La mala suerte la perseguía, eso era obvio, se escapó de sus padres e Isaac y ahora ambos estaban de vuelta en su vida. Se enteró que la familia Tate, su familia, eran socios de la firma abogados Stilinski. ¿Desde cuánto es que su familia estaba junto a esta familia? Nunca los había odio hablar de los Stilinski.
¿Cómo se enteró? Scott McCall estaba hablando con su esposo cuando salían de la sala donde se leyó su sentencia de muerte, bueno, testamento.
— Tu padre me hablo sobre la reunión de mañana en tu casa.- Dice Scott, caminando al lado de Stiles.
Malia suspira por lo bajo, una reunión en realidad nunca lo era, en realidad era una fiesta con más de cien invitados. Los ricos nunca hacían una simple reunión.
— Me comento algo de eso en la mañana.- Stiles acaricia la mano de Malia con el pulgar, el nunca en realidad la soltó, y Malia no se queja, ¿había mencionado ya cuanto le gusta su tacto? — También sobre mi nuevo guarda espalda.- Ahora el chico parecían desanimado.
¿Se había perdido algo? Era tan ridículo que Stiles necesitara un guardaespaldas en un pueblo tan chico, donde no había peligro, era más compresible si lo tuviera en New York, pero haya Malia nunca vio que alguien cuidara a Stiles. Lo mira de reojo, y por su rostro triste ella se dio cuenta que era algo serio. Tendría que hablar más tarde de eso con él, o con Lydia.
Scott palmea la espalda de Stiles, dándole apoyo. — Vamos, eso fue hace años.- Le dice a Stiles. — Además que Peter tiene tiempo en este negocio, de seguro ni lo notaras.-
Stiles asiente tratando de ser optimista. — ¿Sabes quién ira a la fiesta?- Pregunta cambiando de tema, Malia pudo notarlo fácilmente, tal vez él tampoco quería hablar de su pasado.
— Kira, y uno que otro de tus anteriores amigos.- Responde Scott. — De familia reconocidas solo los Hale y Tate.-
El apellido Tate se repite una y otra vez en su cabeza. Todo a su alrededor empezó a dar vueltas y de pronto el tacto de Stiles ya no era confortante. Se tambalea al darle un mareo y Stiles se precipita a sostenerla de la cintura para no caer en el suelo. Esto debía ser una mala broma del destino, su familia en serio no debía conocer a los Stilinski.
¿Y sin son otros Tate? No precisamente debía haber una sola familia reconocida en este pueblo con ese apellido ¿cierto?
— ¿Estas bien?- La voz de Stiles la trae a la realidad.
No, de hecho no puede estar peor.
— Si.- Responde intentando reincorporarse firmemente en sus pies.
Tanto Stiles como Scott la miraban confundidos y preocupados, ella solo los ignora y se concentra en calmar su respiración. Todo solo debía ser una equivocación, pero si no lo es… Malia tendrá que decirle la verdad a Stiles más pronto de lo esperado.
— Esta muy blanca, deberías llevarla a tu oficina para que descanse.- Comenta Scott y Stiles solo sigue su consejo.
Malia no dice nada, solo deja que Stiles ponga el peso de ella sobre sus hombros, y camina pegado a él, en realidad se sentía mareada y con ganas de vomitar, había sido tantas emociones para solo tres días.
Cuando llegan a la oficina, ya Scott no los acompañaba, Stiles la deja sentar en su silla, Malia puede notar que la oficina era para el director de la empresa, no solo un empleado, ¿acaso ya era dueño de todo esto con apenas sus 23 años? Malia debería pedirle un consejo, porque en poco tiempo ella también será dueña de una empresa.
Pasa sus ojos curiosa por el lugar, un gran escritorio de madera caoba fina, su computador último modelo con el logo de la empresa en él, las ventanas enormes detrás de la silla del escritorio donde entraba toda la luz del sol, la alfombra azul que combinaba con las paredes blancas. Todo estaba perfectamente decorado, y era mucho más linda que la oficina de su padre, que había sido decorada por su madre.
— Espera aquí, voy a traerte un poco de agua.-
No, eso no era lo que necesitaba. Agarra la mano de él antes que pudiera alejarse, Stiles la mira un poco confundido.
— No, quédate.- Suspira, intentando conseguir más valor para hacer lo que tenía que hacer. — Stiles, tengo que decirte toda la verdad, mi pasado.-
Ahora puede notar el interés de Stiles ante sus palabras. Agarra una de las sillas de cuero negro del lugar y se sienta enfrente de ella, la cercanía que antes era confortante ahora solo la ponía nerviosa.
— Te oigo.- Susurra Stiles.
Traga en seco antes de contar su historia. — Estuve comprometida con Isaac hace dos meses atrás.- Malia nota como Stiles abre sus ojos sorprendido. — Mis padres habían arreglado mi compromiso con el apenas se enteraron que podía ser heredero de una fortuna, pero Isaac nunca nos dijo que es fortuna no era de él.- Aclara rápidamente al ver como Stiles iba a protestar. — Lo he conocido en la universidad en New York, vivimos dos años en mi casa de allá.- Suspira bajando la cabeza. — Yo… creo que lo amaba, o al menos sentía cariño por él, hasta que un día que volvía de la universidad lo vi teniendo sexo con otra chica en mi sofá de 10 mil dólares.-
Pasan minutos en silencio, ninguno de los dos sabiendo que más decir, y Malia sin el valor de alzar el rostro solo para ver lastima en sus ojos. Ella odia la lastima, eso fue lo que sus padres le han dado durante diez años, y luego la lastima de Isaac, no podría soportar verlo ahora también de él.
— Por eso huy, mis padres aun me querían obligar a casarme con él aunque me haya engañado.- Termina su historia.
Siente los finos dedos de Stiles pasar por su mentón y alzar su rostro con suavidad para verla a los ojos.
— Isaac es un idiota, y no lo digo porque quiera robar mi herencia, lo digo porque solo un idiota puede te haría daño.- Le dice, muy cerca de su rostro.
Sonríe sintiéndose bien por sus palabras, puede ser un cliché en realidad, pero eso no quitaba que se sentía bien cuando te decían cosas de película. Se quedan rato viéndose a los ojos, a Malia le encantaban sus ojos dorados.
— Mis padres vendrán mañana.- Dice de pronto, saliendo del trance que provocaba los ojos de Stiles en ella.
Stiles se aleja y frunce el ceño. — ¿Qué?- Pregunta desconcertado, como si Malia hubiera dicho que era una bruja.
— Stiles mis padres son la familia Tate, soy Malia Tate.- Explica con desesperación.
Stiles solo se queda inmóvil, no siquiera parpadea y a Malia le estaba empezando a asustar, pero entendía perfecto si ahora quería romper el contrato.
— Vale, ahora soy yo quien necesita agua.- Al fin habla, se siente un poco más calmada ya que no le grito enojado. Stiles no dice nada más, solo se levanta y se dirige a la puerta, Malia no puede evitar pensar que hizo algo mal. — Mira el lado bueno.- Comenta el girando levemente para mirarla, abriendo la puerta de madera negra. — Tus padres verán que te casaste con el verdadero heredero.- Le giña un ojos antes de por fin salir.
Decir que estaba confundida por sus palabras era poco, Malia no había entendido del todo, ¿eso significaba que tenían que jugar ser esposos con los padres de ella también? Eso sonaba como la segunda locura más grande que había oído en el día, pero también la emociono, adiós a las obligaciones que sus padres le ponían, adiós a las quejas de tenerla aun soltera, y adiós principalmente a su compromiso con Isaac.
¡Quería gritar, saltar de alegría! No sabía cómo expresar lo feliz y aliviada que estaba ahora, ella en realidad ahora no estaría siendo controlada por nadie, ni siquiera por Stiles, porque luego de todo solo se divorciaran en poco tiempo, ella heredara lo de su abuelo, y no tendrá nunca más por preocuparse por huir. Eso sonaba como un buen plan.
La puerta de la oficina se abre, y entre una chica rubia, con gran cuerpo y usaba ropa demasiado ajustada. Malia no pudo evitar fruncir el ceño algo molesta porque esa chica entrara así a la oficina de su falso esposo.
— ¿Quién eres?- Pregunta la rubia, su voz mostrando un poco de arrogancia.
Malia se pone de pie. — ¿Quién eres tú?-
La chica sonríe. — Erica, la novia de Stiles, dueño de todo esto.-
El plan de Malia se desmorono en solo segundos, sintió su respiración pesada. Esa debió ser la chica que Stiles ama, la que había pedido matrimonio, pero que había terminado con él. Tal vez la batalla no la había perdido ella.
— Soy Malia Stilinski, esposa de Stiles.-
