Las pruebas de la Armonía y el equipo de apoyo

El grupo ya estuvo andando por cierto tiempo, cuando escucharon un rugido enfurecido. Twilight gritó:

—¡Oh no, cuidado! ¡Es una mantícora!

Todas retrocedieron menos Asuna y Kirito, que de por sí estaban en la retaguardia pero porque habían desequipado sus espadas para poder rescatar más fácilmente a las NPCs en problemas. Lo que hicieron fue abrir su menú del jugador, acceder al inventario y volver a equipar sus espadas, lo hicieron tan rápido y todas estaba demasiado ocupadas mirando a la mantícora que no se dieron cuenta de nada; hasta que se lanzaron al monstruo con un grito guerrero, que saltó a su encuentro.

La mantícora blandió su aguijón tratando de clavarlo en el más cercano, Kirito, pero él rápidamente desvió el ataque con su espada y le devolvió un poderoso golpe que era bastante más fuerte para un poni común y corriente. La mantícora enfurecida saltó contra él pero Asuna usó su magia para teletransportarse sobre la bestia y caer sobre él blandiendo peligrosamente su espada.

—¡No! — Gritó Fluttershy. — ¡Chicas por favor! ¡Tenemos que hacer algo y hacerlo ya!

—¿Te refieres a ayudarlos? Parece que lo tienen todo bien controlado — dijo Rainbow Dash.

—No chicas, no a ese par de salvajes, a la mantícora. ¿NO SE DAN CUENTA QUE VAN A MATARLA?

La mantícora a todo esto ya se había logrado quitar de encima a Asuna de una fuerte sacudida, haciendo que ella cayera en el suelo. Asuna rodó esquivando los ataques de aguijón y recogiendo su espada mientras que Kirito volaba a toda velocidad contra la bestia. Rainbow miró a Fluttershy, que presentaba una mirada bastante mortificada, así pues suspirando se lanzó a toda velocidad tacleando al espadachín negro.

—¡Oi! ¿Qué se supone que haces? — Gritó Kirito.

Asuna a estas alturas ya se había levantado y blandió su espada a la mantícora sin dejar de verla a los ojos. La mantícora rugió y corrió hacia Asuna con los colmillos expuestos. Ella cerró sus ojos por una fracción de segundo y los abrió mostrando una decisión para el combate y una sonrisa presumida. Fue cuando Fluttershy se interpuso entre el camino de la mantícora y Asuna.

—¡Oye! ¿Qué crees que haces? — Protestó Asuna. — ¿No ves que…?

Se calló al ver la mirada que le dirigió Fluttershy, era de lo más perturbador que había visto en su larga vida como gamer. Entonces Fluttershy voló suavemente hacia la mantícora mirándola con ojos llenos de ternura.

—¿Pero qué te pasa?

La mantícora primero miró a Asuna, que ya había guardado a su espada y luego a la dulce Fluttershy que la miraba con ojos de ternura. Entonces le mostró la pata, en la que tenía una espina clavada.

—Uh… pobre bebito indefenso — dijo Fluttershy acercándose con suavidad.

—¿Bebito? — Dijeron Rainbow Dash y Kirito al unísono.

Fluttershy miró a los ojos a la mantícora.

—Esto te dolerá por sólo un segundo.

Entonces tomó con sus dientes la espina y la retiró. El monstruo rugió y todas se dispusieron a reaccionar pero de inmediato vieron a la bestia lamiendo el rostro de Fluttershy afectuosamente.

—Ya, ya, sólo eres un bebé gatito, ¿verdad que sí?

Finalmente la mantícora soltó un rugido de agradecimiento y se perdió entre el bosque. Asuna y Kirito vieron claramente una estela de humo violeta azulado perderse en la lejanía. Levantaron una ceja, esto podría significar algo… pero luego se volvieron a las yeguas. Una de ellas, Fluttershy, se miraba bastante molesta.

—¡Ustedes! ¿Cómo se atrevieron a semejante barbaridad? ¡Atacar a un animalito indefenso!

—En nuestra defensa, no teníamos ni idea qué le pasaba a esa cosa — dijo Kirito colocándose en la espalda a Elucidator. — Yo sólo vi a un animal enfurecido peligroso del que había que librarse.

Fluttershy lo miró severamente, haciéndolo retroceder, pero Asuna intercedió.

—Tienes que entender Fluttershy que hasta que te vimos ayudándolo pensé que esa cosa estaba intentando cazarnos para comernos. Quisimos defendernos, eso es todo…

—Tienes que entender que razones no les faltaban para pensar así, caramelo — dijo Applejack con cuidado. — Tal vez sus métodos eran algo extremos pero querían protegernos. ¿No crees?

Fluttershy la miró molesta, pero asintió. No le agradaba pero tenía que admitir que era verdad.

—De acuerdo, los perdono. Pero por favor no vuelvan a sacar sus espadas así como así, es aterrador y podrían lastimar a alguien.

—Ahora que lo pienso, — dijo Rarity, — no creo haber visto esas espadas antes, ¿todo este tiempo las traían con ustedes?

Ambos asintieron, las demás no estaban del todo convencidas pero claro; con todo el revuelo en el que se conocieron pudieron obviar el detalle. Por su parte Rainbow examinaba muy de cerca a Elucidator.

—¡Es genial esta cosa amigo! — Felicitó a Kirito. — ¿Pero no te cuesta mucho manejarla?

—Iie, ya me acostumbré — dijo el chico. — Soy uno de los mejores espadachines que existen en mi hogar natal.

Asuna le dio un amistoso golpe en el hombro.

—Lo conocen como Espadachín Negro por su habilidad y cómo se viste.

Las demás no dijeron nada más y siguieron avanzando. Twilight, ya recuperada de toda la conmoción miró a Fluttershy sonriendo.

—Dejando a esos dos de lado, ¿cómo supiste lo que necesitaba la mantícora?

Fluttershy se encogió de hombros.

—No sabía. A veces sólo se necesita un poco de amabilidad.

Twilight sonrió guardando esas palabras en su corazón y siguieron avanzando, ¿qué sorpresas les traería ahora el Bosque Everfree? Tendrían tiempo de averiguarlo, después de todo el lugar era bastante largo y aterrador; en cierto punto escucharon un nuevo rugido amenazador. Todo el grupo se preparó, las chicas poni preparándose para correr y Asuna con su espada; pero Kirito levantó un casco con algo de culpa.

—Lo siento mucho por asustarlas… ese fue mi estómago.

Tras un silencio incómodo, todas soltaron una alegre risa.

—Vaya, es una lástima que hayamos venido aquí tan repentinamente — se rio alegremente Pinkie Pie. — Hubiera empacado algunos cupcakes para el viaje.

—Bueno sí pero estamos en el bosque, seguramente puedes encontrar una hierba para comer o tal vez hasta unas frutas silvestres — sugirió Fluttershy. — Seguramente a los animalitos no les importará compartir contigo, Kirito.

Entonces Asuna le dio a Kirito una especie de sándwich, que él aceptó gustoso.

—Gracias, Asuna.

—Siempre vengo preparada, Kirito-kun — dijo ella dándole una mordida a su propio sándwich, cosa que extrañó bastante a las amigas, ¿de dónde demonios lo había sacado? Al igual que las espadas, ¿de dónde habían salido?

De todos modos no le dieron importancia cuando un detalle más importante salió a la luz.

—Siempre cocinas excelente Asuna, ya sea en Aincrad o en Tokyo, tus comidas no tienen rival. — Entonces el espadachín negro desmenuzó su sándwich ofreciéndoselo a las demás, lo mismo que Asuna. — ¿Alguien gusta?

Las chicas no se hicieron rogar, se miraba realmente bueno y era divertido convivir de ese modo con los nuevos amigos.

—¡Vaya, Asuna está excelente! — Dijo Twilight emocionada. — ¿Cuál es tu secreto?

Asuna se sonrojó ligeramente dándole un amistoso golpe a Kirito.

—Digamos que eso es porque tengo a alguien especial a quién cocinarle — dijo ella con una sonrisa.

Rarity se acercó a ambos

—Ehem… oigan Asuna y Kirito, discúlpenme si esta pregunta resulta demasiado personal para ustedes pero… ¿hace cuánto están juntos?

Ambos se sonrojaron bastante, pero bueno, no veían por qué no contarles, de alguna forma que no llegaban a entender estos NPCs resultaban bastante agradables y todo, tan bien programados que hasta se olvidaban que eran simples inteligencias artificiales.

—Tres años cumplimos ya — dijo Asuna. — Nos conocimos hará unos cinco.

—¡Que adorable! — Dijo Rarity ilusionada. — Si lo desean, cuando termine todo esto y regresemos a la normalidad podré confeccionarles los más hermosos atuendos de pareja.

—Gracias — dijo Kirito como si nada. — Si puedes usar negro me quedo con eso.

—Kirito-kun, se supone que nuestros atuendos deben coincidir — dijo Asuna. — Deberías pensar un poco más en un color que nos quede a ambos.

Kirito suspiró y se encogió de hombros mientras las demás intercambiaban varias risitas, vaya que se habían topado con ponis de lo más interesante. Sobre todo Rarity, quien era una romántica incorregible y le parecía increíble encontrarse a ponis así de enamorados armados con esas enormes espadas; parecía una novela épica del medioevo, de aquellas que tanto le gustaba leer.

—Y díganme chicos, y por favor siéntanse libres de decirme cuando les esté preguntando demasiado, pero simplemente me fascinan todos los temas relacionados con el amor… ¿qué tanto han llegado con su romance de novela?

A ambos guerreros se les escapó una carcajada, era como lidiar con Rika (Lizbeth en el mundo del juego) de nuevo.

—Pongámoslo así, — dijo Asuna: vivimos juntos desde hace algún tiempo y tenemos una pequeña hija de…

—Yo le calcularía entre seis y ocho años — dijo Kirito.

Rainbow Dash sacudió la cabeza sorprendida, no le gustaban estos temas románticos tan azucarados pero de todos modos esto último fue como un golpe bajo.

—¿Disculpen? ¿Ya tienen una hija de esa edad? Pero… no entiendo, ¿qué tanto llevan juntos?

—Y lo más importante — dijo Twilight. — "Calcularía" ¿qué no es su hija y deberían saber qué tan grande es? Perdonen, pero no entendemos.

Ambos miraron soñadoramente hacia la luna.

—Digamos que Yui-chan es adoptada — dijo Asuna. — O bien, ella nos adaptó.

—Mmmh, estábamos ahí una pareja recién casada en nuestra recién comprada casa, cuando de pronto nos topamos con una chiquilla desmayada en el bosque. La llevamos a casa y cuando despertó sólo podía recordar su nombre, Yui — dijo Kirito. — Una cosa nos llevó a la otra y terminamos convirtiéndonos en mamá y papá para ella.

Asuna sonrió, ese recuerdo era de los más hermosos que tenía de la vida en Aincrad. Recordaba bien lo que alguna vez le enseñó Kirito: aprender a ganar momentos en Aincrad, no a perderlos en la vida real. En parte esa era una de las razones por la que seguía siendo gamer de corazón.

—Pero, ¿no es demasiada responsabilidad? — Preguntó Fluttershy con un hilo de voz.

—Créeme: Kirito-kun y yo nos hemos visto en situaciones realmente serias, pero Yui-chan siempre nos ha ayudado — dijo Asuna con una sonrisa.

Era verdad, después de todo Yui era una IA de gran poder creada por el sistema llamado Cardinal, aquel que controlaba el juego llamado Sword Art Online.

—¿Y la dejaron sola así como así? — Preguntó Pinkie Pie.

Kirito se encogió de hombros.

—Ella está a salvo, créannos, sólo que nuestra situación no se ha estabilizado del todo. Pero lo primero que hagamos cuando estemos en una zona segura será llamar a Yui.

Una vez más no entendieron pero siguieron caminando. Rairty ya estaba harta.

—¡Uf! Ojalá mis ojos pudieran tener un descanso de esta vista tan horrible.

Se adentraron más en el bosque, que se tornó más espeso y aterrador. Tanto que ni siquiera la tenue luz de la luna podía filtrarse a través del follaje.

—Pero no literalmente — se quejó Rarity.

Siguieron andando.

—¡Ey! Creo que pisé algo — dijo Applejack.

—¡AAAAAAAAAAAAAAH! — Gritó Rarity de improviso.

—¡Sólo es barro! — Protestó Applejack de vuelta.

—No eso, ¡ESO! — Gritó Rarity señalando hacia un árbol de aspecto terrorífico, y lo peor era que no era el único; por todo el lugar había árboles de caras macabras que les daban la bienvenida.

Todas gritaron haciéndose súbitamente hacia atrás. No así Asuna y Kirito quienes desenvainaron sus espadas y con una gran precisión se lanzaron cada uno contra un árbol, el cual redujeron a astillas en unos instantes.

—¡Oigan! — Dijo Pinkie Pie de pronto. — ¿Esa es la solución que encuentran para todo? ¿Sacar sus espaditas y atacar como salvajes? No hay necesidad, miren, son graciosos…

Comenzó a hacerles caras a los árboles intentando competir con ellos. Todos se movieron a ver qué ocurría.

—Tienen que estar bromeando — murmuraron Asuna y Kirito a la vez.

—¿Qué no lo ven chicas y chico? — Siguió diciendo Pinkie Pie. — No hay que correr ante lo escalofriante, ni mucho menos ponerse a atacar como salvajes. Verán… El miedo me invadía al ver, que el sol se iba a ocultaaaaaaaaaaaaa…

—Díganme que no está… — dijeron Asuna y Twilight.

Lo oscuro y las sombras me ponían a temblaaaaaar…

—Si está — confirmó Rarity.

—¡Mi almohada era un refugio, de lo que imaginé! La abuela me dijo un día debes saber, tus miedos afrontar…

—¿Y entonces? — Preguntaron Rainbow y Kirito.

Dijo: Pinkie, de pie debes estar, miedo no tendrás. Nadie daño te hará, sólo ríe y tus miedos se iráááááááááán. JA-JA-JA

Se posicionó frente a un árbol monstruoso y tras reírse, éste volvía a la normalidad. Asuna y Kirito guardaron sus espadas y como no tenían una mejor idea, comenzaron a reírse de los árboles como si nada igual que los demás. Por lo visto estaba funcionando de maravilla.

—¡Ríete del miedo, búrlate si es feo! ¡Si es espeluznante, ríete más como antes! Si lo ves horrible, no es tan terrible… ¡y dile a ese grandulón que ya te deje en paz porque si cree que va a asustarte está muy equivocado y va a lograr que sólo quieras, reíííííííííííír!

Al final todos quedaron riéndose en la hierba, ya pasada esa parte del bosque.

—Bueno, eso fue divertido — dijo Kirito sonriendo.

—¿Verdad que sí? — Dijo Pinkie Pie. —¿Qué clase de aventura épica sería sin un poco de diversión? Te la diré: espeluznante y aburriiiiida.

Ambos guerreros se rieron ante el comentario, al igual que el resto de las chicas. Por lo visto este viaje juntos hacía que se acercaran bastante todos. Incluso Twilght con su personalidad antisocial se mostraba de buen humor y tenía que admitir para sí misma que le gustaba la compañía de todas. Incluso de los dos extraños que se unieron ya avanzada su aventura. Sin embargo algo inquietaba a los guerreros, podían volver a ver ese humo azulado que se perdía entre las nubes.

En algún rincón del bosque Everfree, un grupo de ponis se materializó como si nada, acompañados de un dragón.

Se trataba de un poni terrestre marrón rojizo con melena y barba pelirrojas, con una cinta en la frente y una katana japonesa al cinto.

Una joven poni terrestre rojo bermellón con melena y cola rosas, con ojos marrón y un mazo de guerra en el cinto.

Otra poni terrestre color rojo terracota con el cabello castaño atado en dos coletas, con una daga larga en el cinto acompañada de una dragona voladora azul de ojos rojos.

Una pegaso verde de crin rubia y ojos azules, con una espada en el cinto.

Finalmente una unicornio verde musgo vestida con una especie de pantaloncillos marrón, un traje verde, una bufanda blanca y los ojos y melena celeste. Llevaba en la espalda una enorme arma de fuego, una especie de rifle.

—Oi Sinon-chan — le preguntó el poni marrón rojizo (Klein) a su amiga unicornio. — ¿No es ese tu avatar de GGO?

—MMh, parece que sí — dijo ella viendo la extraña versión de su personaje del Gun Gail Online. — ¿Por qué demonios aparezco así de pronto?

—No lo sé, pero a mí lo que me sorprende es que nos parezcamos tanto a nuestras versiones de SAO — dijo Lizbeth examinando su apariencia. — ¡Hasta recuerdo esta maza de guerra! Yo misma la forjé en mi vieja herrería del otro juego. No entiendo.

—Yo me sigo preguntando si está bien que los hayamos seguido a este juego — dijo la joven de las coletas, Silica. — Digo, Asuna-san está pasando por un mal momento y tal vez dejarla sola con la compañía de Kirito-san es lo mejor.

—Tranquila Silica, seguramente se alegrarán de vernos a todos — dijo de pronto la dragona.

Todos saltaron de la impresión, hasta ahora se habían fijado en la mascota virtual de Silica. Era normalmente una dragona pequeñita que se posaba en el hombro de Silica, pero ahora era casi tan grande como ellos y de paso podía hablar, cosa que también sorprendió bastante a Pina.

—Wow, esto no lo esperaba nadie — dijo Pina.

—Volvamos al punto: si no nos hubieran abandonado de improviso no estaríamos siguiéndolos hasta acá, y si no les agrada nuestra presencia nos regresamos a ALO y ya — dijo Lizbeth. — ¿Y por cierto, alguien sabe cómo contactarlos?

—En este juego ni idea — dijo Klein. — Pero conociendo a esos dos seguramente estarán buscando una fortaleza para probar su fuerza o algo.

Todos asintieron, sí ese era del tipo de jugadores que eran esos dos. ¿Pero cómo localizarlos? Entonces Sinon tomó su rifle Hecate II y a través de la mirilla (más la habilidad de ver en la oscuridad que conservaba de su personaje de GGO se puso a buscar.

—Hay una especie de castillo abandonado en el horizonte. Tal vez podamos ir hacia allá.

Se pusieron en marcha, en busca de sus amigos. Leafa (o Suguha, hermana menor de Kirito en la vida real) simplemente se preguntaba si hizo bien en desconectarse un tiempo y revisar la computadora de su hermano para luego pasarle el dato a los otros, realmente sentía que lo que necesitaban su hermano y cuñada era privacidad pero al final la presión del grupo la arrastró hasta allá; sin contar que ella era la responsable de haberlos llevado.

De regreso con el grupo principal, se habían topado con un río de lo más caudaloso.

—Oi Rainbow, ¿crees que entre tú y yo podamos llevarlas a todas a salvo a la otra orilla? — Preguntó Kirito.

La pegaso cian pareció considerarlo.

—Bueno sí pero nos cansaríamos de inmediato. Sobre todo tú que tienes esa cosa en tu espalda.

Kirito miró a su Elucidator, bueno sí, era algo a considerar pero sólo tenía que guardarla en el inventario, ¿no? Pero entonces un horrible chillido llamó la atención de todos.

Caminando hacia el escándalo se toparon con una enorme serpiente marina llorando desconsolada.

Rainbow miró a Asuna y Kirito.

—Ni se les ocurra sacar las espadas por favor.

—No te preocupes, no pensábamos hacerlo — dijo Asuna mirando preocupada a la serpiente que seguía llorando.

Twilight por su parte se había acercado a la enorme serpiente. Muy bella por cierto, melena naranja bien peinada, escamas púrpura y… ¿medio bigote?

—Señor, disculpe, ¿podría decirnos por qué está llorando? — Quiso saber Twilight.

La serpiente los miró.

—Ay pues no lo sé, estaba aquí sin molestar a nadie, cuando de pronto vino esa horrible niebla morada, ¡Y cortó mi hermosísimo bigote!

Todos soltaron un gemido de exasperación mientras que la serpiente volvía a sus lloriqueos.

—¿Y todo este escándalo por esto? — Preguntó Rainbow.

Rarity se adelantó.

—¡Pero por supuesto que sí! Tan sólo mírenlo, esas brillantes escamas…

—Lo sé, lo sé — dijo la serpiente.

—Tu melena tan bien peinada…

—¡Ay sí, lo sé! — Dijo el monstruo peinándose.

—¡Tu perfecta manicura!

—¡Ay eso es tan cierto! — Dijo la bestia otra vez.

Los dos guerreros de Aincrad hicieron un facehoof. ¿En serio qué diablos con este videojuego?

—¡Se arruinan sin tu hermosísimo bigote! — Siguió Rarity.

—Lo sé… — dijo la bestia volviendo a sus llantos.

Rarity frunció el entrecejo.

—¡No permitiré que este crimen contra la hermosura quede sin castigo! Asuna, préstame tu espada por favor.

La unicornio blanca obedeció, ¿qué pensaba hacer la otra? Pero entonces Rarity se cortó la cola con gran habilidad.

—¡No Rarity, tu hermosa cola! — Dijo Twilight.

La unicornio blanca le sonrió.

—No te preocupes querida, todos saben que lo corto está de moda. Ahora amigo, acércate por favor.

La serpiente se acercó, así pues Rarity le puso con su magia su cola, alegrándolo enormemente.

—¡Mi bigote! ¡Qué hermoso!

Inmediatamente cuando el monstruo se calmó, también lo hizo el río. Las chicas se disponían a cruzarlo cuando el monstruo les ofreció su lomo.

—¡Permíteme!

Y las cruzó a todas a la orilla, todo era normal. Pero lo mejor era que ya veían en la lejanía el Palacio de las Hermanas Nobles, donde los esperaban los Elementos de la Armonía.

—Asuna, ¿escuchaste lo que dijo la cosa, no?

—Una niebla morada. ¿Soy yo o estamos siendo vigilados?

Avanzaron hacia un puente colgante, al que obviamente alguien había desatado. Desgraciadamente Twilight no lo había notado hasta que casi se va de cara, pero Rainbow la detuvo.

—¿Por qué tantos precipicios hoy?

—¡Oh no! — Dijo Pinkie Pie. — ¿Cómo haremos para cruzar?

—Adiós — dijo Rainbow moviendo un poco sus alas.

—Ah sí — dijo Pinkie Pie mientras que Rainbow se movía hacia delante.

—¿No quieres ayuda? — Ofreció Kirito.

Rainbow lo despidió con un movimiento de casco, después de todo era fácil. Se dispuso a hacer su trabajo cuando la llamó una voz:

—Rainbow…

Se volvió rápidamente.

—¿Quién anda ahí? ¡No te tengo miedo!

—Te esperábamos ansiosamente Rainbow Dash — dijo la voz apareciendo de improviso, seguida de otros dos ponis. — A la mejor voladora de toda Equestria.

—¿Quién? ¡Ah, sí! ¡A mí! Oigan, y ya que estamos en estas ¿no podrían decirle a los Wonderbolts eso? Porque he querido entrar a ese grupo por años y…

—¡No Rainbow Dash! ¡Queremos que te unas a nosotras, las Shadow Bolts! Las mejores voladoras del Bosque Everfree. Sólo nos hace falta el puesto de la capitana…

La Shadow Bolt volaba alrededor de Dash con insolencia.

—La más rápida,

—Sí…

—La más valiente…

—¡Nos haces falta tú! — Finalizó la otra.

Rainbow se alegró de sobremanera.

—¡Estoy dentro! Sólo déjenme arreglar el puente y firmamos.

—¡No, son ellas o nosotras! — Se defendió la Shadow Bolt.

Del otro lado del puente, Twilight comenzaba a preocuparse.

—¿Qué le tomará tanto tiempo?

Entonces vio de reojo cómo las yeguas oscuras avanzaban hacia Rainbow. Las yeguas sintieron su mirada y se cubrieron aún más de neblina alrededor suyo.

Kirito iba a reaccionar, pero como todo había resultado hasta ahora mejor dejó que las cosas se dieran como tal.

Entonces Rainbow apareció al poco tiempo atando el puente de regreso a donde estaba.

—¡Listo! Yo jamás abandono a mis amigos.

Otras palabras que Twilight guardó en su corazón y avanzó con el grupo de ocho ponis hacia el Palacio para la hora de la verdad. Los Elementos de la Armonía traerían de vuelta el sol.


Y bueno, he aquí la otra entrega de PAO. Es un cap tontón donde sólo adapto unas situaciones de la serie a los nuevos personajes pero en el próximo les prometo algo épico. Sin más ya saben:

Chao; nos leemos!