- Sostén la navaja de esta manera, pequeña.

La albina agarro el arma con nerviosismo, jamás había tocado nada como eso en su vida.

- Bien. De esta manera, cuando alguien se acerque, solo desgarra su garganta. - El soldado se trato de levantar de entre los escombros de aquella casa pobre. - Uh...- Gimió herido.

Ileana coloco un poco de nieve en la herida, los blancos copos rápidamente se tiñeron de rojo.

El adulto soltó un quejido de alivio.

La joven albina con raspones en la cara y la ropa hecha harapos se aferro al trozo de hielo en su mano, con las bajas temperaturas, la sensibilidad se estaba perdiendo dolorosamente; pero, todo fuera por ayudar al hombre que le había salvado la vida.

- Buena chica...- La mano del extranjero le acaricio la cabeza y ella reacciono impresionada, sus padres habían muerto en una baliza al cruzar de villa. Rusia, gélida y cruda, estaba en pleno invierno.

La niña de 7 años se dejo hacer con la caricia burda, poniendo más empeño en mantener la "anestesia" lo más que sus manos pudieran permitirle.

El hombre de piel morena y mirada de un inusual violeta le arrastro su saco encima.

- Hace un jodido frio...- Murmuro tras soltar una risa rasposa y llevarse la botella de licor que la niña fielmente le había conseguido para "entrar en calor".

Ileana, a pesar del frio y dolor, de las heridas y el olor a pólvora en el aire; sonrió por primera vez en años.

...

..

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El zumbido molesto de un martillo despertó a Drako de su sueño. Se levanto de inmediato con el arma cargada y lista como soporte, buscando cualquier cosa a su alrededor que pareciese sospechosa. Solo se encontró con la espalda de su compañero.

El escándalo de Ileana llamo la atención del pelirrojo.

- Oh, ya has despertado. - masculló al detener el golpeteo con dicha herramienta y dedicarle una pequeña sonrisa a la albina. - ¿Cómo va ese brazo? - cuestionó, regresando su atención a su reciente trabajo.

- Buenos días, Adam. Estable, gracias.- Saludo con un deje de incredulidad, acaso el italiano estaba...- ¿Descansaste apropiadamente? - Se sentó a su lado, guardando cierta distancia. El aparato parecía ser la Glock que ella misma le había obsequiado la jornada anterior. También había una lata y muchos clavos oxidados.

- Bastante bien a decir verdad. Tu invento resultó ser todo un éxito. - masculló al esbozar una sonrisa orgullosa sobre sus labios, antes de mostrarle su nuevo trabajo a su compañera. - ¿Qué te parece?- Pregunto al ver la curiosidad de la menor sobre el trabajo que tenía en sus manos. - La estoy modificando para que el cartucho pueda ser más amplio. Si se terminan las balas, tienes la opción de usar estos viejos clavos como repuesto.

- Oh...- La impresión se reflejo en su rostro inocente. Pronto, la expresión se volvió seria- ¿Como lograras que se disparen al terminarse las balas?

El italiano chasqueo la lengua como si la pregunta fuese de esperarse.

- Gracias al gas de esta lata. Veras, esto es un producto que se consigue fácil en cualquier mercado, con el calibre adecuado puede producirse desde una metralla a una bomba molotov - infló su pecho orgulloso de su propio ingenio.

Los altavoces dentro del cuarto pitaron molestamente.

- "¡Ustedes dos! ¡A mi oficina! ¡Ahora!" - Thomas parecía molesto. Quizás ya habría visto a Balloon Boy y su linda cara.

El pelirrojo rodó sus orbes carmín con fastidio. - Alguien se ha levantado del lado incorrecto de la cama. - masculló con sorna al encogerse de hombros, restando mayor importancia al llamado. - Que va...- enseguida, regresó su atención a su compañera. - ¿Quieres mi consejo? Vístete y consigue unos tapones para oídos.

El italiano no bromeaba con ello, sin embargo la militar estaba muy lejos de comprender su sarcasmo.

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- ¡¿Cuál es tu problema?! ¡Acaso no comprendes que son NUESTRAS vidas las que están en peligro?! ¡Podríamos estar muertos Thomas y lo sabes muy bien! - exclamó mientras señalaba al pelinegro.

El rostro del contratista se ensombreció, contemplando con un odio intenso a ambos guardias.

- No debo repetirles que firmaron un contrato, ustedes dos son parte de la compañía ahora y por ende, tienen rotundamente prohibido dañar el inmobiliario de Freddy´s Fazbear Pizza...- hizo énfasis en sus palabras mientras se masajeaba las sienes con sus dedos.

- ¡Al carajo tu estúpido inmobiliario¡ ¡Estamos vivos! ¡Ya quiero verte ahí una sola jodida noche a ver si dices lo mismo de tu maldito inmobiliario! - La incredulidad aún era evidente en sus gestos y reclamos.

Thomas azoto las manos en su escritorio.

- ¿Adivina que, Cenicienta? ¡Tu hada madrina ha escuchado tus deseos...! - Gruño tras tomar de la camiseta al pelirrojo, acercándole su rostro hasta levantarle de la silla con brusquedad. - ¡Por su estupidez, el jefe me ha puesto como su niñera permanente! - Escupió con odio en sus orbes.

- Señor, como oficial federal tengo la autoridad suficiente como para pedirle que suelte al guardia de este establecimiento. - La fuerte voz de la militar retumbo en las 4 paredes de la habitación.

Thomas, respirando con dificultad, soltó al italiano a regañadientes.

- ¿Y tú...? ¿qué tienes que decir a todo esto, soldadito? - Gruño tras volverse a sentar en su sillón.

El contratista se metió una goma de mascar en la boca, si no controlaba sus niveles de azúcar esto podría terminar en un accidente. Masticar algo le vendría de maravilla, por lo menos amortiguaría las ganas de matar al pelirrojo de enfrente.

- Apoyo el comentario de Adam. Las condiciones en las que dejamos a los robots de este establecimiento son las merecidas.

Thomas sintió un tic en el ojo, ¿desde cuándo esa mocosa había decidido dejar de ser tan mecánica y contestar con su consentimiento? ¿Había dicho Adam? Definitivamente no entendía nada.

La risilla del italiano acompañó el sutil negar de su cabeza al escuchar a la albina y mejor aún...¿Thomas había dicho que trabajaría con ellos?

- ¿Que pasa Thomas? - esta vez, fue el propio italiano quien aproximó su rostro con sorna al contratista. - No tendrás miedo ¿O sí? -

Si las miradas mataran Thomas seria la criatura más mortal de todo el restaurante (obviando a los animatronics). El pelinegro le escupió su chicle en la cara al pelirrojo al momento de darle un empujón hacia atrás.

- Que les quede claro una cosa, guardias de mierda. Si alguno de los hijos de puta que están fuera me lleva, ustedes se vienen conmigo, está claro? - Abrió la puerta de su oficina, invitándoles a salir no muy amablemente.

No obstante, justo antes de salir, Adam le dedicó una sonrisa burlona.

- Vamos Thomas... no es tan malo - dejó escapar una carcajada al salir de la oficina

Por suerte la puerta alcanzo a cerrarse correctamente antes de que una engrapadora se azotara contra la cabeza el pelirrojo .

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Pequeñas maldiciones en su idioma natal brotaron de sus labios.

- Será idiota... Mira que escupirme en el rostro...- masculló entre dientes asqueado y molesto al respecto. - En mi cara, ¡In la mia faccia! ¡Joder! - exclamó al detener su recorrido y girar hacia la albina listo para continuar maldiciendo al contratista.

Drako miro incrédula a su compañero. Era verdad que ese acto había sido denigrante, pero en el ejercito era lo menos que le habrían hecho al pelirrojo apenas él pisara territorio militar.

El pelirrojo seguía haciendo rabietas para cuando una pequeña mano se adueño de la suya.

Miro hacia abajo aun con cara de pocos amigos.

- ¡Whoa! ¿En verdad eres un policía?

Un pequeño niño con el cabello rubio y ojos verdes le sonrió al italiano.

El pelirrojo arqueó una de sus cejas a la cuestión del menor. - Eh...P-por supuesto..- respondió de manera torpe al sonreír de manera forzada. Los niños jamás habían sido de su completo agrado... o bien, jamás había logrado tratar mucho con ellos.

El niño de aparentes 7 años exclamo con ilusión.

- ¡Mi papa igual era policía! ¡Cuando sea grande, quiero atrapar a los malos y disparar! y llevarlos a la cárcel! y...¡y!...¿tienes superpoderes? ¡Eres muy alto! - Jalaba de la mano blanquecina de Stockbauer con emoción.

Una pequeña risilla enternecida escapó de los labios del italiano. Por alguna razón, aquel niño lograba despertar algunos recuerdos...

- Bueno, podemos decir que sí. Soy un genio después de todo. - enseguida su diestra revolvió con sutileza la cabellera del pequeño. - ¿Realmente quieres ser un policía? ¿Porque no vas a jugar por allá? Quizás encuentres algunos malos que atrapar...- guiño su ojo carmín .

El niño asintió con efusividad, mas pronto el consejo del mayor se fue al garete cuando sus ojos verdes se encontraron con la Sargento Segundo.

Ileana se encontraba siendo interrogada por un par de gemelas, las cuales no dejaban de jalarle de ambas manos.

- ¡Wow! ¡Tu cabello es muy bonito! - Cantaron al unisonó las niñas de rizos pelirrojos.

Drako se acuclillo a su altura gracias a que el niño que había estado con Adam le había saltado por la espalda en un abrazo sorpresivo.

- ¿Podemos hacerte trencitas? - Preguntaron las menores, captando la atención de los demás niños que estaban en la sala principal.

Pronto, toda una horda de niños de alrededor d años tenían rodeada a la militar.

Nerviosa, la albina busco a su compañero de trabajo.

- Adam, solicito apoyo para evacuar a estos pequeños...-observo a un niño pecoso que trataba de besar su mejilla. - c-civiles a sus actividades diarias...- Las mejillas blancas se entintaron de un rosa tierno.

En cambio, el pelirrojo negó con sutileza divertido al respecto. Era un espectáculo bastante extraño si lo pensaba bien.

-Oh vamos, admite que en unas horas vas a extrañar a estos bambinos. - dejó escapar la risilla antes de aplaudir para captar la atención de los menores. - Muy bien pequeños ¿Quien está listo para la función de Freddy? - Fingió entusiasmo al mencionar el nombre.

La mayoría de los pequeños salieron corriendo solo para sentarse enfrente del escenario. Los 3 Toys aun permanecían ocultos detrás de la cortina.

Ileana se quedo sentada en una de las sillas que una de las gemelas insistentes en acabar su trabajo le había traído. Las manos de la niña realizaban con maestría el peinado que tanto le ilusionaba terminar, y utilizando una de sus propias ligas de cabello acabo la tensa a un costado del rostro de la albina.

- Listo, Señorita. Mamá dice que las niñas que no se peinan son feas, y tu eres muy bonita. - Sonrió la menor apunto de marcharse - ¿Verdad, primo? - Jalo del brazo a un pequeño castaño de ojos miel.

El niño se ruborizo notoriamente y sin mirar hacia la militar asintió varias veces.

- Mi nombre es Hanna y él es mi primo Jeremy. ¡Hoy es su cumpleaños! - Sostuvo en un abrazo cariñoso al cumpleañero el cual amablemente trataba de zafarse para ir a ver el show.

Ileana no sabía qué hacer, difícilmente sabia interactuar con infantes. Durante sus 17 años de vida había visto bastantes cadáveres, los niños era lo último que uno veía en los campos de batalla, ya que siempre eran los primeros en morir; ya sea por las balas, el hambre o las armas biológicas que se empleaban en el territorio. Con las mejillas rosadas, les indico a los niños que el show estaban a punto de comenzar y que era mejor que se dirigiesen a sus respectivos lugares, (lo más alejados que se pudiera de enfrente).

Ambos menores se despidieron a su manera y se alejaron para comer pizza y ver a los animatronics.

Ileana se irguió sintiéndose culpable al no poder hacer nada. Observo detenidamente a los robots que estaban realizando su papel, cantando y saludando a los niños.

¿Por qué no atacaban ahora que tenían a los seres más vulnerables de la especie frente a ellos?

En cuanto los menores comenzaron a disfrutar de la función, los pasos del pelirrojo continuaron hasta llegar junto a la albina.

- Y así te deshaces de una jauría de niños menores. - rodó sus orbes al encogerse de hombros. - Vamos ¿Que te sucede? Disfruta la pizza, es gratis.

La militar contemplaba de manera dura y a la vez vacía a los robots frente a ella.

- No comprendo...- Susurro captando la atención del pelirrojo. - ¿Por qué no aprovechan su condición sobre los infantes y les matan?

En cuanto a esa pregunta, Adam regresó su atención a los tronics con cierta curiosidad.

- No lo sé. Quiero suponer que ellos no son su verdadero problema... o quizás el programa les impide moverse en el día. - respondió al suspirar. - Por el tiempo que llevo aquí es lo que puedo suponer. - sus orbes carmín se fijaron nuevamente en su compañera - Te recomiendo no te preocupes demasiado por eso.. Guarda tus energías para esta noche, créeme que las vas a necesitar. -

Ileana frunció el seño, observando con determinación cuando Toy Bonnie sostuvo en sus brazos mecánicos a Jeremy y le propino un abrazo. Rozo con la yema de sus dedos el gatillo de su arma cargada en el bolsillo; Adam le puso una mano en su hombro. Drako volvió en sí, recuperando el brillo en sus ojos anteriormente muertos como los del asesino que buscaba.

Suspiro, sosteniendo su cabeza por un momento; recobro su postura y volteo hacia su compañero.

- Lo lamento, Adam. Mantendré la cautela habitual frente a los...bambinos. - Sonrió leve al pelirrojo.

- Tómalo con calma. - masculló al esbozar la misma sonrisa a su compañera. - Vale, quédate hasta que termine el espectáculo. Yo iré a ver que todo lo demás este en orden.- Al dar media vuelta levantó su diestra como una señal de despedida. - Te veo en la noche.

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- Damas y caballeros, con ustedes el nuevo miembro de la casa del terror. ¡Thomas! - exclamó el italiano al levantar sus brazos de forma teatral. Incluso la carcajada no demoró en comenzar. - ¿Qué se siente? Quiero decir... un día estás en tu cómodo departamento... y al siguiente...jugándote el pellejo en este lugar. - Su sonrisa repleta de sorna no tenía precio alguno.

Ileana ayudaba a recoger algunos platos de las mesas cercanas, una de las meseras se lo agradeció e Ileana adopto una posición firme mientras juntaba los talones.

- Es mi deber ayudar a los civiles necesitados. - Exclamo con entusiasmo. La verdad, estaba nerviosa de que la noche comenzara, trataba de despejar su mente antes de entrar a combate.

El pelinegro fumaba con verdadero furor fuera del local, escuchando los comentarios inmaduros del pelirrojo.

Dio gracias a lo que fuera por que la albina saliera igual, era la única que no se burlaba de él y le respetaba, eso, en momentos como este, era de apreciar.

- Señor ¿Quiere que prepare la alfombra roja para usted? ¡Apuesto a que foxy estará encantado de verte! - las carcajadas continuaban dando la apariencia de completo desquiciado. Sin embargo, pronto carraspeó en un falso intento por mantener su cordura, aproximándose al pelinegro. - Hey... pareces nervioso... No me dirás que tienes miedo ¿O sí? ¡Todos son muy amistosos aquí! Apuesto a que se alegraran de verte...después de todo, seguro recuerdan todos tus insultos... - Sin lugar a dudas era un momento digno de aprovechar... necesitaba reírse un rato antes de arriesgar su cuello una vez más.

Thomas se llevo una mano a la cabeza, enserio que Adam comenzaba a hartarle.

- Ya..ya... ¡cállate de una puta vez, Stockbauer! - Levanto la voz a cada palabra mientras despedía con la mano al último empleado que dejaba el lugar.

Faltaban 2 horas para las 12. Tenían tiempo de sobra para respirar, pero no, tenía que escuchar a ese oxigenado.

Ileana se sentó en la banca fuera del local, desenfundando su arma con destreza, tan solo para extender un pañuelo sobre sus piernas y comenzar a desarmar la Glock a un tiempo record.

El pelinegro se recargo en su motocicleta, le jodía admitirlo, pero quizás sería la última vez que se sentaría en ella.

Adam observó curioso la forma en que la albina arreglaba aquella arma. De cierto modo... traía recuerdos consigo.

- ¿Qué haces? - cuestionó al sentarse junto a su nueva compañera, atento a lo que fuera que estuviese haciendo con el arma .

Ileana sostenía 3 hisopos de algodón entre sus labios blancos mientras con un cuarto limpiaba la mira del arma.

- Mantenimiento de armas. Es necesario, sino, se corre el peligro de que el arma cumpla un mal funcionamiento. - Re ensambló las partes a una velocidad prodigiosa, tan solo para probar la puntería hacia el frente. Su semblante se ensombreció por unos segundos. - A un compañero de escuadrón...le exploto el arma en la mano debido a eso...- Susurro tranquila.

Levanto la cabeza decidida, era ahora o nunca.

- Señor Thomas, es necesario que me permita aplicar la Ley de Amparo con usted también - Se posiciono frente al contratista.

Thomas exhalo una bocanada de humo y lo dejo escapar lo más calmo que podía. Tiro la quinta colilla al suelo, pisándola con su bota negra pesadamente.

- Mira, niñata. Deja de llamarme "Señor" es molesto, soy un simple humano al igual que tu. Aquí no hay ejercito que te agarre a varillazos cada vez que seas "indisciplinada" - Mascullo con veneno el mayor.

El comentario no logro crisparle los nervios a la militar, sin embargo, frunció el seño con seriedad.

- Entendido.

La mano blanca le extendió el arma recién limpiada.

- ¿Has sostenido alguna vez un arma de fuego...Thomas? - El nombre se deslizo de sus labios como si de agua se tratase, era la primera vez que era informal con alguien aparte de Adam. Estas vacaciones comenzaban a poner a prueba todos sus principios.

Los ojos ámbar se fundieron con los celestes, mierda, ¿pero qué pregunta?

- No. - Contesto seco.

La joven asintió comprensiva y apunto con el arma hacia él. Ante esto, Thomas casi cae de espaldas al tratar de escapar de la mira.

- ¡¿Estás loca?! ¡Baja esa cosa! ¡Estás en E.U, Nazi! - Grito en verdad cabreado.

- Creo que estas confundido, Thomas. Mi nacionalidad es Rusa, no Alemana. Además, el seguro esta puesto. - Aclaro la chica de una manera casi inocente. - Esta es la manera de tomar una Glock de 9 mm. Es algo pesada para los inexpertos. - Volteo a ver a Adam con incredulidad.

- Si yo fuera tu, aceptaría esa cosa de la ley de amparo antes de entrar. - canturreó de manera armónica antes de notar la mirada de la albina sobre él. - ¡Hey! ¡Si no tuviéramos que entrar juro que esa la pagarías muy caro! - exclamó ofendido el pelirrojo al cruzarse de brazos .

Ileana parpadeo tranquila ante la amenaza.

- Pero con el debido entrenamiento básico, hasta un amateur podría sostenerla, apuntar y recargar correctamente. - puntualizo. - Tenemos una hora y 45 minutos antes de entrar, Señores. - Puntualizo la chica. Ambos hombres sintieron un escalofrió recorrerles su columna vertebral.

- Suficiente tiempo para unas eficaces lecciones.

Los mayores se miraron con nerviosismo disimulado, algo en el aura de la joven no les estaba gustando para nada.

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El olor a chamuscado invadía la oficina de seguridad. A votación de todos se habían metido al local 20 minutos antes de la "gran hora" (los 2 guardias no estaban de humor para otra persecución pirata por los pasillos).

- No saben cuánto me alegra que este puto lugar este en medio de la carretera...-Mascullo un magullado Thomas. Agradecido de que nadie podría escuchar los balazos en medio de una zona tan desolada.

Esperen...¿qué? No sabía el por qué, pero una persona cuerda consideraría esa característica como una desventaja. Por el momento, les había salvado el pellejo el que ninguna patrulla los hubiese escuchado.

- El profesor de deportes tenía razón... yo no sirvo para esto...- masculló un agitado y adolorido italiano al dejarse caer en la silla de la estancia. Si los animatrónics no lo mataban, sin duda esos entrenamientos con la albina harían el trabajo por ellos.

Ileana, tan fresca como un oficial de su categoría se lo podía permitir; se sostuvo los mechones de la frente con un clip de oficina. Una vez acabado esto, tomo la mano del pelirrojo para comenzar a vendarlas con cinta de aislar y cartón de pizza.

-¿Para qué es eso? - cuestionó el pelirrojo al arquear una de sus cejas. Además de que no parecía lo bastante cómodo, mucho menos cuando el cartón aún tenía algunas manchas de grasa.

Ileana, tan fresca como un oficial de su categoría se lo podía permitir; se sostuvo los mechones de la frente con un clip de oficina. Una vez acabado esto, tomo la mano del pelirrojo para comenzar a vendarlas con cinta de aislar y cartón de pizza.

-¿Para qué es eso? - cuestionó el pelirrojo al arquear una de sus cejas. Además de que no parecía lo bastante cómodo, mucho menos cuando el cartón aún tenía algunas manchas de grasa.

- Cada uno cuenta con 1 cartucho de municiones, por lo que deberemos de limitarnos en el uso de las balas. - Advirtió la joven repartiendo dicho numero de balas, las que estaban ya cargadas y el cartucho nuevo serian su única protección el día de hoy. - Tengo una navaja de montaña, y las manoplas caseras que haremos serán suficiente. Por si acaso, busquen algo que les sea útil en esta oficina.

12 pm.

Thomas luego de haber acabado con sus puños corrió a buscar el extintor del cuarto y una palanca de hierro de debajo del escritorio. Ileana regreso la caja musical.

-Wow, wow, wow, ¿Porque te estás quedando con el extintor? ¡Te estás quedando con todo lo bueno! - Enseguida, Adam señaló al pelinegro como si de un niño acusando a su compañero de travesuras se tratara. -¡Ileana! ¡Dile algo, yo quiero el extintor!

Thomas rodo los ojos, enserio que Adam era... Suspiro tratando de calmarse, lanzándole el cilindro rojo con fuerza mientras el otro lo atrapaba.

- No hagas que me arrepienta de habértelo dado, Nenasa.

-¡HAHA! - Exclamó al levantar el extintor victorioso y girar sobre la silla. No obstante, fue alegría que duró poco al iluminar el pasillo de enfrente. - ¡Pero que dem..! - Mangle se encontraba justo a entradas del pasillo. - Fuera...¡Fuera! - exigió al flashear constantemente al tronic. Quizás con un poco de suerte les dejaba en paz... realidad poco probable.

Thomas escucho la puerta crujir, algo trataba de entrar.

Corriendo, coloco la palanca de metal entre las hazas de la entrada. Quizás no lograra retener a una bestia de casi media tonelada, pero de algo debía servir.

Mangle gruño en una serie de códigos indescifrables por la falla de su radio, Ileana regreso la caja musical.

1 am.

Por breves instantes, la iluminación se vió interrumpida. Nada agradable si bien lo pensaba el pelirrojo; ello solo significaba dos cosas: o el tronic se retiraba, u otro compañero se unía a la fiesta.
En cuanto nuevamente las luces funcionaron, dejó escapar un suspiro aliviado. Thomas igual se relajo, la puerta había parado de moverse, no muy confiado, retiro la barra de metal.

- Se han ido.. revisa las cámaras. - Pidió Adam regresando la caja de música.

Ileana agarro el tablero y reviso, todos los tronics estaban desperdigados por el local, pero parecían evitar acercarse a ellos, incluso los ductos estaban despejados. Solo podía haber una explicación...

- Se están organizando. - Comento.

- Organizando... no estoy tan seguro de querer saber que están organizando...- masculló al tragar saliva con dificultad. Algo no le daba buena espina.
Finalmente, desenfundó la glock que la albina le había obsequiado la noche anterior. Tendría que aprovechar el tiempo de "respiro" que les dieran aquellos malditos. - Veamos... Thomas, Ileana. - llamó la atención de aquellos, repartiendo tanto el cartucho intacto, como las balas sobrantes. - Me lo agradecen después. - una pequeña y burlona sonrisa decoró sus labios.

- Adam, te pido por favor que reconside-

- Ya, ya, ya... - interrumpió a la sargento al rodar sus orbes con fastidio. - Mi invento funciona perfectamente. - enseguida, apuntó hacia el pasillo vacío, disparando el arma con mayor precisión; de algo habían servido las lecciones tortuosas.

El pelirrojo infló su pecho orgulloso al regresar su atención a la albina.

- ¿Decías? - Sonrió ególatra.

Ileana parecía satisfecha, volvió a dar cuerda a la caja antes de que el rollo se acabara, Adam había dicho que era peligroso que la música se acabara, que no hubiese pasado nada la noche anterior no significaba que esa noche no ocurriría una algo.

Thomas revisaba entre las gavetas de la oficina. ¡Ahí estaba! Esto parecía un videojuego, no era posible que todo lo que se necesitaba para sobrevivir (exceptuando armas) se encontraba dentro de la misma sala. A los otros guardias les había faltado ingenio, tan solo era cuestión de buscar correctamente...aunque...quizás no les había dado el tiempo, claro, era la primera vez en la historia del jodido restaurante que habían 3 guardias de seguridad juntos.

- Hey, miren lo que encontré. Debe servir de algo. - Sonrió al momento de enrollar una cadena manchada de un liquido carmesí "piensa en cátsup, Thomas, solo cátsup..." Se decía mentalmente tratando de convencerse pero el olor no ayudaba.

Los 3 comenzaron a desesperarse, 20 minutos y no había pasado nada. Adam reviso las cámaras.

2 am.

- Oh Dios...- El pelirrojo empalideció de inmediato, esto no podía estar pasando.

El golpe infernal de la puerta dio paso a un par de zarpas que traspasaron el metal como si fuese papel.

Thomas se retracto de inmediato y se disculpo mentalmente por los pobre diablos que habían ocupado sus zapatos anteriormente, esta pesadilla podría ser lo último que viese en su vida.

- P-pero se supone que están fuera de servicio...- Tartamudeo pegando a su pecho la palanca.

Ileana apunto de inmediato hacia uno de los ductos en donde, al parecer, un par de orbes verdes le observaban psicopatamente.

- Mierda...- Adam apunto su arma al frente, al parecer, había un pirata rencoroso en el pasillo, eso y su estúpida contra parte con las fauces abiertas invitándolo a entrar.

Rodeados.

Una tormenta comenzó fuera del local y dentro una lluvia diferente de balas, gritos y chillidos.

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¡LAMENTAMOS MUCHO LA TARDANZA!

Bien, sé que no hay mucha acción hasta ahora ¡PERO! El próximo capitulo prepárense para ver un montón de sangre, peleas y una que otra parte emotiva. Oh sí, estoy perdidamente enamorada de esta saga. Tenemos planeadas muchas risas y mucha tensión para ustedes.

Oh, una pequeña ACLARACIÓN que tal vez deban tomar en cuenta, Adam es Gay. Por lo que, su personaje igual lo es :) Y sip, esta perdidamente enamorado de Thomas. Claro que, en esta historia no habrá mucho amor como quisiéramos, digo: "Oh dios mío, acabo de entrar a trabajar a una pizzería con maquinas asesinas, pero hey! debo decirte que te amo y que si nos matan hoy...moriremos juntos 3" Jajajaja. No XD

Bueno, sin más, esperamos les haya gustado este cap, esperamos sus reviews por favor! :D

Mii-chan Fuera!