Parejas: A lo largo de la historia se iran revelando varias... pero la principal sera "Draco Malfoy y Hermione Granger"

Genero: Romántico.

Rating: K+

Libro: Saga Harry Potter.

Autor: Ali Rohan...

Aviso: AU y con personajes un poco OCC.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de J. K. Rowlling excepto por algunos personajes de relleno creados por mí para la trama.


—Capitulo 4. Castaña natural.

—Ésta es la última caja. —terminó de sellarla con cinta y escribió delicadamente la palabra "Libros" en una de las tapas, después de tres viajes, solo quedaban dos cajas por llevar, ya no había ni un solo objeto de Draco en aquél lugar. Pasó su vista por el apartamento, que siempre había sido tan frío y equilibrado, impersonal, sin nada que le diera algún aire hogareño, solo hasta que ella y Abraxas llegaron, fue que empezó a cobrar vida, observó con cuidado y fue consiente de los huecos que habían quedado, pequeñas y casi imperceptibles marcas de su paso y existencia, espacios vacíos que tal vez jamás se llenarían, «tal como su alma».

—Creo que olvidaste guardar esta. —Draco salió de su antiguo despacho, habitación que ella ahora podría usar como estudio de dibujo y pinturas de acuarela, —Supuse que no querrías llevarla.

—Hermione, tú y Abraxas son mi familia, siempre vamos a serlo, aunque yo me vaya, Abraxas siempre será mi hijo, y tú la madre de él, vamos a estar unidos de por vida. —desencintó la caja que aún mantenía entre sus manos, y guardó dentro un portarretratos infantil, el cual guardaba el recuerdo, de lo que fuera un tiempo maravilloso, una foto de ellos tres. Sintió como los ojos se le querían inundar de lágrimas, esa fotografía era reciente, estaban cuatro meses atrás en el de cumpleaños de Abraxas, frente al habitad de los leonés en el zoológico, disfrutando de tiempos mejores, sin la presión de la boda, solo ellos dos, disfrutando un barquillo con su hijo. Ahora, aquello parecía tan lejano, y ellos, los protagonistas de una historia trágica escrita por alguien más.

—Claro, solo pensé que tal vez, a Pansy le molestaría que tuvieras algo para recordarnos. Se supone que estás empezando una nueva vida a su lado, y lo último que quisiera ver, es algo de tu pasado. —era patético, pero se sentía tan feliz, que él quisiera llevar esa foto consigo.

—Ella lo entiende, sabe que son mi familia, incluso me ha pedido conocer a Abraxas, pero le dije que debía preguntártelo a ti primero. — ¿su hijo con esa mujer? por supuesto que no, ya le había quitado a Draco, no le quitaría a Abraxas ahora. —Además, de que tal vez, era muy pronto, debemos acostumbrarnos de a poco, no quiero que el cambió sea demasiado fuerte para él, más si tomamos en cuenta, que solo es un niño pequeño acostumbrado a vivir con sus dos padres.

—Apreció que pensaras en mí, y acepto tu opinión, es demasiado pronto, de hecho, creo que debemos coordinar los horarios en los que Abraxas te visitará, no me lo tomes a mal, pero no quiero que se tope con esa mujer. —estaba nerviosa, lo podía notar por aquella manía que tenía de mover cosas mientras hablaba, golpeaba los cojines para esponjarlos, y los rotaba de un lado a otro, en busca de la posición correcta, intentando controlar los sentimientos que aguardaban en su interior.

—Tranquila, Pansy y yo no vivimos juntos, rente un apartamento a un viejo amigo mío, a Oliver, ¿lo recuerdas? —lo recordaba vagamente, cara aniñada y cabello engominado, asintió con la cabeza en modo afirmativo, le sorprendía bastante lo que estaba escuchando.

— ¿Así que no viven juntos? no lo entiendo, creí que ansiabas rehacer tu vida con ella, tanto como para dejar todo tirado, a tu hijo, «y; a mí». —Draco tomó asiento en la mesita de mármol frente a ella, acarició tiernamente sus mejillas y pasó los labios por su frente, la hacía sentir tan débil, indefensa, una pequeña niña a quien debían cuidar, le daba rabia aparecer tan vulnerable ante él, por los Dioses, como extrañaba aquel contacto, aquel que se había acostumbrado a sentir cada noche y cada día sin vacilación, «por tanto tiempo».

—Es una manera de guardarte un poco de respeto, tanto a ti, nuestro hijo, y lo que tuvimos, sé que suena absurdo después de lo que te hice, pero... no quiero lastimarte más, ya he hecho suficiente, y tu eres la mujer más espectacular que he conocido en mi vida, no mereces que un cretino como yo, te arruine, debes rehacer tu vida. —No pudo mirarla más, dicen que los ojos son el espejo del alma, y ver que apesar de todo lo que le había echo, Hermione conservara la suya, tan pura y mágica, le llenaba de remordimiento, prefirió posar la mirada en el piso, caminó hacia la sala—bar por un trago de whisky.

—Gracias. —se aferró a su espalda, tenía tanta necesidad de aquél contacto, no podía evitarlo, era adicta a él, aún no sabía cómo sobreviviría a todo esto, aún más, sabiendo que esta era la despedida, y que a partir de ese momento ninguna parte de él le volvería a pertenecer, reconociendo, que simplemente, «él jamás le había pertenecidó».


Aparcó el auto en el amplio estacionamiento detrás de su edificio, apagó el motor y golpeó el volante con su frente, sin duda, esta había sido la peor semana de su vida, ni los duros días que había pasado en "Las Odaliscas", habían sido tan tormentosos.

Se había presentado al colegió donde trabajaba, quería despejar su mente, mantenerse ocupada, pero así y como había entrado, salía cinco minutos después de la misma manera, su jefe le había otorgado dos semanas libres para la luna de miel, y ahora le decía que podía tomarse todo un mes de descanso, incluso le había preguntado si no deseaba más tiempo libre. Era como si creyeran que el estar desocupada le ayudaría un poco, cuando en verdad, pensar era lo último que necesitaba.

Luego estaban Narcissa y Ginny, quiénes habían invadido si casa, limpiando, llevando trastos con comida preparada, y hurtando a su hijo, —"Para quitarte preocupaciones cariño" —blasfemias, todos creían que se estaba derrumbando, y lo único que provocaban con sus cuidados excesivos era exactamente lo que decían querer evitar. ¿Que no entendían que ella solo quería que todo fuera normal? tener a su hijo junto a ella, y aparentar que nada había sucedido, intentar continuar con su vida cotidiana, «sin el hombre al que amaba», pero sabía que podría vivir su vida.

Tomó su cartera, llaves y teléfono, medito la posibilidad de encenderlo, y luego recordó los 64 mensajes de whatsapp sin leer, las 39 notificaciones en Facebook y poco más de imbox en la misma red, así como las 21 llamadas pérdidas, en definitiva, el mundo se volvía loco, todo gracias al circo que él mismo se había encargado de montar, poniéndola a ella como show central, y ahora la mierda se amontonaba bajo sus pies, soltó un hondo suspiro y salió del vehículo.

« ¡Y el mundo seguía conspirando en su contra!»

—Magnífico, sencillamente magnífico, querida, —sus aplausos sarcásticos hicieron eco por el lugar, — ¿o debería decir patético? ¿En verdad creíste que al ver la foto familiar que guardaste entre sus cosas, Draco vendría corriendo a ti?

«Pansy», jamás la había visto en persona, solo la reconocía de una vieja fotografía que Draco atesoraba en el tercer cajón de su escritorio, recordaba haberse sentido intimada cuando la vio, se veía tan bella, extravagante, como una diosa afrodita, pero ahora, con ella de frente, la ira no hacía más que infundirle valor y aumentar las ganas por partirle la cara.

—Claro que no, pero debo suponer que eso debió de haberte afectado bastante como para que vinieras a reclamar, «Querida», no te preocupes, no tienes por qué sentirte amenazada, Draco ya es todo tuyo. —la ira brotó de los ojos castaños de la mujer, la había provocado, y se llenaba de orgullo por eso, podía permitirse el quebrarse ante Draco, y juraba que jamás volvería a suceder, pero no se montaría débil ante aquélla perra, antes de dejarse doblegar daría una pelea, y una muy fuerte.

—Mira "niñita", las dos sabemos que el único motivo por el que Draco estuvo a tu lado fue por tu gran parecido conmigo, —Hermione soltó una fuerte risotada, ella no tenía nada que ver con esa mujer casi cuarentona, con delirios de diva. —Y admito que fue una jugada bastante buena lo de quedar embarazada, de modo contrarió él no hubiera durado tanto contigo. Imagino que cada noche, al dormir a tu lado pensaba únicamente en mí, y en la condena que estaba pagando al vivir a tu lado.

— ¿Que más quieres Pansy? Ya tienes a Draco, supongo que aunque tu voz sea muy buena, en aquel bar de quinta, no se pueden permitir el tener un entretenimiento tan viejo y apagado, es por eso que le buscaste de nuevo, ¿Acaso decidieron renovar al personal, por uno más joven y vital? Y tú, como era obvio saliste del repertorio ¿cierto? ¿A qué vienes ahora? ¿Para atormentarme? déjame decirte que lo que salga de aquella bocaza sucia que te cargas no me afecta. Tu solo eres un fantasma en la vida de Draco, y él, ahora es uno en la mía, ambos están más que sobrevalorados en mi vida. —la mujer se aproximó a ella, pero le tomó el brazo antes de que pudiera propinarle alguna bofetada.

—Púdrete, y más te vale que te prepares, ya te quite a Draco, no te sorprendas que te arrebate a tu hijo también, vas a quedar peor que cuando trabajas en "Las Odaliscas", ya te veré arrastrándote hacia ese lugar, pidiendo desesperadamente un empleo, jamás debiste haber salido de ahi niña. —y sin darle tiempo a responder se alejó del lugar, azotando en el pavimentó la fotografía que días atrás Draco había sacado de su casa. Ella jamás lo permitiría, él jamás lo haría, no podían quitarle a su hijo, no podían. sí pensaban hacerlo, tendrían que pelear con uñas y dientes, porque ella pelearía de la misma manera, ahora solo le quedaba su hijo, «y haría lo necesario por tenerlo a su lado».

—Pues al menos yo soy castaña natural, bruja arrugada. —arrojo su cartera justó a un lado de la fotografía rota, pateándola de coraje, esto no podía estarle pasando a ella. Por todos los dioses, ¿que había hecho para merecer aquello? recordaba un par de pecados cometidos, ¿pero en verdad debía seguir pagando por ellos?

—No creo que el pequeño Louis Vuitton, se merezca estar en el piso. —la cálida y serena voz de un hombre llamó su atención, se giró lentamente, desprendiendo los puños del capote de su auto, lo que vio la abrumo por completo, «Era hermoso», el hombre más hermoso que había visto en su vida, parecía tan irreal, dudaba que fuera real, piel canela, sonrisa torcida, y un aura de sofisticación y exoticidad, «¿exoticidad? ¿Acaso existía esa palabra?» probablemente no, jamás la había usado, pero dudaba que realmente existieran las palabras adecuadas para describir a ese hombre. Vaya paradoja, una ex-prostituta, intimidada y deslumbrada ante la belleza de un hombre. Trago en seco y se aclaró la garganta con un suave carraspeo.

—Gracias, no debí haberlo arrojado así al suelo. —No importa, creo que el hablar con una mujer como aquélla, lo justifica. —abrió la boca con sorpresa, y un suave rubor inundo su rostro, las había visto.

—Yo... esa era una conversación privada. —la risa de aquél hombre salió como música, llegando hasta el lugar más alejado de aquel sitio, todo a su al rededor brillaba, era como el personaje de aquel único cuento de hadas que le había leído su madre antes de dormir, solo que con su aire pirata era más parecido al descarado rufián, que al príncipe azul, « ¿tal vez una combinación de ambos?» un rufián sexy al que le serian perdonados cada uno de sus delitos.

—Tranquila gadji, no escuche nada, tan solo las vi discutir, por cierto, linda familia. —Le entregó el pequeño bolso y la fotografía rota, pasando de ella, —estacione antes que tú, pero me distraje con una llamada, y para cuando terminé, no creí oportuno salir, temí salir herido. —Por los Dioses, en este instante, en ese mismo momento, ella podría jurar que era lo más erótico que había visto en mucho, mucho tiempo.

—Que educado, —fijo su vista en la imagen sobre sus manos, y descubrió que aquella arpía había arrancado la parte donde aparecía Draco, tal como había hecho ya, separarlo de su familia. —disculpa, ¿me has llamado gadji? yo no me llamo de ese modo —, no recordaba cuando había sido la última vez que se encontrara en aquella situación, ni siquiera en la adolescencia se había sentido tan cohibida con algún hombre. Su risa volvió a inundar el estacionamiento.

—No lo he dicho por eso, a decir verdad sería extraño que te llamases así, "Gadji" es la palabra utilizada, para designar a una mujer no gitana. —vio como el extraño abría la cajuela del auto aun lado del de ella, y sacaba varias bolsas de mandado, se acercó a él sin pensarlo. ¿Gitano? tal vez eso explicaba el modo tan extraño de entonar las erres, y la sutil, pero extravagante belleza que le rodeaba. —Soy Hermione Granger. —Sirius Black.

— ¿Eres nuevo en el complejo? —Sirius siguió sacando bolsas y le fue pasando algunas, eran demasiados víveres. —Acabo de llegar esta mañana, pero practicamente, tengo viviendo aquí más de veinte años, mi abuelo es dueño de uno de los apartamentos, y cada que vengo a la ciudad llego con él.

—Espera, ¿has dicho Black? —Asintió y algunos mechones oscuros cayeron sobre su frente, acentuando aquel aire pirata —El señor Black es mi vecino, es muy amable conmigo, incluso Abraxas le llama tío Phin, —vio como Sirius levantaba su ceja izquierda en un arco perfecto, ella ni siquiera podía mover sus cejas de forma individual. —Mi hijo, el chico de la foto, se llama Abraxas. —tomo la foto de entre sus dedos y varios anillos le rozaron la palma, ¿un hombre podía usar tanta joyería sin verse afeminado? al parecer sí.

—Bello churumbel, al igual que su madre. —el rubor se extendió por su cuello y llegó a sus pechos, se sintió acalorada, y avergonzada, tenía mucho que no recibía algún cumplido de un hombre, hasta en esos pequeños detalles Draco había sido descuidado. Caminaron hacía el edificio y entraron en el elevador, estaba nerviosa, el único hombre que había llegado a provocar algo similar en ella, había sido Draco, pero el con su frialdad y seriedad, jamás le había transmitido tanto, como este hombre, y en tan poco tiempo

—Gadji, tu nombre me suena, y tu rostro me es familiar, ¿existe alguna posibilidad de que nos conozcamos de algún lado? —la voz de Sirius la saco de su ensoñación, claro que no le conocía, de lo contrario lo recordaría, era simplemente imposible de olvidar, aunque la posibilidad de que se hubiesen llegado a topar en "Las Odaliscas" la lleno de pánico, de ninguna manera se avergonzaba de su pasado, pero esa parte de su vida había quedado atrás, y no quería manchar a su hijo con ella.

—No lo creo, eso es imposible. —Creí que tal vez, habías sido una de mis groupies, pero si fuera así, sería imposible que te hubiera dejado ir. —sintió como un nudo comenzaba a formarse en su estómago, las manos le temblaron, y una risilla tonta comenzaba a apoderarse de ella.

— ¿Groupie? ¿Acaso eres músico? —Por supuesto, toco en la orquesta "Quimera" —"Quimera" era una de las orquestas más famosas, y reconocidas, no solo en el país, sino a nivel mundial, ya que combinaban una gran variedad de estilos, desde las tonadas clásicas de Mozart, hasta las libres del Indie, formando un maravilloso sonido único, «algo quimérico».

—Quimera es grandiosa, no soy fan de la música de orquesta, pero la estudié en un curso de la carrera, y es única. —Creo que si eres una groupie después de todo. —salieron del ascensor, y caminaron por el pasillo, deteniéndose frente a ambas puertas, cada uno cargado de varías bolsas de mandado, no sabía qué hacer, en casa no había nada, pero no creía correcto importunar a su nuevo vecino. Observó cómo abría la puerta y entró después de él, ya había estado en ese lugar varias veces atrás, pero siempre en compañía de su hijo y su anciano vecino, ahora sola, con un hombre al que apenas le llegaba por los hombros, y que prácticamente era un completó desconocido, «que la intimidaba», no sabía que decir.

—Esperó que puedas hacer la vista gorda, con el desastre, —había unas cuántas cajas y maletas formadas cerca de la ventana, y algunos estuches negros sobre la sala, pero todo lo demás seguía tal como recordaba. — ¿Piensas quedarte una larga temporada? —Tal vez, me han ofrecido empleo como profesor en la universidad, pero no estoy muy decidido a abandonar del todo "Quimera", después de todo, ha sido mi vida.

Dejo las bolsas sobre la encimera, y se encontró parada a mitad del salón sin saber que hacer exactamente. — ¿Que instrumentó tocas? —El que más me gusta es el violonchelo, mi abuela me enseñó a tocarlo. —su voz se escuchaba lejana, tal vez había entrado a alguna de las habitaciones, y se preguntó por qué la dejaba sola, en su casa, con tanta confianza, si no la conocía.

—Mi abuela era artista, no solo músico, nació con el don del arte, en sus venas, trabajo en St. Martín muchos años, bailarina, pintora, músico, cantante, era grandiosa. —vio la pequeña fotografía sobre el mueble del teléfono, el Sr. Black y la que fuera su "Dulce Mel", en el día de su boda, sintió una punzada en el pecho, conocía la historia, duraron casados más de cuarenta años, hasta que ella falleció. El Sr. Black, había sido el primero en consolarla al enterarse de lo sucedido, y aunque él le había advertido que Draco no le convenía, jamás le dijo el típico —:"Te lo dije".

—Era hermosa. —Bastante, por cierto, ¿sabrás donde está mi abuelo? —El Sr. Black, es un hombre muy activo. —Por favor, el hombre tiene más de setenta años. —la risa de él, la contagio, y se puso a reír, vio como removía algunos papeles, y sacaba un diario, el cuál comenzaba a hojear.

—Mira, aquí, hace unos días le dedicaron toda un hoja a mi abuela, por el aniversario de su muerte, —se acercó y sentó junto a él en el sofá, le mostraba la página cuatro de la sección "Espectáculos", en la cual se leía el letras grandes, "En honor a la maravillosa, Melania Black", pero un nombre conocido, llamó su atención a la página de un lado, "Boda fallida" El reconocido abogado Draco Lucius Malfoy, deja plantada en el altar a su pareja, la joven maestra de artes Hermione Jean Granger, la cual no solo, había sido su pareja por cinco años, sino, que tambien, le había dado un hijo...

Dejó de leer, los ojos se llenaron de lágrimas, y su vista se nublo, ese era el motivo por el que todos habían comenzado a llamarle preocupados, «Había salido en las noticias» su fracaso matrimonial, ahora era de dominio público. ¿Acaso los medios no sentían un poco de compasión? Solo la usaron a ella y a su dolor como una noticia para conseguir más ventas, pero ninguna editorial tuvo la molestia de preguntarle, siquiera, su versión de los hechos.

—Mierda, —escucho la voz de Sirius a su lado, pero demasiado distante, y después, todo se había vuelto negro.


Notas de autor.

HOLA. SE QUE TARDE HORRORES EN COLGAR ESTE CAPÍTULO, PERO EN VERDAD TENÍA SERÍAS DUDAS SOBRE EL, COMO SE DARÁN CUENTA, HAN APARECIDO DOS NUEVOS PERSONAJES, Y TENÍA MUCHO MIEDO, SOBRE LA INCLUSIÓN DE UNO DE ELLOS, QUE A PESAR DE SER NECESARIO, ME ATERRORIZA EL PENSAR QUE PODRIA DESTRUIR A Hermione Y CONVERTIRLA EN CLICHÉ.

COMO SIEMPRE, NO SOLO ESPERO QUE LES GUSTE EL CAPÍTULO, SI NO QUE ESPERO SUS COMENTARIOS, CRÍTICAS Y SUGERENCIAS, PUES DESPUES DE TODO, GRACIAS A ESO, CRECEMOS Y MEJORAMOS.

*"LAS ODALISCAS", MÁS QUE NADA, POR SI EXISTÍA DUDA, ES EL NOMBRE DEL BURDEL DONDE Hermione TRABAJABA.

HAN APARECIDO LOS NOMBRES COMPLETOS DE LOS DOS PRINCIPALES, ¿QUE LES PARECEN?

Y SOBRE TODO, LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE, ¿QUE OPINAN DE Sirius Black?

ES EL CAPITULO MAS LARGO QUE HE ESCRITO HASTA AHORA, ESPERO QUE ESO COMPENSE LA TARDANZA.