Cap. 4: La realidad.
La realidad puede ser tanto reconfortante como dolorosa, dependiendo de la situación en la que uno se encuentre. Hay muchas personas que dicen que quieren que todos a su alrededor le digan la verdad, que odian las mentiras, quieren que les muestren la realidad, y creen que así las cosas son mejores, pero a la larga terminan sufriendo por aquella verdad. Por otra parte, están las personas que son las que dicen mentiras, ya sea porque quieren proteger a otra persona, pensando que es lo mejor para ellas, o porque tienen una adicción a las mentiras, en tal caso el único objetivo de este último motivo es para que los demás crean que es mejor de lo que en realidad es, y a veces llega un punto que una persona puede decir tantas mentiras que puede llegar a creérselas.
En ese momento, en el que el latido errático de mi corazón era la único que podía escuchar y que mi cuerpo no parecía querer funcionar, la maldita realidad había caído sobre mí, como un balde de agua fría o, como en las caricaturas o comedias, como un piano.
En ese momento, la realidad era horrible. Allí estaba hace unos segundos, sentado en la sala de estar de mi casa, con mis amigos, riendo y comiendo. Hasta que la asquerosa realidad me pegó una cachetada.
De repente, desperté. No sé muy bien que o quien hizo que volviera al planeta Tierra, pero lo hice. Miré a mi alrededor confundido. Todos los Warblers me miraban preocupados mientras me decían cosas...sabía que lo estaban intentando ya que sus bocas se movían pero ningún sonido salía de ellas...o quizás yo no los escuchaba.
Los miré con el ceño fruncido, tratando de interpretar lo que me querían decir. Parecía que no había vuelto por completo a mi planeta de origen.
Una mano se posó sobre mi hombro, y mi mirada siguió el brazo hasta llegar a dos ojos cargados de preocupación y algo de...¿Desesperación? De todas formas eran hermosos, eran color avellana. Podía sentir como me atrapaban, y lo cálida que era su mirada como si...estuviera en...casa.
Me permití perderme un segundo en ellos, hasta que por fin pude escuchar una voz "Kurt" Dijo casi en un susurro.
"Blaine" Suspiré, hasta su voz era dulce. Me mordí el labio al mirar sus labios, tratando de concentrarme en lo que me decía.
"¿Estás bien?" Me preguntó. Yo asentí con la cabeza lentamente "¿Por qué no te acompaño a tu habitación y te recuestas un rato? ¿Eh?" Volví a asentir con la cabeza en respuesta. El morocho pasó una mano por mi cintura y pegó su cuerpo con el mío. Literalmente podía sentir como me ruborizaba y, al pasar en frente del espejo en mi habitación lo pude confirmar. Creo que mi cara nunca había estado tan roja en la vida.
Blaine me acostó en la cama, me sacó los zapatos y luego se paró al lado de la cama para mirarme de arriba abajo. Luego negó con la cabeza a medida que dejaba ver una media sonrisa "No puedo creer que hayas salido así a la calle, creo que ha perdido el sentido de la moda Sr. Hummel"
En aquel momento estaba tan aturdido que no sé como logré responder, pero lo hice "Hey, no es justo. Tengo que recordarte que salí muy apurado esta mañana y no tuve el tiempo necesario para elegir mi ropa" Dije totalmente indignado, ruborizándome aún más si era posible, pero esta vez de enojo y algo de vergüenza.
El morocho comenzó a reírse, y sinceramente no podía ver que era tan gracioso. Blaine cerró la puerta de mi habitación y luego se acercó a mí para sacarme la campera que tenía puesta "Eso significa que no estás tan mal, pero como me diste un susto de muerte, creo que debes descansar" Se inclinó para retirar dicha prenda y por un momento nuestros labios estuvieron tan cercas que de un solo movimiento podría haberlo besado, y ganas no me faltaban. Lo miré a los ojos, buscaba pistas que me indicaran si estaba pensando lo mismo que yo, y juro que en un momento logré notar como asentía ligeramente con la cabeza, de un modo casi imperceptible.
Me acerqué solo un poco, pero no lo suficiente como para besarlo, solo quería ver si se alejaba. Pero no lo hizo. Podía sentir como su respiración chocaba contra mis labios, y lo rápida que ésta era. Miré sus labios, tan atrayentes y seductores, y me quedé embobado cuando pasó su lengua por ellos y ¡Oh por Dios! Ese movimiento quedaría grabado en mi mente por siempre, había sido una de las cosas más sexys que había visto en mi vida.
Mi vista ascendió a sus ojos y nuestras miradas se chocaron ¡Esa mirada que me había dedicado estos últimos días! No me había dado cuenta cuanto la extrañaba hasta aquel momento. Ese era mi Blaine.
Sin dudarlo un segundo más me deshice de la distancia que estaba entre nosotros con un simple movimiento. Y lo besé. Simplemente no pude contener el suspiro que escapó de mis labios. Había extrañado demasiado esos labios. El beso era dulce y...simplemente perfecto. El morocho no tardó un segundo en soltar mi campera y posar ambas manos sobre mis mejillas. Pude notar con cada movimiento cuanto me deseaba, cuanto me quería, cuanto me necesitaba. Y yo traté de corresponderle de la misma manera, traté de mostrarle todo lo que no le había podido decir en palabras.
Mis manos se movían solas, de repente una estaba deslizándose sobre sus alborotados rulos y otra rodeaba su cuello para pegarlo más a mí.
Y volví a estar en esa burbuja de comodidad, de felicidad. Era igual a la burbuja en la que había estado sentado minutos atrás riendo tranquilamente con mis amigos, hasta que la realidad apareció. Esta vez quería encerrarme en aquella burbuja y no salir nunca más. Tenía miedo a la realidad, no sabía que iba a pasar una vez que rompiéramos el beso, no tenía idea de cómo iba a reaccionar Blaine.
Traté de prolongar el beso lo mas que pude, hasta volverme violeta por la falta de oxígeno. Pero terminé rindiéndome. Sabía que la realidad era una desgraciada e iba a golpearme, no importaba cuánto deseara que no lo hiciera o cuanto tratara de impedirlo.
Me resigné y me aparté. Ambos respirábamos alocadamente, tratando de incorporar todo el aire que pudimos. Una vez que logramos nuestro objetivo, Blaine terminó de quitarme la campera y, sin mirarme a los ojos en ningún momento, se fue de mi habitación lo más rápido que pudo.
Cerró la puerta y me dejó solo. Las lágrimas que no sabía que se aproximaban, cubrieron mis mejillas al instante, al darme cuenta de que la realidad me había golpeado...otra vez.
Todavía no lo puedo creer. Ayer vi el capítulo y no puedo creer que glee haya terminado, es muy irreal. No voy a decir demasiado porque hay gente que todavía no lo vio, así que no voy a spoilear nada...pero...solo diré que me morí de ternura con el final Klaine, es demasiado perfecto *suspiro* Básicamente subí el capítulo hoy porque deben estar tristes por la tristeza :_
Me decidí y me comprometo a actualizar todos los sábados :D
Respuesta:
Guest: Gracias! :D Espero que te haya gustado este nuevo capítulo.
Gracias a todos los que leen, comentan, le dan favorito y siguen esta fic, 3
Dejen sus reviews! :D
