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Capitulo 2
Get out of here.
Cuando el último cliente salió por la puerta, despidiéndose y agradeciendo por el servicio, la jornada de trabajo acababa de terminar.
Karkat suspiro con cansancio y se dejó caer al suelo estrepitosamente, causando que Nepeta riera por su acción y siguiera limpiando las mesas sucias. Tavros se encaminó a la entrada y cambió el letrero de abierto a cerrado, luego regresó a su puesto, detrás de la caja registradora, y sacó el dinero para comenzar a contar las ganancias del día. Por último, Equius lavaba los trastos sucios que Nepeta iba mandando a la par que ella limpiaba.
Primer día de trabajo, y terminó muerto.
-¿Qué tal te pareció tu primer día? ¿Agotador?– preguntó Kanaya, haciendo aparición en la cafetería. El pelinegro soltó un bufido antes de responderle.
-Cansado, jodido – se encogió de hombros en el suelo. –Aunque algo interesante pasó hoy. Una tipa pervertida y un borracho, o drogado, no sabría decírtelo porque no hallo diferencia ¿Pasa eso seguido por aquí?
Su amiga levanto una ceja: -¿Tipa pervertida? ¿Borracho? Nunca hemos tenido ningún inconveniente de ese tipo, jamás.
-A lo que se refiere Vantas es que la señorita Lalond y el joven Makara vinieron esta tarde en un estado no disponible para el público –explicó Equius, saliendo de la cocina con una toalla en mano.- Tuvo que llevarlos a la cocina y mantenerlos ahí mientras se recuperaban.
-Aja. Interesante. Ya me iba preguntando cuando volvería a aparecer Gamzee por aquí.
-¿Conoces al bastardo ese? -preguntó Karkat, atónito. Kanaya asintió con una sonrisa. -¡Me quiso obligar a salir con él!
Nepeta vino corriendo hacia él y se sentó en el suelo, a un lado suyo. En sus ojos verdes se notaba la emoción contenida y en sus mejillas un suave color rojo. El pelinegro le miró extrañado.
-¿Salir a donde? ¿A una cita? ¿Recién se conocen? ¿Ya son amigos? ¿Quiere tener algo contigo? ¿Se quiere casar? ¿Cuándo? ¿Puedo ser su madrina? ¿Me dejas? ¡Di que si!
-¿Qué-? ¡No! ¿Qué carajos estás hablando? Muévete de aquí, termina tu jodido trabajo. Además, hablaba con Kanaya, no contigo, metiche.
La chica gato sonrío maliciosamente, algo que no le gusto para nada:- Yo sé que en el fondo hay algo. O lo habrá muy pronto. Tengo un sexto sentido que me dice quienes serán mis próximos ships, y creo que estas yendo directito a mi OTP.
Karkat se quedo en silencio durante breves segundos. Breves, en los cuales su pequeño cerebro proceso la información e hizo clic. Se levanto del suelo de un salto, neutro, se quitó el delantal rosado que llevó puesto todo el día, y se lo entregó a Kanaya.
Aun con la expresión neutra en su cara, le pudo decir lo que durante todo el día había estado pensando.
-Renuncio.
Su amiga le miró pasmada al igual que los demás, pero su sorpresa se tornó en confusión y luego en rabia.
-Uh…Karkat, creo que no debiste haber hecho eso – advirtió Tavros, retrocediendo lentamente junto con Equius.
Cuando volteó a verlos, lo único que vio fue el movimiento de la puerta de la cocina siendo cerrada. Extrañado, volteó para preguntarle a Nepeta que sucedía, pero también había desaparecido. En cuanto a él, estaba metido en un gran lío.
-¿Qué crees que le esté haciendo a Karkat? –preguntó Tavros, pensativo. Equius se encogió de hombros.
-Tal vez lo esté torturando de alguna forma –respondió. Nepeta, quien estaba colgada en su espalda, saltó y aterrizo en el suelo en una posición felina. El castaño saltó de la sorpresa.
-No hagas eso…puedes, eh, lastimarte.
-Nah, estoy bien. Esta chica es fuerte como mi negro –respondió señalando a Equius. Al susodicho casi le da un ataque al escuchar eso al igual que a Tavros.
-¿Tu qué?
-Negro - repitió. -¿Por qué? ¿Te molesta que te llame así?
-No. Solo que me tomó por sorpresa que utilizaras ese tipo de adjetivos con tu, supuesto, mejor amigo.
-Sabes que lo digo con cariño, Equius – Nepeta le sonrió, tomándole de la mano. Este solo asintió con un suspiro.
-¿Crees que debamos salir ahora? – interrumpió Tavros, señalando la puerta al no escuchar nada. La chica gato respondió con un fuerte ''Si'' y se encamino fuera de la cocina; aunque fue detenida a medio camino.
-No creo que sea conveniente para nosotros salir en estos momentos mientras la señorita Maryam trabaja.
-¿Trabajar? Quien sabe que cosas horribles le este haciendo al nuevo y tu solo crees que ella va a 'trabajar'. No seas ingenuo - replicó ella.
-Bien, que uno de nosotros salga y averigüe que están haciendo -propuso el moreno. Los otros dos asintieron.
-¿Entonces? ¿Quien, uh, irá?
Unas cuantas miradas cómplices y la decisión ya estaba tomada.
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-¡NO, BÁJAME! ¡LE TENGO PÁNICO A LAS ALTURAS!
-Tavros, solo estas en su hombro, cálmate.
En cuanto el mas fuerte de ellos levanto del suelo al pobre castaño, esté comenzó a gritar por el miedo de caer y lastimarse. Nepeta trataba de calmarlo y hacerlo callar antes de que Kanaya se diese cuenta de lo que trataban de hacer. Pero todo el plan salio como una falla. El brusco movimiento que Travos hacia para quitarse de ahí, provocó que Equius perdiese el equilibrio y empujara a Nepeta fuera de la cocina, cayendo de espaldas y jalando consigo a sus dos amigos y cayendo sobre ella.
Se escucho un fuerte PUMP y luego el silencio.
-Oh, sí, cosas horribles decían.
Karkat y Kanaya estaban en medio de la cafetería abrazados, y con un gigantesco símbolo de pregunta sobre sus cabezas; metafóricamente.
-¿Que mierda hacen?
-Ah, bueno, jugábamos: ''Quien empuje primero a la mas pequeña gana'', es muy divertido, deberían intentarlo pero sin mí. Me duele el trasero y la espalda. Creo que tendré que partirle los huevos a alguien por aquí. No, Tavy, no me refiero a ti. Me refiero al grandulon que sigue encima mio, quien se esta haciendo el sordo, quien parece que no quitara su culo de mí, QUIEN NO ME ESTA PRESTANDO ATENCIÓN -se quejó Nepeta.
Kanaya se acerco a Equius y le palmeo la mejilla: -Creo que acaba de desmayarse.
-Oh, fuck.
Mientras había un pequeño caos ahí, Karkat les miraba entre divertido y avergonzado por tener que trabajar con ese gran equipo. Sin duda Kanaya sabia convencer muy bien. Y todo solo por su pequeña conversación, claro; no tenia nada que ver con que le haya amenazado con ponerle canela a toda comida que probase, sabiendo que tiene una alergia hacia esa cosa asquerosa polvorienta, no nada que ver.
Kanaya nunca seria capaz de hacerle eso. Solo fue cosa del momento porque estaba enojada. Tenía razón, no podía dejar las cosas así como así, no podía renunciar solo por un cliente, en realidad dos, que le jodiera su primer día. Le prometió que al menos trabajaría para ella un año. De ahí, era libre.
-Karkat, cariño, ya te puedes ir yendo. Yo me encargo de estos...chicos - le aviso la menor de las Maryams. - Has tenido un día muy largo, ve a descansar.
-Vale, bueno, déjame sacar mis cosas del cuarto ese y me voy.
Guardando su mandil rosado, el tema que aun no discutía con su amiga, y sacando su polera ploma para abrigarse del puto frío, hizo su camino hacia la puerta trasera del local, despidiéndose de los que serian sus nuevos y futuros compañeros durante ese año.
Respirando el aire frío, comenzó a caminar hacia su departamento por las calles. No había mucha gente caminando a esa hora, pues eso se debía a que el horario común de salida de los trabajadores era a las 6 de la tarde, y él estaba saliendo casi 5 y cuarto. Le agradaba cuando las personas no se amontonan en las veredas y corren de un lado a otro tratando de tomar un autobús, porque aquello le desesperaba de la puta madre. Normalmente no se quejaría en un ambiente así, tranquilo y desolado, pero en cuanto escucho a alguien llamarlo, sintió un escalofrió recorrerle el cuerpo.
Era el drogado ese.
-¡Karkat, Karkat! -gritó Gamzee, corriendo tras de él. El nombrado solo pudo acelerar el paso, intentado perderlo en su camino. Aunque todo fue en vano sabiendo que el otro era mas alto y daba pasos mas largo.
Malditos sean los altos.
Hasta que llegó a su lado no dijo ni una palabra. Karkat le miró de reojo y gruño, provocando que el payaso riera.
-Hey, hermano, te olvidas de nuestra salida -aquellas palabras le supieron a infierno. -Tienes suerte que tenga buena y no tan jodida memoria, si no, no estarías caminando junto a mí ahora mismo.
El pelinegro pasó una mano por toda su cara, suspirando pesadamente:-Lárgate. No te lo repetiré dos veces, solo, lárgate.
-Acabas de decirlo dos veces.
-Aggg, olvídalo y vete.
-Pero nosotros queda-
-¡No! ¡No quedamos en nada porque no sé quien carajos eres y no me importa! ¿Entiendes? NO. ME. IMPORTA.
Con eso, Karkat salió corriendo lo más rápido que pudo aun en dirección a su pequeño hogar. Chocó con algunas personas, pero no se molesto en disculparse aun cuando algunas le insultaban. Todo por estar lejos de él.
Ya estaba cerca, faltaban pocas cuadras para llegar, su salvación estaba justo ahí, frente a sus narices, a unos cuantos 400 metros o más...
Hasta que el semáforo dio en verde.
Los carros avanzaron a gran velocidad y tuvo que detener su corrida para no ser arrollado por algunos de los automóviles o buses que pasaban por esa calle. Se dejó tomar un respiro durante unos segundos y se apoyo en una farola que estaba a un lado. Nunca había corrido tanto en su vida.
-Suficiente ejercicio por el año - murmuró para sí mismo.
-Ni que lo digas -respondieron a sus espaldas.
Con miedo, volteó lentamente hasta encarar, (en realidad tuvo que mirar hacia arriba porque es pequeño), al juggalo, quien le sonreía divertido. El semáforo dio en rojo y Gamzee tomó a Karkat por los hombros para guiarlo mientras cruzaban la calle. A medio camino, el pelinegro espabiló y se soltó del agarre que lo mantenía cautivo.
-¡Que mierda no entiendes de que no me importa quien eres! ¿Tengo que explicártelo con manzanas y peras?
-No, hermano, entiendo perfectamente que estas todo nervioso por nuestra primera salida juntos. No tienes que pretender ser así de grosero, esta jodidamente bien que ocultes tu verdadero ser tras esa mascara de gruñón e incomprendido.
Exasperado, dio media vuelta y siguió con su camino, cruzando la calle que aun seguía en rojo. Gamzee no tardó mucho para volver a estar a su lado, sonriendo, siempre, de forma estúpida. Pensando que si lo ignoraba tendría una caminata mas tranquila a su casa, y eso fue lo que hizo. Pero dos cuadras antes, el fenómeno alto tuvo que abrir la bocota.
-¿Crees en el amor a primera vista? -preguntó, pasando un brazo por encima de los hombros del mas pequeño.
Hasta ahí llegó él.
-Basta, llamaré a la puta policía – dijo Karkat, buscando con la mirada a algún oficial.
El tipo alto soltó una risa grave, como si se estuviese burlando de él.
-Vamos, hermano, nosotros quedamos para salir después de tu puto trabajo. Además, eres tan jodidamente inofensiv-
-¡Auxilio! ¡Me quieren violar!-gritó, llamando la atencion de algunas personas en la calle.- ¡Ayúdenme por la puta madre antes de que pierda lo que me queda de inocencia! –terminó por decir a todo pulmón.
Gamzee se vio alarmado en cuanto se dio cuenta que algunas personas se les acercaban de forma curiosa, y otros con cara de querer golpear a alguien. Cuando volteó a ver al pequeñin, este estaba en el suelo en forma fetal, abrazándose las piernas y temblando.
''¿Pero qué?'' pensó extrañado. Karkat levanto un poco la cara, mostrando la maliciosa sonrisa que tenia plasmada en el rostro. ''¡Este hijo de puta!''
Uno de los señores se acerco a ambos con una sombrilla y posó su mirada en la extraña pareja, no sabiendo exactamente que hacer.
-¡Es él, mierda! ¡Apúrate antes de que me contagie su estupidez!- señalo Karkat al más alto, aún temblando. Este negó rotundamente mientras intentaba explicarle al vecino ese que era un confusión, pero fue demasiado tarde para cuando recibió un golpe en el estomago.
-¡Eso te pasa por tratar de violar a niños, pedófilo! –grito enojado el señor, viendo como Gamzee se retorcía de dolor. El pelinegro ya no sabía si reír o salir corriendo.
Al final optó por salir corriendo mientras las demás personas comenzaban a gritarle barbaridades al pobre juggalo, quien intentaba escapar de la gran confusión.
No supo bien si quiso hacerlo por venganza, o tal vez era un idiota sin remedio, pero él regreso al día siguiente, con un ojo morado, y gritando a los cuatro vientos que Karkat Vantas sería suyo.
¿Como supo su jodido apellido? No tenía idea, pero la cara culpable de Tavros lo decía todo.
¿Como se deshizo de él? Le tiró una sartén a la cabeza y quedó noqueado. Luego, le pidió a Equius que lo llevara al basurero que estaba en la parte trasera del local y lo dejara ahí. Obviamente que el moreno se negó rotundamente al principio, pero lo convenció prometiendole que lavaría los trastos sucios al final del día.
Pero sabía muy dentro de sí que eso no lo pararía, no le importaba, Gamzee Makara jamás lo convencería.
Nunca nadie lo ha hecho.
Benévolo
¿Cuanto tiempo ha pasado?
Un mes. Exactamente un mes, hoy era: 5 de Febrero. Era un día soleado y aburrido, como siempre.
Gamzee estaba sentado frente a él, hablando sobre una nueva banda que se presentaba en menos de un mes y de lo emocionado que estaba por ir. Karkat asentía de vez en cuando, pretendiendo escuchar cada miserable palabra que salía de su boca, mientras limpiaba la barra y mandaba los vasos sucios a lavar.
No había mucha gente en la cafetería, solo algunos adolescentes que acababan de salir de la universidad que estaba a unas 8 cuadras más abajo, quienes hablaban demasiado alto para su gusto. Eran aproximadamente 7 muchachos, parecían que acababan de salir de un entrenamiento de Soccer por el uniforme que vestían. En cuanto Karkat los vió entrar a la cafetería, y pedirle de una forma no tan decente comida, notó que eran unos idiotas. Todos se pusieron a trabajar para complacer a los estúpidos clientes. Cuando acabaron, cada uno se puso a hacer sus deberes.
Tavros estaba dormido encima de la caja registradora y Nepeta estaba en la cocina con Equius haciendo quien sabe que; sí, cada uno trabajando en lo que debe.
-… y estaba pensando, que si no fuese una putisima molestia para ti, que deberías acompañarme – sugirió Gamzee, sonriendo tontamente, como siempre.
Karkat soltó un fuerte suspiro, negando levemente mientras seguía con lo suyo.
Se acerco a Tavros, empujándolo un poco para que le ayudara a terminar de limpiar las mesas faltantes y soltándole uno que otro insulto. Con desgana, el castaño se levanto y se encamino a las mesas con un trapo, saludando a Gamzee en el proceso.
-¿Te has, eh, oxigenado el cabello? –preguntó Tavros, mirándole expectante. El rubio sonrió.
-Sí, hermano, tenía que hacerme un cambio. Tener siempre el cabello del mismo color es jodidamente aburrido.
-Oh, bueno, te sienta bien el color.
Gamzee le regalo otra sonrisa antes de regresar su atención hacia Karkat, quien le fulminaba con la mirada.
-¿Qué me dices, hermano? Sé que te gustara la música de esa banda, es como si fuese un puto milagro escucharlos – dijo enfatizando la palabra 'milagro'. Parecía tener algún gusto con ese significado.
-No.
-Aww, vamos, será divertido.
-No.
-Pero –
-¡No! ¡Prefiero que me caiga un meteorito a salir contigo!
Gamzee calló ante el grito y bajo su cabeza, algo ofendido.
El pelinegro no estaba seguro si debía sentirse culpable o debía seguir ignorándolo; pero antes de tomar alguna decisión, la campanilla de la cafetería retumbó con fuerza. Nuevos clientes aparecieron en la puerta, la mayoría de ellos mujeres. Vestían el típico uniforme de porristas y tenían desparramado por toda sus caras colores vivos, haciéndolas parecer payasos y queriendo competir contra la cara de Gamzee, quien seguía en silencio.
''Oh, genial, mas putas. '', Pensó con sarcasmo, apoyándose en la barra y bufando.
Todas avanzaron y caminaron hasta al fondo de la cafetería, justo donde estaban los jugadores de soccer, sentándose en los sillones que estaban colocados. Una de ellas, la líder parecía ser, se levanto y llamo la atención de sus amigas. No escucho bien lo que dijo, pero todas, incluyendo a la líder, se rieron fuertemente.
Karkat rodó los ojos.
La campanilla volvió a sonar, esta vez entraba un solo muchacho. Era alto, casi del tamaño de Gamzee, y tenía el cabello corto de color café. Llevaba gafas extrañas, con los lentes bi-color como si fuesen de 3D. Portaba la misma insignia de la escuela de los otros tipos que estaban en la cafetería, solo que la diferencia era que él vestía una camisa blanca y pantalones grises.
El tipo fue caminando lentamente hacia el lado contrario de la cafetería, en donde no estaban las putas porristas y los descerebrados estudiantes que llegaron hace bastante tiempo, y tomó asiento de forma silenciosa. Ni siquiera hizo sonar las sillas que siempre chirriaban cuando las movían.
-Karkat, ¿me estas escuchando? – preguntó Gamzee, intentando llamar la atención del pelinegro. Sus ojos violetas mostraban una tristeza que no logro descifrar.
-No.
El payaso soltó un suspiro y se recostó en la barra que había limpiado con anterioridad, mirándolo entre su flequillo.
Tras un rato después de la llegada del nerd de los lentes 3D, una de las porristas se acerco a Karkat y le entregó una carta, preguntándole si podía entregárselo al tipo nerd. No pudo decir que no, era un jodido cliente.
Salió de la barra e hizo su camino al muchacho que miraba entretenido el menú del local, viendo que podría comprar. Cuando estuvo frente a él, le entrego el recado y se dio media vuelta para regresar a su puesto.
Luego de que recobrara su lugar, el tipo de las gafas se acerco, rascándose la nuca.
-Disculpa, - preguntó el chico, acercándose y sentándose a un lado de un deprimido Gamzee en la barra- ¿de quién es esto?
Karkat se levanto una ceja, extrañado por la forma en que pronunciaba las palabras que contenían las 's'. Levantando la mano, le dijo:
-Una de las chicas de allá. –señalo.
El simplemente asintió: -Oh, gracias.
Entonces, el chico tomó sus cosas junto con la carta y se acerco al grupo de chicas. Por lo que pudo escuchar, él les pregunto de quien era el mensaje, y la misma quien le entrego a él la carta se levanto y se acerco a él con una extraña sonrisa en el rostro.
Y luego, todo pasó muy rápido.
El muchacho ahora se hallaba en el suelo, con un vaso de cola en la cabeza y el líquido sobre su cabello, ropa y suelo. Todas ellas reían junto con el grupo de chicos de la otra esquina, todos se reían del pobre chico.
Lo que más le sorprendió fue con la calma con que se levanto el nerd, y la fuerza que aplicó la porrista para volverlo a empujar al suelo y que este cayera golpeándose la cabeza.
Eso fue suficiente.
Con una aura de que querer matar a alguien, se acerco al grupo con el ceño fruncido y los dientes rechinando de la pura cólera.
-¡¿Quién carajos crees que eres para comportarte de esa forma en MI JODIDA CAFETERÍA?! ¿Quién va a limpiar el desastre? ¿Tú o yo? ¡Por supuesto que yo, imbécil! –fue lo primero que salió de su boca. Tanto él, como los otros presentes, y Gamzee quien le miraba expectante, se sorprendieron.
-¿Cómo te atreves a hablarle a una señorita de esa forma, mal educado? –reclamó ella con media sonrisa en su rostro, acercándose peligrosamente al espacio personal de Karkat. Él le dirigió una mirada asesina.
-Mal educado mis pelotas, idiota. Te largas de aquí en estos mismo momentos con tus putas amigas y tus jodidos y estúpidos amigos – ninguno se movió. -¡Ahora, mierda! - ordenó de nuevo, chasqueando los dedos.
- ¿Sabes si quiera con quienes estás hablando? –preguntó la tipa, arreglando su coleta rubia y barriéndole con la mirada. - ¿Te suena el apellido Serket? Creo que aquí todos saben quién soy.
-¿Te suena el apellido Vantas, perra? –contraatacó. La líder se quedo estática. –Sé quién eres, Vriska Serket – escupió con cólera. Sonriendo de lado, añadió: -Oh cierto, como no pude reconocerte antes. Tú debes ser la jodida puta con quien Dave termino hace unos días. Oh, pobrecita la nenita, sufriendo por un amor que nunca le fue correspondido, que triste ¿Qué se siente saber que te engaño con otra mucho mejor que tú? ¿Y, sobretodo, ciega?
Los demás no entendían muy bien sobre lo que pasaba entre ellos y su conversación. Pero en cuanto Vriska tomo sus cosas y salió del local, los demás la imitaron y salieron corriendo tras de ella.
Karkat sonrió triunfante y soltó un suspiro de alivio. Un problemas menos con que lidiar el día de hoy. Con más tranquilidad, se dio vuelta, preocupado, para ver al chico aun tirado en el suelo, mirándole incrédulo. Extendió su mano, y el otro la tomo de inmediato, ayudándole a pararse.
-¿Estás bien…eh…?
-Sollux – se presentó, sin soltar su mano. Su jodida lengua trabándose con la 'S' –Sollux Captor.
-Oh, genial, otro nombre raro.
-¿Cómo te llamas? – preguntó el castaño.
-Karkat.
-Gracias por…defenderme.
Sollux le sonrió, y Karkat, aunque fuera inconscientemente, le devolvió la sonrisa. El pelinegro le ofreció una taza de chocolate caliente por las molestias, además de traerle una bolsa de hielo para su herida que acababa de hacerse contra el suelo.
Quien era testigo de todo esto era Gamzee, quien aun no se movía de su asiento junto a la barra. Tenía el ceño fruncido y las manos cerradas en un puño. Los ojos le empezaron a escocer un poco, y con fuerza se restregó el brazo por ellos, limpiando una parte de su maquillaje de payaso.
Sin querer ver más, se levantó y se encamino fuera del local. Pero detuvo su camino al escuchar a Karkat llamándolo.
-¿A dónde vas, imbécil? ¿No vas a querer tu jodido Faygo de todos los días? No me digas que no porque me he matado llamando a las demás tiendas para que me trajeran una botella por día y, solo para tu puta información, me cuesta el sueldo a MÍ por conseguirte esa asquerosa cosa.
Algo se movió dentro de él. La furia que recorría su cuerpo aminoro con entender lo que le estaba diciendo. Se mataba para hacerlo sentir bien en esa pequeña cafetería consiguiendo su amado elixir, que ni siquiera Kanaya o Tavros harían por él. Aquello le hizo sentir…especial.
-Ahora, trae tu puto trasero, siéntate aquí, y espera. – ordenó Karkat, Gamzee obedeció con la misma sonrisa en su rostro otra vez. –Tú también, idiota, siéntate que ahora hago que alguien te traiga tu chocolate y la bolsa de hielo.
-Gracias, en serio – volvió a mencionar Sollux.
-Yo también te agradecería si sueltas mi mano – pidió el pelinegro. Gamzee gruño en descontento, mirándolos de reojo.–Ahora.
-Oh, sí, lo siento.
En cuanto Karkat los dejó solos, Sollux observo con detenimiento al rubio. Hizo una mueca y regreso su vista al frente, ignorándolo.
-Toma, tu Faygo - se lo extendió Karkat cuando regreso. Aprovechando esa oportunidad, Gamzee tomó su mano y la beso rápidamente.- ¡¿Que mierda haces!?
-Nada, agradeciendo a mi milagro.
Rodó los ojos, dejandole pasar esta vez. Luego, se dirigió al castaño y le extendió una taza de chocolate caliente.
-¿Podría agradecértelo también? -pregunto el nerd cuando lo tomó. Karkat soltó un gruñido.
-No.
Así, pasaron unos minutos en tranquilidad, hasta que notó algo raro.
-¿Donde esta Tavros?
-Esta allá, durmiendo en una de las mesas -señalo el juggalo.
-¡Joder, Tavros, ponte a limpiar!
Second chapter.
¿Supongo que esta bien, no?
Whatever, me obligué a darle los últimos detalles un día antes de la publicación esperada por culpa de Sofía :v Aquí tienes, esto va dedicado a ti. Un beso, abrazo, y muchos labiales negros.
También para Thayline, que no se donde se ha escondido esta chica (Badbadbadbadbad.)
¡Disfrútenlo!
I'm out!
