La resurrección de la estrella.

Primer Acto

El pequeño sol

Capítulo 2. una canción de cuna.


Los últimos días han sido muy difíciles para Celestia, pues desde que tuvo a su hija entre sus cascos por primera vez aquel momento de ternura fue roto con los llantos de la potrilla la cual continuo llorando, y no solo eso, si no que la pequeña recién nacida no dejaba de llorar, se la pasaba la mayor parte del día llorando, dando unos gritos tan desgarradores, que parecía como si le estuviese pasando algo malo, o le doliera algo, pues la potrilla no paraba de llorar, sin importar que fuese lo que Celestia hiciera.

Asustada por que se tratara de una condición de salud inmediatamente mando a su hija recién nacida para que le hicieran algunos análisis y exámenes, pero los resultados daban negativo, indicando únicamente que la potrilla estaba completamente sana, lo que no explicaba el por qué la pequeña princesa se la pasaba llorando 8 horas diarias sin parar, cosa que le preocupaba bastante a Celestia y empezaba a consumirla al intentar calmar los llantos de su bebé, pero nada rendía resultados y solo terminaba con sus energías, al punto de que solo tenía breves momentos de paz cuando la bebé dormía, cosa que solo pasaba cuando la niña se cansaba de llorar y repentinamente esta se quedaba dormida por si sola.

Mientras Celestia se la pasaba tratando de calmar a su bebé, Luna se la pasó estos días estando bajo el cargo de Celestia, siendo la encargada de revisar y mandar todo lo que se tenía que hacer con el reino. Luego de revisar algunos papeles, Luna se dirige al gran comedor al ver que era hora de desayunar, esperando ver a su hermana despierta, al entrar se encuentra con Celestia intentando dar de comer a la pequeña Arwen.

-vamos cariño… por favor… come un poco- dice Celestia suplicante mientras intenta hacer que la potrilla abra la boca mientras le acercaba una cucharadita con una especie de papilla.

-llegaron reportes del imperio de Cristal, la princesa Cadance dice que ya están comenzando los preparativos para el festival del imperio de Cristal que será en una semana.

-Gracias Luna… gracias por ayudarme con mis labores mientras yo intento cuidar de mi hija- dice Celestia mientras se tallaba las cienes.

-es lo menos que puedo hacer- dice Luna suspirando- en verdad no savia que tuvieras que hacer tanto papeleo- dice un poco fastidiada.

-eso no es nada, deberías ver en tiempos de crisis o de asuntos legales con los demás reinos, esos días, todo lo que se tiene que firmar y revisar…- dice Celestia suspirando- creo que preferiría regresar a esas labores que...- piensa ella.

-me sorprende lo fácil que haces parecer realizar estas labores- dice Luna.

-llevo 1000 años desempeñándolas sola, creo que ya estoy más que acostumbrada a todos los asuntos legales y de gobierno- dice Celestia mientras intenta que su hija coma un poco de lo que ella le acercaba en la cuchara.

-oh si…. Casi lo olvido, em… Twilight y sus amigas vendrán mañana a ver a la potrilla- dice Luna.

-si….. Gracias Luna…. ¡ahí viene el avión! ¡Ahí viene el avión!- dice Celestia intentando persuadir a la potrilla para comer, pero esta seguía negándose-

-¿Por qué le das papilla? Solo tiene 6 días de nacida- dice Luna.

-no quiere comer leche, ni siquiera su mamila- dice Celestia con cansancio cabeceando un poco pues estaba quedándose dormida.

-¿creí que no creías en eso de las fórmulas para bebés?- dice Luna extrañada.

-intente darle pecho en más de una ocasión, pero no quiere, y cuando por fin logre hacer que comiera ¡me mordió los pezones y vomito lo poco que había comido!- dice Celestia mostrándose un poco alterada.

-¿Cómo te va a morder los pezones si ni siquiera tiene dientes?- dice Luna extrañada.

-¡es lo que quisiera averiguar!- dice Celestia con un tic nervioso en el ojo.

- bueno…. la papilla es algo muy pesado para una recién nacida ¿no crees?- dice Luna.

-no quiere comer mi leche- dice Celestia entre dientes- no quiere comer nada, y esto no es papilla, es mermelada de fresa-

-¿Por qué le das mermelada? Es mucha azúcar, le hará daño- dice Luna.

- ¡no quiere comer nada! ¡En realidad quiero ver si come aunque sea esto!- dice Celestia un poco alterada- ¡pero ni siquiera esto quiere comer!-

-¿Cómo dices eso? Jeje, los bebés comen cuando tienen hambre- dice Luna.

-¡pues parece que esta niña nunca tiene hambre!- dice Celestia algo psicótica- por favor cariño come algo- dice con un tono suplicante acercándole la cuchara a Arwen, pero la potrilla da un grito de disgusto y le da un manotazo a la cuchara haciendo que esta embarre algo de mermelada en el ojo de Celestia.

-¡cariño no! ¡Hay!- dice Celestia mientras coloca su casco contra su ojo, Celestia se levanta del asiento y corre a la cocina para buscar un lavabo y limpiarse la cara, mientras tanto dejo a Luna y a su hija solas.

-bueno…. Veamos si es verdad lo que dice tu madre- dice Luna suspirando mientras toma el tarro con mermelada e intenta darle un poco a la potrilla, es entonces que ni corta ni perezosa la potrilla rápidamente come lo que estaba en la cuchara que Luna le acerco, cosa que sorprendió bastante a la princesa de la noche. La potrilla empieza a aplaudir muy alegre y pide más.

-¡No! Es mucha azúcar- dice Luna con severidad, y en eso esta toma la mamila de la potrilla y se la entrega, y la potrilla no hace nada por evitar que Luna la alimente con la mamila.

-no entiendo por qué….- dice Luna algo intrigada por el repentino cambio de actitud de la potrilla hacía con ella, aquella que se negaba completamente a que Celestia intentase alimentar, con Luna era completamente diferente, siendo más sumisa e incluso más alegre y activa.

-ya regrese…. ¡¿Cómo hiciste que comiera?!- dice Celestia bastante sorprendida al ver a la pequeña Arwen comer sin objeción alguna su mamila.

-bueno…. Yo….. em…. No lo sé… solo le entregue la mamila- dice Luna pensativa- supongo que es como dije, los bebés solo comen cuando tienen hambre-

Luego del desayuno, Luna fue a cumplir con las labores que le correspondían a Celestia mientras esta última intentaba pasar tiempo con su hija, pero la potrilla no hacía más que tener rabieta, tras rabieta, cosa que agotaban bastante a Celestia, mientras Luna estaba muy ocupada haciendo las labores de Celestia, las cuales si bien no eran muy difíciles, si le tomaba algo de tiempo en leer cada documento e ir a uno que otro lugar para supervisar las labores de sus súbditos.

Celestia se encontraba con su hija, la cual como casi siempre se la pasaba llorando en los cascos de su madre, mientras Celestia intentaba arrullarla y calmarla, pero la potrilla no dejaba de llorar, dando fuertes y agudos gritos sin parar.

-¡por favor, deja de llorar! Calma, calma, Arwen ¡por favor cálmate!- dice Celestia mientras le daba de palmadas en la espalda a la potrilla, pero esta no dejaba de dar fuertes y agudos gritos los cuales empezaban a desesperar a Celestia, la cual dado a los gritos ya empezaba a sentir una fuerte migraña que no la dejaban tranquila, es entonces que finalmente, después de días de escándalo Celestia ya estaba harta e hizo lo que nunca espero ni quería hacer.

-¡POR TODOS LOS CIELO ARWEN STAR DEJA DE LLORAR! ¡YA DEJA DE LLORAR!- grita Celestia con gran cólera y rabia que provoco que la potrilla se quedara callada de repente, Celestia no podía creerlo ¿de verdad ella le había entendido? luego de que esta se la pasara llorando toda la tarde parecía que por fin esta se había calmado. La potrilla no hacía más que mirar a Celestia con una expresión bastante sumisa. Celestia le había gritado a su hija con tal fuerza y severidad que la niña se había quedado callada, quedando en un aparente estado de sorpresa y miedo.

Celestia deja a su hija en la cama y se le queda viendo, mirando como su hija seguía mostrándose bastante impactada por el grito que hacía poco ella le había dado. Una vez que suelta a la potrilla esta rápidamente toma una sábana y se cubre con esta el rostro, ocultándose de Celestia y nuevamente empieza a sollozar, pero esta vez sin emitir algún grito o alarido.

-Arwen…..- dice Celestia con un nudo en la garganta al entender que su grito había afectado a su hija- Arwen perdóname por favor….- dice Celestia colocando su casco en la espalda de su bebé, pero esta se muestra bastante evasiva y nerviosa ante esto.

-no quería gritarte… es solo que….- dice Celestia apenada, pero la potrilla seguía ocultándose tras las sabanas de la cama.

-Arwen….- dice Celestia retirando las sabanas, notando el rostro de su hija inundado en lágrimas, esta suelta un ligero alarido de sobresalto al ver a Celestia y esta aun temblando de miedo apunta hacia su cuna que yacía.

-¿quieres que?- dice Celestia tomando a la potrilla y recostándola en su cuna, al hacer esto la pequeña bebé rápidamente se tapa con sus cobijas haciéndose bolita, pese a que esta ya no emitía ningún grito seguía escuchando algunos sollozos muy leves provenir de su cuna.

-perdóname….- dice Celestia con algo de tristeza y vergüenza mientras se sentaba aun lado de la cuna, viendo a su hija aun sollozando bajo sus sabanas.

Más tarde esa noche, Luna se encontraba en el observatorio de Canterlot, observando una serie de estrellas fugases que estaban pasando muy cerca de Equestria.

-Por fin un poco de paz y tranquilidad- dice Luna mientras da un largo suspiro luego de un arduo día de desempeñar tareas reales, esta busca un poco de descanso y relajación mirando las estrellas fugases que pasaban por su reino.

-esto es bastante raro, se suponía que no tiene por qué haber lluvia de meteoros hasta dentro de 5 años- dice Luna algo intrigada mientras contemplaba por medio de su telescopio los muchos cuerpos celestiales pasar a toda velocidad, muy cerca de Equestria, en las ciudades y los pueblos cercanos multitudes de ponis curiosos y admiradores de las estrellas salen de sus casas a la mitad de la noche solo para contemplar las estrellas fugases pasar tan cerca, un espectáculo natural y hermoso que todos quieren contemplar y Luna no era la excepción.

-es la tercera noche en esta semana que pasa esto, ¿Cómo puede ser posible?- piensa Luna mientras mira con algo de intriga las estrellas fugases - no puedo explicar este fenómeno, muchos me lo atribuyen a mi jeje, pero no es obra mía- dice Luna un tanto pensativa.

-de cualquier forma es bastante hermoso este pequeño espectáculo- dice Luna suspirando.

Luna da un largo suspiro mientras mira el cielo estrellado- valla, jeje, todo el día estuve de un lado a otro revisando papeles y dándole órdenes a los guardias, no tenía idea de todo el trabajo que Celestia tenía, no es como en las noches, las cosas son más tranquilas- dice ella mientras se estiraba.

-me pregunto cómo seguirá mi hermana- se dice Luna a si misma mientras entraba al castillo y seguía por los pasillos hasta llegar a la habitación de Celestia, al entrar se encontró con Celestia recostada en su cama, con la crin desgreñada y una serie de ojeras bien marcadas en su rostro dado al cansancio que esta sentía.

-mírate nada más hermana, esto es demasiado para ti- dice Luna suspirando mientras caminaba hasta la cuna que se encontraba muy cerca de la cama de Celestia.

-¿tu porque estas despierta?- dice Luna algo extrañada al ver a su sobrina aun despierta pese a ya ser pasadas de las 3:00 de la noche. La pequeña potrilla solamente se le queda mirando mientras esta la miraba con curiosidad.

-¿Por qué no estas llorando?- dice Luna con inexpresividad mientras miraba a la bebé con seriedad, pues en esta semana que tiene la potrilla de nacida, esta se la pasaba la mayor parte del día llorando.

-lo haces apropósito ¿verdad?- dice Luna con inexpresividad, y la potrilla solamente la mira con confusión- mira cómo has dejado a mi hermana en solo una semana ¿Cómo una mocosa como tu puede ser tan? Aj- dice Luna suspirando, mientras la pequeña bebé solamente la miraba con curiosidad e inocencia- ¿pero que estoy diciendo? Eres solo una recién nacida-

Luna mira a Arwen sonreírle y luego mira a Celestia dormida, la cual se notaba bastante cansada.

-Arwen por favor pórtate bien, no creo que mi hermana pueda resistir mucho más- dice Luna con seriedad, pero la potrilla no hace más que dar un largo bostezo y por unos instantes esta se deja caer en la cuna, pero al poco tiempo se vuelve a sentar en la cuna.

-estas muy cansada ¿cierto?- dice Luna con seriedad mientras mira a la potrilla esta empieza reír y al mismo tiempo da un largo bostezo- será mejor que tú también duermas.

Luna va con su hermana y toma una sábana para cobijarla con cuidado para no despertarla, y mantenerla caliente y un poco más cómoda- descansa hermana- dice dándole un beso en la mejilla.

-adiós Arwen- dice Luna mientras se daba la vuelta dándole la espalda a la potrilla, es entonces que escucha un balbuceo por parte de la potrilla, Luna se detiene por unos instantes y da un breve vistazo a la cuna, en donde se encontraba la pequeña Arwen recargada contra el barandal de la cuna

- acuéstate y vuélvete a dormir- dice Luna con un tono cortante y luego continua su camino para salir de la habitación, es entonces que se empieza a escuchar un gemido que poco a poco empieza a convertirse en un llanto.

-¡No!- dice Luna volteándose, y viendo como la potrilla empieza a llorar.

-¡no Arwen!- dice Luna mientras toma a la potrilla en cascos- no llores- dice Luna mientras voltea a ver a Celestia, la cual estaba empezando a despertar. Luna decide salir de la habitación con la potrilla en cascos, para poder tranquilizarla en el pasillo sin molestar a Celestia la cual apenas ha podido dormir últimamente.

-¡por favor Arwen cálmate! Cálmate….- dice Luna y en eso nota como la potrilla deja de llorar y empieza a sonreírle a Luna nuevamente, Luna da un suspiro y la regresa a su cuna, pero cuando estaba a punto de dejarla nuevamente la potrilla empieza a sollozar de nuevo.

-Arwen por favor cálmate...- dice Luna un poco desesperada, la potrilla continua sollozando y levanta los cascos para que Luna la cargue.

-¿quieres estar con migo?- dice Luna algo seria y dando un largo suspiro, luego esta le echa un vistazo a Celestia la cual aún estaba durmiendo.

-muy bien, vendrás con migo- dice Luna con sumisión.

Luna lleva a la potrilla hasta su habitación, en donde la recuesta en su cama e intenta arrullarla para que vuelva a dormir.

-veamos… que tengo por aquí…- dice Luna mientras revisaba las cosas que tenía en su habitación, es entonces que ella toma un pequeño cojín en forma de media luna- toma- dice Luna entregándoselo a la potrilla, esta última toma el cojín con fuerza y empieza a abrasarlo y a mordisquear una de sus puntas.

-bueno al menos ya estas tranquila- dice Luna mientras con cuidado recuesta a la potrilla y la cobija con sus sabanas- ahora duérmete por favor- dice Luna suspirando, pasa un rato y la potrilla no se duerme, solamente se le queda mirando a Luna mientras seguía mordisqueando el cojín.

-creí que tenías sueño ¿Por qué no te duermes?- dice Luna un poco impaciente, pero la potrilla solamente se le queda mirando con inocencia y curiosidad.

-aj ¿Qué puedo hacer?- dice Luna algo impaciente mientras se ponía de pie y caminaba por la habitación buscando algo que le pueda ser de utilidad, es entonces que esta al revisar algunos libros que tenía entre un pequeño librero encuentra uno muy especial, Luna lo abre y es entonces que una melodía dulce y tranquila empieza a sonar, se trataba de una cajita musical.

-jeje, ya no me acordaba de esto- dice Luna un poco nostálgica al escuchar la dulce melodía arrulladora -mmmmm, me pregunto si…..- dice Luna pensativa mientras tomaba la caja de música y la acercaba a un buro cerca de donde se encontraba la potrilla.

-cuando era niña, mis padres usaban una cajita musical para arrullarme, esta es una de pocas que pudo preservarse, tiene más de 1000 años de antigüedad, a mí me ayudaba a dormir, jeje incluso cuando no tenía sueño me arrullaba- dice Luna mientras abría la cajita musical y esta empezaba a resonar, escuchándose su dulce melodía por toda la habitación de Luna, mientras esta seguía observando a la potrilla la cual pese a mostrarse cansada, no se dormía-

-mmmm ¿por qué no te duermes? (suspiro) ¿quieres que te cante una canción de cuna?- dice Luna con algo de sumisión, y cosa que la extraño bastante, es que le pareció ver a la potrilla asentir con la cabeza, cosa que la confundió, pero ella asumió que era su imaginación.

-es... está bien- dice Luna y comienza:

Si en la nocturnal quietud

ves brillar la estrella azul

todo lo que pidas

se realizará.

Si es muy grande tu ilusión

pídela de corazón

y la estrella te sabrá

así escuchar.

Al seguir

tu sino volverán

las horas que hablarán

de tiempos idos.

En un rayo de ilusión

viene a ti la estrella azul

lo que pidas al soñar

lo hará su luz.

Para cuando termina de cantar, la pequeña Arwen por fin se había quedado dormida.

Luna empieza a sentir algo de sueño dando a lo sugestiva y relajante que era la melodía- creo que ya recordé porque era mi favorita- dice Luna mientras daba un largo bostezo, en eso está mira a la pequeña Arwen, viendo como esta dormía pacíficamente, con suma calma y ternura.

-duerme pequeñita- dice Luna con una ligera sonrisa mientras se recostaba junto a Arwen y la acomodaba entre las sabanas para que estuviera más cómoda, mientras la melodía seguía sonando, la atmosfera de paz y relajación que esta hacía sentir en ambas fue tal que pese a que Luna no tenía la idea, se quedó dormida junto a la potrilla.

Pasan algunas horas en las que tanto Luna como la potrilla dormían tan pacíficamente, eso hasta que de repente se escucha un grito que aturdiría a Luna.

-¡AHHHHH! ¡¿DÓNDE ESTA MI BEBEEEEEEE?!- se escucha a Celestia desesperada, el grito fue tal que Luna despertó casi instantáneamente, esta se levanta de la cama rápidamente y antes de que pudiera hacer o decir algo más, su puerta se abre de golpe y por esta entra una desesperada Celestia.

-¡LUNA, MI BEBÉ, mi bebe no está…..!- dice Celestia alterada pero de repente quedándose completamente callada al ver a Luna.

-¿Qué pasa hermana?- dice Luna algo extrañada al sentirse algo incomoda por el cómo su hermana la miraba, y en eso está mira hacia abajo, notando que no solo estaba cargando a Arwen entre sus cascos, si no que la potrilla estaba aún durmiendo en los cascos de Luna con toda calma y paz cosa que Celestia nunca pudo presenciar, y además eso no era todo, pues la pequeña bebé de solo una semana de nacida se estaba amamantando del pecho de Luna.