste bastante cerca.- le regalo una sonrisa.- Me llamo Matthew pero me dicen Matty mayormente.- tomó el vaso de vodka pero sin atreverse a tomarlo aun.- un gusto conocerte Ivan.- agrega. Con ese chico al lado era mucho más fácil manejar el "click" y en verdad le intrigaba saber por qué.

- Oh, eres bueno.- exclamo con autentica sorpresa el muchacho más alto.- ¿siempre haces esto? – Pregunta bebiendo un sorbo de su trago.- no te matara.- ríe.- solo bébelo.

Un solo y único le basto al rubio para asegurar que su garganta sería incapaz de soportar el ardor de ese licor nunca más.

- Creo que paso, de por vida.- bromea y deja el vaso en la mesa.- normalmente nunca esta fuerte.- agrega.- no sé porque estando cerca de ti aumento tanto… me intriga.

El ruso no lo había pensado pero comenzó a notar lo mismo, estando cerca de Matthew era más sencillo ver los colores y en ese momento tenía ante sus ojos toda una sinfonía de vibrante colorido.

- Pravda… - murmura el más alto.- es extraño pero es verdad.- pudo ver como ambos europeos tenían la vista fija en él y en lo que hacía con Matt, podía sentir su recelo.- aunque es molesto.- agrega bebiendo su vodka. Para Matthew, que no conocía el mundo de los colores, todo era especial, sentía el zumbido de muchos pensamientos fluyendo a su alrededor; a diferencia de lo que pensaba no era molesto y no le costaba nada ignorarlos o poner atención a uno solo. Incluso podía sentir la mente de su hermano quien estaba afuera conversando con Yao. Por un momento se sintió poderoso, capaz de saber lo que fuera de cualquier persona y luego ese mismo pensamiento lo aterró a tal extremo que dio un respingo en la silla. Era como si alguien, dentro de su cabeza le hubiera insinuado eso con malas, muy malas intenciones.

Ivan, intertanto, también sintió el llamado, algo o alguien le indicaba que ver el aura de la gente no lo era todo, podía controlar a la gente, provocarles dolor, saber sus miedos más profundos y cómo manejarlos. Lo sobrevino un enorme dolor de cabeza e incluso gimió cerrando los ojos, lo único que deseaba era que esa voz saliera de su cabeza; no le gustaba que estuviera allí.

En un rincón apartado y oscuro del bar la pequeña y delicada Lily se agarraba la cabeza mientras gruesas lágrimas caían de sus ojos; la voz en su mente le recordaba lo que hizo con sus padres la tarde en que se enfado, cuando, entre gritos y llantos infantiles, prendió fuego a su casa y a sus padres con solo el poder de su mente. Y ahora esa oscura voz le recordaba lo que había hecho y lo que podía hacer si es que lo deseaba, no era difícil tocar esas paredes de madera y prenderle fuego… muy sencillo. Deseo fuertemente que su hermano estuviera allí, el la había ayudado a controlarse y a evitar los recuerdos, le había ayudado a superar la culpa por la muerte de sus padres y sobre todo, a aceptar esa condición y poder manejarla.

Y ahora tenía miedo de perder el control.


Se había publicado mal la primera vez, me disculpo .

Ahora... espero.

Gracias a Kokoa Kirkland por avisarme 3 y muchas gracias por leer :3

Anon san! Se te extrañanaba! Espero que te guste este capitulo~

Nina: Bienvenida y espero que te guste como va avanzando la historia~ nos vemos pronto.