Disclaimer: Los personajes utilizados a continuación no son de mi propiedad, J. K. Rowling es la dueña de casi todos exceptuando los OC que puedan aparecer.
*/*\*/*The Secret you */*\*/*
Capítulo 2: No tan feliz
Eran alrededor de las 4 de la madrugada y todo se encontraba en silencio en la casa Granger, una menuda figura recorría los pasillos con sigilo y seguridad.
Un gemido lastimero interrumpió la quietud del ambiente.
—Shhhh tranquila pequeña ya vamos a llegar— Susurró una vocecita con dulzura para después reanudar su camino.
De repente, cuando pasaba frente a un salón, las luces se encendieron ocasionando que diera un respingo.
—¿Quién es tu acompañante?—Resonó la voz de una mujer.
—Etto...Tenía que ayudarle— Trató de justificarse mientras retiraba las mantas dejando al descubierto la figura de un gatito cuyo blanco pelaje estaba teñido de sangre y suciedad.
— ¿Qué le sucedió?— Preguntó horrorizada la señora Granger.
—Un par de pubertos que decidieron que debían torturar a esta pobre e indefensa gatita, pero no contaban con que yo les vería desde mi habitación—Mintió de forma razonable.
—Definitivamente hay que hablar con los padres de esos jovencitos, es bien sabido que el maltrato animal es un indicio de tendencias psicópatas— Murmuró la mujer frunciendo el ceño.
—Entonces— Pronunció la niña balanceándose de las puntas de sus pies a los talones.
—Se puede quedar— Dictaminó la mujer. —Pero tú tendrás que cuidarla y educarla.
— ¡Sí! Gracias madre, le aseguro que no tendrá problemas de ningún tipo— Aseveró la niña de 7 años.
—Y Hermione— Agregó la mujer antes de que su hija empezara a irse.
— ¿Si madre?— preguntó con tono temeroso.
—Estás castigada.
—Pero...
—No debes vagar por la calle a estas horas de la noche y no debiste enfrentarte tú sola a esos maleantes... pudieron herirte o hacerte quien sabe qué cosas— Regañó pero su voz la traicionó en la última parte. Comenzó a caminar con rumbo hacia su recámara para llorar por la sola idea de poder haber perdido a su pequeñita.
La niña no sabía qué hacer para ayudar a su madre.
— ¿Me ayudas a curarle madre?—Pidió con dulzura y timidez.
Pareció surtir efecto pues la mayor se dio la vuelta y le miró con una sonrisa —Claro hija— susurró con calidez y emoción, caminó hacia Hermione y le dio un beso en la frente.
—Vamos— Exclamó la niña mientras tomaba la mano de su madre y tiraba de ella.
Una vez llegaron al cuarto de Hermione ésta se apresuró a despejar una mesa para después colocar con cuidado a la lastimada gatita.
—Primero hay que desinfectar la herida del cráneo, me preocupa que esté sangrando tanto— Declaró la mujer mientras entraba con el botiquín en sus manos.
—Hay que esterilizarnos las manos— Indicó la niña y ambas procedieron a hacerlo.
—Revisa que no tenga otras heridas mientras yo trabajo con la herida de la cabeza— Ordenó la madre.
Y con eso se pusieron manos a la obra.
Después de 30 minutos de curación, desinfección y preocupación la gatita estaba mejor.
—A las 10 de la mañana la llevaremos a la veterinaria para que revisen si no tiene una hemorragia interna y de paso haremos los trámites de adopción— Anunció la madre.
—Sí, mientras la mantendré en observación— Acotó Hermione.
—Me parece bien— Informó la mayor.
.:.:.:.:.:.:.:.:
—¿¡Que mi bebita hizo qué!?— Preguntó horrorizado el señor Granger.
—Salió durante la madrugada, se enfrentó a un par de pre-adolescentes con tendencias psicópatas y rescató a una gatita—Explicó con calma su esposa.
—De seguro les dió una buena lección, sabía que era buena idea dejar que se inscribiera en artes marciales.
—Te estoy diciendo que tu hija se escapó durante la madrugada y de lo único que te preocupas es eso— Reprochó.
—No es la primera vez que se sale durante la madrugada aunque prometió que no volvería a hacerlo— Se justificó él.
—¿Cómo lo sabes?
—Ayer mismo la atrapé, volvía de la calle y la escuché mientras contaba los escalones— Explicó como si nada. —Me dijo que como no podía dormir salía al jardín.
—Algo me dice que esa no era la primera vez tampoco. Debemos hablar con Hermione acerca de eso.
—Iré por ella— Afirmó el hombre.
—Vamos.
El matrimonio Granger iba caminando con rumbo a la habitación de su hija, cada uno con distintos pensamientos. Mientras el hombre iba pensando en los peligros a los que su hija se exponía (la mayoría de ellos exagerados por su propia mente), la mujer iba pensando en cómo sacarle la verdad a su hija.
Llegaron hacia la puerta y con una mirada se demostraron apoyo.
—Hermione A. B. Granger— Empezó el hombre sobresaltando a la pequeña.
—Tienes cosas que explicar— Terminó la frase la mujer.
La pequeña sabía que esto pasaría tarde o temprano y había preparado un plan.
—¿Desde cuándo sales en las madrugadas?
—Hace un par de meses— Respondió la pequeña bajando la cabeza por la culpa.
—¿Por qué?— Preguntó la mujer con voz monótona.
—Soy incapaz de dormir más de seis horas desde hace 3 meses y me gusta salir al jardín— Contestó la pequeña.
—¿Por qué no nos dijiste nada?— Esta vez el hombre preguntó.
—No quería preocuparles acerca de mis patrones anormales de sueño, y realmente me gusta salir al jardín— La niña elevó su mirada con las lágrimas a punto de derramarse, ambos padres caminaron hacia la pequeña y la encerraron en un abrazo.
—Sabes que puedes decirnos lo que sea— Le susurró con dulzura su padre.
"Excepto que puedo entender y comunicarme con los animales y por eso me enfrenté a esos adolescentes para salvar a esta gatita, además tengo un amigo búho y un escorpión mascota... eso sin olvidar que soy una genio informática; en otras palabras soy un estuche de rarezas" Pensó la niña con tristeza.
—Sí, realmente no quería preocuparles. Me siento perfectamente bien— Aseveró.
—Confía en nosotros mi pequeña, somos tus padres— murmuró su madre pues ella sabía que no les había contado todo pero había decidido no presionar a la pequeña.
—Lo haré— Prometió.
"No deberías mentirle a tus padres" maulló la gata.
—Mira esa lindura, también quiere abrazo— murmuró la madre secándose las lágrimas.
"Si supieras" maulló la gata.
—Parece que le encanta la idea— La voz del hombre sonaba quebrada.
"Lo bueno es que tú si me entiendes porque si no... no me importarían mis heridas y me tiraría del puente más cercano" maulló la gata mientras el señor Granger "hablaba" con ella.
Una alarma sonó y el matrimonio salió apresuradamente por la puerta dejándola cerrada.
—Amor de mi vida, mi alma gemela, la luz de mis ojos, la razón por la que me levanto día a día— Se escuchó el discurso del hombre.
—No voy a despertar a Hermione por ti— La voz seca de la mujer le siguió.
—Por favor ¿Sííííí?— Preguntó con un puchero.
—No.
—Buaaaaa, Buaaaaa Tú no me quieres— Comenzó a lloriquear el hombre.
—En un momento vuelvo— susurró Hermione acercándose a la puerta.
"Si tú lo dices" maulló la gata.
—Sé valiente y enfrenta a tu hija— masculló mientras empujaba a su esposo.
—Noooo... ¡Todo menos eso!— Suplicaba melodramáticamente mientras extendía los brazos tratando de sostenerse de las paredes del pasillo y lo logró.
—Es... sólo... una... niña— masculló mientras le daba un empujón por cada palabra hasta que por fin lo logró.
—Está bien, pero si no vuelvo quiero que sepas que te amo— Proclamó melodramáticamente.
La risa de la mujer fue la respuesta.
"Todos están locos" maulló la gata.
"Y eso que aún no ha visto nada" Aportó el búho que había llegado para ver la escena.
La niña simplemente los ignoró mientras seguía escuchando las dramáticas declaraciones de su padre, cada vez más fuertes a medida que se acercaba, y se reía.
—No quiero morir— Lloriqueaba el hombre.
—Tan sólo es una niña de 6 años— Replicó la mujer.
—No, lo que se encuentra detrás de esa puerta no es una niña... ¡Es el monstruo gruñón!— Terminó gritando la última parte.
Un gruñido anunció la entrada de Hermione.
—Me has despertado y mi ira caerá sobre ti— Su voz de "monstruo" hizo retroceder a su padre.
—No por favor— pidió el hombre —¡Piedad!— suplicó dramáticamente.
—El monstruo gruñón no tiene piedad— Fue la respuesta de Hermione que se lanzó encima del hombre derribándolo.
La niña le hacía cosquillas mientras soltaba gruñidos y hacía gestos.
—Ayuda— Pidió el hombre entre risas.
—En el cuello, ahí es dónde tiene más cosquillas— Indicó la madre.
Después de esa indicación el hombre no pudo hablar por la risa
o.O o.O *** o.O o.O
2 meses después
—Hermione Jean A. B. Granger te ordeno que salgas de tu habitación ahora mismo— Casi gritó el señor Granger.
— ¡No quiero!— Fue la respuesta de su hija.
—No me obligues a tirar la puerta— Suplicó.
—Inténtalo— Fue la única respuesta.
El hombre empujó con todas sus fuerzas más la puerta no cedió, después intentó patearla más fue inútil.
—Ábreme hija— Susurró su madre con la voz rota.
—Todos se irán, me abandonarán— Gritó la niña con voz rota.
Durante varias horas sólo se escucharon los sollozos y gritos de rabia de la pequeña.
— ¿Por qué?— Gritaba una y otra vez.
Los días pasaron y la pequeña no salía de su encierro.
—Señorita Hermione— llamó su institutriz —No se haga esto por favor, ya pasó una semana desde que la señorita Alice se fue y usted no ha salido de ahí para nada— Continuó con la sensación de estar hablando sola. —Su madre está destrozada y su padre...— No pudo continuar por el dolor.
—No le pido que salga, pero al menos deje que le dé la comida... por favor— Terminó con lágrimas.
Espero unos segundos y al no haber respuesta comenzó a caminar de regreso a la cocina para darle la mala noticia a los padres de la niña.
De repente se escuchó como si arrastraran algo pesado dentro del cuarto de la pequeña.
"Será que..." pensó asombrada la mujer.
El ruido del pestillo y la puerta ser abierta se lo confirmó.
—Pase— La voz de la niña sonó ronca por el llanto.
La institutriz no dudó y con rapidez entró en el cuarto de su aprendiz, sorprendiéndose en extremo al ver el aspecto.
—Deje la comida en el escritorio— Indicó la dueña de la habitación llamando su atención.
La mujer soltó una exclamación de sorpresa al ver el aspecto de la pequeña, se encontraba limpia pero tenía enormes ojeras y su rostro estaba pálido y demacrado.
La institutriz dejó los alimentos en una bandeja y procedía a retirarse pero un roto susurro la detuvo.
—No me deje— La niña tenía un aspecto frágil y desolado con las rodillas abrazadas y sus rizos cayendo por su cara.
La mujer se acercó a la pequeña y con delicadeza envolvió sus brazos a su alrededor.
—Aquí estoy señorita— murmuró con dulzura.
—Ella se fue... me dejó— La voz de su estudiante era en extremo desolada.
La mujer sin saber qué hacer comenzó a tararearle una canción a la pequeña mientras la acunaba.
—Todos se irán y yo... no sé que haré sin ustedes— siguió hablando con tristeza —Duele, empiezo a olvidarla y me duele— Las lágrimas acudieron a su rostro tras esta oración.
—Ella volverá, tal vez no hoy ni mañana... pero volverá— Le aseguró la mayor.
—¿Y si no vuelve? ¿Y si se olvida de mí? ¿Y si me deja de querer?— Preguntó la niña alzando la vista.
—Ella volverá— Volvió a afirmar.
—Prometa que usted jamás me dejará— Pidió la niña.
—Jamás te dejaré— Prometió aunque, incluso en ese momento, ella misma sabía que mentía.
La niña no pareció notarlo y le brindó una sonrisa agradecida.
—Gracias.
—No hay de qué señorita y ahora... a comer, ya después hablaremos de cómo recuperar el tiempo perdido de sus lecciones.
—Pero...— Trató de decir mientras era prácticamente arrastrada hacia el escritorio donde se encontraba su comida.
—Pero nada señorita, ha abandonado sus estudios por una semana completa— Interrumpió la institutriz.
Hermione se dejó vencer pues estaba muy cansada y, dócilmente comió lo que su instructora le había traído para después irse a dormir.
—Estaba muy cansada— Les explicó a sus padres que estaban parados en el umbral.
—No podemos permitir que algo así vuelva a ocurrir— murmuró preocupado el hombre.
—Debemos confiar en ella— aseveró su esposa —Hermione es madura y responsable pero no deja de ser una niña y como tal, el que su amiga se fuera le afectó de forma severa y por eso tuvo ese lapso de duelo, pero al dejar pasar a Miss Thompson indica que esa etapa ya pasó y, de ahora en adelante, lidiará con su pérdida de manera diferente— Explicó con simpleza. —Ahora salgamos de aquí.
o.O o.O ***** o.O o.O 愛 愛
Un mes había pasado desde que la pequeña había dejado su encierro y las cosas en la casa Granger poco a poco volvían a su cauce natural.
Arthur Granger había reinstaurado la rutina del monstruo gruñón, Hermione había vuelto a su rutina del día a día... pero algo faltaba.
Si bien la pequeña se reía, jugaba y trataba de actuar normal con sus padres; en cuanto estos se iban adoptaba un semblante seco e impenetrable.
Hacía más de un mes que la hija del matrimonio Granger no hacía una broma o se reía sin razón.
Hacía más de un mes que la niña pasaba horas encerrada en su habitación sin hacer nada más que recordar a su amiga, casi hermana.
o.O o.O **** o.O o.O
Tres meses han pasado desde la partida de Alice Wood.
—Hermione ¿Estás lista?— Preguntó con impaciencia Linda Granger mientras eliminaba arrugas imaginarias de su sobrio vestido negro.
—Aún no comprendo por qué tengo que ir al funeral de alguien a quien no conozco— Replicó con sequedad la pequeña mientras bajaba las escaleras enfundada en un sencillo vestido negro.
—El que no la recuerdes no significa que no la conocieras— Le aclaró su padre.
—Además, ella pagó tus estudios durante todos estos años y decidió nombrarte su heredera así que lo menos que puedes hacer para agradecerle es darle la última despedida con todos los honores— Añadió su madre con tristeza.
—Sí, madre.
—Se nos está haciendo tarde— Indicó el señor Granger.
Y con eso dicho, decidieron poner rumbo al funeral de Lady Brougham.
—Estamos aquí reunidos para despedir a Lady Amelia Brougham... una mujer de gran corazón y de temple de acero, una mujer con un alma artística envuelta en un talante pragmático— Comenzó a decir el sacerdote y seguido de eso le siguió un largo y conmovedor discurso dedicado a la vida y obra de la difunta condesa Brougham.
Una vez que el hombre hubo terminado, un sacerdote ofreció una misa para culminar con un "Polvo somos y en polvo nos convertiremos".
Después de eso comenzaron a bajar el ataúd hacia el que sería el último lugar de descanso de Lady Amelia Brougham.
Algunas personas se acercaron al lugar y comenzaron a dejarle rosas blancas.
El matrimonio Granger y su hija se quedaron hasta el final, hasta que una lápida con el epitafio "ars longa, vita brevis"* fue colocada sobre el lugar donde yacían los restos de la mujer.
Aclaraciones:
Hermione Tiene 7 años de edad.
*Ars longa vita brevis— frase en latín de Hipócrates que significa "El arte es duradero pero la vida es breve"
