El vuelo había sido una pesadilla. Tener dos horas al lado Stiles no era bueno para Malia. ¡El chico era una maldita tentación! Y el calor que él enviaba a ella… Arg, odiaba el efecto que el chico le causaba.
No había hablado para nada, pero sus miradas se encontraron un par de veces, lo cual era incómodo. El viaje en el auto fue más llevadero, ya no estaban tan cerca y sus miradas no se encontraban.
— Ustedes dos tienen que conocerse.- Dice Lydia.
Tanto Stiles como Malia la miran confundidos.
— No pueden decir que son esposo cuando apenas y saben sus nombres.- Explica, como si Malia y Stiles fueran unos bebés.
— Oh.- Dicen los dos a la vez.
Esto era mucho más incómodo que lo del avión. Lydia los queda viendo por un largo tiempo.
— Vale, si ustedes no empiezan.- Suspira. — ¿Cuántos años tienen?-
— 23.- Responde Stiles. Mira atento la respuesta de Malia.
— 20.-
— Okay. No se llevan tanto tiempo.- La pelirroja sonríe. — Hum, no sé, ¿Cuál es su color favorito?-
— Azul.- Responde ahora los dos a la vez.
Lo mira sorprendida. Una cosa en común, esto no era bueno.
— ¿Su plato favorito?-
Están eran preguntas tan estúpidas. Malia se sentía tan estúpida al responderlas. — Huevo con tocino.- Tanto Stiles como Lydia la miran confundidos. — ¿Qué? Es comida.- Se encoje de hombros.
— Lasaña.- Dice el chico Stilinski.
Malia sentía que están eran preguntas superficiales, pero era mucho mejor que le preguntaran sobre su vida personal.
— ¿Lugar favorito?-
— ¡La playa!- Exclaman los dos, y estaban ríen por la sincronía.
— Perfecto, parecen una cursi pareja de recién casado.- Se burla Lydia. — ¿Película favorita?-
— Star Wars.- Responde Stiles.
— Supongo que yo no tengo.- Se encoje de hombros.
Stiles la mira. — ¡Tienes que ver Star Wars, es asombrosa!- Su sonrisa se agranda cuando habla.
Sonríe ante la actitud de Stiles. — Si, la veré algún día.- La vera apenas tenga la oportunidad la vera, ella quería saber porque es la película favorita de su esposo. Se mordió su lengua ante su pensamiento; no es bueno llamarlo esposo, mejor chico tentación.
— Me quede sin preguntas.- Confiesa Lydia.
¡Qué suerte! Ya no se sentirá tan estúpida, en gran parte había sido divertido, y conoció un poco más al chico, pero era difícil responder y tratar de no decir algo de su pasado.
— Esperen.- Adiós a su suerte. — Una pregunta más. ¿Lugar de nacimiento?-
Suspira antes de responder. Donde nació le trae tantos malos recuerdos. — Beacon Hills.-
— Beacon Hills.-
Hay que parar todo, retroceder. ¿Acaso Stiles había dicho…? ¡No, no, no! ¡No puede ser!
— ¿Dónde estamos?- Pregunta veloz, ignorando la mirada confundida de Stiles, era extraño que los dos nacieron en el mismo pequeño pueblo y nunca se conocieron.
— Beacon Hills, querida, has vuelto a casa.- Responde Lydia.
— ¡No!-
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— Respira hondo, tranquila, no importa.- La voz de Stiles era relajante, ella no tenía que abrir los ojos para verlo y sentirse mejor. — Lo siento, debí haberte dicho.- En realidad no tenia, era la información menos importante cuando él le pidió matrimonio.
Ella mueve la mano negando. — No, es mi culpa. Estoy bien. Debí yo decir que de aquí hui.- Reconoce, no queriendo que Stiles se sintiera culpable por nada.
— Deberíamos comunicarnos más.- Cuando Malia sintió los dedos de Stiles en si mejilla se sentido bien, después abrió los ojos asustada. Ella no debía sentirse bien por su tacto. El aparto su mano rápido. — Lo sien…-
— Esta bien.- No lo dejo terminar de hablar, no debía disculparse de algo que ella le gustaba, solo que eso la sorprendió. El tacto de él aun la sorprende.
— Chicos no puedo entretenerlos mucho más, tienen que salir ahora.- Ordena la pelirroja abriendo la puerta del auto. — Ahora.-
Muerde su labio inferior. No precisamente porque estaba en este pueblo ella tenía que encontrarse con sus padres… o él. Estaba bien, tenía que hacer esto por Stiles. Él ya la había ayudado, ahora era su turno de ayudarlo.
— Estoy lista, vamos.- Intenta sonar decidida pero su voz tiembla un poco. Antes que le preguntaran si estaba bien salió del auto, sus ojos solo pudieron ver una cosa al salir.
Una enorme, gigante, casa de color blanco. Era hermosa, y mucho más grande que la de sus padres. — Wow.- Su boca se vuelve una "O" mirando el jardín delantero. — Esto es enorme. ¿Cuántos viven aquí?- Le pregunta a Stiles cuando este ya está a su lado.
— Solo mi padre y el protegido de mi abuelo.-
¿Dos personas? ¿Para toda esta casona? Era en realidad un desperdicio de espacio. Su casa era grande, pero tampoco tanto, lo suficiente para tres personas con dinero. La casa más grande que tenían era de New York, donde había vivido 2 años con él, justo en esa casa ella se enteró de todo, así que no tenía buenos recuerdos.
— Vamos, entremos.- Stiles le da una sonrisa, y con movimientos algos torpes agarra su mano. Ella lo deja hacerlo, sabía que ahora venía la hora de actuar como un gran matrimonio.
Afuera parecía grande, sí, pero por dentro era mucho más grande. ¿Era posible? Supone que sí. La casa brillaba mucho, era espaciosa y luminosa. Malia sonríe al pensar que en esta casa ella si puede tener buenos recuerdos.
Los nervios regresaron cuando ella se dio cuenta que era el momento. En realidad el momento. En solo pensarlo le da gana de vomitar los panqueques que comió en la mañana. Se obligó a respirar y parecer casual, como si no le afectara su mano pegada a la de Stiles y que pronto conocerá a su "suegro". Esa escena sonaba tan aterradora.
— Tu padre te espera en el despacho.- Dice Lydia. — Solo.- Termina cuando mira a Malia.
No, él no podía dejarla sola en esta enorme casa. Cuando él se gira a mirarla y soltar su mano ella sabe que se va.
— No demorare. Puedes seguir viendo la casa.- Malia asiente intentando no parecer aterrada por quedarse sola.
Stiles se va con Lydia. ¿No que quería hablar solo con Stiles? Aguanta las ganas de gritarle a Lydia por apartar Stiles de su lado. Gira sobre sus talones y mira todos los pasillos que tenían a sus lados. Toda la casa perfectamente podría ser un laberinto. Va a la derecha, y entra lo que parece una sala. Enorme. Con muebles que combinaban y grandes ventanas, una chimenea de mármol y retratos sobre ella.
Todo estaba perfectamente limpio. Ningún pedazo de polvo se podía ver. Mira los retratos sobre la chimenea. Era Stiles, ella lo podía saber por su sonrisa, pero más pequeño, y adorable. Estaba con una señora que Malia supone debe ser su madre. Ella sabía que la madre del chico estaba muerte, él lo había comentado alguna vez en el viaje en auto hacia el aeropuerto. Se sintió mal por él, ella también había perdido alguien muy importante en su vida. Su pequeña hermana.
Agarra entre sus manos un retrato, era Stiles, la señora lo estaba cargando, los dos parecían muy felices sonriendo para la foto. La dejo en su lugar. Y ahora recogió otra, una donde Stiles estaba ya más grande, no parecía muy diferente a como estaba ahora. Repasa con sus dedos la imagen, los rasgos de Stiles, los que en realidad quería tocar.
— No me digas. Tú debes ser la esposa de Stilinski.-
Oh no… Ella conocía tan perfecto esa voz. Él. Los sentidos de Malia despiertan, diciéndole que huya, que se aleje. No deberían encontrarse, no aquí, no ahora. Tuvo tanto tiempo sola que ella recreo muchos escenarios para vengarse de él. Pero, ahora, todo se ha ido, ella ni siquiera puede mantener controlado los latidos furiosos de su corazón.
Alzo la mirada de la foto de Stiles, da media vuelta, despacio, como queriendo evitar el momento. Cuando ya está frente a él, puede ver el asombro en sus ojos cuando la reconoce. Solo había sido 6 meses de los cuales ella escapo, no había cambiado mucho, pero Lydia la convenció hace unas horas atrás que cambiara de cabello, y ahora es un poco más claro que su natural color marrón.
Él seguía mirándola, sus ojos muy abierto, trato de decir algo pero no salió sonido alguno, repaso sus ojos por su cuerpo, y de pronto Malia pensó que este vestido estaba demasiado corto, con la mirada de él no sintió el calor que la mirada de Stiles le provoco.
— ¿Malia?- Habla incrédulo Isaac. Trata de tocarla pero ella da un paso atrás.
— Hey, Malia.- Gira su cabeza para ver ahora a Stiles, estaba entrando a la habitación con un señor, de seguro su padre. Stiles frunce el ceño cuando nota su mirada aterrada, y que al lado estaba Isaac.
No podía soportarlo más, este no había sido su plan, ahora se siente mal, no preparada para afrontarlo. Sale corriendo de ese lugar, dejando a las tres personas detrás de ella desconcertados. La casa era tan grande, no sabe cuántas vueltas dio hasta que salió, al patio trasero de la casa que era enorme, y tenía camino directo hacia el bosque. Malia no se dio cuento tiempo corrió, solo que no dejaba salir sus lágrimas, y su mano apretaba aun el retrato de Stiles.
Que cobarde era, ella había salido como huyendo, como una verdadera cobarde, pero no quería estar en la misma habitación que Isaac, le provocaba asco porque su mente repetía una y otra vez la escena. El muy estúpido la había engañado, ¡con una de sus mejores amigas! Ya ninguna de esas personas del pasado eran sus amigos. Ella estaba sola, y eso estaba bien para ella.
Se detiene de correr, respira, había corrido mucho sin parar ni concentrarse en respirar. Ahora que estaba lejos de ellos tenía que pensar con claridad. Estaba ahora casada con Stiles, Isaac no podía acercarse, no cuando ella ahora es de otro. Tenía una pregunta ¿Por qué Isaac estaba aquí? Malia lo dejo en New York, en la casa de ella, ¿él había venido a decirles a sus padres sobre su desaparición? Pero, si es así, ¿Por qué estaba en casa de Stiles? ¡Ella no sabía que se conocían!
Miro hacia el cielo, se veía las puntas de los grandes árboles verdes, y el cielo con nubes negras. Iba a llorar. Tenía ya que volver a la casa, pero no tenía el valor aun para enfrentar a Stiles, no podía decirle porque había reaccionado así. Miro hacia atrás, podía ver a Isaac y Stiles, corriendo hacia ella.
No, aun no.
Corrió de nuevo lejos de ellos, muy lejos. Quería un momento de soledad, para pensar y aclarar sus objetivos.
La lluvia empezó a caer, su mirada se volvió borrosa por las gotas de agua, pero eso no le impidió a seguir corriendo, se sentía bien huir de su pasado. Una raíz de árbol se enredó en su pie, cayó al suelo con el retrato de Stiles en sus manos, el vidrio de este se rompió clavándose algunos pedazos en la piel de Malia. El golpe de su muslo empezó a doler, palpitando.
No había sido buena idea salir corriendo. Ahora le dolía todo.
— ¡Malia!- El grito de Isaac suena demasiado fuerte. Alza su cabeza para verlo, este se agachaba al lado de ella. — Mira cómo te has lastimado. Siempre tan torpe.-
La rabia recorrió sus entrañas. Isaac intenta tocarla, pasar sus manos por el muslo lastimado, Malia lo detiene. — ¡Suéltame!- Grita apartando sus manos lejos de ella, no quiere que él toque donde Stiles la toca la noche pasada. — ¿Por qué no vas con alguna de tus amiguitas, idiota?- Sonaba furiosa, como exactamente se sentía.
— Malia, por favor, déjalo ya.- Las manos de él se aprietan sobre los brazos de ella.
Lucha contra el, pero era más fuerte.
— ¡Suéltala, Lahey!- El grito de Stiles resuena por todo el bosque. Malia se gira para verlo aliviada, y sorprendida, y contenta que el este ahora a su lado. — Suelta a mí esposa.-
Esposa, esposa. Suena bien de su boca.
Ahora él estaba a su lado, apartando las manos de Isaac de ella. El calor pasó ahora más fuerte por su cuerpo cuando la mano de Stiles pasa a su espalda. Estaba feliz de tenerlo a su lado.
Isaac la mira, ella sabe que estaba enojado. — Entonces es cierto, te casaste con este.- Su voz ya no era de incredulidad, si no de enojo.
— Si. Stiles es mi esposo.- Responde segura, confiada y decidida, se sentí bien decirlo y ver el rostro de furia de Isaac.
Isaac no dice más, solo se levanta y se va, Malia sabe que ahora estaba dolido, y eso la hizo sentir aún mejor.
Malia siente la mirada de Stiles sobre ella. Gira su cabeza para encontrarse con sus ojos. Tenía ahora una cosa más que agradecerle.
— ¿Estas bien?- Él siempre le preguntaba lo mismo, y le gustaba, nunca nadie le preguntaba cómo se sentía.
— Si.- Mira hacia el retrato roto. — Lo siento por tu foto.- Alza el retrato hacia él.
— No importa, mi papá tiene mil fotos como esta.- Le da una sonrisa antes de poner sus ojos sobre la herida de sus manos. — Vamos a casa.- Casa. Sonaba tan raro eso. — Vamos a curarte.-
Asiente, sonaba bien eso de que la cure de nuevo. Trato de levantarse pero Stiles se lo impidió. Paso su mano por detrás de su rodilla, y la otra aun en su espalda. La levanto al estilo de novia, y eso hizo que el estómago de Malia diera un vuelco.
Lo miro sorprendida, él solo le dio una sonrisa. Malia apoyo sus brazos al cuello de él, y su cabeza en el pecho.
Me puedo acostumbrar a esto.
— Tenemos mucho de qué hablar.- Susurra Stiles.
Suspira. Eso ya lo sabía.
Capitulo corto ¿Qué les pareció? Cuando la leí por primera vez me sorprendió mucho que Isaac era el ex prometido de Malia.
Saludos: Melisa.
