La luna alumbraba tenuemente el cielo nocturno sobre Funbari al mismo tiempo que innumerables estrellas lo adornaban. En cierta pensión de ese pacífico lugar, una mujer observaba fijamente el teléfono. Sus mejillas estaban empapadas y sus ojos inflamados, ni siquiera sabía cuánto tiempo había estado llorando. Su esposo caminaba de un lado a otro, en espera de la tan ansiada llamada.
-Hana…-habló su padre, quien junto con Anna estaban a lado del joven matrimonio, ya que aún no partían a Izumo. La rubia mujer, con su siempre frío semblante, observaba a su hijo y nuera, quienes no habían dicho una sola palabra desde lo ocurrido, siendo Alumi la más visiblemente afectada, y no era para menos.
-Ya ha pasado mucho tiempo…-Alumi por fin rompía el silencio, atrayendo la atención de los demás presentes-Silver Wing aún no vuelve con información…yo..yo…-se llevó ambas manos al rostro, llorando con aún más fuerza al recordar lo que ese sujeto había estado a punto de hacerle la última vez que se habían visto, y le aterraba que él intentara lastimar a Moemi-… ¡No puedo con esto!
-¡Deberías!-habló Anna, manteniendo su postura. Alumi descubrió su rostro, viendo a su maestra, quien le lanzaba, como de costumbre, una severa mirada-¿Qué clase de Asakura estás formando en Moemi? ¿Eh? ¿Una que dependa de los demás para salir de sus problemas? ¡No, Alumi! Moemi tiene que salir de esto sola.
-¿Te quieres callar?-esta vez fue Hana quien alzó la voz, sorprendiendo a todos, y aún más a Anna-"Los Asakura esto" "Los Asakura el otro" ¿Y nosotros como padres dónde quedamos? ¿Eh?
-Hana, no te permito que me levantes la voz-la rubia le miraba amenazadoramente, pero Hana estaba fuera de sí.
-¡No, mamá! Para ti es muy fácil decir que Moemi tiene que arreglárselas sola ¿no? Se ve que no sabes nada, considerando que preferiste dejarme con Tamao ¿verdad? Te diré algo ¡Ese bastardo estuvo a punto de violar a Alumi! ¿Y así quieres que deje a Moemi sola? Hum ¡Yo no abandonaré a mi hija como lo hicieron ustedes conmigo!
Las últimas palabras del rubio fueron un gran golpe para Yoh, pero aún más para Anna quien, tras soltar un largo suspiro, abandonó la habitación. Alumi se puso de pie, sorprendida, a lo que Hana se acercó a ella para darle una efímera caricia en el hombro antes de salir al balcón. Su esposa le miraba preocupada…ese definitivamente no era Hana.
-Lamento eso, Alumi-Chan-la actual cabeza de los Asakura se dirigía tranquilamente a la chica, quien bajó la mirada-Anna es exasperante, así que los entiendo.
-Yo tampoco abandonaré a mi hija-mostró una amarga sonrisa, a lo cual Yoh simplemente suspiró.
-Tranquila-le mostró una serena sonrisa-Todo saldrá bien.
-Eso quiero creer-ella desvió la mirada hacia Hana, hasta que el sonido del teléfono captó su total atención.
Alumi corrió hacia el aparato, tomándolo torpemente entre sus manos. Estaba muy asustada, pero no iba a demostrárselo a esos canallas.
-D-diga-apenas podía hablar, pues sentía un nudo en la garganta.
-¡Alumi-Chan!-exclamó Kurama al escuchar su voz-Cuanto tiempo ha pasado ¿no?
-Dame a mi hija-exigió, al mismo tiempo que Hana, quien entró al oír el teléfono, e Yoh se acercaban para escuchar.
-Hey, hey. Parece que sigues siendo igual de ruda ¿Eh? Yo que te llamaba para ofrecerte unos souvenirs. ¿Qué prefieres? ¿Un poco de cabello? ¿Algunos dedos? ¿Uno de sus ojos?
-¡Devuélveme a mi hija, maldito bastardo!-gritó furiosa.
-Muy bien, te devolveré a tu niña pero…
Alumi escuchó atentamente cada una de las indicaciones dadas por ese sujeto, asintiendo a cada una de ellas. Tras colgar el teléfono, se puso de pie, dirigiéndose al balcón. Hana e Yoh intercambiaron algunas palabras, siendo este último el que al final se retirara del lugar. El rubio desvió su mirada hacia su esposa, cuyo largo cabello se mecía lentamente al compás del viento. Ahora él solo tenía una cosa en mente.
-Ya no voy a llorar-murmuró, dejándose abrazar por Hana, quien plantó un delicado beso en la mejilla de la joven-Voy a patearles el trasero y traeré de vuelta a mi hija.
-Vaya-Hana soltó una risita, abrazándose a su mujer un poco más fuerte-Esa es la Pecho Plano que yo conozco…y que amo.
-Ese bastardo me pidió ir sola-Alumi bajó nuevamente su mirada-Me amenazó con lastimar a Moemi si no cumplía con sus peticiones. Disculpa por eso.
-No te voy a dejar-Hana colocó sus manos en los hombros de la ojiazul, quien volteaba hacia él-Sé que podrás manejar esto sola…pero aun así yo no…
-Dije que iré sola-su mirada mostraba una gran determinación, y también mucha ira-Yo misma los haré pagar ¿De acuerdo?
-Alumi…-suspiró, temiendo por su esposa, pero ella se mantenía aún firme. Hana soltó suspiro, sabiendo que era imposible hacerla cambiar de opinión así que, sin más que poder hacer, la estrechó entre sus brazos mientras le daba un beso en la frente. Alumi era una shaman increíblemente poderosa…no había nada que temer.
Sus pasos la habían llevado al parque que estaba algo lejos de Funbari. Eran aproximadamente las tres de la mañana y el alumbrado público era lo único que le permitía ver entre aquella penetrante oscuridad. Había tomado a sus Silver Arms pues sabía que después de tantos años tendría una buena pelea. Con su mirada recorrió todo a su alrededor, buscando al sujeto que la había citado ahí, sintiendo en muy poco tiempo su foryoku.
-¡Cuánto tiempo! ¿No crees? Alumi-Chan…-de entre las sombras, aquel tipo salía, mostrándole una sonrisa. Alumi frunció el ceño, viéndole furiosa-Sigues siendo tan hermosa como hace siete años que nos vimos.
-Devuélveme a mi hija-exigió sin rodeos, a lo que Kurama soltó una sonora carcajada, enfureciendo aún más a la rubia.
-Ante ti solo puedo ceder, cariño-suspiró, indicándole a uno de sus acompañantes que se acercara, sosteniendo a Moemi quien, pataleando, intentaba liberarse. El robusto sujeto la soltó, cosa que la pequeña aprovechó para correr.
-¡Mami!-se dirigió hacia su madre, que se agachó para poder abrazarla. Moemi lloraba desesperadamente, recibiendo como respuesta el cálido abrazo de Alumi.
-¡Mi cielo! ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño?-Alumi, también desesperada, colocó sus manos en las mejillas de su hija, quien negó todo, buscando refugio en el pecho de la mujer.
-No te preocupes, Alumi-Chan-continuó Kurama, atrayendo la atención de Alumi-No la hemos tocado. A mí me gustan las mujeres bien hechas…como tú.
-¡Eres un…!-Asakura se lanzó al ataque, golpeando fuertemente a Kurama, haciéndolo estrellarse contra un árbol. Moemi observaba asustada, pero siendo protegida por Silver Shield, quien había materializado un fuerte escudo alrededor de la pequeña por órdenes de Alumi.
-Que linda eres…-dijo Kurama, evadiendo uno de los múltiples golpes de la mujer-¡Usas tu único espíritu de protección en tu hijita! Vaya que eso es adorab…
-¡Cierra la maldita boca!-ordenó, lanzándolo a varios metros de distancia con una de sus fuertes patadas. El hombre apenas pudo levantarse, limpiando con su mano el hilo de sangre que salía de su nariz. Alumi, a unos metros de él, con las alas de Silver Wing totalmente desplegadas y Silver Horn, Silver Tail y Silver Rod en guarda y en sus respectivas posiciones, le observaba, desafiándolo a continuar. Ese bastardo le debía muchas, y esa noche se las pagaría todas y cada una.
La luna era cubierta por aquellas nubes que repentinamente habían llegado. Hana frunció el ceño. Aún sabiendo que Alumi era lo suficientemente fuerte para arreglárselas sola, no podía evitar estar preocupado, además de que no había dejado de pensar en Moemi ni un instante. Su sangre hervía con solo recordar esa escena…a Alumi en el suelo, sometida por ese imbécil. Pero eso no se repetiría, estaba seguro de ello pero…
-Hana-Sama-la voz de aquella joven mujer lo sacó de sus pensamientos, atrayendo su atención. Él se volvió hacia el umbral de la puerta, quedando atónito. Kiku estaba allí, vistiendo solamente un camisón de seda. Era rojo, con encaje en el escote, el cual dejaba entrever los grandes pechos de la castaña. La prenda dejaba muy poco a la imaginación, y Kiku lo sabía perfectamente. Hana estaba mudo, pues no esperaba verla ahí, dirigiéndose a paso lento hacía él mientras se adentraba más y más a la habitación. El rubio tragó saliva al notar que ella bajaba delicadamente los tirantes de su atuendo. Por un instante la vio…ella era ligeramente más alta que Alumi, y su cuerpo más voluptuoso, sobretodo sus senos. La mujer encontró su mirada con la de él, viéndolo atentamente.
-Mírame-susurró con un tono de voz suplicante…sensual-¿Acaso no soy yo mejor? Tengo…lo que a ti te gusta en una mujer-cuestionó, acariciando suavemente la parte superior de sus pechos-Yo no soy como Niumbirch…mi cuerpo se ha desarrollado mucho mejor que el de ella. Y puede ser tuyo.
-¿De qué demonios estás…?-Hana por fin consiguió hablar, pero Kiku posó su dedo índice sobre sus labios, haciéndolo callar.
-Mira esto como una oportunidad-con sus brazos rodeó el cuello de Hana, acercándose peligrosamente a él-Yo…te amo. Mucho más de lo que esa idiota podría amarte. Te deseo… ¡te necesito!
En un rápido movimiento unió sus labios con los de Hana, haciéndolo retroceder hasta caer ambos en la cama, quedando Kiku sobre él. Ella introdujo su lengua en la boca de Asakura mientras desabotonaba su camisa desesperadamente. Hana recorrió con sus manos los brazos de la mujer, haciendo un movimiento con el que él ahora quedaba sobre la castaña. Kiku le miraba deseosa y con una gran sonrisa en su rostro, la cual se esfumó inmediatamente al ver el odio que los ojos del que según ella, sería su amante esa noche, irradiaban.
-En cuanto mi mujer y mi hija vuelvan…-la miraba furioso, tanto que incluso Kiku sintió miedo-…quiero que te largues a Izumo. Y por tu bien, no te atrevas a volver.
-Hana-Sama…-ella lo miraba entristecida al mismo tiempo que el rubio se dirigía hacia la puerta.
-¿No te sientes avergonzada?-preguntó, volviéndose hacia Kimura*, quien permaneció sentada en la cama-No puedo creer que te me ofrecieras, aprovechando que las dos personas que más amo están en peligro. Eres en serio patética.
Dicho eso, abandonó la habitación, azotando tras de sí la puerta. Kiku se sintió humillada, abrazándose a sí misma mientras tibias lágrimas recorrían su rostro. Era suficiente, incluso para ella. No creyó que Hana la rechazaría de esa manera, pero para vengarse por tal burla ahora no solo se limitaría con acabar a Alumi…ahora Moemi sería también su presa.
-Hey, Alumi-Chan ¿A dónde estás mirando?-Kurama, con serias heridas y tendido en el suelo, miraba a la furiosa rubia, quien le había dado una buena paliza-Estás olvidándote de algo ¿no crees?
Alumi observó detrás suyo, quedándose inmóvil. Se había confiado que el escudo de Silver Shield era indestructible, pero había olvidado un pequeño detalle. El espíritu ahora permanecía sellado en una tablilla en manos de Fukuda, quien también tenía a Moemi atrapada en su propio Over Soul. Alumi atacó al sujeto, dándole un muy fuerte golpe que también lo dejó en el suelo. La posesión que mantenía presa a Moemi se desintegró en el acto, lo cual le permitió a Alumi sostener a su hija. Sin embargo, la rubia olvidaba que aún quedaba uno más. Amatsu rápidamente selló a los espíritus restantes de la mujer, aprovechando el descuido por parte de esta. A su frente él colocó el filo de una pistola, la cual era también un Over Soul. Alumi frunció el ceño, abrazando con fuerza a su hija.
-También tú vendrás con nosotros.
*El apellido de Kiku es Kimura.
Hola :) ¿Saben? Después de escribir la escena de Hana y Kiku me siento una pervertida :(
Este fic ya está en sus últimos capítulos, así que les agradezco muchísimo el apoyo que le han dado (aún a pesar de las actualizaciones tarden siglos :T )
Bueno, mejor me voy a los reviews antes de que la vergüenza me gane y borre la mitad del capítulo D:
Ichijoji-kun: Creo que Hana será el que destroce jeje Aunque Alumi aún no está derrotada. No sé, yo creo Hana (en el manga, no aquí) sería un buen padre, aunque a su manera, ya que dudo que quiera repetir los mismos errores de Yoh, y creo que eso fue lo que quise reflejar :) Gracias por tu review.
Anna Alumi: Bueno…a veces vemos películas que nos trauman pero… ¡¿Yo que culpa tengo?! D: No te preocupes jeje que a Kiku ya casi la descubren :3
Bien, bien, sin más que agregar, me despido. ¡Hasta la próxima! n,n/
