Ambas le miraban asombradas, la mayor intentaba no reírse mientras que la menor seguía impresionada, viendo como aquel hombre actuaba como jamás lo había hecho.

Hana mordía y masticaba violentamente su desayuno ante las sorprendidas miradas de su esposa e hija. Si bien el haber estado la noche anterior junto a Alumi lo había relajado, esa noche tuvo un sueño. Si, un sueño en el que su preciosa Moemi se iba de su lado, tomando el brazo de cierto engendrito de cabellos negros. Eso definitivamente había acabado con su buen humor, y ahora desquitaba su coraje en aquella inocente pierna de pollo que desayunaba.

-¿Por qué papá está tan enojado?-cuestionó en un susurro Moemi, procurando que el colérico rubio no la escuchara.

-No tengo idea, amor-dijo Alumi, pero claro que lo sabía. Era ese niño el causante de las pesadillas de Asakura.

-Hoy mismo te cambias de escuela, de prefectura, de país, de continente, de planeta, de galaxia…de lo que sea, con tal de que no vuelvas a ver a ese mocoso.

-Hana, creo que estás exagerando-dijo Alumi aguantándose la risa mientras le daba un sorbo a su jugo-Kotarou-Kun es un amor.

-¿Un amor? ¡Hum! Lo que ese engendro quiere es alejar a mi niña de mi lado, pero no se lo permitiré-respondió sin dejar siquiera de masticar. Alumi suspiró, ese era un caso perdido.

-Voy por un poco más de jugo-anunció Moemi, bajando de su silla.

-¿Por qué no mejor se lo pides a Kiku?-cuestionó su madre antes de llevarse a la boca un trozo de pollo.

-Kiku no está-Hana por fin se pasaba la comida-Dijo que iría con unos familiares o algo así.

-¿Familiares?-preguntó Alumi, extrañada-Que raro. Según decía cuando entrenábamos juntas en Aomori no tenía familia. ¿No crees…-le miró seriamente-…que está muy sospechosa últimamente?

-¿A qué te refieres con eso, mami?-Moemi permanecía atenta al ver el gesto en el rostro de su padre, quien comenzaba a reflexionar sobre las frecuentes salidas de la castaña.

-¿Eh? No pasa nada, mi cielo. Todo está bien-ella contestó, cambiando por completo su serio semblante por una sonrisa-Ya que irás por jugo… ¿podrías traerme un poco de mermelada también?-señaló el pan tostado que aún quedaba en su plato. Moemi asintió, dirigiéndose a la cocina.

Alumi se mantuvo en silencio hasta asegurarse de que la pequeña rubia no pudiese escuchar nada. Hana veía a su esposa con preocupación, ya que ella no solía actuar así a menos que de verdad fuera algo importante.

-Alumi-la llamó, susurrándole para que Moemi no pudiera oír nada-Te ves en serio preocupada. ¿Pasó algo?-cuestionó, más no recibió respuesta. Hana frunció el ceño-Recuerda que la última vez que me ocultaste algo, Moemi y tú estuvieron a punto de morir.

-Lo sé, lo sé-desvió la mirada. Recordar ese día era algo difícil para ella-Es solo que ellos se han mantenido tranquilos por mucho tiempo. Temo por Moemi. Ella será una poderosa shaman pero…aún le falta mucho.

-Nuestra hija no está sola-el rubio la tomó de las manos, haciéndola sonreír-nos tiene a ti y a mí. Somos sus padres, y la vamos a proteger siempre. No entiendo por qué te preocupas si ya sabes eso, pecho plano.

-¿Sabes? Recordé que, el día que ese sujeto me atacó, Kiku no se apareció ni una sola vez. ¿No será que…?

-¿Pasa algo con Kiku-San?-la dulce voz de Moemi interrumpió a la rubia, quien rápidamente recobró su semblante habitual.

-No, nada. Es solo que papá y yo creemos que está tardando mucho, es todo-sonrió, disimulando perfectamente-Bien, no importa. Siéntate para que termines tu desayuno que hoy tenemos planes para ti.

-¿Planes?-la pequeña ojiazul ladeó su cabeza, confundida.

-Así es. Siendo la heredera de nuestra familia hay ciertas técnicas que debes aprender, y solo tu madre y yo podemos enseñártelas-habló Hana, quien terminaba su café.

-¡Genial!-gritó Moemi sin poder contener su emoción. Tras la puerta que llevaba al comedor escuchaba atentamente Kiku, quien había llegado minutos atrás. Mostró una sonrisa, pues se moría por ver la cara que Alumi pondría una vez que su plan fuera ejecutado y su preciosa hija desapareciera.


-¡Wow! Este entrenamiento estuvo fatal-suspiró Hana, quien en mucho tiempo no había entrenado, ya que era Alumi la encargada de instruir a Moemi quien, por su parte, devoraba el helado que sus padres habían comprado para ella.

-Es importante que Moemi aprenda a dominar esa técnica. Algún día, cuando llegue la hora de despertar al que será su espíritu guardián, la necesitará-reprendió Alumi tras darle una gran mordida a su paleta de hielo, ideal para el calor que hacía.

-¿Estás segura de que "ella" es lo más apropiado para nuestra hija?-cuestionó Hana. Alumi simplemente asintió, observando como su agotada hija acababa con lo que restaba de su helado.

-Moemi es increíblemente talentosa. Tanto, que incluso a mí me sorprende-prosiguió ella, viendo a la pequeña con seriedad-Por eso, no quiero cualquier espíritu para ella.

-¿Pero tenías que elegir a la Yuki-Onna del monte Osore?-él le miraba, apareciendo una gotita en un sien. La rubia mujer suspiró, mostrando una sonrisa confiada.

-No fui yo quien la escogió-sonreía, viendo a su esposo-Le conté a Moemi una historia acerca de la Yukki-Onna que veía en mis entrenamientos y ella misma dijo que la quería como guardián. Simplemente no pude negarme.

-Pero tú conoces muy bien las leyendas acerca de ella. ¡Ha asesinado a muchas personas! No quiero que mi hija sea la siguiente.

-No seré la siguiente-pronunció Moemi con firmeza, cosa que sorprendió a su padre…y enorgulleció enormemente a su madre-Yukki-Onna será mi guardián, aún si debo obligarla.

-De…acuerdo…-el rubio miró sorprendido a su hija quien, con una sonrisa soberbia, indicaba que en serio quería a ese espíritu.

Bien….supongo que es hora de ir a casa-Alumi se levantó de su asiento al mismo tiempo que tomaba la mano de la pequeña rubia para dirigirse al coche. Hana les miraba sonriente. Después de todo, y a pesar de que en un principio mostró una gran negativa a casarse con la que antes solía considerar la peor de sus pesadillas, debía admitir que ella había cambiado en gran parte su vida, no solo dándole su amor, sino que también le había dado a Moemi, así que ahora, el matrimonio que antes veía venir con temor, y si, con desprecio, se había convertido en lo mejor de su vida, claro, junto a convertirse en el padre de ese pequeño monstruo.

Sin que ninguna de ellas se diera cuenta, avanzó lentamente, justo detrás de Moemi, alzándola y colocándola sobre sus hombros, cosa que la niña disfrutaba sobremanera. Alumi adoraba ver ese tipo de acciones por parte de su esposo, ya que eso le demostraba cuanto había cambiado. Sin embargo, el alegre momento fue interrumpido cuando Hana, con un notorio gesto de preocupación se detuvo, viendo hacia algunos árboles del parque.

-¿Ocurre algo, Hana?-la mujer le miró preocupada, pero este tardó algunos segundos en reaccionar.

-Entren rápido al auto-le dijo sin más, entregando a una confundida Moemi a los brazos de su esposa. Ella obedeció. Hana, por su parte, inspeccionó detalladamente el lugar, buscando en cada centímetro. Lo había visto…ese sujeto que años antes estuvo a punto de asesinar a su esposa e hija observaba desde la arboleda. La sangre de Asakura hirvió. El solo hecho de recordarlo lo enfurecía, y con muy justa razón. Sin embargo, no había rastros de él, ni siquiera de su foryoku.

Su imaginación, supuso, así que regresó al auto…mientras más pronto estuvieran en casa mejor.


La noche cayó pronto sobre Funbari, ya que era justo a época de año en que el sol se ocultaba más temprano de lo usual y eran la luna y as perfectas estrellas las encargadas de iluminar el bello cielo nocturno, sin embargo, en aquella casa, ella no podía dormir tranquilamente. Si bien había logrado conciliar el sueño poco antes, le era difícil mantenerlo, así que daba vueltas y vueltas en su cama, siendo un cálido abrazo por parte de Hana el que detuviera su movimiento. Él estaba profundamente dormido, y el sentirse rodeada por sus fuertes brazos la incitaba a dormir también. Se encontró más tranquila, por lo que durmió también, pero entre sueños escuchó ruidos. Somnolienta, intentó levantarse, pero Hana no se lo permitió.

Los ruidos cesaron por un momento, haciéndose oír después con más fuerza. Alumi pudo identificar perfectamente el lugar del que provenían: la habitación de Moemi.

-Hana… ¡suéltame!-pidió desespera al despertar por completo, pero este apenas si se movió un poco.

-Duérmete ya, pecho plano-masculló, apretándola con más fuerza-Debo despertar mañana temprano, así que deja de joder ¿quieres?

-¡Escúchame!-suplicó, intentando liberarse-Escucho ruidos…vienen del cuarto de Moemi.

-Seguro lo estás imaginán…-un fuerte estruendo lo interrumpió, despertándolo al instante. La soltó, dirigiéndose ambos hasta el lugar donde, esperaban, su hija estuviera a salvo, pero al abrir la puerta se encontraron con que no era así. Todo el lugar estaba hecho un desastre, con la cama bocabajo mientras las sábanas estaban esparcidas en el suelo. Alumi, desesperada, buscó a su hija en el closet, en el baño…en donde fuera, pero no la encontró. La llamaba por su nombre, más ella no respondía. Hana permaneció inmóvil hasta que un nuevo sonido lo volvió a la realidad: era el teléfono.

Alumi respondió con velocidad, quedando atónita al instante.

-Te dije…-se escuchaba al otro lado de la línea, al fondo podían oírse los sollozos de una pequeña niña-…que volveríamos por lo que no pertenecía, Alumi-Chan.

La mujer dejó caer el teléfono ante la aterrada mirada de su esposo, quién tomó el aparato mientras la rubia caía de rodillas en el suelo al mismo tiempo que su cuerpo temblaba. Acercó el objeto a su oído, temiendo lo que podría escuchar.

-¡Tú! ¡Maldito bastardo! ¿Dónde está mi hija?-cuestionó, dominado por el terror y la ira, a lo que solo recibió como respuesta una carcajada.

-¡Ah! Hana-Kun-dijo cínicamente-Que bueno es escucharte de nuevo ¿Cómo has estado?

-Canalla-murmuró entre dientes-¡Debí matarte en el momento en el que tuve la oportunidad!

-Pero no lo hiciste-suspiró, diciendo con voz alegre-Y ahora tu linda niña lo pagará.

-Si te atreves a lastimar a mi hija te juro que…Hey ¡Hey!-gritó al darse cuenta de que habían colgado. Alumi lloraba en el suelo, totalmente desconsolada, y aterrada, a lo que Hana la abrazó en un intento por consolarla, sin embargo, su desesperación también era evidente. Tras la puerta observaba Kiku, ansiosa…por fin el juego había comenzado.


¡Hooola! :D Espero que estén muy, muy bien :3 Lamento a tardanza del capítulo, pero han pasado muchas cosas *Ruby mode on* jeje pero bueno, aquí esta :) Algo cortito, pero está ;) Espero actualizar pronto, así que hasta entonces, saluditos y vayamos con sus reviews :D

Anna Alumi: Digamos que si no sufre, yo no disfruto :v Eso intento, que aún con todo el show que hace Kiku, haya alguno que otro respiro n_n Muchas gracias por tu review.

ichijoji-kun: Creo que a Hana ya no le va a quedar eso de quejarse de sus padres, porque ahora sí que está sufriendo jajaja (que mala soy :D ) Espero que el capítulo haya quedado a la altura de tus expectativas :D Muchas gracias, como siempre n_n

Cranky Sky: ¡Sii! ¡El lanzallamas si! Muajajajaja…Tal vez Hana no tenga un lanzallamas, pero puede probar algunos Over Soul usando a Kotarou como blanco xD *mejor no le doy ideas* ¡Gracias, muchas gracias, como siempre, por tus reviews! (pero no por las amenazas…esas no gustarme xD)

*Nota: Gracias a quienes me dejaron reviews en mi OneShot "Goma de mascar" Thank You! ^_^