Aquí lo tienen!
La ultima parte, disfrutenla y no me maten, as always.
Muchas gracias a Mindnight y a Anni (anónimo)por comentar; y gracias a los lectores que le dan una oportunidad a mis trabajos solo con leerlos!
See ya' there! Lup!
Encontrar la casa de Karkat fue difícil.
Tuvo que preguntarle a cada alma pasando por su lado a donde debía dirigirse; algunos le decían: ''gira a la izquierda'', otros: ''de frente''; incluso hubo un viejito que le dijo feo por preguntarle.
Eso le dolió.
Pero al final, terminó por encontrarla.
Por fuera, parecía ser una casa cualquiera, pintada de blanco y algunos espacios de color rojo, ventanales gigantescos, un pequeño jardín en el frente, y su buzón. Común, corriente, nada fuera de lo normal.
Gamzee caminó por el camino de piedras que le guiaba a la puerta de entrada, y se detuvo solo para inspeccionar el tapete que pisaba, que recitaba: Fuck you. Realmente tierno. Cuando levanto la mirada, frunció el ceño, no identificando el botón del timbre porque no había alguno. La puerta de madera llevaba en el centro un tipo de anillo metálico; parecía una manija, pero no lograba familiarizarse con ella.
Cansado de estar pensando, lo tomó con una mano y golpeó la puerta dos veces.
Escucho pasos en el interior, como si alguien estuviese corriendo, y luego, la puerta se abrió.
Karkat, reconociendo su cabello rojo, se lanzo a sus brazos con fuerza. Un poco aturdido se lo devolvió.
-¡Kankri, pensé que-! ¡¿Quién mierda eres tú?! –el cambio de voz fue realmente notorio; de la preocupación al enojo y sorpresa. Se alejó rápidamente de Gamzee y lo fulminó con la mirada.
Entonces el abrazo no era para él.
Que mala racha.
-Soy Gamzee –respondió. El otro le seguía mirando con desconfianza y cólera. – Soy Gamzee Makara, ¿tu compañero de clases, tal vez?
-¿…ah?
-¿Quién se sienta delante de ti?
-Oh –contestó. -¡Oh! Tú eres el imbécil que se la pasa durmiendo.
Al menos se acuerda de quien es.
-¿Por qué has venido, Ganse? ¿Y cómo mierda supiste donde estaba? –preguntó un poco más calmado, pero levantando la voz.
-Primero, soy Gamzee, no Ganse, hijo de puta. Segundo, Porrim me pidió que te trajera esto –le hizo un ademan al portafolio en su mano, Karkat asintió.
-Bien, gracias, lo necesitaba.
Justo un segundo antes de entregárselo, a Gamzee se le ocurre una grandiosa idea.
Sabía que una vez entregado el cargo, el pelirrojo le cerraría la puerta en su cara y no volvería a tener una oportunidad como esa; entonces, ¿Por qué no jugar un poco con él?
-¡Nope! Espera un segundo –le dijo a Karkat, alejando el portafolio. Este le miró exasperado.
-¿Qué cosa?
-Quiero saber que ha pasado contigo –respondió. El pelirrojo formó una mueca con sus labios.
-¿Para qué?
-Me preocupas.
Esa era la única verdad. La mano vendada de Karkat seguía ahí, al igual que los moretones en su rostro, aunque ya no tan notorios, y los cortes del cuello estaban ocultos tras una bufanda de color morada.
-¿Enserio? ¿Te preocupas por una persona a la que no le has dirigido palabra alguna, y de la nada quieres saber que ha pasado con esta porque se está volviendo el puto centro de atención? –cuestiono, con notoria desconfianza. –Vete a meterle esa mierda a otra persona, que yo no soy tan estúpido.
-¿Quieres el jodido portafolios o no?
-Entra, imbécil.
Gamzee sonrió victorioso, aunque no le duró mucho tras ver la forma en cómo Karkat le miraba. Se le notaba cansado y fastidiado, y pensaba que tal vez, hablar sobre el tema de los golpes, no era el momento adecuado. Pero no tendría el valor para hablarle algún otro día, solo por el hecho de que le daba pánico.
Los ojos grises de su compañero lo analizaban de pies a cabeza, le provocaba escalofrió, pero le gustaba ser su centro de atención en esos momentos.
-¿Te vas a sentar o te quedaras ahí parado como una jodida estatua?
Salió de su ensoñación y notó que Karkat ya estaba en una sala de estar, sentado en un sillón de cuero y con las piernas cruzadas, como si de una chica se tratase. No prestó mucha atención, y solo se sentó a un lado del pelirrojo, no haciendo contacto visual. Dejó el portafolio a un lado suyo, lejos de las manos de Karkat.
-Bien, pregunta para que te largues de una vez.
-Creo que mi pregunta ya está establecida desde un principio.
El otro levantó una ceja.
-Es obvio, me dieron una paliza.
Gamzee soltó un bufido, aquello provocó una pequeña sonrisa en rostro del pelirrojo, pero tan pronto como apareció, desapareció.
-¿Quién lo hizo?
-¿Por qué demonios quieres saber eso? No es nada de tu incumbencia –le contesto con frialdad. Segundos después, soltó una media sonrisa a la vez que se inclinaba hacia él. -¿O es que yo te gusto?
El rostro de Gamzee se cubrió de un fino rubor, y negó con la cabeza. Karkat se inclinó un poco más, moviéndose de si sitio y sentándose en sus piernas. Ambos rostros estaban a solo pocos centímetros, y el pelinegro no sabría decir si sería capaz de soportar esta situación, a pesar de que le gustase.
Sus manos viajaron solas hasta posarse en la cadera de su compañero, intentando juntar sus cuerpos.
-…eres un cerdo al igual que los demás –susurró contra sus labios, y se alejó de golpe, parándose y golpeando la mejilla de Gamzee con su mano sana. -¡Realmente no puedo creer que seas tan imbécil!
-¿…que?
Gamzee no podía creerlo tampoco. Sus instintos mismos le traicionaron.
-Lo siento, yo…
-Cállate –le cortó. -Cállate y vete de aquí.
-Karkat, lo siento, en verdad, dejam-
-¡Que mierda no entiendes de la frase de ''lárgate''! –gritó. Le dio la espalda y se dirigió a abrirle la puerta con rapidez.
-Escúchame, fue solo un impulso, lo lamento- replicó preocupado, acercándose al pelirrojo y tomando su hombro para voltearlo. Cuando ambos se miraron, Gamzee no pudo evitar sentir la culpabilidad golpeándolo.
Pues Karkat estaba llorando.
El pelirrojo lo empujó y dejo que las lagrimas siguieran corriendo por sus mejillas pálidas. -¡Estaba dispuesto a decírtelo todo, a un completo extraño, a alguien que no conozco! ¡Eres igual que Dave! ¡Lo único que ven es solo un objeto en mí!
Las palabras no salían. Le fastidiaba que se hiciera víctima, sabiendo que fue él quien comenzó toda esta mierda, y gritarle de esa forma lo saco de sus casillas.
-Deja de ser tan nena, que no es para tanto.
Aquello fue el detonante.
-¡LARGATE!
-No.
-¡Lárgate!
-No me iré.
-Vete, por favor…
Gamzee sintió pena, y se acercó a abrazarlo teniendo cuidado con las heridas. El pelirrojo le recibió de inmediato, llorando en su pecho fuertemente. Con una mano, el pelinegro cerró la puerta de entrada y jaló a Karkat dentro de la casa de nuevo. Este seguía llorando entre sus brazos, y le incomodaba cada segundo que pasaba escuchándolo.
-¿Estas mejor? –le preguntó tras un rato. Su compañero asintió. –Escucha, lo siento. Sé que tal vez sea un idiota, o que tal vez no confíes mucho en los demás porque, tal vez, nadie te ha demostrado ser lo suficientemente bueno para ti como para que confíes. Eres un gran chico, ¿lo sabes?
-Yo…
-¿Hm?
-Soy una chica.
Ante ese descubrimiento, el pelinegro le miró extrañado.
-¿Perdón?
-Soy una mujer.
Karkat se separó de él y se quitó la bufanda lentamente, como si realmente no quisiera hacer eso. Luego, procedió a hacerlo con su camiseta. Debajo de esta llevaba un polo apretado contra su pecho, por encima del ombligo.
Era un binder.
Su rostro se tornó rojo cuando Karkat se dispuso a quitarse el binder.
-¿Q-Que haces?
-No te preocupes, realmente no importa si me ves desnudo o no. Ya he pasado esto con Dave, por lo tanto esta mierda no es tan difícil como antes.
Para el pelirrojo estaría bien, pero para él no.
¡Nunca en su vida había visto a alguna chica desnuda!
Y no lo evitó. Se quedo en un trance, mirando el pecho descubierto de Karkat; viendo las diferencia entre sus cuerpos, pero luego procedió a examinarlo. Tenía marcas, cortes, y heridas cicatrizadas.
-¿Porqué estas tan lastimado? Perdón,...lastimada.
-No te preocupes, utiliza cualquier sexo, es una mierda estar acostumbrándose al contrario a veces. –se encogió de hombros-Y las heridas…- vacilo durante unos segundos en responder. -Mi padre…él, uh, abusaba de mí.
Eso no se lo esperaba.
-Perdona.
-No importa. Kankri se está encargando de todo el asunto. Él sabía lo que pasaba, pero yo no quería que nadie se enterara. Le dije que podía encargarme. Lo hice hace unos cuantos meses, y terminé más mierda de lo que estoy ahora en ese entonces.
-¿Qué hiciste?
-Lo castré cuando dormía. Usualmente me violaba, es por eso que le quité con lo que me hacía daño.
-Lo dices como si no fuese la gran cosa…
-No lo es.
La curiosidad que una vez tuvo por Karkat empezaba a desaparecer. No le daba pena, no sentía nada más que curiosidad por él, y sentía que si estaba a su lado, podría sacarlo de su caparazón; pero estaba completamente equivocado.
Al parecer, Karkat tenia un problema con sus emociones.
Y aquello le enfurecía.
-¿Tú crees que no es la gran cosa violar a alguien? –preguntó, empujándole contra la pared y acorralándolo con sus brazos.
-Realmente ya no me importa. Todo es una mierda en este mundo. ¿No te gusta mi manera de pensar? Tampoco me importa. ¿Creíste que era diferente? Pues lo siento. Nada va a cambiar esto, acabas de re-abrir una herida que intenté cerrar hace tiempo, y cada palabra que sale por tu boca lo empeora aún más.
Gamzee no pudo con ello y junto sus labios, solo para callarlo durante un momento. Sin embargo, no contaba con que el pelirrojo le respondería abriendo su boca y rodeando su cuello con sus brazos, profundizando el beso.
El pelinegro tocó sus pechos con sus manos libres y los apretó, provocando jadeos por parte de Karkat. Se presionó contra él y la pared, y empezó a crear fricción entre sus partes bajas.
Bajó sus labios hasta su cuello y mordisqueó suavemente su piel.
-¡Ay!
Escuchando su quejido, Gamzee paró su ensoñacion y se separó de golpe, mirándole con arrepentimiento.
-Lo siento, yo-
Karkat intentaba recuperarse del repentino dolor que sintió, mirándole sin emoción alguna.
-Basta. Esta bien. Solo olvida lo que ha pasado.
Pero ninguno quería olvidarlo.
-Creo que debo irme –dijo tras un silencio incómodo. Karkat asintió.
-Bien. –Con cuidado, tomó su camiseta y se la puso encima. El binder lo dejó a un lado.
El pelirrojo le abrió la puerta y espero a que Gamzee caminara para largarse de una vez.
Le estaba dando una jaqueca.
Antes de salir completamente de la casa, Gamzee se giró rápidamente y le robó un beso, que se profundizo durante pocos segundos. Al separarse, salió corriendo, y no miró hacia atrás.
Karkat le vio irse, y frunció el ceño al sentir como sus ojos empezaban a escocerle.
-Mañana- Se dijo a sí mismo. – Mañana será.
Al día siguiente, Gamzee vio con emoción cuando el pelirrojo entró por la puerta del salón.
Su semblante era diferente, y parecía buena señal.
Sus compañeros le miraron caminar hacia donde estaba Dave, y este, nervioso, levantó la mano para saludarlo.
Pero sólo recibió una cachetada.
Todos se quedaron en silencio y observaron cuando Karkat se acercó, esta vez, a él y beso su mejilla.
Incluso Tavros le miró raro.
-Hola- susurro en su oído. Gamzee sonrió con un rubor en el rostro.
El día transcurrió con normalidad, hablando de vez en cuando con Karkat y con Tavros.
Parecía que los dos se iban a llevar bien.
Porrim se acercó a agradecerle por la entrega, incluso Kankri mismo se lo agradeció.
Parecia que, a pesar de los problemas, todo iba a mejorar.
Al terminar las clases, Karkat se le acercó y le extendió un cuaderno. Le pidió que lo leyera cuando estuviera solo y se despidió con un beso.
Un largo beso.
-Gracias.
Y se fue.
Si, el mejor día de su vida.
Caminando de regreso a su casa, abrió el cuaderno y leyó lo que estaba escrito en las primeras páginas.
Parecía un diario.
A medida que las palabras pasaban por sus ojos, detuvo su andar y soltó un jadeo.
Cerró el diario y corrió en dirección contraria a su casa, justo en donde Karkat vivía.
Tardo un rato, pero cuando divisó la casa, vio que Kankri estaba a punto de ingresar en ella y cerrar la puerta.
Le grito que se detuviera y este le miró extrañado.
-¿Gamzee?
-¡¿Donde esta Karkat?!
-Adentro, supongo, ¿porqué-?
Sin esperar mas, lo hizo a un lado y entró corriendo, gritando el nombre del pelirrojo con desesperación.
Buscó en cada espacio que veía, y no lo encontró. Y solo quedaban las habitaciones.
Cuando abrió la primera puerta, tenia las esperanzas de encontrarlo antes de su cometido.
Pero no fue así.
Normalmente se les encuentra en la última puerta por buscar, pero su situación fue diferente.
Karkat estaba ahí.
Colgado.
Y muerto.
No llegó a tiempo.
Karkat Vantas era como un Alien: raro, diferente, un personaje fuera de lo común.
Él era diferente, y siempre admiró aquello.
Él era.
Pos, el final!
Gracias por leer, lamento mucho la pérdida de Karkitty, but life is like this.
Y, uh, ojala hayan disfrutado de su día con sus mamás! Luuuup!
Tengo hambre, creo que veré Big Hero 6 para calmar a mi estómago. (Ni puto sentido pero ya que xD)
Próximo: CronKri- Circle of life.
Adeos babus!
