Cortaba de forma violenta las verduras que utilizaría para preparar el desayuno. No había podido dormir en toda la noche ya que, como su habitación estaba muy cerca de la recámara principal, podía escuchar todo lo que ocurría ahí…absolutamente todo. Dio un muy brusco último corte, deseando cortar también la cabeza de la rubia. ¡Maldita Alumi! Le había arrebatado a Hana sin hacer el más mínimo esfuerzo, cuando ella había entrenado día y noche para alcanzar siquiera la aprobación de Anna, que Alumi tenía por el simple hecho de ser hija de uno de los diez oficiales del Shaman Fight.

-Buen día, Kiku-Chan-la voz de Alumi la sacó de sus pensamientos, haciéndola voltear al instante, encontrándose con la rubia ataviada solamente con la camisa de Hana. ¡Esa idiota! ¿Acaso se estaba burlando? Alumi arqueó una ceja mientras sonreía-Oops, lamento mucho lo de anoche. Intenté no ser muy ruidosa pero, con un increíble amante como Hana, es simplemente imposible. En serio lo siento, eh.

-No te disculpes, Niumbirch-respondía con sarcasmo al mismo tiempo que Alumi sacaba un jugo del refrigerador.

-Si no mal recuerdo…-prosiguió la joven, dando un sorbo-…Anna-Sensei te ordenó que te dirigieras hacia mí como "Alumi-Sama" ¿no? En fin…-suspiró, sentándose en la barra.

-Buenos días-Hana entraba a la habitación, llamando la atención de ambas mujeres.

-Buenos días, Hana-Sama-saludó Kiku, sonrojándose al tenerlo cerca-¿Qué quiere desayunar?

-Hana…-interrumpió la rubia, volviendo el tono de su voz un poco más sensual mientras cruzaba sus piernas-…prometiste que iríamos a desayunar a mi cafetería favorita. ¿Lo olvidas?

-De acuerdo, vamos, pero antes devuélveme mi camisa-se acercó a ella, mostrando una sonrisa seductora.

-Basta, Hana-ella reía al sentir los labios de su esposo recorriendo su cuello-¿Cuatro veces en una noche no te fueron suficientes?

-Supongo que no-respondió, encogiendo sus hombros.

-Sigo aquí-musitó Kiku, provocando que los rubios se separaran.

-Bien-suspiró Hana, tomando su saco-Te espero, no tardes mucho ¿Ok, pecho plano?

-No tardaré-ella bajaba de la barra para dirigirse a su habitación y vestirse mientras el joven abandonada el lugar. Kiku estaba furiosa, si no fuera porque Hana había llegado justo a tiempo, la hubiera apuñalado. Esa mujer era una descarada, y sabía que lo hacía con tal de molestarla, pero la venganza era dulce, y mucho.

En cuestión de minutos Alumi bajó con prisa los escalones, ya totalmente arreglada. Kiku la observó de pies a cabeza. Era una mujer hermosa, podría tener a cuanto hombre quisiera. Entonces… ¿por qué se había empeñado en quitarle a Hana? ¿Solo para divertirse? Bueno, pronto estaría fuera del juego y ahora ella sería la única en la vida del rubio. Pero para eso debía esperar.

Se dirigió hacia el teléfono una vez que el auto de Hana se alejó de la residencia y, asegurándose de que nadie la viera, marcó.

-Kurama ¿eres tú? Perfecto, necesito hablar contigo. Tengo nuevos planes para ti. Ven a la casa de Hana. Sabes dónde queda ¿no? Muy bien, te espero, pero apresúrate. No sé a qué hora llegarán.

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Alumi veía atentamente a su esposo. Algo tramaba, podía sentirlo, además, la actitud que tomaba en esos últimos minutos le era muy sospechosa.

-Hana, detente. Aquí es-le decía al ver que se pasaba de largo la cafetería.

-No vamos a la cafetería-le respondió con una maléfica sonrisa en su rostro. Alumi comenzaba a asustarse.

-¿Eh? Pero….Hana-ella le veía confundida.

-No te preocupes, pecho plano-dijo sonriéndole todavía-¡Ya casi llegamos!

Alumi se reacomodó en su asiento y miró por la ventana en busca de su posible destino. ¿La veterinaria? Imposible, ya que a Hana no le agradaban los animales. Pasaron de largo también. Alumi observó nuevamente mientras Hana tarareaba una canción. ¿La heladería? Eso hubiera sido perfecto…de no ser porque Hana también la pasó. El rubio entró a un enorme estacionamiento, desviando la mirada en busca de un lugar disponible. Alumi no podía creerlo… ¡el imbécil de su esposo la había engañado para llevarla al hospital!

-Esto es una broma… ¿verdad, Hana?-cuestionaba con evidente nerviosismo.

-No, no lo es.

-¡Esto no es justo!-reclamó la mujer, de cuyos ojos comenzaban a brotar lágrimas-¡Sabes que le temo a las inyecciones!

-No me importa, iremos al hospital para que vean los resultados de tus análisis-respondió sacando un sobre de la guantera.

-¡¿Análisis?! ¡Pero si yo no me hecho ningunos análisis!-ahora si estaba confundida.

-Ah, eso. Mientras dormías hice que un enfermero que contraté te sacara sangre-dijo despreocupadamente y con una enorme sonrisa. Alumi quedó boquiabierta-Por cierto, si que tienes el sueño pesado.

-¡Eres un bastardo! Bien sabes que odio las agujas. ¡Y lo peor es que permitiste que un perfecto extraño viera a tu esposa dormir! Se acabó la vida sexual para ti. He dicho.

-Pero…Alumi. Lo hice porque yo…

-He dicho-recalcó la rubia.

El hombre bufó. No le gustaba hacer las cosas así, pero era el único modo. Alumi era testaruda y orgullosa. Ni pagándole lograría que siquiera pisara el hospital. Sabía que esa no era la manera correcta de hacer las cosas, sin embargo, la salud de su esposa empeoraba conforme pasaban los días, y necesitaba saber qué demonios estaba ocurriéndole. Al fin encontró un lugar donde estacionarse, pero ahora el problema sería sacar a la furiosa Alumi del vehículo. Ofreció pagarle, no quiso. Le permitió darle una bofetada, ella le dio una buena patada en la entrepierna. Intentó incluso sobornarla con comida, pero tampoco funcionó.

-¡Estoy harto!-exclamó el rubio, a punto de perder la poca paciencia que le quedaba, así que, haciendo uso de su fuerza física, la sacó prácticamente a la fuerza.

-¿Qué estás haciendo, pedazo de idiota? ¡Bájame ahora mismo!-ordenó la mujer al sentir que su esposo la cargaba sobre su hombro, haciéndola marear. Hana cerró la puerta del coche con una patada y, aunque la gente se le quedaba viendo, avanzó con su "adorada" Alumi a cuestas. Después de algunos minutos llegaron a la sala de espera, siendo atendidos en cuestión de segundos ya que Hana había hecho la cita el día anterior.

Al entrar al consultorio, Hana bajó delicadamente a Alumi, que ya estaba totalmente mareada. Ella se sentó como pudo, siendo seguida por su esposo.

-Buen día, Sra. y Sr. Asakura-saludó muy amablemente el doctor. Alumi no pudo evitar analizar su rostro. Tenía la misma expresión estúpida de Yohane-¿Traen los resultados?

-Aquí están-Hana le entregó el sobre al doctor, ganándose una mirada asesina por parte de su mujer-Y bien… ¿qué tiene mi esposa?

-Deme un momento por favor-pidió el hombre, quién, al instante, hizo una expresión de sorpresa-Por Dios…

-¿Qué ocurre?-Hana comenzaba a asustarse, y el gesto del doctor no ayudaba en lo absoluto.

-Lo…lo siento mucho-respondió él dirigiéndose a Alumi-según estos estudios, usted presenta una muy extraña enfermedad, de la cual se tienen muy pocos casos registrados, y, por tanto, no hay cura alguna. Además, usted está en fase terminal. Le quedan, a lo mucho, tres semanas de vida.

-¡¿Qué?!-exclamaron ambos. Hana sentía que el mundo se le venía encima mientras que Alumi se llevaba las manos a la boca, a punto de llorar.

-Nah, era broma-les dijo despreocupadamente, cambiando su rápidamente su semblante-Lo que usted tiene, Sra. Asakura, es que está embarazada-ambos quedaron con la boca abierta-Quedaron mudos de la impresión ¿no? ¿A poco no soy un gran actor?

-¡Eres un idiota!-Hana le tomaba del cuello de la camisa, totalmente furioso-¿Qué clase de doctor eres?

-Sólo era una inocente broma. Lo siento, lo siento-suplicaba el doctor, pero Hana no entendía de razones.

-¿Le parece una "inocente broma" decirle a alguien que su esposa mori…-se detuvo al reflexionar las palabras dichas por el médico-Espere un segundo… ¿Alumi está…embarazada?

-Si, si…tiene dos meses de gestación-dijo al sentirse liberado del agarre de Hana-Dígame, señora… ¿ha sufrido algún tipo de estrés durante las últimas semanas?

-Bueno…-ella vaciló. No quería que Hana se enterará de lo ocurrido con esos sujetos-verá…mi esposo tuvo un accidente hace un par de semanas, y debo admitir que me afectó mucho. ¿Por qué lo pregunta?

-Mire-suspiró, esta vez si hablaba en serio-su embarazo es de alto riesgo, así que, para asegurar su bienestar y el del bebé, deberá guardar reposo absoluto en lo que resta de embarazo.

-¿También eso es una broma?-preguntaba Hana, ya un poco más calmado. Alumi notó algo interesante. De los ojos de su esposo desbordaban lágrimas.

-¡Claro que no, señor! Yo soy un hombre de ética. ¡Jamás bromearía con la salud de mis pacientes!-respondió sonriente, Hana y Alumi le observaban con una gota de sudor.

-Embarazada…-Alumi caía en cuenta de la situación.

-Vamos a ser padres…-el rubio dibujaba una gran sonrisa en su rostro mientras tibias lágrimas resbalaban por sus mejillas. Alumi le veía sorprendida… ¿de verdad estaba llorando?

-Felicidades-el hombre les veía con una sonrisa, aliviado de que al menos estaba a salvo de la ira del joven.

-Un bebé…-ella también comenzaba a llorar, siendo inmediatamente abrazada por su esposo, quien llenaba de besos su frente. Ella no podía creer que ése hombre tan cariñoso y dulce de verdad fuera su esposo. Nunca creyó que él reaccionara así.

-¿Yo también puedo abrazarla?-el doctor alzaba sus cejas, ganándose un puñetazo por parte de Hana.

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-Hana, esto no es necesario-decía ella entre risas.

-Claro que si. El doctor dijo que debías descansar mucho, así que yo me encargo de todo.

-Pero puedo caminar-le miraba con un leve sonrojo en sus mejillas mientras él avanzaba con ella en brazos.

-Hana-Sama-Kiku llegaba a la entrada. Afortunadamente Kurama ya se había ido, así que no había peligro alguno-Sus amigos ya llegaron.

-Perfecto-Hana sonreía. Kiku desvió su mirada, ver al rubio alejarse cargando a la idiota de Alumi.

-¡Alumi-San!-Namaha agitaba su brazo al ver que la pareja entraba-¿Todo está bien?

-Es cierto…nos llamaste muy…de repente-Yohane les miraba sonriente.

-Nosotros…-Alumi comenzó después de que Hana le ayudara a sentarse en uno de los sillones-…debemos decir algo.

-¿Ahora a quién golpeaste, Hana?-cuestionó Gakko.

-¡No es eso!-el rubio le miraba molesto para después colocar sus manos sobre los hombros de su esposa-Es solo que…

-Estoy embarazada-decía Alumi, mostrando una hermosa sonrisa. Tras la noticia, a ambos les llovieron las felicitaciones y abrazos por parte de los tres.

-Mis condolencias, amigo-decía Gakko-Se te acabó la vida sexual.

-¡Muchas felicidades, Hana-Kun, Alumi-San!-decía un muy sonriente Yohane.

-¡Yo quiero escoger su nombre!-Namaha abrazaba a la rubia.

-Felicidades, Hana-Sama-Kiku interrumpía ante la severa mirada de Alumi.

-No necesitas ser hipócrita-la mujer se abrazaba a su esposo.

-¿Hipócrita? ¡Para nada! Es más…ahora mismo haré un banquete para celebrar…Alumi-Sama.

Alumi arqueó la ceja al mismo tiempo que la castaña abandonada el lugar. Tenía un mal presentimiento.

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-Kurama…-la mujer sostenía el teléfono, cuidando que nadie la escuchara-Ya sabes qué hacer. No quiero fallas…mátala.