Hola soy yo de nuevo. Nya~

El Neko de sus corazones, es broma.

He visto que que tal vez de pregunten el porque Len no va con algún familiar o alguien, pero, no se preocupen, no lo he explicado aún. Bueno, si, pero no tan detalladamente.

Por cierto no he especificado mi género aún: soy "un" Neko. (Música dramática suena)

Y bueno... Aquí les traigo el segundo capítulo del fic. Espero les agrade, es un poco más largo; además de que sabrán quien fue la chica más votada, (o la que elegí). Miau~

Recuerden:

—Hablando—

*Pensando*

(Aclaraciones o comentarios míos)

#Notas al final#


Capítulo 2: ¡Te ayudare!

Len corrió tan rápido como podía, para intentar ayudar a esa chica, antes de que se la llevaran.

Aunque fue en vano. No fue tan rápido.

*Rayos* pensó. Mientras corría tras el auto lo más rápido que podía.

No logro mucho debido a la velocidad en la que huyeron los malhechores.

*¿Ahora que haré?* se interrogaba a sí mismo. *Deje que escaparan... Todo por mi estúpida petición.* Pensaba tristemente mientras veía el auto (carro) alejarse del lugar.

Mientras recuperaba el aliento, alguien se le acercó.

—Oye ¿te encuentras bien? Te vez un poco pálido.— pregunto a Len.

Len rápidamente volteo a ver de donde venía la voz. Y se topó con una chica de similar estatura, la cual llevaba una bicicleta...

—¡Préstame tu bicicleta!— hablo rápidamente Len mientras se montaba a esta, y se marchaba.

—¡Espera! ¡Ladrón!— gritaba la chica corriendo tras Len.

—Te la devolveré, lo prometo, sólo espera allí.— gritaba Len mientras se alejaba rápidamente por la carretera.

La chica se quedo refunfuñando mientras veía su bicicleta alejarse junto con el chico. Sólo se sentó en la banca del parque mientras se le pasaba el enojo.

Volviendo con Len:

Él no era el mejor corredor, pero si que era rápido en la bicicleta, ya que había hecho algunas entregas montado en una.

Len solo podía recordar como era el auto, así que sólo podía esperar que los sujetos no hubiesen ido tan lejos.

Para su suerte, encontró el auto a varias cuadras adelante.

*¿Será este el auto?* se interrogaba, ya que podrían haber miles de estos modelos.

El auto estaba frente a un edificio en mal estado. Con lo cual dedujo que precisamente ese era el que buscaba.

Pero, ¿Qué haría ahora? No podía ir y decir "liberen a la chica" y que se la dieran. Tenía qué pensar un plan y rápido.

Len no había escuchado ningún ruido desde que llego a ese lugar. Parecía cómo sí todo el mundo hubiese quedado sin sonido. Lo único que escuchaba eran sus propias pisadas, al acercarse a la edificación.

Dejo a un lado la bicicleta y entro al edificio.

No podía ver casi nada, la poca luz que había, no le permitía ver más allá de su propia mano.

Ya que el edificio ya estaba en parte destrozado, habían zonas donde entraba la luz de la luna, las cuales le permitian ver ciertas partes a su alrededor.

Len estaba nervioso. No sabía que se toparía allí, que debería de hacer.

Al irse adentrando más por la zona, empezó a escuchar voces que provenían de más adelante.

Len empezó a moverse cada vez más despacio, para evitar hacer ruido que lo delatase.

Las voces se hacían cada vez más fuertes, aún así, no podía escuchar claramente lo que decían, debido al mucho eco que producía el lugar.

Len solo podía pensar en que la chica estuviese a salvo. ¿Qué más podía pensar en un momento así?

Tras cada paso que daba, se preparaba para lo peor. Una emboscada, una trampa, o cualquier cosa.

Tras unos pocos pasos llego donde estaba la única luz encendida del edificio, al parecer no era tan viejo ese edificio, a pesar de su aspecto. Subió las gradas (escaleras) que allí habían y siguió su curso.

Len alcanzo a ver a la chica, se encontraba amarrada (o atada, como quieran llamarle) de las manos y pies. Y tenía un pañuelo puesto de tal manera que no pudiese ver, y tenía algo que le cubría la boca, para evitar que hablase. No se movía, como si estuviese inconsciente.

Len al ver esa escena solo lo lleno de indignación.

*¿como es posible que existan personas así?* eran sus pensamientos en esos momentos.

Len se acercaba cada vez más al lugar aunque por misterioso que fuese, no se escuchaban voces, ni ruidos, como si de un lugar fantasma de tratase.

Los latidos de su corazón se dispararon, su sudor era frío, y tenía los nervios al tope. La adrenalina se apoderaba de él.

Al fin, entro en la habitación. Sólo había una ventana y la puerta por la que había pasado.

No había nadie. La habían dejado allí. Era muy sospechoso.

Len no dudo en quitarle el pañuelo que cubría sus ojos, y hablarle para despertarle. Pues estaba inconsciente.

—Oiga, despierte señorita. Despierte...— hablaba Len en voz baja a fin de despertar a la muchacha.

Tardo un poco en hacerlo, pero lo logro, empezó a despertar.

—¿Esta bien?— pregunto Len.

La chica instintivamente trato de librarse de las manos de Len, pues pensó que sería alguno de quienes la secuestraron.

—Cálmese señorita. La estoy ayudando.— Decía eso mientras forcejeaba un poco para que se calmara.

La chica, al escuchar eso, dudo por algunos instantes, pero al ver detenidamente a Len, se percató que decía la verdad.

—¿En serio?— pregunto incrédula.

—Por supuesto. La ayudare.— respondió Len, mientras la soltaba suavemente. Y la ayudo a desatarse de la cuerdas que le amarraban (ataban) las manos. —Tenemos que salir de aquí, ahora.— dijo cuanto terminó de desatarla.

La chica asintió, y se preparaban a salir, cuando se percataron que alguien los estaba observando.

—No tan rápido, señor heroe.— dijo burlescamente el sujeto.

—¿Quien eres, y que quieres con ella?— respondió Len en tono molesto.

—No tengo por que responder eso. Pero parece que no te has dado cuenta con quien te enfrentas.— dijo el individuo mientras salía hacia donde estaba la luz, para que se pudiese notar su aspecto.

Quien de revelo en la luz, fue un muchacho, un poco más alto que Len, de cabello y ojos similares a los suyos. Si uno los viera de frente, pensaría que son hermanos.

—Parece que nos parecemos en el aspecto, señor héroe.— seguía hablando el joven.

—¿Quien eres?—

—¿Tanto quieres saberlo?. Pero, aún así, ¿crees que te lo diría?.—

Len, al verlo detenidamente se dio cuenta que era alguien peligroso por la forma en que les hablaba; era alguien que inspiraba temor.

—Y... Parece que mis tontos secuaces dejaron sola a la chica mientras festejaban. Son unos idiotas, ya les he dicho que nunca canten victoria rápidamente. Pero, no hacen caso.— decía mientras empezaba a caminar hacia donde estaba Len.

Len solo tragaba saliva, no sabía de que podía ser capaz ese chico, así que mantenía la distancia entre él y ellos.

Len había colocado a la chica a sus espaldas, para protegerla.

El misterioso chico cada vez se acercaba más y más. Len, ya desesperado intentando encontrar una forma de salir de esa situación; tomo a la chica de un abrazo y antes de que el chico siquiera pudiese moverse, habían saltado.

El chico vio desde la ventana en que lugar estaban, ya que podrían estar heridos y así atrapar a ambos. Pero, misteriosamente no habían rastro alguno de ninguno de ellos.

—¡Demonios! ¿¡Dónde esta!?— gritaba molesto por no poder verlos. Así qué rápidamente corrió hacia allí.

Len había sido lo más rápido que pudo en ese momento, para ponerse a cubierto en los cubos (botes) de basura que afortunadamente se encontraban cerca de donde cayeron.

La chica estaba bien, aunque no se podía decir lo mismo de él, se había lastimado un tobillo. Aún así, no le impedía moverse.

Con dificultad, llego a la bicicleta que aún estaba allí; se montó en ella junto a la chica y escaparon.

Por fin, ya lejos de aquel lugar, se detuvieron. Len, quien era el que estaba pedaleando, quedo muy dolorido.

—¿Se encuentra bien?— pregunto la chica.

—Si. Sólo es una pequeña herida.— decía Len tratando de tranquilizar a la chica, aunque, realmente era muy doloroso para él. —Digame, ¿Por qué le llevaron esos sujetos?— pregunto Len, cambiando el tema de la conversación.

La chica solo bajo la mirada, y se miraba que estaba incómoda por la pregunta.

—Lo siento. No era mi intención hacer que se sintiese mal.— hablo Len, viendo que su pregunta, no fue oportuna.

—Esta bien. Le contare.— respondió la chica, levantando nuevamente la mirada hacia Len.

—No tiene porque contárlo si no quiere.—

—Se lo contare, ya que usted me salvo.—

La chica tomo un poco de aire, y empezó a hablar:

—Mi padre, el tiene un problema, hace apuestas; y ya debe mucho dinero. Esos tipos eran algunos a quienes mi padre les debía dinero. Por eso me secuestraron, pensando que podrían saldar cuentas.—

—Señorita... No tenía porque contarmelo. No era mi intención que...— aunque fue interrumpido.

—No se preocupe. Se lo dije, por que se que usted es alguien bueno.—

Len veía una mirada llena de tristeza en la chica. Posiblemente no era lo único de la historia. Aún así, ¿qué podía hacer?

—Len, Len Kagamine.— hablo Len, tomando desprevenida a la chica.

—¿Es su nombre?— pregunto ella.

—Claro. Si necesita ayuda, puedes confiar en que te ayudare.—

—Len...— la chica dulcemente ante la propuesta.

—Hey, ¿te encuentras bien?— grito alguien a lo lejos.

Len y la chica voltearon a ver a la dirección en que provenía la voz. Distinguieron una figura que se venía acercando a su posición.

—¿Hermano?— comento la chica.

—¿En dónde has estado?— Regaño a la chica.

—Pues...— intento contarle lo que sucedió. Pero su hermano le interrumpió.

—¿Quien es este sujeto?— decía preguntando por Len. —¿Acaso el te ha hecho algo?—

Len se quedo sorprendido de la actitud de muchacho, que por la altura y tono de su voz, dedujo que era alguien que se preocupaba por su hermana.

—Hermano, deja esa actitud, él es Len. Me ayudo a escapar de unos maleantes.— defendió la chica a Len.

—¿En serio?—

—Si.—

El muchacho solo se limitó a examinar a Len, de los pies a la cabeza.

—Lo siento— le dijo a Len. —Me apresure a sacar conclusiones.—

—No se preocupe.— respondió Len sonriendo.

La chica explico lo que había pasado. Y a medida que lo contaba, su hermano se indignaba por lo sucedido, aunque agradecía lo que Len había hecho por su hermana.

—Y todo es gracia a que Len me ayudo.— concluyo ella.

—Ya veo.— respondió el muchacho, y dirigió su vista hacia Len. —Y muchas gracias.—

—No fue nada—

—¿Qué no fue nada? Salvó a mi hermanita, Len, si podemos hacer algo por usted. No dude en decirlo.—

—Te dije que no me llames hermanita frente a los demás— interrumpió la chica, un poco avergonzada por las palabras de su hermano.

Len simplemente respondió con una sonrisa, pues él mismo había dicho algo parecido a la chica (hablando de la propuesta). Aunque no les dijo nada de su situación actual.

—Es hora de irnos.— hablo el muchacho.

—Tienes razón— respondió la chica. Y volteo a ver a Len. —Espero que nos podamos volver a ver, Len.—

—Por supuesto, lo haremos.—

Los 2 hermanos empezaron a caminar rumbo a su destino.

Len estaba tranquilo después de haber librado su conciencia de ese sentimientos de culpa. Aunque recordó, que no le había preguntado el nombre a la chica.

—¡Oiga! ¿Cómo se llama, señorita?— grito Len, para que le escuchará, pues ya llevaba cierta distancia recorrida.

—Gumi, Gumi Megpoid— respondió la chica, igualmente en voz alta para que le escuchará.

—Entonces, nos veremos después, Señorita Gumi.—

—Solo Gumi. Somos amigos después de todo. Y no lo olvidé—

—No lo olvidaré— hablo para sí mismo Len. Mientras veía como se alejaba por el camino.

Len empezó a caminar lentamente, apoyado en la bicicleta hacia el parque: donde se suponía que estaría la chica a la que le tomo la bicicleta.

Caminaba dolorido debido a su lesión, aún así, llego al parque.

Busco cerca del lugar en que empezó todo. Desde el secuestro, hasta el lugar donde tomo la bicicleta. Pero, no hallo a la chica.

Len estaba cansado, y su pie ya no le permitía caminar más, por lo que se sentó en una banca.

*Bien... estoy donde empece...* pensaba. *Espero poder salir de esta situación...*

—Hola, L-A-D-R-O-N— hablo una voz conocida.

Len volteo a ver a sus espaldas, ya que de allí provenía la voz. Y se topó con la chica a la cual le pidió la bicicleta.

—¿Me devolverás mi bici?— siguió hablando la chica.

—Le dije que se la devolvería, ¿verdad?— contesto Len.

Len devolvió la bicicleta, así como la tomo "prestada".

—Ahora... responde— hablo la chica a Len.

—¿Qué cosa?— pregunto Len, pues no sabía a que se refería. (Nadie lo sabría -.-)

—¿Por qué tomaste mi bici?—

—¿Se refiere a eso? Pues, es algo larga la explicación. Si la resumo, queda algo así: Perseguía un auto en movimiento porque tenía que rescatar a alguien.— (Guau, que sinceridad)

—Jajajaja...— La chica empezó a reír por eso, pensando que le estaba gastando una broma. Después de terminar de reír, volvió a ponerse sería. —Ya, en serio, dime porque la tomaste, no te haré nada.—

—Es la verdad. No invente tal cosa.—

—No te creo. Aún así, me devolviste mi bici intacta; no te preocupes, no te acusare de ladrón.— decía mientras le sonreía en son de broma.

—Gracias— mientras le devolvía la sonrisa.

—Espere a que vinieras, sabía que vendrías.—

—¿Enserio?—

—Por supuesto. Lo note por tu mirada. Cuando me dijiste que vendrías, note la sinceridad que irradias en tus ojos. Por eso me quede a esperar.—

—Bueno, no se qué decir.— contesto Len sonrojado por el comentario anterior.

La chica siguió charlando por un tiempo con Len, hasta que se dio cuenta de la hora que era.

—Ya es hora de irme, fue divertido charlar un poco. Espero nos veamos nuevamente.— hablo la chica.

—Si, eso espero.—

La chica se subió a su bicicleta y se dirigía hacia su casa, y antes de dar un cruce, miro atrás, para poder observar si todavía estaba el chico con el que estaba hablando. Noto que no se había movido de la banca en la que estaba sentado. Así qué regreso.

—Oye, ¿Qué no vas a ir a tu casa?— pregunto la chica cuando llego con Len.

—Bueno... es una larga historia...— respondió Len.

—Lo que quieres decir, es que no puedes ir a tu casa, en este momento. ¿Verdad?—

—Algo así...—

—Entonces, sígueme.—

—¿Qué?—

—¿No escuchaste?, que me siguieras.—

—¿A dónde?— pregunto Len sin saber a que lugar seguirla.

—A mi casa, te dejare pasar allí la noche, al menos por hoy.—

Len no creía las palabras de la chica. Le estaba dando donde pasar la noche, y eso que apenas sí se conocían.

Len intento pararse, aunque con su pie lastimado le fue imposible siquiera dar un paso.

—Te ayudare— dijo la chica mientras ayudaba a Len a montarlo en la parte trasera de la bicicleta.

Ya ambos subidos en la bicicleta. La chica empezó a pedalear, e irse de allí.

*Que chica tan amable* pensaba Len. *Sin duda, debe ser un ángel que ha venido a ayudarme.*

—Hey, ¿como te llamas?— pregunto la chica, sacando a Len de sus pensamientos.

—Len— contestó.

—El mío es Lenka. Espero no te olvides de mi nombre.— Le dijo bromeando en la última parte.

—No lo haré— dijo Len sonriendo, y mientras pensaba: *Como olvidar un nombre tan similar al mío*.

Al fin llegaron a su destino. Una casa bonita, de 2 niveles.

Lenka abrió la puerta e invito a pasar a Len.

—Lenka, ¿eres tu?— hablo alguien desde otra habitación de la casa, aunque no se veía quien era.

—Si, soy yo.— respondió Lenka. —¿Mamá aún no ha llegado?

—No. Por eso preguntaba si eras tu.— Respondió la persona que aún no se había mostrado.

—Que raro, dijo que estaría en la casa a esta hora.— Respondió un poco extrañada de que su madre no hubiese llegado. En eso de acordó que tenía que presentar a Len. —Por poco se me olvida. Ven que quiero presentarte a alguien.— grito Lenka.

Se escuchaban pasos, indicando que se acercaba quien estuviese allí.

—¿A quién me quieres...?— decía la voz, hasta en el momento en que crudo miradas con Len.

Ambos se quedaron quietos, y algo pálidos, como si hubiesen visto un fantasma.

La apariencia del joven le era conocida a Len, si hace unas pocas horas atrás se topó cara a cara con él. Era el maleante que lo sorprendió ayudando a la chica.

—¡Eres el chico de hace un momento!— Gritaron ambos al mismo tiempo.

¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? ¿Por qué está ese chico en casa de Lenka? ¿Podrá Len salir de esta situación?

No hay que perderse el próximo episodio.


¿Les gusto el CAP de hoy? Espero qué sí.

La votación ya no estará disponible a partir de estos capítulos.

Al final fue Gumi, sólo se votaron por 3, dos votos para Gumi y el otro fue Miku. (Más mi voto para Gumi)

Len y Gumi son muy formales a la hora de hablar, y Lenka no tanto, aún así, sus personalidades así lo ponen.

Ahora empezara todo. El romance empezara a partir del próximo episodio. No se desesperen.

Habrá mucho más de Gumi. Descubriremos quien es ese chico, y veremos que ocurrirá con Len.

Nos vemos. Hasta la próxima.

PD: Habrá un capítulo especial, el "2.5", que narra desde el punto de vista de Gumi, y que siente en esos momentos. Vendrá junto al capítulo "3" (Separados obviamente, sólo que saldrán el mismo día).