Hola! En este capítulo pasan varias cosas, pero la más importante es que aparece la primer escena" romántica" (o al menos, que demuestra un lazo) entre la protagonista y Kurama. Me parece tierna de solo imaginarla. Espero que les guste... esto es solo el inicio jejeje :B
Luego van a ver que empiezo a narrar la historia en grandes intervalos de tiempo. Es algo que no me gusta hacer pero que siempre termino haciendo.
No hay mucho más que aclarar. En el próximo capítulo, empieza la acción. Estén atentas/os para ver cuando lo publico! No se lo pierdan!
No se olviden de dejar su review con su opinión. Escriban si les gustó o no, qué le cambiarian a la historia y qué les gustaría que pase. Si les gustó, pueden agregarla a favoritos, que es un honor para mí, o seguirla, para no perderse de ningún capítulo. Si quieren decirme o pedirme algo, solo háblenme por inbox, tarde o temprano respondo todo :)
Eso es todo. Disfruten la lectura!

LA VIDA CON SHUICHI MINAMINO

CAPÍTULO 6: Avances

Pasas la siguiente semana muy preocupada e inquieta. Jamás dejas de pensar en ese examen. No te has vuelto a juntar con Shuichi, porque ahora ya no necesitas estudiar más. Es otra de tus inquietudes: ¿y ahora, con qué excusa te juntarás con él? ¿O ya no lo harás más? Si es así, su relación ya no avanzará, y lo sabes. Puedes intentar juntarte con él sin excusas, como amigos. Tal vez sea lo mejor. De todos modos, a lo largo de esta semana has hablado bastante con él en la escuela. Masako no te ha molestado, al menos por ahora.
Finalmente llega el próximo miércoles. Llegas a la escuela, con todas las expectativas. Te sientas en tu pupitre. Estás muy inquieta. No puedes parar de mover las piernas: es un tic nervioso que nunca se te quitará. Entra el profesor al salón. Hay un silencio total en el aula, puesto que no eres la única que necesita nota.
―Buenos días― saluda el profesor. Al notar el silencio, bromea― ¿Qué ocurre? ¿El gato les comió la lengua?
Un compañero tuyo acota:
―Queremos los exámenes. Usted dijo que para hoy los tendría corregidos.
―Oh. Lo suponía― hace una pequeña pausa, mientras se acomoda lentamente sobre el escritorio. Quiere darle intriga a la clase― ¿Qué me dirían si les digo que no los tengo?
Se produce un lamento general.
―Bien, bien. Hagan silencio. No tengo los exámenes aquí...
Todos gritan.
―...pero ya los tengo corregidos y he puesto las notas en la cartelera.
Ahora todos suspiran de alivio.
El bloque de dos horas de Matemáticas se hace eterno. Ya estás física y mentalmente preparada para salir corriendo hacia la cartelera cuando toque la campana del receso escolar. Cuando finalmente suena el timbre, tus compañeros se convierten en una marea humana que avanza ferozmente a toda velocidad para ver la nota de las pruebas. Dos o tres compañeros se retrasan, entre ellos, Shuichi. Tú no. Al llegar, quedas atrás del montón, pero esforzando tu vista, encuentras tu nota.
Te has sacado un nueve.
Has levantado el cinco. Todo gracias a Shuichi. Te ha ayudado a estudiar, a mejorar... Te ha salvado. Te invade una sensación enfermiza de felicidad y de alivio. Sonríes casi forzadamente y comienzas a saltar y gritar como una desequilibrada mental. Escuchas que Shuichi te llama por tu nombre y te das vuelta. Está en la puerta del salón. Con una seña, te pregunta cómo te fue.
Ocurre algo magnífico.
Pareces perder el control de tu cuerpo. La euforia y la alegría te dominan. Comienzas a correr hacia él a la mayor velocidad que tus piernas te permiten, gritando su nombre, y cuando lo alcanzas, saltas y te cuelgas de su cuello. Lo abrazas. Él te atrapa por la cintura para que no te caigas y te hace girar en el aire, también entusiasmado. Giran un par de veces, riendo, felices, mientras tú le gritas "gracias" repetidas veces. Es el mejor momento de tu vida. Se te escapan un par de lágrimas, que son producto de una extraña mezcla de alivio, risa, felicidad y amor. Cuando finalmente te baja, se quedan unos segundos mirándose a los ojos, aún riendo, y aferrados. Sienten las miradas de toda la escuela clavadas en ustedes, pero no les importa.
―¿Qué te has sacado?
―¡Un nueve!
―¡Bien hecho!
―¡Ha sido gracias a tí! Gracias...― repites.
Lo abrazas otra vez, feliz. Él está igual de entusiasmado, así que también te abraza y ríe. Al separarse, se dan cuenta de todo lo que ha pasado. Miran a su alrededor. Todos están observando la escena, incrédulos. Se ruborizan. Están muertos de la verguenza. "Cielos... ¿y ahora qué hago?", piensas.
―Bueno, iré a... ehh... Contárselo a mis amigas. ¡Luego nos vemos! ¡Y gracias de nuevo!― le dices, a modo de despedida.
―Claro. Sí... Nos veremos.
Él regresa al salón, cabizbajo, y tú te metes en la multitud. No necesitas buscar mucho: Akiko y Natsume estaban en el medio de la gente, y habían visto con sus propios ojos lo que ocurrió. Ha sido lo mejor. Y este es el mejor día de tu vida. Bendices el día en que te sacaste el cinco en matemáticas. Lo bendices, mucho.
Tus amigas te felicitan. Natsume dice que eso es "amor mutuo". Esperas que tenga razón.
Durante los siguientes días, para tu suerte, todo sigue un poco más suelto que antes. Se divierten más, se tienen más confianza, y hablan mucho en la escuela. En algunas oportunidades se te ocurrió confesarle lo que sientes, pero siempre te arrepentías a último momento. De todos modos, luego te alegrabas de haberte arrepentido porque te dabas cuenta de que no era la ocasión o de que no estabas preparada.
El sábado, decides hacer una reunión en tu casa. Invitarás a Akiko, a Natsume y a Shuichi. En realidad, solo quieres invitar a Shuichi, pero necesitas disimular, y además no quieres dejar a tus amigas de lado. ¡Y necesitas que lo conozcan en persona! El viernes les avisas, y todos te dicen que irán.
Llega el día de la reunión. Te despiertas por la tarde, nerviosa. ¡Llegarán en cualquier momento! Akiko y Natsume vendrán juntas.
Al rato, llega Shuichi, antes que nadie. Temes que tu padre te diga que no te quería ver más con él y que lo eche, o algo así, pero no lo hace. Desde la charla que tuviste con él, pareció reflexionar sobre ciertas cosas, y ahora se llevan mejor. Además, le has dicho una y otra vez que el nueve que te sacaste se debe a él, lo cual le agradó mucho.
Salen al patio y se sientan en las sillas de exterior que tienes.
―Oye, ¿vendrá alguien más?
―Sí. Akiko y Natsume, mis mejores amigas. No las conoces, ¿verdad?
―No. ¿Son de la escuela?
―Sí, de la otra división. Tranquilo, te caerán bien. Son agradables.
―Claro...
Te quedas mirándolo. Él está distraído, echando un vistazo a tu patio, y no se da cuenta. Te mira una vez, y al ver que lo estás mirando, corre la vista. Así lo hace un par de veces, hasta que lo advierte.
―¿Qué ocurre?― te pregunta, riendo― ¿Por qué me miras así?
―Estoy mirando tu cabello. Es muy peculiar, pero es original. Me encanta. ¿Cómo haces para que se quede así?
Shuichi ríe, pero no responde.
―¿Puedo tocarlo?― preguntas.
―Si tu quieres...
Estiras la mano hasta tocar su cabello. Es muy suave y sedoso. Lo acaricias un poco.
―Creo que eres una de las pocas personas que me ha tocado el cabello. Siéntete privilegiada.
Ríes y apartas la mano.
―Nunca te lo cortes, ¿me oyes? Nunca.
El timbre interrumpe las risas. Han llegado Akiko y Natsume. Les abres la puerta y las saludas. Ellas saludan a Shuichi tímidamente. Al principio las cosas están muy tensas, porque no se conocen y no hay confianza entre ellos, pero un rato después ya está todo mejor y se divierten mucho. A pesar de eso, cuando Shuichi se va, ya por la noche, tus amigas te dicen que él les parece muy aburrido o serio, y que no estarían con él. Está bien, es su opinión. Pero no estás de acuerdo.
El abrazo del miércoles sigue dando vueltas por tu cabeza. Estás perdidamente enamorada de Minamino.
Te pasas la siguiente semana igual que todas las demás. El sábado decides organizar algo, pero solo con Shuichi. Le preguntas por teléfono si quiere ir un rato al parque contigo, y te dice que sí.
Más tarde, caminas al parque y te sientas a esperarlo en un banco de madera. Unos minutos después, lo ves. Viene caminando. Al parecer, aún no te ha visto. Te paras, le haces señas, te ve y comienza a caminar hacia tí. Se saludan, y después se sientan en el banco. Charlan un rato. Te atreves a preguntarle algo que querías saber desde hace rato:
―¿Tienes novia?
Recuerdas que te había dicho que nunca llegó "la chica indicada", pero quieres preguntárselo de todos modos, para asegurarte.
―No...
―¿Jamás has tenido?
―No... ¿Y tú?
―Tampoco. Nunca le he gustado a nadie.
―Yo tampoco.
―¡No es cierto! Le gustas a todas las chicas.
―No les gusto de verdad. No me conocen.
―Pero podrías estar con cualquiera de ellas si quisieras.
―Pues no quiero. De todos modos, no le doy importancia a eso. Quizás me muera solo.
―Yo igual. Moriré sola. Yo sí que nunca le he gustado a nadie, que yo sepa. Es una pena.
Luego hay un silencio muy largo. Se ha acabado el tema, de modo que hablan de otras cosas. Charlando, se les pasa el día, y ya se les hace la hora de volver a sus casas. Se despiden y se van.
El lunes hay una hora libre en la escuela, ya que faltó una profesora. Te vas a sentar con Shuichi.
―Hola― le dices― ¿Qué haces?
―Hola. Oh, nada. Estoy leyendo.
Ese libro misterioso.
―¿Qué es ese libro? Siempre te veo leyéndolo.
Shuichi no te responde. No sabe cómo expicarlo, así que te muestra la tapa. Era uno policial, del famoso autor Chase. Recuerdas que tu padre te ha regalado una colección de libros de él (quizás hasta tengas el que está leyendo Shuichi), pero no los has leído. No eres una fan de la lectura, realmente. Se lo cuentas a tu amigo.
―¿Tienes toda una colección de Chase? Es genial.
Claro que no.
―No lo es. Mi padre siempre me pide que los lea. A mí no me gustam mucho leer, y menos esos libros tan grandes y aburridos. Pero si quieres te los presto― le ofreces. Hay una frase que dice "solo presta los libros que no te moleste no volver a ver". Y a esos libros, la verdad, preferías perderlos.
―Me encantaría. Gracias. De todos modos, sería mejor que tú también los leyeras. Podríamos comentar los libros entre nosotros― intenta convencerte.
"De ninguna manera, amigo", piensas. Estás loca por él, pero no podrías leer una colección de libros solo para hablar de ellos con él.
―Claro, pero será difícil... Si lo hago te cuento― solo lo dices por compromiso.
―Hazlo.
En estos días, ha habido un gran avance en la relación entre ustedes dos. Estás inmensamente feliz y enamorada.