¡Perdón por la tardanza!

Eh estado un poco ocupada estos días con un proyecto que se está llevando en la escuela, por eso no pude terminar el capitulo a tiempo. ¡Pero aquí esta! Muchas gracias a las personas que comentaron~ ¡UN BESO! ;3

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Era sábado por la mañana y me encontraba en mi sala de estar comiendo cereales para niños mientras veía la televisión, para variar, era Bob Esponja.

No tendría que hacer nada importante hasta dentro de no más de 3 horas, así que decidí descansar un poco antes de mi cita con Hinata.

Después de que acepte su oferta se puso muy contento y hasta se ofreció a comprarme un lindo vestido y unos zapatos. En realidad dijo que se encargaría de todo.

Trate de decirle que no era necesario, pero como siempre, no me escuchaba. Siempre que creía que algo era correcto no había nadie ni nada en el mundo que lo hiciera cambiar de opinión. Así que, como siempre, al final acepte que hiciera lo que quisiera.

Qué más da.

Seguí comiendo mis cereales hasta que mi teléfono comenzó a sonar anunciando que tenía una llamada.

Era Hinata.

-Hola.- conteste.

-Hola.- se escuchó la voz de Hinata decir.- Solo quería llamar para avisarte que pasare a tu casa, si no es mucha molestia…- su voz se fue haciendo un susurro.

Sonreí, él me parecía de lo más tierno.- No es ninguna molestia, te espero. Hasta al rato.- me despedí de él.

-Hasta el rato Misa.- colgó.

Deje mi teléfono en el sofá a un lado de mí.

Después de quedarme otra media hora cambiando los canales de la televisión para ver si encontraba algo interesante que ver, me levante del sofá y me dirigí a mi cuarto de baño. Me gustaba mucho; era espacioso, simple y a la vez elegante. Los azulejos de las paredes eran de un color blanco puro, tenía una alfombra de color azul celeste, que hacía juego con las cortinas de baño, la tina era grande y de color blanco al igual que las paredes. Me acerque a ella y abrí el grifo para que se llenara, le puse un poco de jabón líquido para el cuerpo con olor a lavanda, era el que más me gustaba, además de dejarme la piel realmente suave y brillante. Comencé a desvestirme y me ate el cabello en un moño desordenado de donde algunos de mis cabellos quedaban regados por mi cara y la parte de mi cuello. Me metí en la gran tina una vez que estuvo completamente llena. El agua caliente se sentía celestial en esta temporada de frío, las burbujas tapaban todo mi cuerpo desnudo.

Después de un rato el agua comenzó a tibiarse y tuve que salir, tome una toalla y cubrí mi cuerpo. Me quite la liga que tenía atado mi cabello y este comenzó a caer por mi espalda. Tal vez me hiciera un nuevo corte la próxima semana.

Me dirigí a mi cuarto y opte por ponerme una falda, no muy corta, de mezclilla, me puse una blusa de manga corta de color verde esmeralda, junto con una chaqueta negra y mis zapatos de piso del mismo color que la chaqueta.

Me acerque al tocador y me senté en el pequeño banquito color lila que había delante del espejo. Normalmente no me maquillaba, pero creo que ahora haré una excepción, me aplique una fina capa de rubor en las mejillas y mascara de pestañas, pinte mis parpados con maquillaje ligero color piel, solo para acentuar mis ojos y darles brillo, y también aplique brillo en mis labios.

Me cepille el cabello y lo deje suelto, ya que no tenía muchas ganas de peinarlo, como siempre.

Me coloque unos pequeños pendientes de plata en mis oídos.

Una vez que estuve lista me fije en el reloj de mi tocador y vi que faltaban solo 15 minutos para que sean las 2:00 de la tarde.

Tome mi bolso y eche ahí mis llaves, cartera y teléfono.

Salí de mi habitación y me dirigí a mi cocina. Abrí el refrigerador y saque un bote de jugo de naranja del cual le di un gran trago. Después de eso tuve que regresar al cuarto de baño a lavarme los dientes.

Cuando regrese a la cocina escuche que tocaron el timbre de mi puerta, me apresure a abrir y le di la bienvenida a Hinata.

Se veía muy guapo vestido con esos pantalones no muy ajustados y esa camisa de botones roja. Al igual que yo, llevaba una chaqueta negra.

-Estas hermosa.- dijo Hinata. No quería hacerlo pero me ruborice, no estoy muy acostumbrada a ese tipo de halagos de parte de los chicos, y mucho menos de Hinata.

-Gracias, tu tampoco estas nada mal.

Él también se ruborizo, aunque no más que yo. No había notado que tenía las manos en la espalda hasta que saco un gran ramo de flores y me lo entrego.

-¿Para mí?- pregunté, aunque pronto me di cuenta de que sonó muy tonto haberlo dicho.

-Claro.- Me sonrió, mostrando su dentadura perfecta.

Acepte las flores y lo invite a pasar mientras las ponía en un jarrón con agua.

-¿Gustas algo de tomar? Te puedo ofrecer agua o un café.- ofrecí.

-No, gracias. Creo que será mejor irnos de una vez, hice una reservación en un restaurante italiano.

-Claro.- sonreí.

Él como todo un caballero me ofreció su brazo y yo lo acepte. Caminamos hasta mi puerta y él me hizo salir primero, después cerró la puerta. Nos dirigimos hasta el ascensor y pulse el botón para ir al vestíbulo.

Una vez afuera salude a Mirna que se estaba pintando las uñas. Ella me miro y me devolvió el saludo, no sin antes devorarse con la mirada a mi acompañante. Rodé los ojos y sonreí.

Salimos del edificio y me guío hasta un convertible de color gris con vidrios polarizados que estaba aparcado enfrente.

Me abrió la puerta del copiloto y cerró la puerta una vez que estuve dentro.

Le dio la vuelta al carro y se subió del otro lado. Me dio una media sonrisa que yo le devolví también. Era obvio que se sentía un poco nervioso, y pude saber porque, era la primera vez que salíamos los dos solos, las otras veces siempre fue en grupo. Encendió el coche y comenzó a conducir, en el transcurso del viaje no dijo ni una sola palabra, solo se limitó a conducir tranquilamente mientras escuchábamos algunas canciones de la radio.

Una vez que llegamos al dichoso restaurante italiano me abrió la puerta del coche. Me baje aceptando la mano que me ofrecía. Caminamos hasta el pequeño local y una vez dentro una señorita que tenía un acento muy marcado, que en lo personal me pareció adorable, nos guío hasta una mesa y tomó nuestros pedidos.

La comida estuvo bastante bien en realidad, fue muy divertido, Hinata me contó cuando paso un verano completo en casa de sus abuelos. Y otras de sus muchas historias, de cuando iba a pescar y como un pequeño cangrejo logro colarse en sus pantalones cuando era niño, para antes de que terminara la historia yo ya está muerta de risa, tuve que ir al baño para evitar orinarme.

Cuando terminamos de comer él pago la cuenta, aun cuando le ofrecí pagar la mitad.

Salimos del restaurante y caminamos sin rumbo por las calles de Tokio, observando las tiendas de cualquier tipo. Había mucha gente caminando, lo cual nos dificulto mucho avanzar, en algunas ocasiones quedábamos muy alejados uno del otro, así que Hinata me tomo de la mano y me hizo caminar a su lado.

Me sentía muy nerviosa, no estaba acostumbrada a caminar así, y menos con un hombre. Supe que también él estaba nervioso por como miraba hacia otro lado en lugar de mirarme a mi mientras hablábamos.

-Así, ¿como te esta yendo en la universidad? - preguntó.

-Bien, aunque la carrera que elegí es bastante pesada y demasiado costosa, tengo que trabajar horas extras en la biblioteca, pero el sueldo es demasiado barato, tendré que conseguirme algún otro trabajo pronto. - conteste mirando las tiendas distraidamente.

-Si quieres puedes trabajar conmigo en la cafetería.- me ofreció, pero la verdad es que no estaba pensando trabajar en un horario de día, ya que aún quería conservar mi puesto en la biblioteca.

-Gracias Hinata, pero paso. Me gustaría hacer esto por mi misma.- le di una mirada.- No te lo tomes personal, es que, ustedes siempre están ayudándome; no quiero volverme una holgazana.- bromee.

-¡Por favor!.- grito él.- no eres un holgazana para nada, siempre estas esforzándote mucho para ayudar a tu familia, aparte no siempre recibes ayuda mía. Siempre son de personas como Igarashi o Sakura. Muy pocas veces mía.

-Esto no es un concurso.- me reí.

Caminamos hasta un pequeño parque, nos acercamos hasta un vendedor ambulante y compramos dos helados, nos sentamos en un banco que estaba debajo de un árbol con hermosas flores de color rosa que caían lentamente a causa de la brisa fresca.

-Ya lo se, solo quería que supieras que cuando necesites algo puedes contar conmigo, Misaki, yo...- Oh, por Dios. No quería saber que era lo que tenía que decir a continuación, tenia miedo de que la conversación tomara otro rumbo, así que me levante y le dije que ya tenía que irme.

-¿Tan pronto?- preguntó sorprendido.

-Sí, tengo que pasar al super a comprar comida. Y ahora es la llamada semanal que tengo con mi madre por teléfono. -todo eso no era mentira, en realidad tenía que hacerlo, aunque tal vez no era tan necesario, y con lo de la llamada no tenía que ser hoy exactamente.

Hinata se me quedo mirando fijamente, como si estuviera tratando de descubrir si mentía o no.

-Esta bien, yo te llevo a tu casa.- se ofreció, regalándome una sonrisa. En ese momento me sentí mal por el. Y también me sentí estúpida. No debería de estar saliendo con Hinata, él ya no me ve como una amiga; y eso me asusta.

-Gracias, pero como ya te dije, tengo que pasar al super, así que aquí nos despedimos.- Todo esto, la cita, Hinata observándome, yo buscando una excusa para ya no estar con él, me estaba poniendo muy incomoda.

-¿Estas segura?- preguntó.- Se esta haciendo tarde, no quiero que te pase nada malo Misa.

Soy una tonta. Hinata no se merece que le traten así, pero tengo que salir de esta situación rápido.

-No me pasara nada, solo iré a hacer unas compras y de ahí regresare a mi casa, además puede que mientras recorra las calles me encuentre con algún local en el que pueda trabajar.- le sonreí para tratar de tranquilizarlo.

-Esta bien, entonces me voy. Nos vemos luego Misa.- me dio un pequeño abrazo y luego se marcho.

Lo vi alejarse cada vez más, hasta que desapareció de mi campo de visión.

Di la vuelta y camine por el lado contrario por donde Hinata se había ido. Mire al cielo que este se estaba tornando de color naranja, las aves volaban hacia los árboles listos para irse a dormir.

Cuando era niña solía envidiarlos, ellos son libres de volar a donde quieran, sin restricciones u obligaciones, mientras que yo tengo que trabajar horas extras para pagar mis estudios.

Seguí caminando hasta llegar a un mini-super, entre y el encargado que estaba detrás del mostrador me dio la bienvenida. Le sonreí y tome una canastilla que estaba al lado de las puertas eléctricas del local.

En ella puse unas cuantas manzanas, zanahorias y brocoli, también leche, queso y jamón, además de pan integral. Tome unos cuantos paquetes de sopa instantánea y una caja de pañuelos que estaba en descuento, y no nos olvidemos del café. Cuando llegue a la caja tome dos chocolates en barra y los agregue a la cuenta.

Salí de la tienda con varias bolsas de plástico en ambas manos, ya que mi departamento estaba a unas cuantas cuadras decidí que lo mejor sería caminar.

Normalmente no salía mucho de mi casa, solo de mi trabajo a mi casa, de mi casa a la universidad, y viceversa. Así que me tome el tiempo para admirar todo lo que me rodeaba.

Ya había oscurecido por completo, los faroles de las calles estaban encendidos al igual que las luces de los automóviles, algunos locales ya habían cerrado, pero aun así las personas seguían caminando por las calles, en su mayoría trabajadores que habían terminado con las labores del día.

Mientras iba caminando escuche un llanto muy ensordecedor. Busque con la mirada a la persona que estaba provocando aquel ruido. Lo que vi fue una señora de unos 30 años, ella estaba tomando del brazo a otra chica mas joven y por como se veía parecía que le estaba rogando. La mas joven trataba de zafarse del brazo de la señora, pero esta se aferraba a ella como si su vida dependiera de ello. Las personas que pasaban a su lado decidían ignorarlas y seguían caminando. La chica más joven libro su brazo de la señora y se alejo de ella, mientras que la mayor no paraba de gritarle que volviera.

La señora se puso de rodillas en medio de la banqueta mientras se tapaba el rostro y sollozaba. Cuando estuve lo suficientemente cerca de ella, pase las bolsas que tenia en la mano derecha a la izquierda y le toque el hombro.

-¿Es usted bien?- pregunté mientras le ayudaba a levantarse.

-Si.-susurro ella.

La acompañe hasta la puerta de un local en penumbras, ella abrió la puerta y encendió las luces, me invito a pasar, aunque no tenía muchas ganas de quedarme pero aun así lo hice.

-Perdón por la intromisión. - murmure yo, mientras mis ojos admiraban cada rincón de aquel local.

Había varías mesas pequeñas y cuadradas, la base era de hierro y de color negro, cada mesa tenía dos sillas hechas del mismo material, pero con un cojín en el asiento de color negro, las mesas también llevaban manteles de color blanco con cuadros negros.

Las paredes del local eran de un color morado oscuro, y había varios focos de colores decorándolas, en el centro justo en frente se hallaba una larga barra de madera pulida, y varios bancos sobrepuestos encima de ella. La pared que estaba detrás de la barra tenía varias botellas de vino y otros refrescos. También había una puerta de seguramente daba hacia la cocina, un almacén o cualquier otra cosa. Del lado izquierdo del local había un mini escenario, donde varios reflectores apagados apuntaban hacia la única silla que estaba arriba y al micrófono delante de ella.

-Perdón por causarte problemas.- Esa fue la voz de la chica a la que había ayudado en la calle.

-No hay problema, ahora que esta mejor, me retiro.- Me incline un poco y di media vuelta pero antes de que pudiera salir a la calle ella me detuvo.

-No, espera. Puedo ofrecerte algo de beber.- me gire para verla.- Aunque veas muchas botellas de vino también tengo té y café.- Me sonrió. -Por favor, toma asiento.- me señalo una de las mesas, me acerque y deje mis compras en el suelo, luego de eso me senté. -Mi nombre es Satsuki, soy dueña de este pequeño bar desde que cumplí 20. ¿Cual es tu nombre?- preguntó.

-Me llamo Ayuzawa Misaki, mucho gusto.- me levante y me incline a modo de saludo.

-No hay necesidad de ser tan formal, señorita Au...Auwa, ¿Me permites llamarte Misaki?- al parecer tenía problemas para pronunciar mi apellido, así que asentí.

-Bien, Misaki, ¿quieres té o café?

-Té, por favor.- le sonreí.

Se fue detrás del mostrador y vació en dos tazas de porcelana blanca agua caliente y puso en cada una una bolsita de té.

-Es de manzanilla.- me aviso mientras cargaba las dos tazas y las ponía en la mesa que estábamos ocupando.-¿Te gusta con azúcar?- preguntó.

-Así esta bien, gracias.- lo batí un poco con la pequeña cuchara y le saque la bolsita, bebí un sorbo.-Está delicioso.

Ella me sonrío y también dio un sorbo a su té.

-Perdón pos obligar a quedarte. Pero no quería que pensaras que era una loca.- Me miro con una chispa de diversión en sus ojos.- La chica que se fue era mi hermana.- cuando me miro supe que se dio cuenta que había sido espectadora de su pequeña escena en la calle. Me sonroje y le pedí disculpas.

-No pasa nada, se que arme un gran escándalo, y ahora estoy un poco apenada.- cerro los ojos mientras negaba con la cabeza.- Es solo que ella ya no puede ayudarme más en el bar, al parecer esta demasiado cansada como para seguir con este negocio, así que se fue.- me sentía incomoda mientras Satsuki-san me contaba su vida personal, pero creo que lo hacía como medio de justificación o simplemente quería desahogarse, así que la deje hablar mientras yo bebía mi té.- Ella siempre a querido ser maestra en una guardería, pero cuando mis padres se fueron a vivir a un pequeño pueblo lejos de aquí y nos dejaron este lugar, ella renunció a su sueño. Cuando yo cumplí los veinte ella creyó que yo estaba lista para ser la encargada de este lugar, yo había aprendido mucho a lo largo de los años, sobre como manejar el negocio y esas cosas, así que no dije nada. Pero mis padres no me creían muy capaz ya que siempre fui algo así como un espíritu libre.- sonrió.- Pasaron cinco años más y aún este local le pertenecía a ella, un día mis padres y ella discutieron, por lo que decidió que esta sería su oportunidad para dejar este lugar e irse lejos. Yo no quería que nuestros padres se molestarán mas con ella, así que por eso la estaba deteniendo.

Cuando termino de contarme oda su historia yo ya me había terminado todo el té.

-¿Quieres mas?.-preguntó.

-No, estoy bien. Así que, ¿te harás cargo del local tu sola? - su mirada se volvió triste.

-No puedo dejarlo, es el legado de mis padres. Es como su bebé. En este lugar se conocieron, así que no quieren perderlo.- Creo que entendía.

-Es algo así como valor sentimental.- conteste.

Satsuki-san asintió.

-Pero otra de las razones es por que no creo conseguir otro trabajo mejor. - Casi me caí de la silla, ¡Ella en realidad solo estaba aquí por conveniencia!- Pero como mi hermana se fue, y no creo que vuelva a trabajar aquí, necesitare conseguir mas personal.- soltó un suspiro. Dio un sorbo de su té y luego me miro asombrada, como si una idea perfecta le hubiese venido a la mente.- ¿No quieres trabajar aquí?.- preguntó entusiasmada.

Me sorprendió mucho aquello, la verdad no esperaba conseguir trabajo hoy, o dentro de unas semanas, y mucho menos de esta forma.

-La verdad, bueno...

Me interrumpió.

-No tienes que contestarme ahora, puedes pensarlo. Tomarte tu tiempo.- me sonrió.

-Esta bien, Gra...

-¡YA LO PENSASTE DEMASIADO!.- pegue un brinco, esta mujer va a provocar que me de un paro cardíaco.- ¿Que dices?.- La mire.- ¿Aceptas o no?

Tenía muchas dudas acerca de este trabajo, no sabía ni siquiera lo que tenía que hacer, cuanto me pagarían y que días tendría que trabajar. Aún quería conservar mi trabajo en la biblioteca, y no quería que este trabajo me impidiera ir, pero también necesitaba dinero extra para poder pagar mis estudios en la universidad.

-¿Que días estaría trabajando aquí? - quiero comenzar con lo básico, no me voy a adelantar a darle una respuesta tan precipitada a una persona que acabo de conocer.

-Mhm... Ya que este no es un bar especialmente nocturno, se abre de Martes a Domingo. El horario es de 5:30 pm. a 10 pm. Hay otras trabajadoras que conocerás más adelante, la paga es $300.00 por día, más la propina que puedas sacar.-me explico.

Aun que es no resolvía todas mis dudas, si que sonaba tentador, yo solo tengo que asistir a la universidad los días Lunes, Miércoles y Viernes, y tenía trabajo en la biblioteca solo los días Lunes, Martes,Jueves,Viernes y domingo, todos estos por la mañana, así que se ajustaban perfectamente a mis horarios, ya que en la biblioteca mi horario sería de 1:00 pm., a 4:45 de la tarde. Lo había cambiado por que empezaría la universidad y está sería por la mañana, de 8:00 am., a 12:00 pm.

La verdad estaría muy ocupada casi toda la semana, pero eso estaría bien. Digo, no es como si tuviera una vida social mas allá del trabajo, o algo así.

Satsuki-san seguía esperando una respuesta, aunque no estaba segura de si este trabajo sería el ideal para mi, si que me ofrecía un buen salario y los horarios también eran buenos.

-Esta bien.- dije después de un largo rato de meditación.- Trabajaré aquí.


¡Hola!

¿Como fue el segundo capitulo de esta historia? Siento mucho no haber publicado ayer (U_U) pero ahora esta aquí la segunda parte ;) ¡publicare cada dos semanas los días Lunes! si no es mucha molestia~ Espero de verdad que los que leen esta historia sigan comentando, eso me motiva mucho a seguir publicando, y a apurarme a terminar los capítulos. Aquellos que han leído esta historia y no comentan, o son muy tímidos para hacerlo, aún así les agradezco mucho que se tomen su tiempo y lo hagan.

¡BESOS!

Nos leemos después ;)


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