Hellow dudees.
Pues, no es San Valentin, obvio, pero tenia que hacer algo relacionado con mis bebes hacerca de eso. Masomenos el modo que actua Karkat son los sentimientos que llevo yo dentro de mi. He pasado varios momentos estos dias que me gustaria olvidar. Estoy comenzando de cero porque hoy comienzo mi primera clase en el instituto y estoy nerviosa, shit.
Denme suerte, amores.
Disfruten el chapter!
Oh, claro, tengo que clara unas cositas. Primero, si aun no se dan cuenta, cada capítulo contendrá una palabra del abecedario; ya hicimos el A y B, se supone queso te capitulo tendria que haber una C, pero no me dio mucho tiempo, ademas que llevo tiempo dejando esto de lado y no me gusta. Asi que, el otro capitulo sera mas largo porque contendra las respectivas palabras del C y D.
Por último, este capitulo va dedicado a cada uno de los lectores que ven este mensaje, sobre todo a la ultima que me comento y me recordo que debia seguir esto, kurokineko, si no me equivoco, y Kat como sobrenombre, he. Gracias babe :o)
Capitulo 3
Fuck no.
Hay algo que es muy curioso del niño Vantas: su lista negra del odio. Nunca se sabía que tan larga era, o cuantas cosas odiaría, pero era divertido ir descubriéndolas con el tiempo de conocerlo.
Karkat odiaba a las parejas. No más que a sí mismo, pero había algo de equitativo en su odio.
Pero más que odiar esas cosas, que ya estaban en su lista negra, odiaba el día de San Valentín. O como a él le gusta llamarlo: el día de los idiotas enamorados que no tienen vergüenza de estar teniendo sexo en medio de la calle como perros en celo.
Si, necesitaba un nombre más corto; pero no es como si alguien fuese a preguntar por ello.
La cafetería estaba decorada con globos rojos en forma de corazón, algunos incluso con frases súper cursis que le daba ganas de vomitar arcoíris. Los manteles de mesa ya no eran blancos, ahora eran rosados con detalles súper femeninos para la ocasión. ¡Oh, claro, ni que hablar del nuevo uniforme! Kanaya y Porrim recibieron su queja con mucho gusto y admitieron que debían cambiar el color rosado por algo más neutro, algo que de verdad les gustara a todos o al menos que se les viera bien.
Y sorpresa suya, término siendo rojo. Nepeta y Tavros estuvieron de acuerdo, puesto que de verdad no les molestaba mucho lo que usaran, pero Equius hizo un comentario sobre que ese color no era lo suficientemente bueno como para él, que era un color demasiado común; y Karkat no pudo estar más de acuerdo.
Le daba tanto asco tener que trabajar ese día en particular. Las personas no dejaban de venir una tras otras, llenando el local como nunca antes se llenó.
Ahora mismo estaba parado en frente de una pareja de chicos, si, gays, mas no le molestaba en lo absoluto ese tipo de relación. Pero lo que si le incomodaba era que desde hace un buen rato se mandaban indirectas demasiado…directas. Más claro que el agua, querían follar.
Tenía al menos 2 minutos ahí parado, escuchándolos discutir sobre eso, y cansado, se largo de ahí, mandando en su lugar a Nepeta quien chillo de la emoción al verlos, gritando algo sobre otra pareja para su lista de ships.
Cuando se dio media vuelta, noto la cantidad de gente que llenaba el local, incluso las personas hacían cola fuera de la cafetería. Si fuese por él, se largaría a su casa a ver romcoms y comer helado hasta morir, pero eso provocaría un sermón de Kanaya y no tenía ni tiempo, ni cabeza, para eso.
-¡Feliz día, futuro novio!
Reconociendo esa voz, no evito gruñir en descontento.
Gamzee hizo aparición en la cafetería, llevando un ramo de lirios y una caja de chocolate, algo que el payaso no solía llevar. Normalmente aparecía con su monociclo, intentando llamar su atención con eso, o algunas veces con pinos para hacer su 'noseque' y sorprenderlo.
Nunca lo lograba.
Sus cabellos rubios desordenados, sus ojos violetas brillando con alegría al divisar al pequeño pelinegro, y sus usuales pantalones con círculos y la polera morada; todos voltearon a ver al juggalo entrar corriendo al local y arrodillarse frente a él.
Algunas chicas soltaron suspiros, otros golpearon a su pareja, quejándose de porque no eran así de románticos. Y Karkat, bueno, digamos que no le hacía gracia verlo ahí, menos arrodillado con sus cosas favoritas en mano.
¿Cómo carajos supo que adoraba los lirios?
Miro de forma amenazante a Tavros, quien se escondió en su lugar, detrás de la caja registradora, dejando en evidencia que había ayudado a todo ese montaje.
-Karkat, mi puto milagro, ¿harías el honor de ser mi Valentín? – preguntó Gamzee, esperanzado. Las demás personas los observaron curiosos y ansiosos; otros ni les daban bola.
-No lo cr-
-¡Espera, Karkat! – gritó otra persona, entrando en la cafetería de repente.
Todos, incluyendo Equius quien salió para verlos, miraron como un... ¿sexy nerd? Entraba con una bolsa roja, con diseños de abejitas y corazones.
Sollux Captor se paró frente al pelinegro, con un visible sonrojo en el rostro, y al lado de un estupefacto Gamzee -Se que te gustan las romcom, y también que adoras los chocolates, por eso te he traído esto, porque quiero que seas mi Valentín.
-¿Como carajos supiste eso?- preguntó Karkat, confuso.
-Tuve que pedir un poco de ayuda- respondió señalando a Tavros. Gamzee le miro horrorizado.
-¡Has traicionado a tu hermano, Tavbro!
-¡Él me regalo una entrada gratis para el estreno de Peter Pan! – se excusó, corriendo a la cocina.
-¿Qué me dices, Karkat? – pregunto de nuevo el castaño.
-Miren, toda esta mierda me parece ridícula, aunque si me siento un poco alagado. Lamentablemente no quiero a ninguno de los dos: porque tú,- señalo a Gamzee- eres muy raro, y tú – dijo, señalando a Sollux- porque recién te conozco y no quiero tener nada que ver contigo en ese aspecto de romance.
Finalizando esto, dio media vuelta, no sin antes darles un último mensaje.
-Y para que lo sepan, no soy gay.
Tanto el público como sus pretendientes se quedaron de piedra. Aunque después de unos segundos el ambiente volvió a tener su lado romántico, excepto por las dos pobres almas rechazadas que seguían ahí.
Sollux chasqueo la lengua, algo triste por el rechazo de su crush. Tomó asiento en la barra, dejando la bolsa de regalo encima de la mesa y recostándose en ella, pensando que cosa había hecho mal.
En cambio, Gamzee, seguía arrodillado en el suelo, con una expresión indescriptible en su rostro. Desde que conoció a Karkat, ha tratado de ser una buena persona para él, para que viera que en realidad si estaba interesado en él. Vio en el pelinegro lo que no pudo ver en otros, y le gustó eso.
Pero las cosas seguían siendo igual, si bien Karkat demostraba algo por él, nunca era suficiente cuando lo pisoteaba.
Y termino por cansarse.
-Eso es todo. – dijo con el ceño fruncido.
Se levanto del suelo y fue tras el pelinegro, quien se había metido a la cocina para sacar a Tavros se ahí y se pusiera a trabajar.
Cuando todos lo divisaron entrar, se dieron cuenta de la expresión que Gamzee llevaba en su rostro; y su mejor amigo, Tavros, fue quien lo noto primero.
-¿Que mierda haces acá? ¿Acaso no sabes leer el letrero de solo empl-?
-Cállate- le corto a Karkat, sorprendiéndolo.- Ya me canse de estar todo jodidamente detrás de ti sin que tú me des ni siquiera una puta oportunidad.
-Nadie te pidió que lo hagas.- respondió molesto.
-Yo tampoco pedí enamorarme de ti, pero mírame aquí, jodidamente en las nubes por tu puta culpa.
Karkat cayó ante esto.
Con algunas lágrimas en los ojos, el pobre Gamzee termino por estallar:- ¡Si ya no quieres saber nada de este hijo de puta, bien, no lo volverás a hacer! Hasta aquí he llegado yo y mi puta paciencia…
Lanzo los lirios y la caja de chocolate al suelo y salió corriendo, ahora con las lágrimas cayendo de sus preciosos ojos violetas.
Tavros intento en ir tras él, pero Karkat lo detuvo a medio camino.
-Vete a trabajar - ordenó, neutro. El castaño frunció el ceño, zafándose del agarre del pelinegro.
-No eres mi jefe - fue lo primero que dijo.- Si tu no quieres tener a alguien como Gamzee, estás perdiendo una gran oportunidad. S-se que no es la persona más inteligente, ni tampoco nada razonable, pero cuando realmente dice que te quiere, lo siente en verdad.
-Te he dicho que vuelvas a trabajar.
-¡No! ¡Gamzee es mi amigo y lo aprecio demasiado! No sabes cuantas cosas ha pasado para que sea como es ahora, por eso no lo entiendes.
-¡No me importa! – gritó de repente. -¡Nunca pedí que me quisiera si es que él lo dice así!
La cocina se quedo en silencio, y Tavros se dio media vuelta para irse tras su amigo juggalo.
-Nunca debiste se venir aquí- comentó, saliendo de la cocina.
Karkat no sabía que pensar con respecto a ese tema. Estaba cien por ciento seguro de que no quería ningún tipo de relación con nadie, y menos con Gamzee. Pero si realmente era así, ¿porque se sentía jodidamente mal después de verlo llorar?
-Creo que deberías ir a hablar con la señorita Maryam. Nepeta y yo nos encargaremos de cerrar la cafetería- por poco y Karkat se olvidaba de Equius.
-¿Para qué mierda iría a hablar con ella? –preguntó, cruzándose de brazos.
-Sé lo que te digo, Vantas. Vete a hablar con ella.
El pelinegro frunció el ceño y dio media vuelta, saliendo de la cocina y yendo directamente al despacho de las hermanas Maryams, ignorando en el camino a los clientes que le pedían ser atendidos. Y a Sollux, quien se quedo olvidado en la barra.
Entró sin tocar. Normalmente se pararía a tocar la puerta como siempre, pero con todo su enojo y frustración no se le paso por la cabeza ser un poco decente. Y se arrepentirá el resto de su vida por eso.
-¡Kanay-!
Karkat se quedo estático. Incluso las dos chicas que estaban encima del escritorio, semi-desnudas.
-¡Lárgate de aquí! – le gritó Kanaya enfurecida, lanzándole una lámpara que estaba encima del escritorio. El pelinegro logro esquivarlo para el desagrado de la Maryam menor.
-¡¿Que mierda estás haciendo?! –gritó horrorizado, sin poder apartar la vista.
No lo malentiendan, no es que sea un pervertido, simplemente nunca ha visto a una mujer sin ropa y se ha sorprendido.
-¡¿Qué crees que hacemos?! ¡¿Tomar el té?! ¡Lárgate mierda!
-¡Ya, me voy, me voy!- replicó mientras salía, cerrando con fuerza la puerta tras de él.
Incomodo.
Negó con la cabeza, intentando quitar aquellas imágenes perturbadoras de su pobre cabeza pero sin éxito alguno.
Para cuando levanto la vista, la cafetería estaba hecho un desierto. Ni una sola alma. Excepto Sollux. Él seguía ahí sentado, pero esta vez estaba despierto y esperando por él.
-Hey – le saludó el castaño, sonriendo. Karkat le devolvió el saludo levantando la mano.
-Pensé que te iban a sacar de aquí también.
-Nah, nunca pueden conmigo.
El pelinegro asintió distraído, realmente no prestándole atención en lo absoluto. Su menta divagaba a la escena que Gamzee ocasionó hace un buen rato; luego a las perturbadoras imágenes del despacho.
-¿Que tal estas tu? Se escucharon bastantes gritos desde allá atrás, nada bueno diría yo.
-Hoy no es mi puto día- Karkat se sentó en el banco que estaba al lado de Sollux, comentándole eso.- Primero tienen que venir ustedes a joderme el día, luego el idiota ese se victimiza porque no quiero nada con él, y ahora estoy peleándome a "muerte" con el que no mataría ni una mosca. Y para añadir, encontrarte con unas jodidas par de lesbianas en donde Kanaya.
Sollux sonrió comprensivo y palmeo su espalda. Aquello de las lesbianas lo dejaria para después.
-Nunca elegimos de quien enamorarnos, ¿sabes? - respondió el castaño, echándole un vistazo a su bolsa de abejitas que tenía en la mesa y regresando sus ojos a Karkat. -Hace unos días, tuve una conversación interesante con Gamzee. Se dio cuenta de que me gustabas y quiso aclararme de que a pesar de que aun no eran nada, intentaría ganarte a toda costa.
-No soy un jodido premio que ganar - refunfuño Karkat. -Y ninguno de ustedes me gustan. Ya lo dije, no soy gay.
-Pff, ya lo sé - comento riendo. -Aun asi, él te quiere...o eso es lo que yo creo.
-¡Yo no-!
-¡Karkat!
Ambos voltearon asustados por el repentino grito.
Kanaya le esperaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Estaba parada fuera de su despacho, con la otra tipa saliendo tras de ella y susurrándole algo al oído.
-Karkat, ven aquí – ordeno la mujer cuando su pareja se fue.
Con resignación, se levanto de su asiento y fue en camino al infierno. Sollux le grito algo, sin embargo, no logro escucharlo con tantos pensamientos en su cabeza.
Kanaya cerró la puerta tras de ella cuando ambos estuvieron dentro del despacho. Se acerco a la silla tras el escritorio y tomo asiento. Con una mano le señalo a Karkat para que tomara asiento en la silla del frente, pero este le rechazo, negando con la cabeza.
-¿Qué era lo que querías? – pregunto la Maryam menor, recostándose en el escritorio. Parecía algo cansada.
-Gamzee está furioso conmigo. –confesó, levantándose de hombros.
-¿Y a eso has venido a molestarme? ¿Para qué te ayude a arreglar tu relación con él? –cuestiono aun mas irritada.
-No tengo ninguna jodida relación con él –replico molesto. –Quiero saber porque esta tan enganchado conmigo. ¿Qué carajos hice yo para que, según él, se enamorara de mí?
-Ay, Karkat, deberías estar alagado porque alguien te encuentra atractivo por quien eres y no por lo que tienes – respondió Kanaya, sonriendo dulcemente. Dejo a un lado su cansancio para ayudarle un poco a su amigo, quien parecía en grandes problemas. –Gamzee es una persona…especial. Nunca ha tenido mucha suerte en el tema del romance, y eso que él es un amor cuando se trata de eso, y supongo que le molestara cuando alguien no le hace caso…o simplemente lo insulta porque si.
-Soy así, si no te has dado cuenta, mierda.
Soltando un suspiro, Kanaya se levanto de su asiento y fue tras de Karkat, quien observaba cada movimiento hecho por ella. Pero su tranquilidad no duro mucho cuando sintió un empujón en su espalda, mandándolo contra en escritorio y golpeándose el estomago con el filo.
-¡MIERDA, QUE CARAJO…AGGGH, DUELE MIERDA! –chillo el pelinegro, rodando en el suelo por el dolor. La joven estaba que aguantaba las ganas de pegarle y reirse.
-Masomenos eso es lo que siente Gamzee cuando alguien le rompe el corazón.
-¡¿PERO PORQUE EN EL ESTOMAGO?!
-Tenías que sentir algo parecido, – respondió, restándole importancia- era eso o una bala en el corazón muchacho, tú elegías.
-Ninguno estaba bien…-murmuro.
-Ahora, levántate y vete al aeropuerto.
-Wat.
-Sí, sí, cuando Gamzee se deprime se va de viaje a relajarse – Aquello sonaba tan usual en la boca de Kanaya que Karkat no lo creía.
-¿No tiene que hacer toda la cosa mierdosa de comprar los boletos, hacer maletas, esperar para el vuelo y todo eso?
Ante todas las preguntas, Kanaya sonrió. Ayudó al pelinegro a levantarse, y a evitar que la matara, y lo sentó en la silla a pesar de sus protestas.
-Su padre es piloto, todo el aeropuerto sabe de su existencia, y sabe también de sus malos días. Es lo más común verlo a Gamzee de vez en cuando para viajar, saben que este niño tiene problemas- le contó.
-¿Que tipo de problemas tiene que yo no pueda saber, eh? - preguntó Karkat, desconcertado.- ¿Y como sabes tanta cosa mierdosa de él?
-Lo conozco desde que eramos niños, es practicamente mi hermano menor a pesar que no lo trate mucho en la cafetería.
-Bien, vale, lo que digas - suspiro. - Ire a buscarlo, solo para que se deje de estupideces.
-Bien, asi me gusta tu actitud.
-Oh, por cierto, Tavros fue tras Gamzee cuando él se fue. Se molestó conmigo porque no acepte a su mejor amigo.
-Déjalo, no llegará lejos. Nunca logra alcanzarlo a tiempo.
Karkat se quedo pensativo durante un rato, mentalizandose para lo que haria cuando encontrara al juggalo. Con un suspiro, se levanto de la silla y caminó como pudo hacia la puerta de salida. Aun le dolia el golpe del estómago.
Se dio vuelta en el marco de la puerta, mirandole a su amiga, quien le devolvio la mirada- Kanaya, gracias.
-¿Gracias porqué? ¿Por darte buenos consejos?
-No. Porque tengo un recordatorio en el estomago de que tengo que vengarme de ti luego.
Tras esto se fue trotando fuera del local.
Con un Sollux yendo tras él.
