Se había levantado muy en la mañana. No porque no estaba cómoda, sino porque tenía mucho que hacer ese día. Desayunar. Hablar. Casarse. Viajar. Conocer familia de "esposo". No parecía que fuera hacer un día tranquilo.

Miro el reloj digital al lado de su mesita de noche. 6:30 de la mañana. Si no se levantaba ahora no lo haría nunca. No extrañaba para nada la universidad de hecho por eso. Levantarse temprano no era uno de sus mejores dones.

Restregó sus ojos mientras se levantaba de la cama. El dolor de su muslo ya no era tan fuerte, solo una molestia pequeña al caminar que hacia cojeara un poco. Camina despacio, no quiere levantar a Stiles si él seguía durmiendo. El olor a panqueques no demoro en llegar a su nariz. Ella entra a la sala de estar, que estaba al lado del comedor, justo en ese momento Stiles sale, un delantal blanco cuidando el traje que llevaba debajo, su mano con un plato de panqueques y miel de arce.

— Hola.- Habla y Stiles alza su rostro con una sonrisa hacia ella.

— Hey, te estaba esperando para desayunar. Espero que te gusten los panqueques.-

— Pensé que solo sabias cocinar pasta.- Dice ella a la par que se sienta en la mesa y come un panqueque, el sabor delicioso de la salsa de frutos rodeando a su lengua.

Genial, tengo un esposo que sabe cocinar muy bien.

Sacude su cabeza para sacar esos pensamientos.

Stiles se sienta al frente de ella, sin el delantal ya. — Se cocinar unas pocas cosas más.-

— ¿Cómo…?-

Él ríe. — Lasaña, hamburguesas y raviolis.- Toma de su jugo de naranja. — Casi solo pasta.-

— Por lo menos sabes mucho más que yo. Hasta el agua se me quema.- Se encoje de hombros. No le daba vergüenza confesar que era pésima en la cocina. Para que él se diera cuenta que había escogido una mala esposa.

Stiles sonríe de medio lado. — Puedo enseñarte.-

Cuando iba a responder la puerta del apartamento se abre con mucho ruido, lo que provoca un sobresalto de Malia. De ella entra una pelirroja rubia. La misma chica de la foto. Malia sabía que ella ya no podía ser la novia de él. Recuerda muy bien cuando el menciono algo sobre una exnovia.

— ¿Es ella?- Pregunta la chica parada frente a ellos.

La observa por unos minutos. Ella era muy linda, su ropa muy formal, y parecía tener mucha confianza con Stiles. Malia desvió el estrujamiento de su estómago con el hambre. La pelirroja la mira por unos largos segundos, lo que la incómoda mucho.

— Gracias por tocar Lydia. Y si estoy bien ¿y tú?- Dice Stiles siendo sarcástico.

Malia sonríe levemente, pero trata de disimularlo comiendo más panqueque.

La rubia-fresa sonríe con arrogancia, alza su mano para mostrar una llave en ella. ¿Ella tenía llave del departamento de él? El estrujamiento en el estómago de Malia creció.

— Aun tengo la llave de repuesto.- Su mirada de nuevo se topa con la de Malia. — Tienes razón, es muy linda.- Sonríe y en sus ojos tenía un extraño brillo, uno que Malia no pudo reconocer.

Mira a Stiles. ¿Él había dicho que ella era linda? Aw. Malia puede ver un pequeño sonrojo en las mejillas de él. Doble Aw.

— Si…- Empieza Stiles quitando sus ojos de ella. — ¿Trajiste los papeles?-

— ¡Claro que sí!- Grita la chica. Lydia. Así fue que oyó a Stiles llamarla. Ella saca unos papeles del bolso rojo que descansaba en su hombro y un esfero. Pone los papeles frente a Malia, quitando el plato de panqueques.

— ¿Qué?- Pregunta desconcertada. Mirando a la chica y a Stiles muy seguido.

— Oh perdóname mis modales.- Lydia vuelve a sonreír. — Soy Lydia, Lydia Martin, abogada y mejor amiga de él.- Señala a Stiles unos segundos. — Y estos papeles son para que seas la señora de Stilinski.-

¿Stilinski? ¿Stiles Stilinski? Su nombre era algo extraño, pero le gustaba. Mira los papeles que la pelirroja le dio. Todo parecía en orden –aunque ella no sabía mucho sobre papeles para matrimonios.-, si firma ella ahora si estará en este loco juego.

Agarra el esfero y firma sin más. No quería pensarlo mucho, se arrepintiera si lo hiciera. Tampoco es que sonara mal ser Malia Stilinski. Tiene que morder el interior de su mejilla para no sonreír. Le pasa los papeles a Stiles, para que el firme, y él lo hace, muy rápido, como si se demorara más segundos él podría arrepentirse. El chico se los pasa ahora a Lydia, quien lo recibe con una enorme sonrisa, parecía divertida ante la situación.

— Listo, ahora solo tienen que pensar donde tomar su luna de miel.- Ríe la pelirroja guardando los papeles.

— ¡Lydia!- Reprende Stiles sonrojándose.

Malia ríe un poco, intentando no llamar la atención, lo cual falla, porque ahora los ojos verdes de Lydia la estaban mirando. — Aun no se tu nombre cariño.-

— Malia Tate.- Trata de sonreír para no parecer grosera y también porque la chica le estaba ya cayendo bien.

Lydia le una rápida sonrisa antes de girarse hacia Stiles, su pelo rubio-fresa volando sobre sus hombros.

— Tienen ahora que prepárense para el viaje, será en la tarde.- Mira el reloj que tenía en la muñeca izquierda. — Y no tienen suficiente tiempo.-

Stiles bufa. — No tenemos que llegar puntual, nadie de mi familia es puntual.-

— Se te olvida tu padre.- Regaña Lydia negando con la cabeza.

Malia ignora lo que estaban hablando, recoge su plato de nuevo y come los panqueques, ya estaban algos fríos pero seguían deliciosos.

— Tu solo cálmate, Lydia, todo está bajo control.-

— Quiero oírte decir eso cuando estés en problemas.-

— Cuando este en problemas ya sé a quién llamar.- Stiles le guiña un ojo a Lydia.

La chica pelirroja rueda los ojos. Gira de nuevo para ver a Malia, quien tenía la boca llena panqueques con miel de arce. Sus padres la matarían si supiera como está comiendo, y sus modales se fueron.

Lydia junta sus cejas, su expresión entre la rabia y la confusión. ¿Había hecho algo mal? Si era por los modales en la mesa, lo sentía, pero tenía mucha hambre como para recordar tal modales.

— ¿Por qué tiene esa falda?- Pregunta dirigiéndose a Stiles. — ¡Stiles! ¿Le diste la falda de tu ex?-

El chico Stilinski traga ruidosamente su panqueque. — No…?-

— ¡Eso no se hace! ¡Nunca, nunca le des a una chica la ropa de tu ex!-

Eso era tonto. Al menos así lo piensa Malia. A ella en realidad no le importaba de quien era la falda, la necesitaba anoche, su jean estaba roto y con sangre.

— Esta bien.- Habla Malia cortando la mirada feroz que Lydia le estaba dando a Stiles. — Mi maleta se perdió anoche, y necesitaba cambiarme porque me jean se rompió. Stiles solo me presto la falda.- Intenta defender a Stiles, aunque sea con una cosa tan tonta como lo es una falda.

Lydia respira hondo. — No puedes ir a la casa de Stiles sin ropa.- Cierra sus ojos y pasa sus dedos por su frente.

— No había pensado eso ayer.- Confiesa Stiles jugando con los dedos de sus manos.

La rubia-fresa abre los ojos y mira al chico. — No sé qué harías sin mí.- Vuelve sus ojo a Malia. — Tendremos que ir de compras en…- Mira de nuevo su reloj. — menos de tres horas. Tu.- Señala a Stiles de nuevo. — Prepara los últimos detalles para el viaje, yo voy con Malia a comprar algunas cosas, lo suficiente para algunos días.-

Ella parecía que controlara todo para que saliera perfecto. Malia antes tenía una amiga que se parecía mucho a Lydia. No quería recordarla más, ella ya no era su amiga, era una traidora.

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Tres horas después, "las pocas cosas" en realidad eran muchas. Terminaron con 19 bolsas con ropa, y 23 con zapatos, otras 24 con bolsos que combinaran con esos zapatos. Lydia decía que ella ahora debería parecer como una mujer casa, no una niña, lo cual es ridículo, ella es solo 3 años mayor que Malia.

— Es sorprendente que supieras todas esas marcas.- Comenta Lydia empacando en una maleta roja, un vestido de Dolce & Gabbana.

— Yo iba muy seguido de compras.- Dice sinceramente, ella no debía ocultar que antes era rica.

La rubia-fresa la mira sorprendida. — Pensé que era indigente.-

Ríe levemente. — Mis padres tenían mucho dinero.-

— Oh, con que eres una niña rica.- Sonríe. — Bien, no tengo que enseñarte modales, una cosa menos.- Se gira de nuevo ahora para guardar las cremas de Victoria Secret.

Malia se encoje de hombros. — Eso supongo. Se me olvido a decirle a Stiles ese detalle.-

— Tranquila, ya tendrán más tiempo para hablar ahora que son esposo.- Le pasa ropa nueva a Malia. — Ahora vete a bañar, o no tendremos tiempo para ir al aeropuerto puntual.-

Asiente siendo obediente. Camina, cojeando, hasta el baño. Se prepara esta vez ella misma una ducha caliente, la cual relajo todo sus músculos. Estaba tan cansada aun, ahora tenía tantas cosas que hacer, entre ellas parecer una excelente esposa ante la familia de Stiles. Eso no sonaba tan fácil. No mucha gente logra agradarle Malia. Es porque ella puede decir comentarios nada apropiados para la situación.

Al salir de la ducha se viste con la ropa que Lydia le dio. Era un vestido negro, corto, realmente hermoso y que le quedaba tan bien a Malia.

No estés nerviosa. Solo conocerás la familia de tu esposo falso.

Lo viera donde lo viera eso sonaba sumamente extraño. Bajo la falda de su vestido, creía que estaba muy corto, ella no usaría un vestido así normalmente, ni siquiera en las cenas sumamente importantes sociales de sus padres. Se mira en el espejo. Definitivamente hoy estaba mucho mejor que ayer. No tenía las bolsas negras bajos sus ojos, ni su pelo desordenado. Estaba bien.

Con un último suspiro sale del baño, su cuerpo se estrella contra otro, uno fuerte y grande. Stiles.

— Oh, ey perdón.- Se disculpa, pasando sus manos calientes por los hombros de ella.

Parpadea un par de veces para concentrarse. — No importa.- Alza la mirada para verlo a los ojos y darle una pequeña sonrisa, él se la devolvió.

Se quedaron mirando a los ojos algún tiempo, más de lo que es normal, pero los ojos de él eran tan hermosos, y atrayentes, como su tacto caliente, que pasa una corriente donde el toca. Concentración Malia. Se aleja de Stiles, muy difícil, porque le gusta el calor que el enviaba hacia ella cuando la toca.

— Te estaba buscando.- La voz de él era un poco ronca. Malia tuvo la tentación de levantar de nuevo sus ojos a los de él, pero en su situación esa no es una buena idea.

— ¿Para?- Cuando lo mira de reojo nota que él la estaba viendo, sus ojos con un brillo que Malia había visto muy poco. Puede sentir sus mejillas arder cuando sus ojos bajan hasta sus piernas.

— Te-tenemos que irnos ya.-

— Vale.- Gira hacia la habitación que durmió anoche. — Os veo en la salida.- Con eso ella se va, sintiéndose tan torpe con los tacones que llevaba.

¡Era tan estúpida! ¡Ella acaba de conocer al chico, no puede sentir eso! No sabe con seguridad que siente, pero si entiende que es una gran tentación siempre querer besarlo. ¿Por qué siquiera pensaba en eso? Sacude su cabeza levemente. Tiene que entender que todo es solo una convivencia, para los dos, él heredara, y ella podrá vengarse. Si hace un buen trabajo esto debería terminar pronto, y dejar al chico tentación muy atrás.

Entra a la habitación y se recuesta en la puerta cuando la cierra, suspira. Si esto apenas era el primer día no quiere imaginar pasar toda una semana.

— ¿Qué piensas?-

Malia da un respingo y abre sus ojos asustada. — ¡Me diste un susto chica!- Se queja pasando una mano a su pecho, donde podía sentir su acelerado corazón. No estaba segura si era por Lydia o Stiles.

La pelirroja alza una ceja mientras pasa una mano a su cintura. — Que estarás pensando para asustarte.- El tono de ella era acusador, pero Malia puede estar segura que ella no puede ni siquiera estar cerca de imaginar de lo que estaba pensando.

— Nada. Solo se me olvido que estabas en la habitación.- Pasa su mano por su frente, apartando su cabello castaño de sus ojos, evitando muy bien los ojos verdes de la chica rubia-fresa.

— Vale, dejémoslo hasta hay.- Lydia da media vuelta sobre sus talones y baja una maleta que acababa de llenar. Ya habían 5 maletas llenas, y solo con cosas que Lydia le compro a Malia con dinero de Stiles. — Vamos, llegan tarde a su vuelo.- Agarra la mano de Malia y la jala hasta afuera del apartamento, hasta el auto que los llevaría al aeropuerto. No estaba manejando el chofer que casi mata a Malia.

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Estaba teniendo un ataque de nervios, pero no era su culpa, no todos los días se conocían a tu futuro suegro. ¡Dios! ¿Qué estaba diciendo? Es su suegro falso, ¡falso!

Pasa sus ojos por el lugar. Era un aeropuerto grande, no recordaba llegar hay cuando llego a New York. Por la ventana se podía ver todos esos aviones saliendo y entrando. Si. Ahora que lo recuerda tiene miedo a los aviones.

Mira por todos lados buscando una salida, una escapatoria. Huir últimamente lo hace bien. Lo hizo con él. Lo hizo con su familia, lo puede hacer con Stiles.

Vale, Malia, hay una salida de emergencia a la izquierda. ¡No, espera! Stiles se daría cuenta. De seguro hay una ventana en el baño.

— ¿Adónde vas?- Le pregunta Stiles cuando se levanta.

— Al baño.- Miente con naturalidad, mientras por dentro se estaba sintiendo muy mal.

El chico le da una sonrisa y vuelve a su laptop. Lo siento. Quiere decirle pero no puede, ella no tiene el suficiente valor para decirle que se arrepintió. No soportaría ver la cara de desilusión de él, no podría huir si él le pide que se quede.

Le da una última mirada y se va al baño, dejando toda la ropa que Lydia compro, nada de eso era de ella, además, ella no lo merecía. Cuando entra al baño lo primero que hace es apoyarse en el lavamanos, sus ojos picando por dejar salir las lágrimas. ¡Ella nunca era así! No podía dejar de preguntarse porque se sentía tan extraña.

Lava su cara con el agua fría del baño, para despejar su mente.

— ¿Qué te pasa?-

— ¡Demonios Lydia, deja de hacer eso!- Grita dando media vuelta sobre su eje. — Ya me asustaste dos veces al día.- Su tono de voz era más calmado, pero seguía enojada con la chica pelirroja.

Lydia pone los ojos en blanco. — Perdón, pensé que ya sentiste mi presciencia cuando entre.- Se lava las manos. — Ya nos llamaron para abordar.- Comenta cuando está secando sus manos.

— Hum.- Es todo lo que Malia puede decir, ella estaba elaborando un plan para escapar… O algo así.

— ¿Sabes? Te lo agradezco.- Lydia la mira unos segundos. Malia la mira confundida. — No muchas chicas aceptan casarse con un desconocido.- Malia no estaba segura si eso era sarcasmo o de verdad agradecimiento. — Stiles es un buen chico, se pone nervioso con facilidad, pero buen chico.- Lydia empieza a retocar su maquillaje. — Si no fuera por ti el quedaría en la calle, sin decir también humillado.-

Malia ahora quería que la chica se callara, era lo que más quería.

— Eres una buena chica, Malia. Te veo en el avión.- Lydia sale del baño, dejando el silencio que tanto Malia había pedido.

Ella no era una buena chica, había cometido tantos errores en su vida. No cometas uno más.

— ¡Maldición!- Despotrica. Respira hondo y sale del baño. Tenía un avión que tomar.

N/A: ¿Qué avión tomara Malia? ¿Qué les pareció el nuevo capítulo? ¡Nos vemos pronto!

Saludos: Melisa.