=8. Como empezó, termina=
Era una sensación extraña, nueva. Pero no agradable. Un beso nunca les había sabido igual, ni siquiera era un beso. Era solo el acto de poner los labios de ella sobre los de él, pero no era un beso. No tenía sabor, ni siquiera tacto. Era una caricia y una demostración.
Ken estaba boquiabierto, con los ojos bien abiertos, al igual que ella. Azul y negro fundiéndose en uno, mientras sus labios aún unidos, se fundían igualmente en un sabor que para nada les agradaba, un sabor que sin saber exactamente como o porque, dejaba claro el dolor. Yusuke se lamentó, Ken en verdad no había esperado ver así a su novia y por supuesto ese beso que todos sabían, no era más que para probar algo. Se puso de pie con el dinero que debía pagar en las manos y sonrió al entregarlo a Hye Sun a espaldas de Ken. Ella tomó cada billete en sus manos y se separó del portero, que se mostraba confundido y sumamente nervioso, algo le decía que nada estaba bien.
-¿Hye… que pasa?- preguntó dudoso. Ella lo miró, justamente como lo había mirado, la primera vez que se vieron, después de abofetearlo.
-¿Nunca has cobrado una apuesta?- le preguntó ella, indignada- Recibo mi pago, eso es lo que pasa. Parece que te has quedado algo boquiabierto…- se mofó para ella misma, Yusuke, si comprendió.
-¿Qué te sucede? No eres… no estás como siempre- empezó a decir Ken, mirando de reojo, como sus compañeros lo miraban con curiosidad y sacando sus propias conclusiones atentos a lo que acontecía.
-De echo soy la de siempre, soy Lee Hye Sun, no tu muñeca Barbie- espetó la coreana, al borde de la desesperación que le provocaba el hecho de que Ken se hiciera el desentendido ante lo que ocurría- ¿Qué querías? ¿Convertirme en una de las modelos que ustedes los futbolistas frecuentan? Pensé que eras distinto, creí en ti Ken, aun cuando tenía mis bases para no hacerlo, te entregué mi amor y a cambio conseguí que lo pisotearas y que intentaras volverme algo que no soy. Si no te es suficiente lo que hago, lo que doy y lo que soy, no entiendo porque mantener toda una farsa. No entiendo porque quieres volverme alguien distinta, a la expectativa de un futbolista de tu categoría, pero no lo soy y nunca lo seré… Soy solo yo y…- dudó- Solo no me busques más, déjame en paz a partir de ahora y busca exactamente lo que este a tu altura. Porque tal vez yo no lo estoy…- le afirmó, la voz estaba por quebrársele, pero se armó de valor para continuar, para no llorar y terminar- Es a ti a quien le falta altura para estar conmigo- afirmó queriendo herirlo- Y como esto empezó lo terminó. Ahí tienes tu estúpido beso de vuelta- Y dicho todo, rompió en pedazos los billetes que había recibido, haciendo sentir a Ken que así de fácil, lo suyo también se había roto, Hye Sun se dio la media vuelta y se fue, con la cabeza en alto y la mirada fija en la salida, conteniendo el llanto y el dolor.
Sawada y Sorimachi, ya reunidos a sus espaldas, pensando y buscando una oportunidad para salir en defensa de su amigo, solo pudieron atinar a mirar a la chica, como quien no puede creer lo que ocurre y enfrentar sus ojos azul agua, que los penetraron con un claro mensaje: "Mentirosos". Sawada miró a Hye alejarse, hasta que desapareció en la multitud que se arremolinaba en torno a la salida, percatándose del hecho de que en el cuello de Hye, en una brillante cadena metálica, aún reposaba el abre fácil de una cerveza, que sabía por Ken, era un recordatorio de la promesa que implícitamente, habían comenzado un día: estar juntos.
Sorimachi en cambio, miró a Ken, aún atónito y sin palabras ante lo ocurrido. Cada palabra dicha por Hye Sun le taladraba la mente y su partida le rompía el corazón. Nunca se había sentido tan mal, tan mentiroso. Ella tenía razón, no estaba a la altura de una chica como ella, le hacía falta mucho para poder estarlo y lo primero era valor. Lo segundo, honestidad. Aunque sus intenciones, nunca habían sido malas, ella se había percatado de todo y como era de esperarse, había pensado lo peor de él, al punto tal de ni siquiera permitirle explicar… pero nada lo podía justificar. Muy en el fondo, Ken lo sabía. Había errado, porque debió haberle dicho, porque debió haber enfrentado todo aquello con ella al margen de las cosas, porque nunca debió intentar disfrazarla de lo que no era.
Yusuke, sonriente de ver la reacción de la chica coreana y posteriormente sus actos que habían desembocado la desdicha completa de Ken, rió a grandes carcajadas, llamando la atención de todos. Quería salir de ahí y buscar a Hye Sun, felicitarla por sus acciones, quien sabe, quizás hasta ofrecerse a consolarla. Se posó delante del arquero japonés, con una sonrisa bien tatuada en los labios y le dijo con una voz repleta de felicidad:
-¡Venga Ken! Es una fiesta y tienes que divertirte, ahora sí que podrás conseguir una chica digna de una estrella como tú- dio con mofa
-¿Qué tanto tienes tu que ver en las palabras de Hye Sun?- le preguntó Sorimachi, captando que Yusuke repetía un pequeño pedazo de lo que la coreana había dicho momentos atrás.
-¿Yo? Absolutamente nada, la niña se dio cuenta por sí sola, de lo patética que es, intentando salir con alguien como Ken, rico, reconocido y talentoso. Yo no tuve nada que ver- resolvió Yusuke- Aunque tampoco creo que dijera algo que no es, en lo que a mí respecta, Ken no es el mejor novio que alguien podría conseguirse, antes de ella, su único grande amor era el soccer y su más amorosa imagen, era su patético capitán Hyuga. La escuincla que acaba de irse, solo le ha confirmado, que él no es más que un idiota y que ella no es más que una mocosa tonta- afirmó con ojos cerrados y una sonrisa bien plasmada en la cara. Una sonrisa de burla y victoria, ¿Por qué, que mejor que ver a la persona que odias pasarla mal?
Cuando Yusuke abrió los ojos, lo único que sintió, fue el impacto de su cuerpo contra el suelo. Y un cuerpo sobre el suyo. Enfocando bien la vista, pudo notar con claridad que quien estaba a horcadas encima de él, era el mismo Ken, cegado por la ira y consumido por el dolor. Lo siguiente, fue una ráfaga de 5 golpes directos a su rostro, dos en el ojo, tres en el pómulo. Pronto su cara comenzó a arder y colorarse roja. Forcejeó un poco para quitarse a Ken de encima, pero ciertamente no podía hacer gran cosa. Cuando finalmente logró volcarlo de lado, le soltó un golpe en las costillas dejándolo en cuclillas el tiempo suficiente para ponerse de pie y asestarle una patada. Ken cayó de bruces al suelo, intentando ponerse de pie lo más rápido posible, antes de recibir un nuevo ataque. Cuando Yusuke intentó darle otra patada, Ken la detuvo con su mano y lo jaló hasta que se cayó. Se puso de pie, casi al mismo tiempo que Yusuke y frente a frente se entregaron a nuevos golpes. Ken logró golpearle el pómulo de nuevo y con eso dejarle algo borrosa la visión, al tiempo que Yusuke le atinaba en el labio y se lo partía, al impactarlo contra sus dientes. Ken resistió el ardor de su boca y en el momento exacto en que Yusuke lanzó un nuevo golpe, atinó a darle en la nariz, recibiendo un fuerte puñetazo en el pómulo izquierdo.
Detrás de ellos, los invitados los miraban atónitos a lo que ocurría y ciertamente los miembros de Urawa, agradecían que el bar fuera estrictamente exclusivo y cerrado, para no dejar pasar a los reporteros. Sawada y Jun Misugi, estaban detrás de Yusuke, intentando agarrarlo para separarlo de Ken. De su lado, Izawa y Sorimachi también se habían prensado a Ken, para no dejarlo seguir moliendo a Yusuke, aunque se lo mereciera. Separados y con un poco distancia entre ellos, pero sin lograr contener todo lo que llevaban dentro, los japoneses se miraron y comenzaron a lanzarse ataques verbales:
-¡Vuelves a hablar así de Hye y te aseguró que te dejo sin boca, idiota!- lanzó Ken con todo el desprecio que su corazón sentía por aquel jugador.
-¡Como si me importara! ¡Más te vale dejar de tocarme las narices!- amenazó Yusuke
-¡Bueno, basta ya!- exclamó Matsuyama colocándose en medio de los dos- ¡Tú!- señaló a Ken- Deja de armar un escándalo y de actuar como un crío. En vez de estar peleando, deberías estar detrás de tu chica, si no deseas en verdad perderla- le aseguró seriamente- ¡Y tú!- le exclamó a Yusuke- No tengo una puñetera idea de quien rayos eres, pero más te vale bajarle a tu pinta de chico malo o no moveremos un dedo por separarlos, cuando el experto en Karate acabe por mandarte derechito al hospital que es donde mereces estar por faltarle el respeto a una chica- le espetó con indiferencia. Obviamente y aunque no lo admitiría, como todos los miembros del combinado nacional, Matsuyama se hallaba de lado de Ken en el pleito y estaba a nada de pedirle a sus amigos que soltaran a Ken y le ayudaran a sostener a Yusuke, mientras lo golpeaban a muerte. Pero se aguantó.
Misugi y Sawada, arrastraron a Yusuke hasta el encargado de seguridad y le pidieron que lo llevara directo a casa por la puerta de atrás, para evitar escándalos con la prensa. Ken en cambió acudió al sanitario a lavarse el rostro, que sentía hinchado por los golpes y a limpiarse la sangre que le manaba del labio. Obviamente Yusuke había acabado peor, por recibir los primeros golpes que lo tomaron por sorpresa, pero presa del dolor Ken sentía que desfallecería y solo quería estar solo. No tenía ánimos de salir y buscar a Hye esa noche, ni siquiera podría aunque los tuviera. Porque aún le mataban las palabras de la chica: "Es a ti a quien le falta altura para estar conmigo"… No la merecía, ella merecía algo mejor. Alguien mejor. Alguien que no fuera él.
Con esa idea, decidió retirarse por el mismo lugar por donde Yusuke había sido sacado. Sus amigos lo buscaron por un buen rato, hasta que cayeron en la cuenta de que el arquero se había retirado del lugar y con el pensamiento, de que se había dirigido a buscar a su novia, no hicieron más que tratar de salvar la noche. Cuando al término de la fiesta, Sorimachi dejo a Lorean en los dormitorios de la universidad, está se dirigió directamente a su habitación, pensando que Hye estaría con Ken, pero con la promesa de verla al otro día, a primera hora, para saber qué demonios había pasado y porque había llegado a decidir lo que hizo.
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Sábado por la mañana…
=Cafetería de la Universidad de Saitama=
Por suerte para ella, ninguno de sus compañeros de la universidad, había sido invitado a la fiesta de la noche pasada. Por suerte para ella, su mundo, su verdadero mundo, no tenía nada que ver con futbolistas, fiestas exclusivas, montones de dinero y de reporteros que parecían sanguijuelas. Por suerte para ella, era una típica y común chica coreana, que por cosas del destino, estudiaba gastronomía en una universidad en Japón. Nada de fama, ni preocupaciones como no estar a la altura de una estrella reconocida del soccer a nivel internacional.
Hye Sun permanecía sentada en una de las mesas de la terraza de la cafetería, con un café enfrente de ella y el mismo semblante que había tenido desde que se levantó esa mañana, obligada por el seminario de titulación que la obligaban a tomar y que en esos momentos se había convertido en su única prioridad, pues a finales de ese mes, por fin, se titularía y sería una grandiosa chef.
Un movimiento al lado de ella, logró sacarla de sus pensamientos, que no dejaban de rondar en torno a Ken, a ese chico que en tan poco tiempo la había enamorado, que en tan poco tiempo le había dado momentos inigualables y que en poco tiempo, también la había destrozado, mostrándole más que nunca, que sus lugares en el mundo eran distintos. Una vez, solo una, la primera semana que lo conoció, pensó que no eran compatibles dado que ella era una humana común y él un famoso futbolista. Había desechado el pensamiento casi al instante, pero en esos momentos, más que nunca lo reafirmaba.
-¿Qué paso ayer?- preguntó Lorean, que era la que ya se había sentado al lado de ella y la miraba con angustia, pues el semblante que esperaba ver, no era el que la chica tenía.
-¿No estuviste ahí? Termine con Ken y ya, se acabó- le dijo Hye sin atreverse a mirarla, porque sabía que de hacerlo, se soltaría en llanto y en la búsqueda de un abrazo.
-No me lo trago, quiero saber porque lo terminaste, porque estoy segura de que tú no querías eso. No creo que tus sentimientos de todas estas semanas no hayan sido tan grandes como imaginaba, para que decidieras acabar con todo- le espetó intranquila, sabiendo que Hye se callaba algo y que de no sacarlo, su amiga seguiría sufriendo.
-Simplemente me he dado cuenta de que en verdad somos de mundos distintos y que él debe de estar con alguien tan famosa como él. Además claro, era lo planeado, desde que lo conocí, sabes que lo odie, quería vengarme por lo que me hizo esa primera noche y no vi oportunidad más perfecta que la de anoche- mintió Hye Sun, reteniendo el nudo en la garganta, ahogando las lágrimas.
-Bueno ya, bájale al rollo ese de chica vengativa, porque en serio que no te estoy creyendo ni la primera letra de todo lo que dices. ¿Qué te pasó? ¿Qué te hizo Ken para qué pensaras así? Tienes que contarme Hye, somos mejores amigas.
-Vamos a mí habitación- dijo la coreana, no soportando más, todo lo que en ella pesaba. Ambas chicas tomaron sus cosas y corrieron a través del campus hasta la habitación de Hye Sun, se encerraron y se tumbaron en la alfombra de la sala, donde la coreana comenzó a relatarle todo desde el día en que Ken insistió en comprar ropa nueva, en como Yusuke le confesó lo que había escuchado de boca de Ken y como había llegado a la resolución de demostrarle al arquero que nadie podría cambiar quien era. Acabo rematando que la noche anterior la paso llorando desconsoladamente y aclaro la duda de Lorean que pensaba que Ken había acudido a buscarla, siendo esto, erróneo.
-Pero Hye… yo no creería nada de lo que ese Yusuke me dijera. Anoche cuando te fuiste, Ken…- comenzó a explicar Lorean, siendo interrumpida por Hye
-No, no me digas ya nada. Al final, he pensado en todo lo que Yusuke dijo y también lo que Ken no. Creo que sin duda, existe algo que nos separa, solo soy una estudiante de universidad. Él ya es todo un modelo del soccer y junto a sus amigos, es aún más, no puede ir a ningún lado sin ser reconocido… no estoy lista para nada de eso. Y creo que ese el problema. Incompatibilidad.
-¿Estas segura? Yo creo que si creyeras lo que dices, no estarías tan mal, como ahora. Habla con él, al menos escúchalo, si deciden que es mejor estar separados, entonces que sea porque así ambos lo determinan, no porque uno crea que eso es lo que los dos necesitan…- le rogó Lorean, encariñada a Ken, apegada a Hye, amiga de ambos.
-Lo haré…- pensó Hye por un momento- Cuando me sienta lista para dar la cara. No creo poder hacer nada hoy y realmente quisiera poder estar aquí sin salir- pidió. Lorean la abrazó y sonrió, le limpió las lágrimas que aún corrían por sus mejillas y le dijo:
-Yo estaré aquí. Nos desvelaremos viendo películas como Pearl Harbor y el Titanic, comeremos mucho helado, pediremos pizza y antes de que anochezca nos pintaremos las uñas y seguiremos tumbadas aquí como viles perezosas- Hye, sin poder evitarlo, sonrió. Por algo, Lorean era su mejor amiga, porque siempre, podría contar con ella, para animarla, para hundirse con ella o para disfrutar del fondo del abismo. La abrazó con gratitud y se estiró en busca del teléfono, mientras Lorean se levantaba en busca de algunas mantas y almohadas para estar más cómodas.
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Lunes por la mañana… 06:30 AM=
=Departamento de Ken=
Las pequeñas vacaciones que le habían dado, se habían terminado más rápido de lo que podía desear. Los entrenamientos de nuevo abarcaban su agenda de primera hora y le obligaban a levantarse a esa hora, para prepararse y salir rumbo al campo. Sin embargo y como los dos días anteriores, no tenía ganas de salir del departamento. Había meditado todo y había llegado a la resolución de que dos días de espacio, permitirían a Hye Sun pensarse las cosas y tranquilizarse, el tiempo claro, también le serviría a él.
Mentalmente estaba destrozado, físicamente adolorido. Los golpes que Yusuke le había propinado, habían sido más fuertes de lo que pensó, su pómulo aún estaba hinchado y se había tornado morado, su labio estaba curando pero aún se le miraba la cortada y algunos moretones, le habían aparecido ahí, donde le había pateado. Todo en él estaba destrozado, pero se las ingenió para levantarse, con la firme motivación, de que luego de entrenar, podría volver a ver a Hye Sun.
Se duchó y se preparó, salió con normalidad cuando el reloj marcaba las siete y condujo con lentitud hasta el campo de entrenamiento. Al llegar, los comentarios de sus compañeros no se hicieron esperar y todos y cada uno, le demostraban que Yusuke, tenía más enemigos de los que creía, pero ya no deseaba matarlo con ansías locas. Ahora solo, quería olvidarse de su existencia, para pasar página y volver a ser tan feliz, claro que eso solo pasaría, si Hye lo perdonaba. Cuando Aoyama entró al campo, todas las miradas se posaron en él, tenía un ojo morado y una hinchazón muy notoria en los pómulos. Se movía con lentitud y parecía indiferente a lo que pasaba a su alrededor. Sus amigos como siempre, lo secundaron hasta el final, mostrando el mismo apoyo que Ken recibía de Sawada y Sorimachi.
-Bueno, tenemos cosas que hacer- dijo el entrenador del equipo, apenas entró en la cancha, con todos los jugadores a su alrededor- Lo diré solo una vez y espero que sea claro, Ken y Yusuke, si me vuelvo a enterar de que han estado metidos en una pelea callejera, los voy a sancionar y les aseguro que la temporada que no jueguen será por demás larga, además claro Ken, de que puedo hacer incluso que no seas convocado a la selección. Os dejo bajo amenaza chicos, no me importa quien empezó o quien termino o porque se suscitó esto, solo me importa que la imagen del equipo no se vea afectada. No os pido que seas amigos, si desean pretender que el uno con el otro no existen, de lujo, solo no más problemas, ¿quedo claro?- preguntó. Obviamente estaba bien enterado de todo y las muestras de actos violentos en los rostros de sus jugadores se lo confirmaban. Yusuke y Ken no tuvieron de otra más que aceptar la amenaza y prometer no armar otro lío. Posteriormente, el entrenamiento continuó, como si nada hubiera pasado.
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Esa tarde… 2:30 PM=
=Campus de la universidad de Saitama=
-¿Podemos hablar?- preguntó Ken a espaldas de Hye. La chica estaba a mitad del camino a su dormitorio, vestía un extraño y algo deprimente mega blusón de Moschino y unas pequeñas bailarinas rojas, como el blusón. Su cabello azul estaba sujeto en una coleta y a pesar de que se veía decaída, de nuevo para Ken, era la chica más bella del mundo. Su cabello, sus ojos, su extraña vestimenta, le caían como anillo al dedo y la volvían toda la perfección que él necesitaba. Hye se dio la vuelta al escuchar esa voz y al mirar a Ken, quedó bastante sorprendida de verlo en el estado en que se encontraba.
Llevaba jeans claros y zapatillas Vans, como siempre que le veía. Su camiseta aeropostal negra, estaba algo holgada, pero marcaba su cuerpo. Lo extraño, era que su pómulo izquierdo estaba colorado morado y su labio inferior estaba partido, claramente malluga duras de golpes. ¿Dónde se había metido el chico?
-¿Qué demonios quieres?- inquirió ella con una voz que le extraño, pues aunque había querido, no esperaba estuviera tan cargada de desprecio.
-Hablar, es lo que acabo de decir- respondió Ken, tranquilo, inocente.
-No hay nada de qué hablar- cortó Hye, a pesar de haber prometido que cuando lo viera, hablaría con él.
-Yo creo que hay demasiadas cosas, yo creo que aunque no tengas nada que decir, al menos debes escuchar lo que yo tengo que contarte, al menos eso, por los buenos momentos que pasamos juntos. No pretendo que me perdones y tampoco que justifiques lo que te hice porque sé que me equivoque, pero quiero que sepas lo que pasó, lo que ocurre aún ahora, porque no me voy a ir sin poder decírtelo todo- afirmó el arquero con convicción. Tal vez si pretendía que lo perdonaran, tal vez si estaba ahí con la esperanza de recuperarla, pero sí de momento, lograba al menos que Hye le escuchara, podía no sacar a la luz sus verdaderas intenciones. La coreana lo miró dudosa, algo temerosa de que lo que escuchara no le agradara y cuando se decidió a responder, solo pudo decir:
-Tienes…- entonces alguien la interrumpió.
-¿Hye Sun?- escuchó detrás de Ken. El portero se volvió y se encontró cara a cara con un chico de su edad, alto como él, fornido y bastante apuesto. Sus cabellos eran negros, oscuros como la noche y algo cortos en comparación con los de él, probablemente llegaban a la altura de los de Sorimachi. Sus ojos azules como el agua, eran brillantes y estaban cargados de felicidad. Vestía de Jeans oscuros y una camisa blanca, abrochada hasta los dos primeros botones. Sus mangas estaban remangadas a ¾ del brazo y sus zapatos eran de vestir. No llevaba saco, pero si una mochila de un tirante al hombro, como si llevara una portátil ahí, aunque era más grande que para una computadora.
En cuanto Hye Sun lo vio, se olvidó completamente de todo, se olvidó de Ken y de su dolor, vio delante de ella, el refugio más seguro. El lugar donde siempre estaba segura, querida, adorada. Los brazos del hombre se abrieron en señal de que como ella, estaba alegre de volver a verla, después del tiempo que habían pasado separados.
-¡Kwon!- exclamó Hye entre risas, echándose a los brazos del chico aquel. Y en cuanto lo hizo, Ken se preguntó: ¿Quién es este?, pero también, una repentina ola de celos se apoderó de su ser. Y un corazón se rompió en cuanto Kwon, besó la frente de su adorada Hye, con todo el cariño que un hombre podía depositar en un beso.
…CONTINUARA…
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NOTAS:
*Titanic es una película romántica muy conocida. Está basada en la tragedia del transatlántico que se hundió en 1912. La película fue estrenada en 1997 y es protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet.
*Pearl Harbor es también una película basada en una tragedia. El ataque a la base Naval del Pearl Harbor en USA, durante la segunda guerra mundial. Protagonizada por el actor Ben Affleck.
*Aeropostal es una marca de ropa.
*Moschino es una marca conocida y el blusón que describo podeis encontrarlo en internet.
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¡Muy buenas noches! Espero volverlos locos, con estas actualizaciones que me estoy apresurando a subir. Espero que este capítulo les guste tanto como a mí me gusto escribirlo. Realmente esto es para ustedes, que me han hecho la semana entera con los comentarios que se animan a dejar, sus palabras son mi motivación y mi apoyo. Bueno, les anuncio que este fin de semana estaré dando fin a esta linda historia, de la que solo quedan ¡2 CAPÍTULOS! Y espero que me acompañen en todo momento, incluso en la historia que preside a esta.
De todo corazón, millones de gracias por seguirme y leerme, por darme de su tiempo y emocionarse con la historia. Saludos a todos y un fuerte abrazo. ¡A disfrutar que ya es viernes!
GRACIAS A:
CANDY, ValeMisaki, lucioatom, chicarara, angel negro, Andy peli azul, OPAWER, eli 15
Nos estamos leyendo.
JulietaG.28
