Día uno/ tarde: En el hospital

Con un aire de esperanza el pelirrojo se dirigió con su próximo objetivo, aquella vieja amiga que siempre cuidaba de él.

Llegó al hospital y pregunto en la recepción pero la enfermera le contesto amablemente que la doctora Carmichael estaba ocupada en sala de emergencias, por lo cual le dio las gracias y se retiró sigilosamente, un pequeño inconveniente como este no lo detendría en la misión que le había sido encomendada, camino por los pasillos hasta encontrar una puerta que lo llevaba a un pequeño salón lleno de batas de doctores, un tremendo cliché en cuento a colorarse a hospitales sin embargo era una táctica que pocas veces había fallado, Dil se colocó la bata y salió por los pasillos del hospital saludando a las enfermeras que pasaban y ocultándose de unos cuantos doctores de apariencia severa, abría las habitaciones en busca de una mujer morena pero solo encontraba enfermos y más enfermos, reposando tranquilamente en sus camas, algunas veían la televisión y reían de un reportaje de una rubia "Pobre Angélica" pensaba Dil cada que la veía en el canal y continuaba su búsqueda.

Mientras vagaba por los pasillos distraído se topó con un señor calvo que al igual que él usaba una bata blanca, llevaba en sus manos una tabla con nombres y habitaciones "Un doctor" pensó el muchacho e intento huir de ahí pero aquel señor le hablo antes de que él pudiese retirarse -Oye tu ¿Eres un doctor de aquí? Nunca te había visto antes- intentado disimular comenzó a conversar con él -Sí, soy nuevo- dijo sin pensarlo mucho, fue convincente al principio pero el doctor continuo hablando -Muy bien, podrías ayudarme con esto ¿Tu qué opinas?- le dijo enseñándole una foto del cerebro de algún paciente, se veía unas cuantas manchas por ahí pero realmente no entendía de que se trataba, como siempre dijo lo primero que se le ocurrió -Yo pienso que deberían de operarlo inmediatamente- le respondió un poco nervioso, el muchacho estaba ansioso por irse de ahí pero no se le ocurría alguna excusa que lo salvara, sin embargo no era la respuesta que buscaba aquel doctor, lo miro con detenimiento y dio su juicio -Tú no eres un doctor ¿Qué haces aquí?- el pelirrojo se fue corriendo cuando pudo y se escondió en una de las habitaciones de los pacientes que estaba al doblar la esquina, estaba oscura por lo que no se dio cuenta en realidad de aquella persona que reposaba en la cama, se metió debajo de esta y espero a que su perseguidor se despistara un rato, pasado un minuto estaba a punto de salir de ahí abajo pero el señor calvo abrió la puerta frunciendo el ceño -Disculpe señor ¿Ha entrado alguien en la habitación? - le pregunto al paciente -Nadie más que usted- le respondió con una enorme sonrisa después de aclararse la garganta y el pelirrojo se sorprendió al escuchar aquella voz tan familiar, sin siquiera sospechar un poco el calvo se fue cerrando la puerta tras de él, Dil suspiro de alivio y salió de su escondite, se paró enfrente de la cama y observo a aquella persona que lo había salvado, un anciano con pocas energías.

-¡Abuelo!- exclamo con felicidad y se lanzó a abrazarlo -No sabía que estabas aquí ¿Todo está bien?- le pregunto inmediatamente mientras estaba en sus brazos

-Todo estaba bien, solo es la revisión del mes, ya sabes esto de estar viejo es un problema- dijo acompañando su comentario con una pequeña risa, el muchacho sonrió también -No te preocupes por mí, tienes algo que hacer ¿Verdad?- y señalo la puerta mientras le lanzaba una mirada pícara, él asintió y salió de la habitación pero antes le dijo -Pronto volveré a verte- y se fue a continuar su búsqueda, levemente logro escuchar a su abuelo decir –Trae algo para mí la próxima vez.

Ya no tardó mucho en toparse con aquella que buscaba, mientras corría por los pasillos choco con una doctora de cabello oscuro, desafortunadamente esto sucedió enseguida de unas escaleras por lo cual el pelirrojo rodo unos cuantos escalones a bajo hasta que pudo recobrar el control de su cuerpo, al ver la cara de la doctora se olvidó del dolor -Susie- dijo con una gran sonrisa, ella estaba sorprendida, su amigo acababa de caer por las escaleras -Dil ¿Estas bien?- le pregunto mientras lo ayudaba a levantarse, el asintió con la cabeza y entonces Susie quito esa cara de preocupación que tenía.

Lo llevó a una habitación vacía donde le coloco una medicina en los golpes que se acababa de hacer

-¿Qué estás haciendo aquí?- le pregunto mientras lo curaba.

-Estaba buscándote- le respondió, ella lo miro por unos segundos.

-Oh y ¿Para qué me buscabas?

-¿Hace cuánto que no ves a los demás?

-Pues ha pasado mucho tiempo- dijo ella bajando la mirada.

-Voy a juntarlos a todos de nuevo.

-¿Planeas una fiesta de algún tipo? Me dan vacaciones en las fechas de navidad.

-No una fiesta- le respondió el pelirrojo -Es algo para que vuelvan a estar juntos como antes, tú sabes.

-Dil, todos tienen cosas que hacer ahora y sería difícil lograrlo de esa manera- la morena termino de colocar la medicina y la guardo en uno de los estantes cercanos, su mirada era triste aun que intentaba disimularlo

-¿Te gusta ser doctora?- le pregunto mientras se movía de lugar para inspeccionarlo

-Claro que me gusta, hay personas que me necesitan aquí- le respondió con una ligera sonrisa

- Realmente te queda este trabajo, siempre cuidabas de mi cuando era pequeño, pero pensé que querías ser cantante.

-Oh vamos, esos son sueños de niños, soy una adulta ahora, tengo pacientes que atender- le dijo mordiéndose el labio, era obvio que no era solo un sueño de niños, a pesar de que parecía estar bien con aquel trabajo nunca podría llenarla por completo de aquella felicidad que buscaba.

-Entonces te llamaré cuando estén todos y así tú también iras- el pelirrojo le dirigió una amplia sonrisa llena de confianza y ella solo lo miro, le dio un papel y pluma -¿Me darías tu número?- entonces una pequeña sonrisa de esperanza apareció en la cara de Susie, anoto su número y esperaría aquella llamada de su amigo, realmente no entendía que quería lograr con eso, había pasado tanto tiempo desde que había visto por última vez a Dil pero aún recordaba perfectamente todas esas locuras que solía hacer para conseguir lo que quería.

Al salir del hospital sacó nuevamente su lista y palomeo el nombre de Susie en ella, aún faltaba mucho para llegar a su objetivo pero el tiempo no lo apresuraba, al menos eso creía él.