=10. Comienza con un beso=

-No puedo creerlo- repitió Kwon por tercera vez, en todo el trayecto recorrido. Hacía tan solo 15 minutos que habían salido volando de la universidad de Saitama, el camino era tranquilo y gracias al cielo se hallaba despejado, pronto llegarían a la carretera y de ahí, sería muchísimo más fácil llegar al Aeropuerto de la Ciudad. Hye Sun lo miró, como quien dice "¿todavía no?" y suspiró, porque ciertamente, ella tampoco daba crédito a lo que había hecho momentos atrás.

Hacía una semana, estaba de lo más enamorada de un chico que a su manera y por ley, se había robado del todo su corazón. Hacía una semana, el mismo chico le había roto el corazón con mentiras y ella se había prometido demostrar, que jamás se dejaría humillar. Hacía unos días se había enterado de que la verdad, no era la que ella creía verídica y que las intenciones de Ken, habían sido puras y por amor. Hacía unos días que se había enterado de la verdad, justo en el momento en que Kwon volvía a su vida. Hacía dos días, había visto de nuevo al hombre que aún era dueño de su corazón, lo había encontrado entre los árboles, mirándola y lo había visto partir, con el alma en los pies y la certeza de que Kwon era algo más que un simple amigo. Y esa mañana, aunque debía de haberle explicado, aunque debió de escuchar a su corazón, escuchar a Ken y quedarse a su lado, había orillado a Kwon a sacarla de ahí, a sabiendas de que lo que vendría, sería peor.

-Es en serio Hye, nunca pensé que te atreverías a dejarlo ahí parado- continuó diciendo Kwon, sin creer nada de lo que estaba viviendo- Por un instante, me vi viajando yo solo a Corea-

-Cierra la boca Kwon, limítate a conducir o al próximo al que dejare, será a ti a media avenida- le advirtió la chica

-Ja, ja, ja no tientes a la suerte pequeña, tal vez sea yo el que te deje a media avenida- rió el coreano y por un momento, el corazón y cuerpo de Hye se relajaron, porque cuando arribara al avión, se despediría de los problemas al menos por tres días y al regresa, solo al regresar, tal vez tendría el valor de enmendar lo que debía enmendarse.

Kwon no dijo más y continuó conduciendo hasta llegar a una concurrida avenida, algo lo extrañaba, desde hacía unos momentos, había divisado una bicicleta detrás de ellos, una bicicleta que aparecía y desaparecía cada que el aceleraba o cambiaba de calle. Y en esos momentos, ahí estaba de nuevo. Esperaba que no fuera más que un ciclista siguiendo la misma ruta o algo por el estilo. Hye Sun no reparó en nada de eso y miró el camino a través de la ventana, recordando cada sonrisa y cada latir acelerado que Ken, le había provocado, semanas atrás. A quien engañaba… lo amaba.

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Existen razones por las que la gente decide dedicarse toda su vida a una carrera en específico. Los médicos por ejemplo, lo hacen porque les gusta ayudar a los demás. Las bailarinas, practican porque el arte es su pasión. Los futbolistas porque la cancha conlleva sus metas y sus sueños. Los ciclistas, porque son lo bastante capaces de soportar pedalear por calles planas o empinadas, por montañas, puentes o simplemente alguna rampa. Y es esa la precisa razón, por la que los futbolistas, no deciden jugar a ser ciclistas.

Japón es conocido por las hermosas calles que rodean sus ciudades, por los caminos adornados y tradicionales de la población. Por las calles empinadas, perfectas para bajar en picada o sufrir en la subida. Y de eso último, Ken era fiel testigo.

¿Pero quién podía culparlo?

Llevaba casi 15 minutos pedaleando por las distintas calles de la ciudad que conducían a las avenidas y posteriormente a la carretera principal con rumbo al aeropuerto. A penas Hye Sun y Kwon, lo había dejado atrás acelerando en su Porsche rentado, el arquero había llegado a la determinación de no dejarse vencer ahí. De no perder la oportunidad de hablar, escuchar, gritar, susurrar o lo que fuera que tuviera que hacer para recuperar a la única mujer a la que había amado más que cualquier otra cosa en su vida. Y así, echando a correr, viendo como las placas traseras del Porsche se alejaban cada vez más y sin tiempo para ir y buscar su auto, arrancar y saber dónde andaba Hye, había arrebatado la bicicleta que en esos momentos montaba, a una chica rubia que por ahí caminaba. A ratos, divisaba el carro de Hye Sun y se motivaba para pedalear aún más fuerte, a ratos también, perdía de vista el auto y retrasaba al intentar seguir pero bajando los pedaleos. Ser ciclista, jamás le habría funcionado. Era muy difícil andar cuesta arriba por las calles empinadas de la ciudad…

Sin embargo, valían la pena si así alcanzaba el Porsche. Y entonces lo divisó una vez más, antes de llegar a la avenida principal, que conectaba las carreteras a la ciudad y con ellas el camino al aeropuerto, el carro que seguía se unió a las filas del tránsito vehicular, dándole la oportunidad de esforzarse al máximo y poder alcanzarlo.

:-:-:-:-:

Miró de nuevo el retrovisor, justo cuando el semáforo se coloreaba verde. No podía ser cierto, pero al tiempo, lo era. Detrás de ellos, la bicicleta que los había estado siguiendo se acercó un poco más de lo que otras veces y así Kwon, pudo divisar de quien se trataba. El ex de Hye, Ken.

Aceleró a sabiendas de que a Hye no le gustaría nada notar que su noviecito la estaba siguiendo, pero manteniendo la velocidad permitida en una avenida tan concurrida. Los semáforos, eran un problema, justo cuando creía haber dejado atrás a Ken, el alto se marcaba y le obligaba a esperar y mirar como la bicicleta reaparecía y se unía al tránsito. Por suerte, pronto dejarían atrás aquella avenida y saldrían a carretera libre, donde sería imposible, que les diera alcance.

-Oye, ¿Qué pasa? Parece que alguien te siguiera- le dijo Hye Sun en un arranque presuroso, luego del rojo.

-Pasa que tu novio viene ahí detrás, con una bicicleta. Nos sigue desde las calles, poco después de salir de la Universidad, no puedo creer que tenga fuerzas para llegar hasta acá, hemos recorrido ya un buen tramo- explicó Kwon. Hye instintivamente, miró hacia atrás y agudizó la vista en busca de la mencionada bicicleta. Justo entonces, la vio, se acercaba rápido, gracias a un nuevo alto que les detenía. Tan pronto como el semáforo cambio a verde, ella se acomodó en el asiento y exclamó:

-¡Sácanos de aquí! Piérdelo.

-¿No crees que sería mejor detenerme y que hablaras con él? ¿O qué nena, temes caer de nuevo en sus redes?- se mofo el coreano

-Solo piérdelo Kwon, no quiero hablar con Ken- dijo la coreana. En su interior, Hye sabía la verdad, que de tener la oportunidad, caería en las redes de Ken. Y no quería. No después de que no la dejo hablar, no después de que le insinuó que Kwon era su salida de escape y su consuelo luego de la ruptura. Eso si no.

-Vale, vale, veré como me deshago de él- dijo Kwon y aceleró, pasándose un solo alto, para poder dejarlo más atrás. Pronto se unieron a una avenida, algo vacía para poder conducir sin detenerse y con menos altos de por medio. Mirando cada 30 segundos el retrovisor, Kwon advirtió que finalmente lo habían perdido.

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¡Demonios! Ya se habían percatado de su presencia. Había notado como de un momento a otro, el Porsche se movía más rápido y como de un momento a otro, buscaba una salida para dejarlo atrás. Por un instante, sintió como sus esperanzas se iban agotando y como cada vez notaba más lejos el auto que se había empeñado en seguir.

Pero entonces, la solución, surgió como un milagro. A su derecha, una de las calles daba exactamente a una serie de callejones que si sabía seguir, lo sacarían más rápido a la misma avenida, podría darles alcance si se apresuraba, tal vez hasta adelantarlos un poco. Al final, tener una bicicleta, algo mucho más compacto para viajar que un carro, era de mucha ayuda.

Rápidamente se coló a través de los callejones y se apresuró a guiarse por el recuerdo de hacía algunos meses que había andado por esa zona, con Sawada y Sorimachi, para poder encontrar el atajo que su mente había ideado. Pasó como alma que lleva el diablo, a través de callejones concurridos, de callejuelas oscuras y de paredes que lo obligaban a desviarse. Pero lo encontró.

Después de un rato, dio con un callejón que desembocaba en la entrada de la avenida, pero no lo cruzó. Se detuvo un poco a meditar la posibilidad de que el Porsche, ya hubiera atravesado aquella zona, no tenía ni idea, no era bueno calculando el tiempo. Un carro se detuvo en esa esquina, era el Porsche, que se veía obligado a detenerse por el semáforo que seguro había ahí. Parecía conducir más lento y eso le animó. Siguió pedaleando calles al frente hasta encontrar otro callejón parecido al anterior. Le llevó una o dos cuadras poder encontrarlo y sin detenerse hasta llegar a la equina, pedaleó con fuerzas.

El aterrizaje fue algo abrupto, ya que no metió los frenos ni calculó como bajar. Dio un salto para deshacerse de la bicicleta que terminó tirada a media acera y advirtió la ausencia de semáforo en la esquina. Dos más adelante, el alto se erguía coloreado en amarillo, pero no en esa calle. Pasaron, uno, dos, tres carros, cuando finalmente vio el Porsche acercarse. Y no lo dudó, se colocó a media avenida, cerrando el paso al carro que se aproximaba.

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-¡Hye!- exclamó Kwon apenas divisó a Ken. Entre el arquero y el carro, había casi 70 metros de distancia, pero Kwon no dudaba que el loco parado a distancia, fuera el loco ex novio de Hye, que de alguna manera, les había rebasado.

-Dime que no es Ken…- susurró Hye en cuanto notó a cierta persona apostada a media avenida

-No creo que quiera quitarse y no veo alguna calle, donde el carro quepa para esquivarle. De tratar pasar al lado, lo más probable es que el salga golpeado- le dijo Kwon bajando la velocidad

-No, no te detengas Kwon, busca una manera de no tengamos que llegar a él- pidió la pequeña coreana

-Hye, no hay de otra a menos que quieras que ahora si lo arrolle-

-Pues hazlo- dijo sin más. Kwon no necesito mirarla para saber que bromeaba, pero aun así, hizo rugir el motor, y acelero un kilómetro más. Hye cerró los ojos, a veces Kwon, hacía locuras, por ella.

Parado a media avenida, Ken esperaba que solo fuera su imaginación, el hecho de que el carro aproximándose había aumentado la velocidad. No era así. Kwon aceleró y esperó la reacción de su copiloto.

-De acuerdo, de acuerdo, no lo arrolles, detente- rogó Hye de último momento. Pero Kwon ya lo sabía y había bajado la velocidad, deteniéndose a un metro de la figura intacta de Ken- Te odio Kwon- dijo la chica, antes de bajar presurosamente del carro y hacerle frente de una vez por todas al arquero que apenas verla, había comenzado a caminar hacia ella.

Una vez abajo, Hye rodeó el carro hasta estar delante del mismo y con Ken caminando velozmente hacia ella.

-¡Que rayos te pasa! ¿Qué haces a media avenida? ¿Acaso no aprecias tu vida? ¿Qué tal si decidíamos no detenernos?- exclamó rudamente, pero con preocupación palpable en las oraciones. Ken no dijo nada, siguió caminado hasta alcanzarla y sin previo aviso, sin abrir la boca, sin nada más que la intención. Tomó a Hye Sun por la cintura y la acercó a él, antes de sellar sus labios sobre los de ella.

¡WOW! No había otra palabra que describiera exactamente lo que Hye sintió. Los labios de Ken sobre los de ella, eran algo nuevo, era como el último beso que le había plantado, la noche de la fiesta de victoria del Urawa. Pero real. Ese sí era un beso. Había sabor, textura, ternura, deseo, amor, cariño, todo en esa caricia, todo lo que necesitaban y les había hecho falta. Se resistió a corresponder, hasta que el arquero se alejó de ella, solo para susurrar:

-No Hye, no se ha acabado. Aún nos queda mucho por delante-

La última frase que ella le había dicho, había sido eso: Se acabó… Y ahora, luego de haberlo dejado, de haberlo herido, luego de haber rogado a Kwon que de cualquier manera posible le perdiera el rastro, Ken, el hombre que amaba, le decía que no, que nada acababa, que aún quedaba mucho. ¡Dios santo a quién pretendía engañar! Ella lo amaba, lo adoraba tanto como adoraba a Kwon. Con los ojos llenos de lágrimas, atinó a decir:

-Perdón-

-No hay nada que perdonar… Solo no me vuelvas a dejar- sonrió el chico. Y limpió la lágrima que ella dejaba caer, antes de besarla de nuevo.

-Te prometo que no lo haré…- susurró ella alejándose solo unos centímetros

-Y este beso, no es un final, ni es para devolvértelo. Este beso, es un inicio…

-Porque así comenzó, con un beso- dijo ella sonriendo, ante de volver a apoderar de los labios del arquero.

Desde su asiento, Kwon miraba la escena realmente, conmovido y bastante alegre, de que existiera un hombre como aquel, que hacía de todo por estar con ella, por no perderla, por alcanzarla, aun cuando ella misma tratara de imponer la distancia. Sonrió. Otorgó espacio a la pareja mientras retrocedía, unos metros para poder orillarse y al estar bien estacionado, se decidió a salvarles la vida, antes de que otro carro, pasara por ahí.

Bajó del auto y se recargó en la puerta del conductor, con la ventanilla abajo, metió una mano al carro e hizo sonar el claxon, logrando que Ken y Hye Sun, se separaran.

-Venga, quitaros de la avenida o acabaran como estampillas- rió

-Este, todavía no se va- refunfuño Ken, rodeando a Hye con una mano encima de sus hombros y guiándola a la orilla, frente a Kwon- Mira no sé quién seas, pero…- comenzó a decirle al chico, que rió despreocupadamente ante el inicio de la oración e hizo que se quedara callado.

-¿Ya dejaste de hacer drama para saber quién soy?- se mofó.

-Kwon…- le regaño Hye Sun

-Vale, vale- el chico alzó las manos en señal de derrota y aun sonriendo, extendió una mano a Ken, que lo miraba interrogante- Soy Lee Kwon Sun, hermano mayor de Hye Sun, un placer conocerte- le dijo.

-¿QUE?- exclamó el portero -¡Maldito Sorimachi sabelotodo!- se quejó en sus pensamientos.

-Así como lo oyes, Kwon es mi hermano- le confirmó Hye en una sonrisa- Como puedes ver, él tiene tu edad. A los 18 se fue de Corea para estudiar arquitectura en Inglaterra- explicó- La última vez que lo vi, fue hace dos años, en su graduación, pero no me quedé más que un solo día, ya que las clases aquí son exigentes y se requería de todo mi tiempo para llegar a donde ahorita estoy.

-Y es por eso que yo vine aquí esta vez- continuó Kwon- Hace un año que me asenté permanentemente en Corea y comencé a trabajar. Creo que soy bueno, ya que me va bien y tengo ánimos incluso de fundar una empresa propia con el tiempo. Pero por ahora, mis planes más importantes, son la boda que pronto festejare. Vine aquí a ver a mi pequeña hermanita y a invitarla a mi boda, que será dentro de un mes. Admito que no reacciono como yo esperaba, dado que llegue en un mal momento. Lamento si pensaste algo que no era, creo que mi presencia aquí, no te ha sido bastante agradable- se burló el coreano. Ken necesito unos momentos más para procesar la información, pero al final, no pareció caerle tan mal todo lo que le dijeron. Lo único realmente malo, fue tener que disculparse con Sorimachi.

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Principios de mayo. Lunes.

=Centro comercial Lalapot Shin Minato=

Llevaban casi una hora recorriendo las tiendas del lugar. Habían visto ropa, accesorios de casa, objetos que creyeron agradarían y también una que otra tienda de antigüedades y arte moderno. Nada les gustaba. O más bien, nada terminaba por convencer a Hye Sun.

La boda de Kwon, estaba próxima a celebrarse y Hye Sun, que había conseguido tener el sábado calendarizado vacío, quería sorprender a su hermano, con un regalo muy, muy especial, en una fecha tan importante.

Habían pasado varias semanas desde que Ken y Hye Sun terminaran. Luego de la reconciliación a media avenida y la sarta de información que le habían proporcionado al arquero, Ken y Hye Sun, en compañía de Kwon, habían regresado a la universidad, para tener tiempo para hablar (y encontrar a la chica dueña de bicicleta que Ken había tomado). Se habían hecho de largas charlas, primeramente entre Ken y Hye, que habían aclarado todo lo sucedido, que habían llegado a la conclusión de no volver a ocultarse nada, aunque fuera por buenas razone y sobre todo, no volverse a dejar de los cometarios de otros, para tomar decisiones por los dos. Luego, Ken había charlado mucho con Kwon, respecto a su relación con la hermana menor del coreano, dicha plática, había culminado con Ken disculpándose por haberlo odiado de momento y prometiéndole siempre hacer lo que hasta entonces había hecho, amar a Hye, valorarla y cuidarla, siendo capaz de muchas cosas con tal de tenerla a su lado.

Ahora, con todo lo que debía enmendarse, solucionado, la feliz pareja, buscaba impaciente, un regalo perfecto. Y fue justo entonces, cuando recorriendo el centro comercial, Ken se detuvo en un mini kiosco de revistas y libros. Entre los artículos, se hallaban varios periódicos, uno exactamente colocado en la sección de ESPECTACULOS INTERNACIONALES.

El artículo, recitaba:

"ÉXITO TOTAL: BALLET "El Cascanueces". MUNICH, ALEMANIA"

"Después de una larga espera para los amantes del ballet, la empresa que hasta entonces

Había trabajo arduamente en su nueva producción, se enorgullece de sostener el gran éxito

Artístico que resulto de su nueva temporada.

La bailarina principal, que interpretó a Clara. Declara su opinión de la producción y se sonroja

Cuando nuestros reporteros, le preguntan acerca de su extraña relación con el Capitán de la Selección Nacional

Alemana de Futbol Soccer, Karl Heinz Schneider, que probablemente, se une a la OLA ALEMANA DEL AMOR"

¡No podía ser…!

El conocido y más interesante jugador alemán, Karl Heinz Schneider, se hallaba finalmente, enamorado.

¿Pero cuál era esa historia…?

** - FIN - **

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NOTAS:

*Lee Hye Sun es un personaje propiedad de JulietaG.28

*Lee Kwon Sun es un personaje propiedad de JulietaG.28

*Todos los personajes de Captain Tsubasa, son propiedad de Yoichi Takahashi y SHEISHUA

**PRÓXIMO ESTRENO: "Jeté, Grand jeté, I love You" que será protagonizada por el siempre galante y adorado capitán alemán Karl Heinz Schneider**

*Comienza con un beso es la cuarta entrega de la colección MUNDIAL DE LOCOS, que puedes encontrar detallada en mi perfil. Igualmente, te invito a visitar mi DEVIANTART, en asociación a Vale Misaki, donde podrás encontrar las portadas, Fichas OC y alguno que otro dibujo de las historias de esta saga.

:-:-:

¡DIOS MIO! Por fin el final, realmente me a sido agradable escribir esta historia, que creo ha sacado lo mejor de mi para los personajes de Captain Tsubasa. Admito, que Ken no es de mis personajes preferidos, pero me he encariñado bastante con él a lo largo de esta trama, que más que para mí, es para ustedes. Espero haberlo hecho imaginar, que se emocionaran y sufrieran con los personajes y sobre todo que se animaran a continuar leyéndome. Cada palabra que dejan para mí, es realmente un aliento a seguir y una alegría para mi pobre corazón de pollo que se emociona leyéndolos. Espero contar con vosotros en mis siguientes entregas y que siempre se animen a dejar su opinión. Como pueden ver, esto es toda una saga, en la siguiente trama, podrán encontrar un romance entre el Capitan Alemán y un nuevo personaje que les tengo preparado, también, incluyo la presencia de otros miembros creados por mi, que si desean conocer, podeis encontrar en las historias anteriores.

Espero no haberos defraudado y animarlos a seguirme hasta el final. De nuevo MIL Y MAS MIL GRACIAS A TODOS. Nos estamos leyendo…

GRACIAS A:

GUEST,

OPAWER,

CANDY,

JOS ROMA,

ELI 15,

ANDY PELIAZUL,

LUCIO ATOM,

CHICA RARA,

ANGEL NEGRO,

VALEMISAKI,

MELINA,

SOY FAN,

AIDE AMOR,

SUSY EUGENIO: Esta historia, es dedicada a ti, espero haber llenado cada expectativa que pusiste en mí y encontrarte más adelante, en algo escrito por mi o por ti. Un abrazo.

¡Hasta la próxima!

JuelietaG.28