Demons

Regulus Black estaba seguro de lo que debía hacer, nunca sería recordado por ello si es que todo salía bien.

Estaba harto de tener que ir a rendir cuentos al Señor Tenebroso y, sobre todo, estaba cansado de herir gente; no los conocía pero eso no lo hacía menos horrible o soportable. Se había dado cuenta de que todo lo que había creído desde niño estaba… mal, no se percató de cuándo sucedió eso pero sí se daba cuenta de que era demasiado tarde para salir de las filas de El-que-no-debe-ser-nombrado.

Tomó aire, como si así pudiera infundirse más valor para lo que estaba a punto de hacer, tal vez fuera demasiado tarde para dejar al Señor Tenebroso pero no era tarde para hacer lo correcto.

-Krecher, vamos, es hora.