— ¡Son las 5 de la mañana, déjame!- Grita Malia, clavando sus uñas largas en la fina ceda de la almohada.

Lydia ignora sus quejas, ella tenía un horario que seguir y la chica nueva no iba a arruinarlo. Malia puede sentir las delicadas manos de Lydia enroscarse en sus tobillos, y adivinando lo que iba a ser la pelirroja ella pasas sus manos ahora al respaldo de la cama, pero eso no impide a la chica pelirroja a derivarla al suelo.

Maldice mientras se soba el trasero, espasmos de dolor ahora pasando por ahí.

— Voy a matarte.- Dice entre dientes, levantándose del suelo pero no yendo de nuevo a la cama, no quería que Lydia de nuevo la molestara.

Lydia solo sonríe de lado con victoria. — Deja de quejarte, tenes mucho que hacer hoy.-

— Wo, wo, wo, alto hay pelirroja.- Dice. — En el contrato no decía nada de trabajo.- Se cruza de brazos, pareciendo enojada.

En realidad no le importaba hacer trabajo, así no se sentiría tan mal e inútil en una casa que no es suya, las mentiras siempre han sido difíciles para Malia Tate, pero eso no significaba que iba hacerle fácil las cosas a Lydia, ella no la dejo dormir.

— No seas tonta, cuando digo trabajo me refiero en que tienes que alistarte, desayunar bien e ir a leer el testamento junto a Stiles.- Lydia se dirige al armario de la habitación.

Malia la sigue, anoche ella no pudo ver el armario, y no se dio ni siquiera cuenta cuando habían arreglado toda la ropa que Lydia le había comprado el día anterior. Era tanta ropa que no está seguro poder usarla toda antes de que el contrato termine.

— Pensé que ya lo habían leído.- Comenta, mirando los zapatos que pensaba podría usar hoy, no tacones, odia los tacones.

Lydia empieza a dar vueltas por el lugar, mirando la ropa. — Eso no era el testamento en sí, solo una parte.- Malia hace una mueca sin entender y Lydia suspira. — Era una regla para ver el testamento entero, que su único nieto estuviera casado.-

Asiente sin tener ganas de preguntar más, no le importaba las reglas de la familia Stilinski, pero se preguntaba si pasaría lo mismo cuando ella herede todo lo de su abuelo. Lydia no demora en darles ordenes, escoger que usar, y lo que más odiaba, tendrá que usar tacones.

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Camina con lentitud, no queriendo ahora otro estúpido accidente, eso era lo que menos necesitaba ahora. Los tacones molestaban sus pies, y aunque ella sabía usarlos, porque sus padres la obligaron a tomar clases de modelo a los 15 años, aun le dolía un poco su pierna.

Lydia le dio indicaciones sumamente explicitas para llegar al jardín, donde Stiles la estaría esperando para desayunar, ¿Quién desayuna a las 6 de la mañana? Es obvio que más tarde le dará hambre. Recordando el camino llega al jardín enorme, el que el día anterior ella había escapado. En una mesa algo alejada de la casa, Stiles la esperaba, comiendo y leyendo unos papeles.

— Hola.- Habla, sentándose al lado de él.

Stiles alza la mirada para verla, y le da una leve sonrisa. — Hola.-

Ella no se dio cuenta cuando él se levantó, y no sabe cuándo es que se bañó. Malia pensó que él quería darle su espacio, pero aun así, lo había extrañado en la cama. Recoge una servilleta, y la pone en su regazo, antes de ver el plato de desayuno. Maldigo una vez más a Lydia cuando una de las empleadas le sirvió fue ensalada de fruta para desayunar por órdenes de la rubia-fresa.

— ¿Dónde está tu papá?- Pregunta masticando una fresa.

— Ha salido antes donde el abogado de la familia.- El ni aparta sus ojos de esos papeles mientras responde.

— Oh.- Es todo lo que puede decir.

Ambos comen en total silencio, uno que incomodaba y ponía algo triste a Malia. ¿Habría hecho algo mal? Porque Stiles parecía estar enojado, pero no podía hacer nada, temía que si hablara y le preguntara porque estaba así el pondría sobre la mesa la conversación, la verdad que ella le prometió decir, y que aún no estaba lista para contar.

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Su estómago gruño, y Malia solo pudo acariciarlo. El desayuno ya había pasado, y ahora moría de hambre, pero no había tiempo de comer. Mira a su alrededor; Isaac sentado frente a ella, su mirada pegada en ella, quería golpearlo. El sr Stilinski al lado de Isaac, su mirada perdida al frente de la sala de junta de la firma de abogados. Lydia atrás de ella, testeando tan rápido en su celular que Malia solo podía pensar que más tarde le dolerá los dedos. Y Stiles, al lado, su mano sosteniendo a la de ella sobre la mesa, lo cual agradecía, porque ese tacto le daba fuerza para estar frente a Isaac.

Estaban todos esperando al abogado, que según comento Lydia, era demasiado joven para ser un buena abogado, y por lo que según dijo Stiles, ese abogado era su mejor amigo.

— Perdonen mi demora.- Llega el abogado, vestido formalmente con traje, su rostro con una amable sonrisa.

Stiles sonríe. — Tranquilo hombre, todos ya sabemos porque de tu demora.- Y le giña entonces un ojo.

Malia frunce el ceño sin entender, y es cuando los ojos del abogado se posan en ella.

— Tú debes ser Malia.- Habla. — Hola, Soy Scott.-

Sonríe siendo amable. — Soy Malia, pero al parecer ya sabias eso.- Lo cual le pareció curiosos a Malia.

Scott asiente. — Es mejor empezar ya.-

Scott se sienta y prender un proyector, en él se veía un hombre anciano parecido a sr Stilinski, cuando empieza hablar todos se quedan callados.

Si están aquí es porque mi nieto ya se casó.- En el video se veía al hombre serio, demasiado, como si no estuviera feliz de decir que Stiles se casó. — Y quieren gastar toda mi fortuna, pero están equivocados, hay una segunda parte del trato.- Malia nota como todos en la habitación parecían ahora asustados, excepto Isaac, que disfrutaba de la escena. — Cuando estaba vivo Stiles no puedo casarse ¿cierto?- Stiles pone los ojos en blanco. — Nadie de aquí heredara hasta que me den mi primer bisnieto ¿entendido? Scott les dirá más sobre eso.-

Frunce el ceño mientras mira a todos con él sus rostros sorprendidos. Bisnieto… ¡Bisnieto! Abre los ojos, sorprendida y mira a Stiles, que parecía horrorizado.

¡Eso no estaba en el contrato! ¡Malia no se embarazaría! ¡Y eso no está en discusión! Ni por todo el dinero del mundo ella daría a luz un bebé que no vendría por amor. ¡Nunca!

Scott llama la atención de todos con un carraspeo, y saca a cada uno de sus pensamientos.

Stiles e Isaac, mis dos orgullos, pero solteros, nunca pensaban en formar una familia, si no de aumentar el dinero.- Empieza Scott a leer el testamento. — Eso pensaba yo a su edad, que todo vendría con el dinero, pero no es así, me perdí mucho en la vida de tu padre Stiles.- Malia mira como el sr Stilinski baja la cabeza. — No quiero que cometas mis mismos errores, si estas en la segunda parte del testamento es porque estás casado, como dije en el video, y estoy orgulloso de ti, pero una familia no solo empieza con el matrimonio.- Scott vuelve a carraspear. — Isaac, desde pequeño te he criado, y eres como un nieto para mí, por eso tú también puedes pelear por mi herencia, pero vas un paso atrás, si eres tú el que me da mi primer bisnieto heredaras la mitad de mis empresas, mientras que si es Stiles, el heredara todo. Lo más importante es la sangre Stilinski.-

Y con eso termina. Malia mira a Lydia asustada, ¿Qué es lo que iban hacer? La rubia-fresa parecía desconcertada al igual que todos en la habitación, ahora ni siquiera Isaac estaba sonriendo.

Ella no lo puede soportar más.

— ¡No vamos a tener un hijo!- Grita y se sorprende al ver que Stiles grito lo mismo que ella.

Lo mira asustada, ella nunca había imaginado que todo esto iba a pasar, solo tenían que ser esposos por un mes, y ahora resulta que deben de tener un hijo. ¡Eso era una locura! Este era el momento justo para pensar en un escape, algo que la libere de todo, si ya escapo una vez puede de nuevo.

Todos los miran desconcertados, claro, el sr Stilinski, Scott e Isaac piensan que estas casados de verdad, mientras que Lydia debe estar preocupada porque la verdad salga a frote.

— Es compresible.- Habla Lydia, salvándolos de nuevo. — Ellos son un matrimonio joven, no han podido siquiera tener el año de matrimonio cuando ya le piden un bebé.-

Malia nota lo increíble que era Lydia Martin con las mentiras, siempre los salvaba. Todos se calman, de seguro creyeron lo que dijo Lydia.

— Esto debe ser una muy mala broma.- Dice el sr Stilinski suspirando. — Lo siento chicos, no se sientan obligados, alguien no puede tener una familia obligada, yo solucionare esto.-

Tanto Stiles como Malia asiente, un poco más calmados. Stiles aprieta levemente la mano de Malia, y eso la conforta un poco, si es de verdad que el señor Stilinski solucionara esa locura Malia no tendrá que huir del chico tentación.

N/A Vaya, Malia y Stiles se metieron en problemas X3 ¡El próximo capítulo es mi favorito! Tratare de actualizar más pronto que las otras veces :D

Saludos: Melisa