= 4. Un concierto, un inicio =

La alfombra era cómoda, mucho más cómoda que el pequeño sofá. La película había terminado hacía ya un rato, la botana no se había acabado, pero si la charla continuaba tan fluida como hasta ese momento, entonces, sí que se acabaría. El reloj marcaba las 7:00 pm, la noche ya se estaba sobreponiendo al día y la temperatura ya había descendido en el exterior. Pero nada importaba. Ken y Hye Sun, estaban lo bastante concentrados en su charla, lo bastante cómodos en la alfombra y lo bastante ensimismados en los ojos del otro, como para prestar atención a la hora que era o a la oscuridad, que comenzaba a cernirse en el cielo fuera de aquel dormitorio.

-¿Por qué el futbol?- preguntó ella, con la dulzura con la que se había acostumbrado a hablarle, desde el incidente con el picante en el pozole, que había tenido lugar, horas antes, en ese dormitorio.

-Es un deporte extremadamente genial y gracias a él, pude conocer a mis mejores amigos. Era algo nuevo para mí luego del karate y algo que rápidamente me atrapó- respondió él- ¿Por qué chef?

-Me gusta la comida. Me gusta, preparar la comida….- agregó- Desde que soy chica, cocinaba para mi hermano- le comentó- ¿Quién es tu mejor amigo…?- tal vez, tal vez, también lo conociera. Hye Sun, podía apostar a que el mejor amigo de Ken, era sin duda alguna…

-Kojiro Hyuga- respondió el chico. Sí, él… Hye lo había adivinado. Sonrió-

-¿Está en Italia, no es así?

-En efecto, juega para la Juventus. En estos momentos, disputa los primeros partidos de la Champions League, seguro ganara. El capitán es muy fuerte, el mejor jugador que conozco. Cuando regresé, estaremos todos para el mundial, Japón se hará con la Copa Mundial- comenzó a decir él, extasiado, alegre, hechizado por tan solo hablar, de algo que le gustaba más que el Karate.

-Ja, ja, ja… ¿emocionado por el mundial? Eres el portero titular…- dedujo de momento. Ken, dejó de sonreír.

-No, ese es Wakabayashi. Al menos así es como "debería ser"- comentó el portero, entrecomillando en el aire con exageración- En el mundial de Francia estuve yo de titular, pero admito que di un pésimo trabajo en el partido contra Francia- explicó

-¿Genzo?… ¿Wakabayashi?- preguntó la chica, arqueando una ceja- ¿El niño presumido que juega en Alemania?-

- JA, JA, JA- rió Ken a grandes carcajadas- ¿Lo conoces?

-No… bueno, lo he visto en televisión- le dijo ella, sonriente

-Pues has dado en el blanco. Wakabayashi es un tipo presumido y bastante amargado- comentó

-Se nota a kilómetros, pobre de aquella que salga con él- se mofó la chica.

-Hace poco anunció su nuevo noviazgo- comentó el japonés. Hye Sun, estuvo a punto de atragantarse con una papita.

-¿Es en serio? ¿Existe en este mundo, alguien que soporte a ese tipo?- cuestionó sorprendida. Ken rió con energía y asintió con la cabeza.

Y así siguieron, hasta que el reloj marcó las 8:30 de la noche y Ken consideró bien retirarse. En el umbral del edificio, donde Ken había estacionado su auto (un Camaro SS, color amarillo). Cuando el arquero ya estaba montado en el auto y con el motor encendido, Hye Sun se acercó sonriente a la ventanilla del conductor, llamando la atención del joven –aunque en realidad, él no había podido dejar de verla-

-¿Y si salimos mañana?- preguntó la coreana, con una dulce sonrisa. Ken correspondió y asintió con la cabeza.

-¿Qué quieres hacer?- le preguntó

-Bueno… habrá un concierto en la noche. Es un grupo coreano, me gusta desde hace mucho, bueno, si quieres, si no... No quisiera, llevarte a un lugar donde no quieras estar- titubeó con gracia, claramente, no deseaba que sus actividades, fueran demasiado extrañas o infantiles para un chico como el que tenía en frente. Después de todo… ¿qué era lo que comúnmente, hacía un futbolista cuando salía con una chica? Ken sonrió e hizo rugir el motor.

-Me encantaría. ¿A qué hora te veo?- preguntó

-¿Te veo allá? Es en el parque Hitsujiyama, a las 7:00 PM- indicó la chica

-De acuerdo, nos vemos allá. Buenas noches Sun…- le dijo Ken, antes de sonreírle y arrancar, dejando atrás a una chica, muy emocionada, por lo que el concierto, podría suponer.

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=Al otro día…=

=Departamento de Ken. 6:30 PM=

-Sigo pensando que deberías vestirte, menos tú- reclamó Sorimachi una vez más, desde el cómodo sofá de la sala de Ken y mirando al chico que andaba de un lado a otro en su departamento, para encontrar las llaves. En lo que iba de la noche, había escuchado el mismo reclamó de Eirina, que con esmero trataba de convencerlo de vestirse más a la moda y menos como futbolista. ¿Pero que podía hacer? ¡Ken era futbolista! Su atuendo de esa noche, consistía en unos jeans negros y algo ajustados, una camiseta blanca que se ajustaba a su figura y recalcaba sus músculos. Llevaba tenis marca Vans y un saco por demás casual, sin duda el atuendo le favorecía mucho ante todos y él mismo (excepto a Sorimachi)

-Ye déjalo en paz- le dijo Sawada, al otro extremo del sofá- A ti nadie te viste cuando vas a tener una cita-

-Bueno eso es porque yo sí se me vestir…- se defendió el castaño

-Ja, ja, ja si, te vistes como niña. Te arreglas más que tu pareja- se mofó Ken, finalmente dando con las benditas llaves, que estaban detrás del televisor. ¿Cómo habían llegado ahí?

-¡No me visto como niña! Visto como hombre, pero hombre que se sabe vestir- renegó el delantero

-Sí, sí, como digas Eirina. Me voy, los veo en el entrenamiento- dijo el arquero, antes de salir apresuradamente de su departamento y dejar solos a sus dos amigos, que como si se tratará de adolescentes, tenían la extraña manía de usar el hogar del karateca, como refugio o casa del árbol.

No reparo más en el desastre que se encontraría cuando volviera a su casa. Montó el carro y se dirigió al parque, donde había quedado de encontrarse con la chica. Hasta ese punto, Hye Sun lo había cautivado de verdad y en grande. Su forma de ser, sus pensamientos, su carrera y sus gustos, le parecían extraordinariamente originales y atractivos. ¡Por no hablar su físico! La coreana era simplemente hermosa y extrovertida. Algo extraña, pues en las ocasiones en las que había estado con ella, el arquero había podido apreciar las ropas llamativas, escotadas, alegres y de incluso tonos chillones, que enfundaban el cuerpo de Hye. Pero a pesar de que en momentos, llegará a pensar que la chica vestía de manera inapropiada a su edad, Ken estaba fascinado y extasiado con esa pequeña mujer que se había cruzado en su camino.

Llegó al parque al que se dirigía y estacionó el auto cerca del gentío que ya se acumulaba. No sabía si Hye Sun ya había llegado y por idiota, no le había pedido su teléfono la noche anterior. Bajó del auto y se recargó de espaldas al escenario montado con gran esmero a unos metros de él, esperando y pensando. ¿Sería sensato esperarla ahí o debería introducirse en la ola de gente que se arremolinaba en torno al espectáculo?

Estaba por decidirse a entrar en el mar de gente, cuando a su derecha una chica llamó su atención. Ella no había reparado en él, ya que no era el único esperando, ni el único que tenía ahí su auto. Llevaba unos jeans ajustados y azul claro, unos zapatos de plataforma negros y una blusa ceñida del mismo color con un estampado en todos amarillos y rosas. Su chaqueta de cuero azul lucía por encima de las luces del lugar. Su cabello negro azul, era reconocible a kilómetros y esa noche, iba sujeto en una coleta, que caía con gracia hasta que el cabello rozaba sus hombros. Se veía hermosa. Muy llamativa, pero hermosa.

Hye Sun por su parte, trataba de encontrar a Ken, tal vez habría sido mejor idea verlo en campus de la universidad, pero es que en verdad, no quería toparse con nadie conocido para que lo empezaran a molestar… Finalmente se decidió a aventurarse y buscar a Ken entre la gente ya apostada frente al escenario. Justo cuando se adentró entre las primeras personas, la gente comenzó a saltar y vitorear, el grupo había llegado y se disponía a empezar con el espectáculo.

SS501… uno de los mejores y favoritos grupos coreanos juveniles, había decidido viajar al Japón, a dar un fantástico concierto al aire libre, los 5 integrantes del grupo, eran tan hábiles como guapos y por un momento, Hye Sun olvido que estaba buscando, pues la imagen de sus ídolos, la atrapo por completo. Sin darse cuenta, comenzó a seguir el ritmo saltarín de los demás, en el momento exacto en que el grupo comenzaba a cantar y bailar: Love Ya.

Ken no podía con la risa que se cargaba. Había seguido de a Hye Sun de cerca para poder hablarle y encontrarse… pero, realmente no había podido sacarla del trance en que se había sumergido. Tan pronto como había mirado al escenario, Hye Sun había cambiado de semblante, parecía una niña, alegre y al borde del llanto, por la emoción que la embargaba al mirar al grupo que más le gustaba, en vivo y en directo. Cuando Hye Sun comenzó a brincar con todos los demás, Ken se quedó parado al lado de ella. Después de un momento, se unió a ella y con pequeños empujones, llamó su atención:

-¡Ken!- exclamó ella bastante alegre, en cuanto lo vio

-Hola, Hye… ¿te estás divirtiendo?- le preguntó sonriente el arquero japonés.

-Ahora más porque ya estás aquí- le dijo ella.

-¿Quiénes son?- preguntó Ken, queriendo conocer al grupo que lo hacía brincar. Tenían buen ritmo, no había que dudarlo, pero sin duda, se trataba de un grupo que solo a las chicas podría gustarles, los integrantes eran, demasiado guapos para su comodidad.

-¡Oh dios mío!- exclamó Hye Sun, dejando sus brincos- ¿Cómo es posible que el chico que me gusta, no conozca mi grupo favorito?- le preguntó. Ken detuvo sus movimientos de golpe y se quedó mirando a la chica. No había esperado escuchar eso… pero con las palabras al aire, algo dentro de él, se sentía bien.

-¿Te… gusto?- preguntó. Hye Sun se dio cuenta de lo que dijo, solo hasta que Ken preguntó aquello. Un sonrojo se asomó en sus mejillas e inmediatamente sintió el impulso de bajar la cabeza. Pero no lo hizo. Se armó de valor, quería decirlo…

-Sí- aseguro. Y él sonrió.

-Bueno, entonces deberé aprenderme tus gustos…- aseguró- no es justo que la chica que me gusta sepa de futbol y yo no sepa de música coreana- rió

Hye Sun sonrió con Ken y no pregunto nada respecto a lo dicho. El portero tomó su mano y sin palabras necesarias para consumar las declaraciones, siguieron disfrutando del concierto que amenazaba, con ser un súper éxito.

En toda la noche, Ken no soltó la mano de la chica e incluso se descubrió a sí mismo, riendo y coreando algunas canciones, mirando mal a algunos tipos que pasaban los ojos por Hye Sun y sobre todo, sintiéndose tan bien, como nunca lo había hecho. Hye Sun, de su lado, no podía contener tanta alegría, cantaba a todo lo que sus pulmones daban, reía y brincaba, tomaba la mano de Ken e incluso se acercaba para que el la abrazara.

Cuando el concierto terminó y todos se comenzaron a retirar, Ken y Hye Sun, aguardaron fuera del auto del chico, ella sentada sobre el cofre y el al lado de ella, de pie, charlando acerca de lo vivido. En sus manos, reposaban dos latas de cerveza bien frías que habían adquirido de parte de un grupo de chicos con una nevera.

-Gracias Ken- le dijo Hye con una sonrisa. Ken bebió de la cerveza y luego preguntó:

-¿Gracias porque?

-Por estar aquí y haber echo de esta una noche fantástica- le comentó

-Ja, ja, ja, eso no lo tienes que agradecer. Me divertí bastante esta noche, es algo que nunca había hecho… suelo siempre, solo pensar en futbol, como comprenderás. Pero lo de esta noche, realmente fue algo fantástico… y para cerrar con broche de oro una perfecta velada, yo…- de repente, las palabras que había querido formular, se le atoraron en la garganta. No sabía cómo continuar y los nervios lo empezaban a volver su presa- Este… pues, sé que es apresurado, pero es que… yo creo que es lo correcto, no lo sé, si tú quieres, tal vez, lo que yo quisiera, bueno, es…- comenzaba a tartamudear y sin duda sus frases no tenían ni un poco de sentido. Hye Sun, aun así sonreía sin decir nada, aguardando a que el chico terminara sus oraciones mal hechas- Bueno… ¿QUISIERASSERMINOVIA?- preguntó el portero finalmente y dejando que las palabras se juntaran por la velocidad. Pero Hye Sun, si había entendido.

De repente, el concierto de los jóvenes que más admiraba en el mundo, se había vuelto algo completamente insignificante y aburrido, las palabras que Ken había dicho habían dado un nuevo significado a especial, alegría y emoción… Y Hye Sun estaba segura, de que nunca volvería a sentirse así de feliz.

-Me encantaría ser tu novia- le dijo sonriente. Ken sin darse cuenta, volvió a respirar y llevado por el impulso, abrazo a la chica. Al separarse, dado que Hye estaba aún sobre el cofre del carro, sus rostros quedaron tan juntos, que lo que vendría después era inevitable.

Perdidos en los ojos del otro, negro y azul fundiéndose en uno, rompieron toda distancia y finalmente, sellaron sus labios, en un segundo primer beso que superaba con creses el de la primera noche que se vieron. Guiados por lo que sentían, sus labios se movían en perfecta sincronía, sus ojos se habían cerrado para disfrutar el momento y el calor en sus mejillas había aumentado sin darse cuenta.

Pronto las manos de Ken se posicionaron en la cintura de ella y las de Hye, subieron hasta el cuello del chico, donde poco a poco comenzaron a enredarse en la larga cabellera del portero. Fue un beso mágico y sin duda, un buen final para aquella noche que había pintado ser mágica desde el principio, pero que había vuelto irrealmente fantástica.

Al separarse, sus ojos se encontraron de nuevo y una sonrisa resplandeciente, brilló en sus rostros.

-Es una noche perfecta, sin duda alguna- comentó ella

-¿No hace falta un recuerdo?- preguntó él. Miró su lata de cerveza ya terminada y noto con gran entusiasmo que su abre fácil, era un poco más grande de lo normal en cualquier otra lata, sin pensarlo dos veces y recordando que había sido gracias a ese mismo artefacto que la primera noche que la vio, había logrado llamar la atención de Hye, Ken lo arrancó de la lata y tomó la mano de la chica- Para que nunca olvides que esta noche, fue perfecta- le dijo. Y puso el abre latas en uno de sus dedos, a modo de anillo. Ella rió por el gesto y acto seguido, plantó un dulce beso en los labios del japonés. Sí… nunca lo olvidaría.

Cuando la chica terminó con su cerveza, ambos chicos decidieron que era hora de ir a casa y en el trayecto al campus de la universidad, charlaron y rieron, de todo lo que esa noche les había sucedido. Cuando fue momento de dejar a Hye en la entrada del edificio de los dormitorios, Ken la llenó de pequeños y dulces besos, antes de desearle una magnífica noche y un lunes muy alegre. Prometió sin duda alguna, pasar a verla por la tarde, cuando terminara su entrenamiento y llevarla a comer o simplemente a dar un paseo.

Solo cuando la coreana entró al edificio y cerró la puerta tras ella, Ken decidió marcharse, sonriendo como idiota y con un solo pensamiento en mente: "Bienvenido al club de los cursis y atontados que entran en el noviazgo, Ken"

CONTINUARA…

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¡Hola a todos! Bueno, espero que este capítulo les haya gustado y que se animen a dejarme algún comentario, ya sea, bueno o malo, todo es bien recibido. De ante mano, lamento haberme retrasado con esta actualización y prometo que tratare de traer dos capítulos para ustedes, esta semana.

Nos estamos leyendo.

GRACIAS A:

CANDY: Sí, creo que Hye trae bastante loco al portero de Japón. Espero que esto te haya gustado. Nos estamos leyendo. Saludos.

ValeMisaki: Ja, ja, ja que puedo decir… Ken es todo un caso con el picante. Sí, yo igual tenía antojo de pozole. Espero que esto te guste, gracias por leerme.

Soyfan: Aquí con el siguiente capítulo, espero que te guste y que me dejes algún comentario. Bienvenida. Gracias por tus palabras.

OPAWER: ¿Quién no podría amar el pozole? Ja, ja, ja me alegro mucho que te gustara, espero que esto sea de tu agrado también y como siempre, esperare tus palabras. Nos estamos leyendo (ya quiero saber que pasa en tu historia)

Chica rara: Gracias por tus palabras, ojala esto te guste. Saludos. Bienvenida.

Nos vemos en la siguiente actualización.

ATT. JulietaG.28