Se acomodaba la corbata frente al espejo para después ponerse el saco. Le parecía increíble que tres semanas pasaran tan rápido. Había entrado a trabajar siete días antes y ahora debía asistir a la "gran" cena en conmemoración al aniversario de la empresa en la que trabajaba. Él había rechazado la invitación, sin embargo, Alumi insistía en ir pues estaba aburrida de permanecer todo el día en cama, así que no podía negarse a menos que quisiera recibir una "Alumi-patada".
-Hey, pecho plano-alzó su voz, ya que ella se encontraba arreglándose en el baño.
-¿Qué quieres, idiota?-respondió la mujer.
-¿Segura que estarás bien?-terminaba con los últimos detalles de su atuendo-Recuerda que debes guardar reposo absoluto. Supongo que entiendes lo que eso significa ¿no?
-Si Hana, sé bien lo que eso significa-la rubia salió del baño, impresionando a su esposo, quien simplemente no podía dejar de verla. Usaba un hermoso y elegante vestido negro de escote discreto al frente y pronunciado por detrás, dejando al descubierto su delicada espalda. Su cabello estaba recogido de lado, cayendo sobre su hombro izquierdo. Iba ligeramente maquillada, ya que no lo necesitaba mucho. Usaba unos lujosos y finos pendientes que su esposo le había regalado para la ocasión y, por recomendación del doctor, llevaba zapatos de tacón bajo. Simplemente hermosa -¿Todo bien?
-Ah, sí, claro-se dio la vuelta para que ella no viera el sonrojo en sus mejillas-Es solo que te ves bien.
-Gracias-ella sonrió, desviando la mirada-¿Nos vamos?
-Claro-le permitió tomarle del brazo. Ambos bajaron con calma los escalones, cuidando que Alumi no tropezara.
-¿Ya se va, Hana-Sama?-cuestionó Kiku, quien se reunió con ellos a la entrada de la casa.
-Si, probablemente volveremos en la madrugada. Prepara dos habitaciones. Yohane y Gakko vendrán hoy. ¿Entendido?-Hana tomaba delicadamente de la cintura a la rubia, quien sonreía al ver la reacción de Kiku.
-Por supuesto-soltó un suspiro al verlo marcharse con esa idiota. ¡Por Dios! De verdad quería matarla, pero debía calmarse. Pronto ella estaría muerta y así las cosas se pondrían a su favor.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
-¡Hana-Kun! ¡Alumi-San! Me alegra que pudieran venir.-un muy sonriente Yohane se acercaba a ellos.
-Pecho plano insistió, no quería que me golpeara-Hana rió, ganándose un codazo por parte de su esposa.
-Comprendo, comprendo-él también reía-¿Cómo va el embarazo, Alumi-San?
-Parece que todo va bi…-una ligera náusea la interrumpió, obligándola a ir al baño.
-¿Está bien, Hana-Kun?-el pelinegro la veía alejarse, Hana soltó un suspiro.
-Es por el embarazo, no te preocupes-hizo una mueca.
-¿No te alegra?-él le miraba.
-No es eso. Es solo que no sé si seré un buen padre. Tú conoces bien como fueron las cosas…tengo miedo de repetir la historia.
-El tiempo dirá-lo animó, dándole una palmada en el hombro.
-Hey, Hana. ¡Te dignaste a venir!-Gakko llegaba por detrás, asustando a ambos hombres.
-Si no veníamos, Alumi me hubiera golpeado-el rubio sonreía.
-¿Alumi-San está aquí?-apareció la sonriente Namaha.
-¡Waaa! ¿Qué haces aquí?-cuestionó un asustado Gakko, que no se esperaba la presencia de la chica.
-No quería quedarme sola en casa mientras tú te diviertes con tus amigotes-respondió ella. Hana y Yohane reían, eso parecía una típica escena de esposos.
-Bueno-intervino Yohane, acomodándose las gafas-Ya solo falta Alumi-San para poder darles la noticia que les tengo.
-¿Noticia?-cuestionó Gakko-¡¿Al fin saliste del closet?!
-¡Claro que no, Gakko-Kun!-refutó el joven, totalmente sonrojado.
-¡Alumi-Saaaaaaaaaan!-de Namaha brotaban corazoncitos al ver a su amiga acercándose.
-Hola, Namaha-Chan. No has ido a visitarme-reprochó la rubia con un adorable puchero.
-Lo siento-se disculpaba, también sonrojada.
-Bueno, ya que están todos aquí…quiero anunciarles que…
-¡Yo-ha-ne-Chaaaaaaaaaaaaan!
Todos voltearon, encontrándose con una muy emocionada chica que se dirigía hacia ellos. Era bellísima, de rizado y brillante cabello rojo que le llegaba a media espalda, piel blanca, ojos verdes, labios gruesos, pechos grandes, cintura breve y largas piernas. Además, tenía un gusto elegante, pero sin dejar de ser sensual. Hana, Alumi, Gakko y Namaha veían confundidos la escena, y más cuando la mujer se aferraba al brazo de Yohane, embarrando prácticamente sus grandes "atributos" en él, haciéndolo sonrojar todavía más.
-Hola, Michiko-San-saludó amablemente el pelinegro, nervioso ante el inusual contacto con ella.
-¿Cómo quedamos en que me llamarías?-preguntó la pelirroja, haciendo un puchero.
-Disculpa, Michi-Chan-soltaba una risita nerviosa.
-¿Michiko?-Hana y Gakko miraban de pies a cabeza a la joven. Es cierto que ella era conocida suya pero… ¿por qué demonios abrazaba así a Yohane?
-¡Ah! ¡Hana-Kun! ¡Gakko-Kun!-ella les sonreía para después posar su mirada sobre Alumi.
-Hey Michiko-habló Hana, atrayendo la atención de la mujer-Ella es mi esposa, Alumi Asakura.
-Mucho gusto-la sonriente rubia extendió su mano derecha en dirección a Michiko.
-¿Tú eres la famosa "Pecho Plano"? ¡Es un placer!-ella le miraba inocentemente mientras le daba un efusivo apretón de manos a la Asakura. Alumi comenzaba a enfurecer. ¡¿"Pecho Plano"?! ¡¿También la llamaba así fuera de casa?! Eso ameritaba unas buenas patadas para Hana.
-Igualmente-respondió con un tic en el ojo.
-Pero…no entiendo por qué Hana-Kun te llama así. No te ves para nada plana, es más…-decía, abalanzándose sobre Alumi para oprimir varias veces sus senos ante la sorpresa de todos-Mmmm, yo te calculo que eres… ¡copa 38B! ¡Además son tan suaves!
-¿Eh?-una extremadamente sonrojada Alumi permanecía inmóvil.
-Wow-musito Gakko, quién observaba la escena con un hilito de sangre saliendo de su nariz.
-¡No te excites con mi esposa, imbécil!-reclamó Hana, dándole a su amigo un puñetazo en el rostro.
-Mi…Michiko-San, detente por favor-suplicaba Yohane al notar que la peculiar escena captaba la atención de todos los invitados.
-Lo siento mucho-dijo al separarse de la pobre Alumi, quién aun no podía moverse de la impresión.
-¿Qué está pasando aquí?-cuestionaba Hana, abrazando a su esposa.
-Pues verán…-comenzó Yohane-…es que…Michiko-San es mi…-tragó saliva-…novia.
-¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEE?!-preguntaron todos al unísono, aun sin creerlo.
-¡Así es!-Michiko respondió, abrazándose al pelinegro-Le pedí a Yohane-Chan que fuera mi novio… ¡y aceptó!
-¡IMPOSIBLE!-Gakko comenzaba a lloriquear-¡¿cómo puede "el Cuatro-Ojos" Yohane tener novia y yo no?! ¡La vida no vale nada! ¡Nada!
-Deja tú eso, Gakko-de Namaha emanaba una densa aura negra, estaba en serio furiosa-¡¿cómo se atrevió esta a tocar los pechos de mi Alumi-San?!
-¿"Mi"?-cuestionaban Hana y Alumi, ambos con una gotita en la sien.
-¿Quién dijo eso?-Michiko dirigió su mirada hacia Gakko, encontrándose con una pequeña y adorable chica de desordenado cabello negro. Sus ojos brillaban mientras sus mejillas adquirían un tenue color rosado-Ka…kawaii ¡deja que te abrace!
-¡¿Qué?! ¡No, no! ¡Apártate!-ordenó Namaha al sentirse asfixiada por los pechos de la mujer, pero fue totalmente ignorada.
-¿Michiko puede ver espíritus?-cuestionó Hana.
-Eso parece-respondió el hombre de gafas.
-Felicidades-Alumi sonreía. Confirmado, Yohane no era gay, así que podía estar tranquila.
-Gracias, Alumi-San-Yohane intentaba hacer que su novia soltara a la pobre Namaha.
-Alumi-Chan, tienes que conocer a mis compañeras de recepción-decía Michiko tras por fin soltar a Namaha para después tomar a Alumi de la mano y llevarla consigo casi a la fuerza-¡Por seguro que les agradarás!
-¡Devuélveme a Alumi-San, vieja tetuda!-Namaha flotaba a toda velocidad tras ella.
Hana no le dio mucha importancia. Total, estaría bien que Alumi hiciera unas cuantas amigas, a menos que Namaha las rebanara con "DIVA", cosa que era bastante probable. Suspiró, tomando una copa de la mesa.
-Hey, Asakura. Ya te ves mucho mejor-Hana volteó, encontrándose con un hombre robusto acompañado de una mujer, ambos de mediana edad.
-Señor Fujimiya-el rubio tomaba seriedad, dejando la copa de lado.
-Esta es tu primer fiesta de aniversario ¿verdad?-preguntó sonriente, Hana asintió-Muy bien, entonces le presento a mi esposa.
-Kanae Fujimiya, es un placer…-la mujer extendió su mano hacia el rubio-…guapo-le dijo, guiñándole un ojo.
-¿Eh?-Hana entendía los coqueteos de la mujer, y ciertamente le daba algo de miedo.
-Jaja, vamos Kanae, no seas tan bromista-el hombre reía, Hana se preguntaba si su jefe era demasiado inocente…o demasiado estúpido-Un segundo... ¿dónde se metió esta niña?
-Lo siento papá, fui a conversar con una amiga…-una joven mujer se acercaba a ellos-…pero ya estoy aquí.
-Muy bien, muy bien-él mantenía esa enorme sonrisa-Ven, quiero presentarte a uno de mis mejores elementos. Hana, ella es mi princesa, Aya.
-Encantada de conocerlo, Asakura-San-le mostraba una seductora sonrisa. Hana tragó saliva, entendiendo que significaba eso de "a tal palo, tal astilla" ¡Por Dios! Madre e hija eran iguales.
-Ah, si, el gusto es mío-intentaba apartarse al notar que ella se acercaba peligrosamente.
-No tengas miedo-le guiñó un ojo-no muerdo ¿sabes?
-Aya, mi amor, compórtate-Fujimiya reía.
-Lo siento papi, es que…es imposible resistirse a un hombre tan…-dirigía su sugerente mirada hacia el pobre Asakura.
-¿"Tan" qué?-una voz femenina se hizo oír con fuerza.
-Vaya, vaya, aquí estás-el nervioso rubio tomaba a su esposa de la cintura, acercándola a él-Mira, Alumi. Ellos son mi jefe y su familia.
-¿Es tu hermana?-Aya la barría con la mirada.
-No-Hana le impidió a la mujer contestar-Ella es mi esposa, Alumi Asakura.
-Vaya, pero qué mujer tan elegante y bella-exclamó el hombre, admirando a la joven-Es un placer, señora.
-El placer es mío-Alumi respondió con educación, estrechando su mano con él, y luego con Kanae.
-Es una pena, mi esposa y yo debemos atender otro asunto. Con permiso.
-Propio-dijeron ambos, Aya permanecía con ellos.
-Me gustaría decir que estoy encantada de conocerte-la miró con desprecio-pero…
-Hana, estoy aburrida-decía Alumi al mismo tiempo que bostezaba-¿Podemos ir por un bocadillo?
-Seguro-Hana la tomaba de la mano, enfureciendo a Aya-Lo que ordenes, querida.
-Hey, hey-la mujer detenía a Hana, tomándolo del brazo-¿No prefieres tomar una copa con…-miraba de forma desafiante a Alumi-…una mujer de verdad?
-Estoy con una mujer de verdad…-Hana le miraba seriamente-Con mi mujer.
Aya frunció el ceño mientras Alumi mostraba una sonrisa triunfadora. Vaya que tener un esposo así de atractivo a veces era un inconveniente, pero estaba consciente de que para él no había otra, ella siempre sería la única, así que podía darse el lujo de molestar aunque fuese un poco a cualquiera que intentase acercarse al rubio.
Ambos llegaron a la mesa donde una gran variedad de aperitivos los esperaba. Alumi estaba fascinada, aunque no sabía exactamente qué probar primero. Tomó un poco de todo y comenzó a comer con prisa, sorprendiendo a su esposo.
-¿Todo bien?-preguntó, colocando sus manos sobre los hombros de ella.
-Ah, si. Disculpa-un leve sonrojo se hiso presente en sus mejillas.
-Cuando quieras regresar a casa me dices ¿de acuerdo?-el también probaba algunos bocadillos.
-De acuerdo-respondió tras recibir un tierno beso en la frente por parte de su esposo. De pronto, un agudo dolor en el vientre la hiso flaquear, siendo oportunamente atrapada por Hana.
-¿Te sientes bien?-la abrazaba con fuerza.
-Si, si, por supuesto-ella desviaba la mirada. En pocos segundos le acercaron una silla para que tomara asiento, y así lo hiso, sintiéndose mejor.
-Alumi, yo creo que deberíamos ir a casa-el rubio se acercaba con un poco de té.
-No te preocupes, estoy bien-sonreía, intentando convencerlo.
-No importa lo que me digas-el joven le daba la mano-Nos vamos, no quiero arriesgarlos ni a ti, ni al bebé.
-Como quieras-le mostraba una sonrisa, le hacía tan feliz que no solo se preocupara por ella, sino que también por su hijo. Era una buena señal.
-Alumi-San-Yohane y Michiko se acercaban-¿Estás bien?
-Ya está mejor, pero nos vamos a casa-respondió Hana, ayudando a la rubia a levantarse.
-Nos vamos con ustedes-Gakko y Namaha también llegaban.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
-Al fin despiertas… ¿Ya estás mejor?-se adentraba a la habitación con una charola en manos.
-Si, gracias-ella tomaba la charola cuidadosamente-Perdón…
-Si vuelves a disculparte, no respondo ¿eh?-contestó, sonriéndole.
-¿Acaso estás amenazando a tu pobre esposa embarazada?
-¡Claro que no!-le daba una suave palmada en la cabeza-Te dije que no era buena idea ir a esa reunión, pero no me escuchaste. Odio decir "te lo dije", pero te lo dije.
-Amas decir "te lo dije"-daba un mordisco a su sándwich.
-Cierto. Pero ya hablando en serio, Alumi. Yo no quiero que…
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
-¿Qué demonios?-Hana se ponía casi automáticamente de pie.
-Esa fue la voz de Yohane-Alumi bajaba de la cama para después salir de la habitación, siendo seguida por su esposo.
Ambos se detuvieron al ver que Yohane, desnudo y totalmente sonrojado, corría por el pasillo cubriéndose con una almohada.
-¡Yohane-Chan! ¿Por qué huyes? ¡Anoche incluso me pedías más! ¡Yohane-Chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!-Michiko, también desnuda, perseguía al pobre pelinegro, pero ella no se preocupaba mucho de que alguien más la viera. Alumi inmediatamente cubrió con su mano los ojos de Hana.
-¿De qué estás hablando, Michiko-San?-Yohane se ponía las gafas para ver mejor-¿Qué fue lo que hicimos anoche?
-¿Tan ebrio estabas que no lo recuerdas? Si quieres…-se abrazaba a él, provocando que se ahogara con su propia saliva-…puedo hacerte recordar.
-¿Qué está pasando aquí?-el rubio cuestionaba aún con la mano de Alumi sobre sus ojos.
-Hana-Kun, Alumi-Chan-saludaba amablemente la mujer.
-¿Por qué corren desnudos en el pasillo?-Alumi estaba demasiado sorprendida.
-Ve…verán-el pelinegro tartamudeaba, totalmente avergonzado-No sé qué ocurrió anoche…pero…amanecí en la cama, desnudo y con Michiko-San dormida a mi lado. ¡No recuerdo nada!
-Pues con lo ebrio que estabas anoche no lo dudo-dijo despreocupadamente Hana.
-¿A qué te refieres con eso, Hana-Kun?-le preguntaba él, totalmente confundido.
-¿De verdad no recuerdas nada?-la rubia comenzaba a reír de solo recordar lo ocurrido la noche anterior, Yohane negó con su cabeza.
-Yo puedo explicarte-ofreció amablemente la pelirroja-Ayer, mientras estábamos en la reunión…
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-Flashback-O-O-O-O-O-OO-O-O
-Vamos, Alumi-Chan-la animaba Michiko-Solo una copa ¿si?
-Ya te dije veinte veces que no puedo. Estoy embarazada, ¿lo olvidas?
-Oh, es cierto-la mujer buscaba a alguien más-Yohane-Chaaaan.
-¿Eh? Espera, Michiko-San. Yo no…
-Solo será una, ándale-suplicaba la pelirroja, abrazándose a su novio.
-De acuerdo…solo una-aceptó, tomando la copa de manos de Michiko.
-Cuatro copas después-
-Y entonces, el gato voló por el cielo, igh.
-Yohane…ya nos contaste esa historia siete veces en menos de 15 minutos-Hana estaba totalmente fastidiado.
-Pero, la historia del cerdo volador nunca deja de ser divertida.
-¿No era un gato?-cuestionó Alumi.
-Este… ¡Ya ni me acuerdo!-el pelinegro reía a carcajadas, aturdiendo a todos los desafortunados que compartían con él el asiento trasero del coche de Hana-Por cierto… ¿quién es la linda chica que viene con nosotros?
-Es Gakko-Namaha intentaba alejar al cariñoso Yohane del pobre pecoso, quien estaba a punto de saltar por la ventana.
-¡Lo siento!-Michiko se disculpaba por 26va vez-No pensé que se pondría así con solo cuatro copas.
-Él nunca toma-decía el rubio, mirando siempre al frente-Es más, siempre que vamos por un trago, Yohane pide naranjada.
-No se volverá a repetir, lo juro-la mujer estaba en serio apenada.
-No te resistas, nena. Sé que me deseas-Yohane se abalanzaba sobre su amigo.
-¡Por favor quítenmelo de encima!-suplicaba el hombre de cabello bicolor con cascaditas en los ojos.
-Si no quieres, no-el pelinegro se daba por vencido, dirigiendo su mirada hacia otra persona-Alumi-San, hoy estás ardiente. ¡Yo también quiero tocar tus pe…!
-¡Ni te atrevas!-Hana lo noqueaba con un puñetazo al ver que ahora se iba sobre la rubia, aún sin dejar de conducir.
-¡Gracias, Dios!-exclamaba Gakko al notar que Yohane ahora estaba desmayado.
-¿Y ahora?-Namaha les veía confundida.
-¡Hay que tirarlo al río!-propuso Alumi con una gran sonrisa. Todos la miraban seriamente-Ya pues, no.
-Pues hoy se iban a quedar todos en casa-Hana suspiró-Así que seguiremos con ese plan.
Tras llegar a la solución, continuaron el resto del camino en silencio. Llegaron a casa de Hana y Alumi intentando hacer el menor posible para evitar despertar a los vecinos, pero para su mala suerte, Yohane comenzaba a volver en sí.
-Mi amor…-balbuceaba, dirigiéndose a Hana-…no te resistas, muñeca.
-No me resistiré…pero a patearte, cuatro ojos-idiota-el rubio ya estaba harto.
-Les dije que lo arrojáramos al río-Alumi también se veía molesta.
-¡Bienvenido, Hana-Sama!-saludaba Kiku tras abrir la puerta, siendo ignorada.
-¡Eres tan sexy!-ahora Yohane se lanzaba sobre la castaña, quien, horrorizada, retrocedió.
-Si…en serio está ebrio-Alumi no podía evitar reírse, ganándose una mirada asesina por parte de Kiku.
-Oye, Kiku.
-¿Si, Hana-Sama?-de ella brotaban corazones y estrellitas al sentir que Hana se acercaba.
-Llévalos a su habitación-ordenó el rubio, señalando a Michiko y Yohane-Alumi no se siente bien, así que yo la llevaré a nuestra recámara.
-Cómo usted mande-bufó molesta al ver que Hana cargaba delicadamente a Alumi y comenzaba a subir con ella en brazos los escalones.
La castaña los guió por los pasillos de la residencia, mostrándoles la habitación que por esa noche ocuparían. Michiko agradeció y se adentró a esta junto a Yohane, quién lanzaba besos hacia Kiku.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O- End Flashback-O-O-O-O-O-OO-O-O
-¡¿Qué?!-Yohane aún no se la creía. Bueno, eso explicaba su amnesia, y también el terrible dolor de cabeza que tenía.
-Después de que entramos al cuarto…-Michiko se sonrojaba, Yohane temía lo peor-… ¡me hiciste tuya tooooooooooda la noche!
-¡Imposible! ¡Imposible! ¡Imposible!-el pobre negaba con su cabeza.
-¡Claro que es posible! Es más, ni siquiera podía quitarte de encima. No pensé que fueras así de…insaciable.
-Pero…Michiko-San-Yohane estaba extremadamente sonrojado. Hana y Alumi, por su parte, no podían evitar encontrarle el lado gracioso a la situación.
-Así que a eso se debían los rechinidos que escuchaba anoche-Alumi comenzaba a recordar.
-Si jeje, es que necesitan aceitar un poco los resortes del colchón-la pelirroja les veía con una gran sonrisa.
-Pero…-Hana intentaba contener una estrepitosa carcajada-Nunca hubiéramos creído que el mustio Yohane fuera de "esos".
-¡Basta, por favor!-suplicaba el hombre de gafas.
-Créanme, Yohane es una fiera salvaje, ¡un dios!, ¡un tigre!, un…un…
-Suficiente información-Alumi se adentraba en la habitación, seguida por Hana.
-Oye, tigre-el rubio se burlaba-Ponte algo de ropa ¿no?
-¿Por qué a mí?-cuestionaba un ya muy avergonzado Yohane.
-Entonces…-Michiko lo tomaba del brazo, jalándolo de vuelta a su habitación-… ¿quieres jugar a "Caperucita roja y el Lobo Feroz"?
-¡¿Qué?! ¡No, por favor! ¡Suéltame, Michiko-Saaaaaaaaaaaaaaan!-clavó las uñas en el marco de la puerta, pero solo logró dejar rasguños marcados en este.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Habían pasado ya dos semanas desde el bochornoso incidente con Yohane, ahora conocido como "el tigre", eso en burla de lo acontecido. Ahora Hana se preparaba para ir a trabajar. Tenía una muy importante presentación con posibles inversionistas y, por tanto, debía alistar los últimos detalles. Introdujo algunas carpetas a su portafolio para después dirigirse a su esposa, aún dormida. Afortunadamente, Alumi se sentía cada vez mejor, pero aún debía guardar reposo. Se acercó a ella, acariciando una de sus tersas mejillas, lo que provocó que abriera un poco sus ojos.
-¿Ya te vas?-cuestionó la mujer, aún somnolienta.
-Intentaré volver temprano para llevarte a consulta-le sonreía, retirando algunos cabellos, permitiéndole ver ese bello rostro que su esposa poseía-Recuerda desayunar muy bien, ¿eh, pecho plano?
-Si, si. Por supuesto, florecita-ella reía ante en contacto. Hana se acercó un poco más, depositando un delicado beso en su mejilla.
-Nos vemos-se dirigió hacia la puerta, abandonando la habitación en poco segundos. Tras escuchar cómo se desvanecía el sonido de sus pasos al descender las escaleras, sonrió y volvió a dormir. Esos últimos días las náuseas habían cedido, así que podía estar más tranquila. Pero lo mejor de todo era que Hana era mucho más atento y cuidadoso con ella, algo que nunca creyó que él pudiera hacer…ciertamente eso le encantaba.
Pasados algunos minutos, justo antes de quedar profundamente dormida escuchó el rechinido de la puerta al abrirse. Sonrió. Seguramente el muy idiota había olvidado algún documento, o incluso las llaves del auto, así que no le dio importancia. Nuevamente sintió una delicada caricia, seguida de un ligero roce de labios en su cuello. De pronto, una presión invadía su cuerpo, haciéndola reír. Ese idiota llegaría tarde si seguía con eso.
-¡Hana, basta! Llegarás tarde a la ofici…-sus palabras fueron interrumpidas cuando abrió sus ojos al sentir que su boca era cubierta, encontrándose con el mismo sujeto que la había atacado tiempo atrás. El miedo se apoderaba de ella, pero aún así intentó liberarse, sin embargo, él era mucho más fuerte.
-Quieta, quieta, Alumi-Chan-le miraba, mostrando también una horrible sonrisa mientras se acercaba un poco más a la aterrada mujer-¿Qué crees? ¡Cambio de planes! Me temo que ya no te necesitaremos más, cariño-dijo, encogiéndose de hombros-Lo siento, no tengo más opción que matarte, pero antes…-se bajaba la bragueta para después desgarrar la parte frontal del camisón de Alumi-…tengo derecho a divertirme.
-Es…espera… ¡suéltame!-ordenó la rubia al sentir como él besaba con rudeza su cuello, pero obviamente fue ignorada-¡Hana! ¡Hana!
-No seas ingenua, amor. Él está bastante lejos, créeme, por más que grites él no te escuchará-susurró a su oído al mismo tiempo que sus manos recorrían sus muslos, lastimándola-No te resistas, puedo asegurarte que lo disfrutarás.
-Por favor, detente-suplicaba, pues sabía que en su estado le sería imposible defenderse-Te daré lo que quieras, pero detente.
-Esto es lo que quiero-con sus manos abrió las piernas de ella, quien, aprovechando un pequeño descuido por parte de Kurama, le dio un rodillazo en la entrepierna, lo que provocó que él cayera rendido al suelo mientras Alumi salía a toda prisa de la habitación. Se levantó a duras penas pues el golpe en serio había dolido, y mucho. La buscó por el pasillo, encontrándola rápidamente. Alumi respiraba con dificultad, colocando una de sus manos sobre su vientre.
-¿Qué pasa? ¿Te duele?-Kurama se acercaba, pero la rubia rápidamente formó su Over Soul, impidiéndole continuar.
-Acércate y serás tú quien muera-se levantó lentamente, apoyándose en la pared. El dolor era de verdad insoportable.
-Vuelves a ser ingenua-en un rápido movimiento selló a Silver Horn-Uno menos.
-Maldición… ¡Silver Rod!-el espíritu aludido se lanzó al ataque, siendo sellada en el acto. Alumi estaba perpleja.
-Bien…ya te has quedado sin tus espíritus de ataque. Dime… ¿ahora qué puedes hacer?-cuestionó, sellando también a Silver Tail y Silver Shield. Alumi observaba atónita…sin sus Silver Arms, y además en su condición no podía hacer gran cosa. Kurama soltó una carcajada burlona y, tomando a la mujer de la muñeca, la acorraló, quedando a milímetros de ella-¿En qué nos quedamos?
-¡Suéltame!-con una bofetada se liberaba del agarre del sujeto, quien ahora la perseguía por todo el pasillo. ¡Maldita sea! ¿Dónde se había metido Silver Wing ahora que en serio lo necesitaba? Corrió hasta la cocina, donde tomó un cuchillo para al menor poder defenderse. Sin embargo, un horrible dolor en su vientre la dejó de rodillas, simplemente permanecer de pie le era imposible.
-¡Te encontré!-entró a la cocina, tomándola por la cintura para recostarla nuevamente. Se abrió paso entre las piernas de Alumi, pero ella clavó el cuchillo en el brazo de Kurama, lo cual le permitió escapar, sin embargo, este la tomó del tobillo, provocando que cayera. Esta vez no pudo levantarse.
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-¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡Maldita sea!-el furioso rubio pateada su coche, pues este se había quedado sin gasolina… ¡Y justo el día de la presentación! Además, estaba demasiado acalorado, lo que también contribuía a su mal humor.
-¡Hana!-el hombre volteó, reconociendo esa voz al instante. ¿Silver Wing?
-¿Qué pasa, pajarraco?-le preguntó de mala gana-¿Ahora qué quiere la plana de tu maestra?
-¡No te dirijas así a Alumi!-ordenó en ave, picoteando en repetidas ocasiones la frente de Hana.
-¡Ok, ok!-lo ahuyentaba con la mano-¿Qué quieres?
-¡Alumi!-al oír el nombre de la mujer, Hana prestó atención.
-¿Qué pasa con ella?-cuestionaba el joven, preocupándose.
-Unos sujetos la han estado acosando desde hace tiempo-el ave hablaba agitadamente-Ella no quiso decirte para que estuvieras a salvo… ¡Ahora uno de ellos intenta matarla!
-¡Esa idiota!-Hana salió corriendo a toda prisa en dirección a su casa. ¡Lo sabía! ¡Sabía que ocultaba algo! Pero no era momento para enojarse con ella.
-¡¿Qué crees que haces, estúpido?!-el águila alcanzó a Hana, formando alrededor de su pecho un Over Soul que le permitió elevarse-¡Si vas corriendo no llegarás a tiempo!
-Entiendo…-el rubio asintió, esperando llegar a tiempo.
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-¡Joder! ¡Suéltame!-suplicaba ya sin fuerzas, sintiendo como él descendía sus labios hasta llegar a sus pechos.
-Ya no puedes hacer gran cosa ¿cierto?-le mostró una sonrisa socarrona al mismo tiempo que rompía su sostén-Esperé tanto por esto…mi Alumi-Chan…
-¡Over Soul! ¡Oni Kabuto Tough!
En un solo golpe, Kurama terminó contra la pared. Alumi tan solo pudo ver una resplandeciente cuchilla manchada de sangre. El sujeto se levantó, cubriendo con una de sus manos su rostro ensangrentado para después sentir un horrible dolor, dándose cuenta del profundo corte que atravesaba su cara.
-¡Quédate ahí!-ordenó el joven, que, con una fuerte patada, lanzaba al sujeto fuera de la cocina-Tú y yo hablaremos después.
-Hana…-musitó ella, aun de rodillas en el suelo.
-¿Por qué tan enojado, Hana-Kun?-preguntaba el otro tipo con el mayor cinismo posible.
-¡Cierra la boca, bastardo!-el rubio esta vez iba en serio. Se lanzó al ataque, haciendo un profundo corte en el abdomen de su oponente-¡Esta vez si te mataré!
-Pero si yo solo quería divertirme un poco-respondió, ganándose una patada en el rostro. Las facciones de Hana estaban totalmente desfiguradas a causa de la ira. Se aseguraría de acabar con él esta vez.
-¡Cierra la maldita boca!-el rubio atacaba nuevamente, hiriendo la pierna de Kurama.
-De acuerdo, de acuerdo-se ponía de pie-Si tú me dejas ir, no volveré a acercarme a tu esposa… ¿estamos?
-No me creas tan estúpido-respondió, arrojándolo contra la pared.
-Ha…Hana-Alumi se acercaba con suma dificultad.
-¡Te dije que te queda…-Hana no pudo continuar hablando. Alumi estaba apoyada en el marco de la puerta, y con un evidente sangrado entre sus piernas. Esa era la oportunidad perfecta para Kurama.
-Oops…creo que mejor deberías ayudar a Alumi-Chan. ¡Bye bye!-desaparecía ante el descuido del Asakura.
-¡Oye, espera!-intentó detenerlo, sin embargo, Alumi cayó al suelo, totalmente debilitada. ¡Maldita sea! No solo ese idiota había escapado…ahora también su esposa e hijo estaban en riesgo.
-Lo siento-musitó la rubia, justo antes de quedar inconsciente en brazos de Hana.
-Alumi… ¡Alumi!
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¡Oh God! Este capítulo me dejó el cerebro seco, ya que me fue difícil imaginarme al mustio Yohane totalmente ebrio (además nunca había hecho un cap tan largo) ._. Les agradezco mucho el apoyo a este, y mis otros fic's y aprovecho para disculparme por la tardanza en la actualización de todos y cada uno de ellos. Bueno, ahora mi parte favorita… ¡a responder reviews!
Anna Alumi: Jeje agradezco tus palabras n.n Espero no hacerte sufrir mucho con eso de la "incógnita" jeje
: ¡Muchas gracias! Actualizo tan seguido como me es posible, pero ten por seguro que la continuaré (aún si acabo con las pocas neurnas que aún me quedan xD)
Cranky Sky: Este capítulo fue en memoria de la vida sexual de Hana :v Ok no. Tal vez Alumi muera…tal vez no…tal vez no sé xD Gracias por el apoyo n.n
ichijoji-kun: Ese doctor es todo un caso…me sorprende que no lo hayan despedido aún ._. Créeme…Kiku aun alguna que otra sorpresilla por ahí xD Gracias por el review :D
Bueno, una vez más, gracias por todo. ¡Hasta la próxima!
