Disclaimer: Da Vinci's Demons pertenece a Starz y a sus respectivos creadores, escribo esto sin fines de lucro.

Tenía frío, aunque se abrazaba con fuerza para mantener el calor de su cuerpo la noche estaba helada, la tierra sobre la que intentaba dormir se sentía húmeda e incómoda; una de las antorchas seguía encendida, en ningún momento les daban completa oscuridad, quizá por temor a que las sombras les sirvieran como aliadas en su huida.

Leonardo dio media vuelta, pensando que ver al conde Riario en similares condiciones a las suyas le sirviera de consuelo, pero, para su molestia, el conde dormía profundamente, tal vez vencido al fin por el cansancio. No se encontraba muy lejos de él, si el artista estiraba su mano era capaz de tocarlo, se arrepintió de no haber reunido el suficiente valor para proponerle dormir juntos con el fin de protegerse del frío, temiendo, tal vez, romper ese frágil equilibrio que se había formado entre ellos.

Se volvió a dar la vuelta, incapaz de seguir envidiando la manera en que el conde dormía, Da Vinci cerró los ojos, extrañando las sabanas de su cama en Florencia, no lograba entender como el conde, acostumbrado a más lujos que él, lograba dormir en esa tierra húmeda e incómoda.

Notaba el bailar de la llama de la antorcha debido a las ráfagas de viento que entraban a la cueva, era un juego de sombras a través de sus parpados cerrados Abrió sus ojos, sobresaltado al sentir una mano rodear su cintura y el calor en su espalda, casi se levantó de un salto, dispuesto a ponerse en guardia, pero logró notar que no era otro más que el conde moviéndose en sueños. Leonardo sintió un cosquilleo en su estomago cuando la mano viajó de su abdomen a su pecho, atrayéndole con suavidad al conde. "Lo siento" lo oyó murmurar entre sueños y Da Vinci no tardó en recordar las veces que lo había visto dormir abrazado con Zita, una sensación incomoda se acomodó en su pecho al saber que era confundido con la esclava-amante, el abrazo se volvió ligeramente más fuerte, y para confusión del artista sabía que no sería capaz de soportar escuchar el nombre de la mujer.

Sintió al conde aspirar en su nuca, ocasionando un escalofrío en Leonardo, para sorpresa (y secreto placer) del genio, la única palabra que escapó del los labios del conde fue "Artista"

Leonardo Da Vinci sonrió, tomando con cuidado la mano del conde la acomodó sobre su pecho de manera que a ninguno lo molestara, siendo cauteloso se acomodó, disfrutando la calidez del cuerpo del conde, su sonrisa se volvió traviesa, deseaba ver la expresión del orgulloso Giorlamo Riario al despertar y encontrarse en tal posición con su enemigo.

—Oh, bueno—suspiró Da Vinci, cerrando los ojos y dejándose vencer por el sueño—, no se puede tener todo en esta vida.

Espero que las historias esten siendo de su agrado (o al menos que estén siendo leídas, ja, triste)Tengo ya escritas otras dos desde la perspectiva de Da Vinci. Y sí lo logro, hacer otras 5 desde la perspectiva de Riario, aunque admito que Riario me resulta un poco complicado