=3. Deliciosamente mortal=
Sus movimientos eran rápidos. Sus manos, sus piernas, sus cabezas. Se movían con precisión y sus extremidades por su puesto, rebosaban de fuerza y sobre todo de técnica. Entre más practicaban, más se daban cuenta, el uno con el otro, de lo bien que su Karate, estaba siendo representado. Ken y Hye Sun, llevaban aproximadamente, 2 horas entrenando en el dojo de la familia Wakashimazu. Luego de que Hye Sun demostrara que no era para nada una novata en aquella arte marcial, Ken la había invitado a pasar al vestidor y vestir una de las batas de entrenamiento, que solían prestar en el dojo, para la primera clase de los que acudían, dado que después, ellos mismos, conseguirían su material de trabajo (la cinta, por supuesto, si era 100% responsabilidad del sensei); y una vez con la indumentaria adecuada, ambos se habían entretenido, con Hye Sun aprendiendo técnicas propias de Ken y el portero degustándose con la pequeña clase de movimientos que no conocía, que la chica le proporcionó.
Estaban sudados y cansados. Durante el entrenamiento, no solo habían estado haciendo karate, sino que también habían estado charlando un poco y en medio de esas charlas, Ken se había disculpado muy sinceramente por el acontecimiento de la noche pasada, argumentando que aunque al principio, si se trataba de una apuesta, había desistido de ella al hablarle y sentir la misma inquietud que sentía en esos momentos:
-¿Cuál inquietud…?- preguntó Hye Sun, con la guardia puesta y girando dentro del ring de colchonetas, a la espera de un ataque, por parte del portero
-Quién eres- respondió él, perdiendo la concentración en el karate- Tu cabello es azul, lo que me dice que realmente eres extrovertida, eres DJ y parece que anoche, no deseabas en lo más mínimo alguna compañía ajena, hasta que te abordé. Además de todo, practicas karate y una tremenda patada voladora. ¿Qué tanto ocultas…? Siento, la tremenda inquietud, de querer conocerte y eso, nunca lo había sentido…- comentó el arquero con la mirada profunda y los labios curveándose en una sonrisa-
-Si quieres conocerme… enojada, es mejor que no vuelvas a apostarme. Porque mi patada voladora, puede atacarte de nuevo- advirtió ella en una dulce sonrisa- Y por lo demás… ¿Qué te puedo decir? Soy extrovertida, sí. Me fascina el azul y es por eso que mi cabello tiene ese toque azulado, dentro del negro. Me gusta la música y un amigo me enseño a usar todo ese equipo para hacer música… Sé karate, porque lo practique con mi hermano, desde los 10 hasta los 15 años. Pero si deseas saber más de mí…- comentó
-Tendré que verte de nuevo- completó el Karate Keeper- Y eso es algo que deseo con ansías… me gustaría conocerte más. Como no frecuento estar aquí, porque como mencione, es mi hermano el que se hace cargo, ¿quisieras… bueno, quisieras qué tuviéramos… ah…?- sus palabras titubearon, de repente se sintió un adolescente tonto, ante la más linda del colegio (y nunca había sido así…)- ¿Quisieras que tuviéramos una cita?- preguntó.
Una parte de ella, le indicaba que era mejor negarse, porque aún no estaba demasiado segura de que Ken fuera uno de esos chicos buenos. Era atractivo, pero con un estilo demasiado rebelde, era agradable, pero al parecer también mentiroso y se disculpaba, pareciendo intachablemente sincero. "¿Quién y cómo, era en verdad Ken Wakashimazu?"... se preguntó.
-Sí- me gustaría- Afirmó la chica, con una dulce sonrisa. Ken, le correspondió, con alivio de no haber sido rechazado. Habían dejado ya de practicar y se habían enfrascado en esa agradable charla, fue entonces, que ambos miraron el reloj. Las 6:00 de la tarde, pronto la temperatura bajaría y por supuesto, la noche comenzaría a caer… Era hora de terminar ahí y retirarse. Hye Sun se disculpó, visitando el vestidor y dejando donde debía, la bata de karate, vestida de nuevo, con sus ropas cotidianas. Cuando regresó al dojo, Ken también estaba vestido. Llevaba jeans de mezclilla, una camiseta de manga corta blanca y una sudadera negra. Parecía un adolescente… ¿Cuántos años tendría?
-Te acompañare a casa. No es buena idea que andes tu sola por ahí- dijo el chico sonriente y sin esperar alguna respuesta, salió del dojo con calma y un andar aburrido pero curioso. Hye Sun lo siguió sin saber porque no se había negado –y porque no lo haría- y una vez en la calle, ambos comenzaron a caminar. Un silencio se instaló entre ellos, no era incómodo, pero tampoco de los mejores silencios que pudieran existir. Hye Sun, lo rompió:
-¿Cuántos años tienes?- le preguntó
-25… ¿Y tú?- le preguntó sonriente
-22- respondió ella, sonrojada. Ken detuvo su andar con brusquedad y ella lo imitó al darse cuenta que ya no estaba a su lado, sino detrás- ¿Qué pasa?- preguntó
-¿22 años? ¿Estás de broma…?- preguntó alarmado
-Ja, ja, ja… no- rió ella- Tengo 22, aún estoy en la universidad, ¿qué? ¿Te sientes muy viejo?- le preguntó con sorna. Ken trató de relajarse, le gustaba una niña… Bueno, no precisamente una niña, pero nunca habría imaginado, que una chica más pequeña que él, sería la que llamara su atención. Estaban en los 20's, eran casi de la misma edad y en realidad 3 años no eran demasiado… ¿Pero porque de repente se sentía un asaltacunas? Rió para sus adentros, que bobo era. ¿A sus 25 años, aún se preocupaba por la edad para salir con alguien? Mientras estuvieran, 3 años menores, tal vez 3 mayores, que más daba. (Así Hye Sun hubiera tenido 29, él, seguiría queriendo salir con ella)
-Ja, ja, ja… ¿viejo yo? Soy una jovenazo, hasta me veo de tu edad- le dijo y no mentía. Sus facciones tal vez eran maduras, pero aun así, Hye Sun había pensado desde la noche anterior que el chico no le llevaría uno o dos años… Tres, no eran novedad, para ella.- ¿Qué estudias?- preguntó Ken, continuando el trayecto a casa de la chica, que si bien podía notar, por como ella se dirigía a la estación de autobús, era rumbo a la universidad de Saitama.
-Gastronomía. Es mi último semestre, luego seré chef profesional y cuando haya reunido los medios suficientes, fundaré mi propio restaurante- le confesó sonriente, mientras llegaban a la parada de bus.
-¿Chef eh? ¿Esa es tu verdadera vocación…? ¿Qué tal cocinas?
-Claro, desde siempre lo he considerado así. Pues dicen que no soy mala, me gusta jactarme, así que sé que soy muy buena- se aduló a ella misma, haciendo reír al portero- ¿De qué te ríes?
-De ti. Eres una pequeña presumida…- le dijo entre risas- Pero me agradaría probar lo que cocinas…- comentó en una dulce sonrisa y con los ojos brillando de alegría. Hye Sun trató de no perderse en esa mirada y sonrió:
-Ven mañana a mi dormitorio, tengamos esa cita, por la tarde. Cocinaré y charlaremos, me agradas- le dijo.
-Tú también me agradas. Me parece bien por la tarde y más aún si la chef presumida, ha accedido a compartir sus talentos culinarios… Déjame decirte, que soy exigente con la comida, espero que no vayas a intentar envenenarme- rió el arquero. Mintió. En realidad al vivir solo y tener que cocinarse, había aprendido a no hacerlo tan mal, pero su comida propia, no sería lo que encabezara su mejor menú.
-Pues quedarás estupefacto, no me tientes a lo del envenenamiento- le amenazó con risas - Esta chef presumida, no permitirá ser criticada por un portero karakateca- se burló ella
-¿Kara…kateca?- preguntó el chico. El bus se acercaba, pronto llegaría a la parada.
-Sí, me gusta decirlo así…- le dijo ella- Me iré en ese bus. No es necesario que me acompañes, me deja justo frente a la universidad. Te espero mañana Ken, a las 2. Será fácil dar con los dormitorios, no te preocupes, adiós- dijo justo cuando el bus se detuvo frente a ellos. Y ella subió.
Ken miró a la chica perderse a la distancia, mientras el bus se alejaba, había divisado su cabellera negra azul desde que tomó asiento en la parte trasera del bus y se había mantenido mirándola, hasta que desapareció en la distancia. Entonces, solo entonces, giró en sus talones y dio la media vuelta. Caminaría a su departamento, que no estaba demasiado lejos de ahí…
En el trayecto, se había preguntado, que rayos fue lo que lo impulso a querer conocer a esa chica. No era la primera a la que conocía, ni que lo había atraído para salir, pero había algo, una sensación que no lograba quitarse, algo que como imanes, lo atraía a ella, a conocerla, a mirarla y eso que solo llevaba dos días con ella. Siendo así y no queriendo rebuscar más explicaciones de su comportamiento –por no verse tan menso como Taro Misaki cuando había anunciado finalmente su noviazgo con una médico italiana-, se concentró en llegar a su departamento, sin dejar de pensar, en la comida, que lo esperaba al día siguiente.
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=Dormitorio de Hye Sun=
=Universidad de Saitama. 1:55 PM=
Había estudiado tanto en 4 años, había conocido no solo la cocina de su país (Corea del Sur) sino también la de muchos otros países. Francia, Italia, México, Japón… recientemente, su profesor de "Cocina de especialidad" había insistido en la preparación de platillos mexicanos, gracias a su amor surgido a raíz de su mini viaje al país azteca. Así que sin pensárselo dos veces, Hye Sun había llegado a la conclusión, de que aquella tarde, en la que no solo dejaría boquiabierto al portero de Japón, sino que también practicaría para sus praxis de final de semestre; cocinaría una típica comida mexicana. Un platillo que no solo resultaba laborioso y de impresionante presentación, sino que además de todo y por experiencia personal, sabía que era sumamente delicioso: El pozole.
Había acudido a comprar todos los ingredientes esa mañana y una vez que tuvo todo sobre la mesa de la pequeña cocina de su dormitorio (que gracias a una enorme suerte, era solo para ella y su cocina, dado que no tenía compañera asignada), se preparó para comenzar. Empezó desde temprano, para que el maíz cociera con tranquilidad, pero para que estuviera rápido y Ken no esperara demasiado. La carne, como el cacahuazintle (maíz) estaba a punto de estar lista y pronto podría agregarla a su olla.
Sabía que los condimentos para el pozole, debían estar frescos y bien picados, así que en cuanto el reloj marcó la 01:40, había empezado a lavar la lechuga, la cebolla, los rábanos y los limones. En el fondo del lugar, sonaba una melodía dulce y alegre: "Cooking? Cooking!". Estaba a punto de acabar de picar la lechuga, cuando la puerta sonó.
-Adelante- dijo desde la cocina. La puerta tardó un par de segundos en abrirse y por ella, entró Ken. El aire emanaba un aroma increíble, una esencia que te invitaba a querer probarla y que hacía de la boca, agua. Ken sonrió al ver a Hye Sun y se acercó a donde la chica estaba.
-¿Los dormitorios de universidad, cuentan con cocinas como esta?- preguntó el chico, tomando asiento en un banco de madera, delante de donde Hye Sun, picaba verduras.
-Ja, ja, ja, solo algunos, para los estudiantes de gastronomía. ¿Cómo entraste? Esto es un dormitorio de chicas…- le recordó en una sonrisa
-Así como tiene sus ventajas ser estudiante de gastronomía para tener una cocina así, yo también cuento con mis propias ventajas. Soy yo Hye, el portero de Japón, un guiño mío y puedo entrar- rió el chico al tiempo que guiñaba el ojo.
-Pues me quejaré, que clase de dormitorio permite la entrada a alguien por ser un futbolista ¿eh?- bromeó ella. No se había detenido en su picada, así que la lechuga ya estaba lista. La puso en un plato y continuó con los rábanos.
-Quéjate después… ahora ilumíname y dime… ¿Qué preparas?- preguntó curioso- Huele bien-
-De hecho…- rió ella- ¿Te gusta la comida mexicana?
-Algo… una vez comí tacos, pero no he probado algo más. ¿Es eso? ¿Cocina mexicana? ¿Por qué no coreana? Tú eres coreana
-Ja, ja, ja sí, lo sé. La comida mexicana ha invadido mi último semestre y en verdad me ha agradado. Esto que comerás, se llama pozole. Es una comida típica de México, la preparan en su mayoría cuando se acerca el aniversario de su independencia, según dijo mi profesor. Sabe realmente bien y no te vendría mal, conocer un poco más de comida- bromeó ella
-¡Uf! Pues ya que… ¿Te puedo ayudar?- preguntó mirando como ella, acababa de picar un rábano y continuaba por otro.
-Claro, revisaré si el caldo ya está. Pica esto, por favor- pidió ella, mientras extendía al japonés, la tablilla de madera para picar, el cuchillo y una cebolla. Ken tomó los utensilios y comenzó a picar con cuidado y los ojos entrecerrados, el vegetal más chillón de la faz de la tierra. Hye Sun comprobó con rapidez, que en efecto, el caldo estaba listo y apagó el fuego. Cuando se dio la vuelta para revisar si Ken había terminado, se encontró con un portero de ojos hinchados, que sin duda estaba padeciendo el efecto lagrimoso que la cebolla provocaba. Rió para sus adentros y acudió al auxilio del chico. Picó tan solo dos limones y colocó todos los vegetales en un hermoso plato, que posteriormente, colocó en la mesa. Guió a Ken al comedor, extendiéndole una servilleta para los ojos y luego se dirigió a la cocina, donde en pequeñas cazuelillas de cerámica, sirvió el caldo del pozole (maíz, caldo y carne de puerco). Ken la miraba desde el comedor, hasta que la chica, tomó asiento en la mesa.
-¿Listo para quedar impresionado?- preguntó la chica sonriente. Ken miró la presentación del platillo, mirándolo en directo, no se veía demasiado colorido o si quiera impresionante- Oh, no mires así la comida, obviamente todavía no está preparada. Fíjate bien, karakateca- le dijo, tomó un montoncito de lechuga y lo colocó con gracia sobre el platillo, luego agregó un par de rábanos y un poco de cebolla, exprimió un limón y puso un toque de sal- Espera, olvide algo importante- le dijo. Se dirigió a la cocina y rebuscó en la nevera. Ken entretanto, miró el platillo, la verdura le había dado color y un toque que lo hacía verse realmente delicioso. El humo seguía fluyendo del platillo y pronto se encontró con deseos de probarlo.
Hye Sun regresó con una pequeño platito en sus manos, donde unos pequeños vegetales cortados en cuadritos, rojos y verdes, esperaban ser agregados a la comida. Por su apariencia, Ken habría podido decir que se trataba de pimientos. La chica lo miró y quedó fascinada con su cara de curiosidad, agregó los pequeños vegetales a la comida y luego extendió el plato al japonés. Realizó cada movimiento anterior en el siguiente plato y una vez que ambos estuvieron preparados, comenzaron a comer.
Ken quedó simplemente fascinado, por el sabor de aquella comida tan exquisita. Todo dentro de ese plato, sabía simplemente genial. Y sin duda, la habilidad de Hye Sun, también había aportado demasiado. Dicen por ahí…"A los hombres se les conquista desde el estómago" y ese día, Ken tuvo que admitirlo. Esa chica era estupenda, chef, DJ, extrovertidamente hermosa y karateca.
Estaba llegando a un estado de felicidad absoluta, cuando no se dio cuenta. Llenó la cuchara con caldo, dos maíces y varios mini pimientos, que en realidad, eran chiles. Provenientes de América, Hye Sun había conseguido aquellas especias días antes, puesto que había tenido que preparar el mismo platillo en clase. Sabía por lo que su maestro le había dicho, que en la región de México, el chile era un condimento que en casi ninguna comida, podía faltar, ya que su sabor extremadamente picoso, era lo que impulsaba al mexicano a tener la boca ardiendo, pero volviéndole imposible, dejar de comer.
Fue precisamente ese extremadamente picoso sabor, el que obligó a Ken a beber agua rápidamente y luego a abrir la boca para que su lengua se refrescara. Pero eso no pasaba. Hye Sun lo miró primero alegre por el hecho de que el portero estuviera reaccionando como el mero mexicano, pero luego de unos momentos, algo sucedió.
-¿Ken… estás bien?- preguntó
-¿Qué eran esas cosas?- le cuestionó el portero- ¿Pimientos…?
-No… bueno, sí. Se les llaman pimientos en algunas zonas de España, pero más comúnmente son conocidos como chiles, pimientos picantes, si lo pones así- le explicó ella. Y pronto se arrepintió de haberlos puesto. El rostro de Ken comenzó a inflamarse, rojo e hincado, el arquero japonés, había presentado rápidamente, no solo un ardor en la boca, sino, una breve y extraña reacción alérgica a los chiles- ¿Eres alérgico, Ken?- le preguntó alarmada
-No… bueno, no que yo sepa. Pero tampoco es como que coma demasiados pimientos picantes, suelo hacerlos a un lado- le comentó-
-¡Dios, vamos al doctor! ¡Eres alérgico!- exclamó ella, poniéndose de pie e instando al portero a ponerse de pie también. Envolvió su rostro en una mascada que tenía por ahí y tomó su bolso con velocidad. Así pues y sin dejar que demasiadas personas vieran al chico, lo llevó a la enfermería de la universidad, que gracias a una tremenda coincidencia, estaba en servicio ese día.
El médico miró al chico, sin poderlo reconocer de momento, ya que su rostro estaba demasiado rojo e hinchado, si no se daban prisa en recetarle y darle un remedio para la reacción, el joven japonés, empezaría a sufrir e sarpullido. El médico revisó en su botiquín y encontró un frasco de jarabe para las alérgias, dio dos cucharadas al chico y le dejo un frasco, para que bebiera dos cucharadas, cada 2 horas, mientras la reacción bajaba. Dado que era una fuerte reacción y pronto el portero se comenzó a volver loco al verse el rostro hinchado, el médico indicó que el medicamento debía ser tomado en tiempos cortos de espera, pero con precaución, para que no existiera una sobredosis.
Luego de media hora en el servicio médico y envuelto en la misma mascada, Ken y Hye Sun regresaron al dormitorio con el frasco en manos de la chica.
-Lo siento Ken, no imagine que pudieras ser alérgico- le dijo Hye Sun a punto de llegar al dormitorio.
-No te disculpes, yo tampoco lo sabía. Estaba demasiado concentrado en el buen sabor, que no me fije de cuantos chiles, me metí a la boca- rió el chico. Su rostros se sentía entumecido y aunque comenzaba a bajar la hinchazón, el seguía sintiéndose como un pez globo.
-Bueno… creo que sin darme cuenta, si te envenené- bromeó ella, recordando, que el día anterior, había amenazado con hacerlo
-Ja, ja, ja- rió Ken- Al menos fue un envenenamiento deliciosamente mortal- le dijo.
… CONTINUARA…
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NOTAS:
*El pozole es una comida típica mexicana que lleva caldo, carne de puerco, maíz, lechuga, chiles, rábanos y cebollas. Se acompaña con tostadas con crema y se prepara comúnmente en las fiestas patrias de México (16 de Septiembre)
*Cooking? Cooking! Es una canción muy dulce y alegre del grupo coreano Super Junior (sub unidad happy)
*Hye Sun para quien aún conserve la duda es cinta negra, en el karate.
*Karakateca es una palabra que surgió como chiste, por esta autora.
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¡Hola a todas!
Bueno, heme aquí con este nuevo capítulo, que me atrevo a entregar rápidamente, ya que sentí demasiado tiempo transcurrido entre el capítulo 1 y el capítulo 2. Espero que les agrade y que, se animen a dejarme un review.
Agradeceré en la próxima entrega, para que no pase por alto, los comentarios que lleguen.
Nos estamos leyendo.
JulietaG.28
