Sin rodeos, aquí está el tercer capítulo. Disfrútenlo lo mas que puedan. Miau~

Recuerden:

—Hablando—

*Pensando*

(Comentarios míos o explicaciones)

Notas al final del capítulo [si las hay, ya no hay # en la historia]


Capítulo 3: Razones

Len se había quedado pasmado, ¿cómo era posible que ese sujeto estuviese allí?

—¿Se conocen?— pregunto Lenka al ver sus expresiones.

—Algo así...— mencionó el muchacho que estaba en la casa. —Es difícil de decir, pero, ¿Qué hace él aquí?—

—Lo invite a casa, ya que no tiene un lugar donde pasar la noche.— respondió Lenka sonriendo inocentemente.

Len se sentía incomodo, él sujeto aterrador de hace unos instantes, estaba frente a él.

*¿Qué hace aquí? ¿Planea algo?* Eran los pensamientos de Len.

—Len, no te asustes. Es mi hermano, no te morderá.— hablo Lenka.

*¿Su hermano? ¿Es posible?* pensó nuevamente Len. *¿Cómo un ángel puede tener un demonio como hermano? Y... ¿Qué es eso de que no me morderá?*

—Len, él es Rinto. Y Rinto, el es Len— presento Lenka a ambos.

—Gu-gusto en co-conocerte— dijo Rinto entre dientes.

—I-Igualmente— respondió Len sonriendo con miedo.

—Ahora que ya todos somos amigos podemos divertirnos juntos, ¿verdad?— sonrió Lenka mientras decía eso.

*¿Amigos?* se interrogaba Len. Ese sujeto había secuestrado a una chica. Y además era aterrador. No podría ser amistoso.

—¡Espera un momento Renka!— hablo Rinto insultando a su hermana.

—¡No me llames así!— respondió enojada su hermana.

—Déjame ver si entendí, ¿este sujeto se quedará a dormir en casa?— preguntaba mientras señalaba a Len.

—Claro, ¿algún problema con eso?— contesto Lenka.

Rinto solo dio media vuelta y se dirigió hacia donde estaba hace unos momentos, murmurando algo.

—No te preocupes, Len, mi hermano no es muy amable que digamos, pero es un buen tipo.— hablaba Lenka a Len tras visto la escena que hizo Rinto.

—Si tu lo dices. Debe ser cierto.— contesto Len siendo amable, aunque por dentro pensaba otra cosa: *¿Un buen tipo? ¿Estas segura?*

—¿Quieres cenar? Imagino qué debes de tener hambre.— pregunto Lenka.

Len no logró decir ni una sola palabra pues le gruño el estómago, por sólo haber escuchado de comida. Len se sonrojó de vergüenza.

—No te preocupes, ahora mismo preparare algo para que cenemos todos juntos.—

Len no quería ser sólo una molestia en casa ajena, así que decidió ayudar a Lenka con la cena.

—Déjame ayudarte.—

—Eres mi invitado, y hasta que eso no cambie, no te permitiré tocar ni un cuchillo ni una sartén.— concluyo Lenka antes de dirigirse hacia la cocina. No sin antes decirle unas últimas palabra a Len. —Por cierto, siéntete como en tu casa, Len.—

¿Sentirse como en su casa? Si claro... La había perdido. (Quiero decir que ya no tiene casa, es que se escucha raro.)

Len estaba pensando en el chico de hace unos momentos,

*¿Qué tramará ese sujeto? En fin... no puedo hacer nada ahora que estoy lastimado, tratare de no meterme con él.*

Len, cojeando, llego al sofá de la sala y se sentó a descansar unos momentos, trataba de analizar la situación:

*Lenka es hermana de ese sujeto llamado Rinto, el cual había secuestrado a una chica. Pero, ¿ella sabe de esto?* Pensaba.

Len siguió pensando por varios minutos, hasta que Lenka lo saco de sus pensamientos.

—Len, ya está la cena.—

Len dirigió su mirada a Lenka y le sonrió mostrando su gratitud. Len se dirigió hacia la cocina, aun cojeando.

Ya en la cocina, esperaba ver a ese sujeto Rinto, pero se sorprendió al no verlo por allí.

—Si buscas a mi hermano, no está, dijo que quería tomar algo de aire fresco. Así qué salió, y no se a que hora vendrá.— hablo Lenka un tanto preocupada por la seguridad de su hermano. —Últimamente ha estado actuando muy extraño...— agregaba mientras soltaba un pequeño suspiro al final.

Lenka invito a Len a tomar asiento y disfrutar de la cena. Cosa que Len acepto con gusto.

Len y Lenka comían y charlaban (quiero decir, por separado, no se habla con la boca llena), como si se conocieran de toda la vida. Lenka le pregunto acerca de su situación actual a Len, ya que ella solo sabía que no podía ir a su casa.

Len se puso un poco serio y le contó todo lo que estaba pasando.

Al terminar de contarle, Lenka no sabía que decir... No pensaba que la historia de Len fuera triste, pues él parecía ser del tipo de personas que no tiene problemas graves. Pues a pesar de eso, los ojos de Len muestran cierto grado de felicidad.

—¿Te molestó que hubiese preguntado?— hablo Lenka, un tanto triste por hacer que Len hablase de su pasado.

—No, no me molesto para nada.— contesto Len.

Lenka se sorprendió al ver que Len seguía siendo el mismo que hacia unos momentos antes de que le contará esa historia.

—He aprendido...— hablo Len. —A que sí sigues pensando en el pasado, te perderás lo que el presente trae para ti, al igual que lo que el futuro te ofrece. A veces es difícil para mi recordar eso, pero cuando lo hago... Me dan fuerzas para seguir adelante, sin importar que me ocurra.—

—Eres muy sabio, Len. No todos piensan lo mismo que tu.—

Len y Lenka terminaron de cenar, y retiraron los platos de la mesa.

Len insistió tanto en ayudar para lavar los platos, que Lenka no tuvo más opción que dejar que la ayudará.

Al terminar, Lenka y Len siguieron charlando hasta las 10 de la noche.

—Es hora de dormir. Es mejor que te muestre tu habitación.— dijo Lenka viendo hacia el reloj.

—Gracias.— contesto Len.

Lenka ayudo a Len a subir las gradas (escaleras). Y lo guió hasta lo que sería su habitación.

Era un lugar algo pequeño, en cierta parte le recordaba a su apartamento.

—Esto es lo único que puedo ofrecerte.— se disculpó Lenka.

—No importa, esto es perfecto.— dijo Len contemplando la habitación, la cual tenía una cama, una mesita de noche y un armario.

—¿En serio?— cuestiono Lenka, —Pero si te parece bien a ti, entonces está bien.— comentó.

Lenka salió de la habitación y se dirigió a la suya, para ir a dormir.

Len se recostó en la cama, y a los pocos minutos ya estaba dormido debido al cansancio.

Pasada la media noche, Len se despertó al escuchar unos ruidos que provenían de fuera de su habitación.

Len, aún medio-dormido encendió la lámpara que estaba sobre la mesita de noche, y forzaba la vista para poder ver un poco mejor.

Se escucho con claridad que alguien tocaba la puerta. Así qué se dirigió para abrir, y ver quien era.

Al abrirla, se topó con Rinto, el cual sin decir palabra alguna, ingreso a la habitación.

—¿Qué haces aquí?— pregunto aún medio-dormido, y soltando un bostezo.

—Tengo que contarte algo.— Aclaro Rinto.

—Déjalo para mañana. Estoy cansado.— respondió Len.

—Debe ser ahora.—

Len aún algo desconfiado y ya un poco más despejado (quiero decir, ya no está medio-dormido), se sentó en la cama.

—No soy lo que piensas— empezó hablando Rinto.

—¿Me crees tonto, o que?— replico Len, sabiendo que Rinto se refería a las acciones que había hecho esa tarde.

—Claro que eres tonto, pero no es el caso— dijo molestando a Len. —Tengo mis razones para justificar eso.—

*¿Justificar? ¿Qué razones tiene para justificar eso? ¡No hay ninguna!* pensaba Len mientras escuchaba a Rinto.

—Verás, la razón de tomar a la chica, no era para causarle daño. Sino para asustar a su padre.—

*¿Su padre?, ¿qué tiene que ver el padre de esa chica? Ah, ahora recuerdo que ella me dijo que su padre tenía un problema de apuestas.* pensaba.

—El es un apostador que no paga cuando pierde. Además, él me debe ya desde hace mucho tiempo.—

—¡Esa es tu razón!— exclamo Len un tanto molesto. —¡Darle un susto! No me importa que motivos te hayan movido a hacer algo como eso, pero la razón que me has dado no justifica tus actos.—

—Cállate, o despertarás a mi hermana.— silencio Rinto a Len, teniendo que el ruido despertase a Lenka. —Tienes razón, eso no justifica mis actos, pero, todavía no te he contado porque lo hice. El dinero no me importa, o, al menos hasta cierto punto. Te habrás dado cuenta, que mi madre no ha aparecido por aquí, ¿no es verdad?—

*Es cierto. No he visto a la madre de Lenka por aquí. Y ella no menciono nada de su padre ahora que lo pienso bien.*

—Eso es porque, ella trabaja duro todos los días, para ganar dinero suficiente para poder curar a nuestro padre, que está enfermo.— prosiguió Rinto. —Y yo... también trato de ayudar... por eso aposté dinero con ese sujeto, para poder obtener lo suficiente para ayudar a mi padre.—

—Pero, hay más formas de ganar dinero, no sólo las apuestas. Además, allí puedes perder también.—

—Se que hay diversas formas para eso. Pero, ganar dinero rápidamente, es esencial, debido a que a mi padre le quedan pocos días de vida.— decía Rinto cabizbajo.

Len, observo a Rinto detenidamente, parecía arrepentido de sus acciones. Aún así estaba dudoso, pero confiaría en lo Lenka le menciono.

—Rinto, ¿alguien más sabe de esto?— pregunto Len.

—No. Tu y yo somos los únicos. Pero, tengo que pedirte que guardes esto en secreto. ¿De acuerdo?—

¿Guardar un secreto como este?, Len no estaba muy seguros, es cierto que Rinto no era alguien peligroso a simple vista, pero es muy distinto guardar un secreto así.

—¿De acuerdo?— volvió a preguntar Rinto.

—No lo se...— contesto Len, dudoso de dar una respuesta.

—Anda, debes hacerlo. Al menos por un tiempo. Yo le contaré después de esto a mi hermana.—

—Lo haré, al menos por un tiempo, y si confirmo que es verídico lo que me dices.—

—Te lo agradezco, y disculpa mi anterior actitud. Cuando Lenka nos presento, me sentí frustrado, pero ahora que te conozco mejor, veo que eres alguien en quien podemos confiar.— menciono Rinto mientras le extendía la mano de manera amistosa.

Len dudo un poco, pero le dio la mano igualmente de manera amistosa.

—Gracias Len.— agradeció Rinto.

Rinto se levantó, y se dirigió a la puerta.

—No sabes cuanto te lo agradezco— hablo susurrando para sí mismo, mientras sonreía.

Len no alcanzo a escuchar lo que Rinto decía, pero lo te tomo importancia. Así qué se fue a dormir.

A la mañana siguiente:

Len dormía plácidamente, no quería despertar de su largo sueño. Pero no fue tan bien...

Lenka entro al cuarto de Len y empezó a susurrarle su nombre al oído, a manera de despertarlo.

—Len... Len...— susurraba Lenka.

Len empezó a despertar lentamente...

—Al fin despiertas— hablo Lenka. —Tienes el sueño muy pesado.— bromeaba Lenka.

—Hola Lenka...— saludo Len aún bostezando. —¿Qué hora es?

—Son poco más de las 7, nada de que preocuparte.—

—Ya es algo tarde— comento Len.

—No tanto—

En eso Lenka abrió la puerta de la habitación...

—Por cierto, Len, cuando estés listo, baja a la sala. Tengo que mostrarte algo.— hablo Lenka en tono serio.

Lenka salió de la habitación rápidamente tras decirle esto a Len, sin darle oportunidad de preguntar algo.

*¿Qué querrá mostrarme Lenka?* pensaba.

Arregló la cama donde se había dormido, y ya que había un espejo algo polvoriento colgando frente a la puerta, lo utilizo para peinarse con las manos.

Len bajo rápidamente para descubrir lo que Lenka quería mostrarle.

Llego a la sala, y Lenka estaba en el sofá, observando una fotografía, muy pensativa y un tanto triste.

—¿Todo esta bien?— pregunto curiosamente Len.

—Claro, sólo observaba esta fotografía, de cuando Rinto y yo compartíamos momentos con nuestros padres. Es una fotografía de hace 10 años.— respondió Lenka un tanto triste.

—Ya veo.— contesto Len, viendo el estado de animo de su amiga. —Por cierto... Me querías mostrar algo ¿cierto?— trato de girar el curso de conversación.

—Sí.— contesto Lenka. —Es este anillo.—

Lenka saco un anillo de una pequeña bolsa.

—Este anillo... Me lo entregó mi padre. Con este anillo, fue con el que se declaró a mi madre.—

—Debe de ser tu tesoro—

—Exacto.— hablaba Lenka aún un tanto triste. —La razón por la cual lo tengo, es porque él perdió el otro que se suponía era de mi madre. Fue un momento de shock para él. Perdió el anillo con el cual se confesaría a mi madre cuando todavía eran novios. Entonces consiguió otros, y se confesó nuevamente a mi madre; ella acepto gustosa...—

—Es un anillo especial, se puede decir que fue un recuerdo de la confesión de tus padres.—

—Claro, pero... ahora...— Lenka hizo un breve pausa para seguir hablando. —Es el único recuerdo de él.—

Cuando terminó de hablar, Len se sintió herido en el corazón, sabía a que se refería Lenka. Su padre había fallecido...

—Len, ¿puedes creerlo?— siguió hablando Lenka muy triste. —Este anillo, paso de ser de momentos felices, a momentos trágicos...— A Lenka se le caían las lágrimas del rostro.

Len, estaba triste, ver a su amiga llorar, le partía el corazón. Quería ayudar, quería verla sonreír, justo como lo hacia anoche... Pero, no podía expresar sus sentimientos, tal vez por razón de que al decir algo, la lastimara más...

Lenka se sentía débil, había perdido a su padre. Len comprendía eso...

—Lenka...— decía mientras una lágrima recorría su mejilla.

En eso Len, se sentó al lado de Lenka, y la abrazo amistosamente. Len lo hizo de una manera muy tierna, al menos para tranquilizar un poco a su amiga.

Lenka, al sentir el abrazo de Len, se echó sobre su hombro, se sentía muy mal, pero, por alguna razón, el tener a Len a su lado, la hacia sentir segura...

—Len, quédate a mi lado— fue lo último que Lenka dijo antes de sucumbir al llanto.

—No te preocupes, eso haré...—


Bueno bueno. El argumento me quedo algo flojo, pero ya que. Lo haré mejor para la próxima. Aún quedan más capítulos por delante.

Al menos así lo sentí yo. Pero eso depende de ustedes. Nyan~

Espero le haya agradado. Y disculpen mi tardanza. Por razones personales, he estado muy ocupado y no tengo ni tiempo de respirar (un decir). Kyat~

Pero aquí les traje el capítulo 3, prometo mejorar para el otro capítulo, saldrá más rápido que este (eso espero). Y tratare de no dejar una historia que parezca relleno de anime/manga. Aún así, nos vemos luego. Nyan~

Por cierto, no me digan asesino, ni exagerado en el tema de la muerte. Pues eso llega a ocurrir... (sollozo)

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