Los personajes de la leyenda de Korra no me pertenecen, la historia si es de mi propiedad.

Era viernes por la mañana, todo estaba tranquilo, y una mujer de cabello largo y negro como la noche, con unos ojos verdes, un labial rojo y una tez blanca miraba unos papeles en la oficina principal de industrias Futuro, estaba revisando algunos documentos cuando una solicitud capto su interés, era de su asociado más importante, Varrick quien al parecer tenía la loca idea de querer formar una nueva editorial y quería que industrias futuro formara parte de dicho proyecto. Cosa que causo gracia a la CEO puesto que su industria se especializaba en crear automóviles, motos, uno que otro edificio y cosas de ese índole y lo que Varrick le pedía era muy distinto a lo que ellos manejaban, pero bueno su padre, Hiroshi Sato, siempre le decía a Asami que nunca se limitara y que expandiera su visión, aunque esto iba más allá de todo eso, guardo el papel en un cajón de su escritorio lo tendría que analizar después. Seguía revisando papales cuando unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos.
-Adelante.-
y acto seguido entro su secretaria y buena amiga Opal, una muchacha de tez morena, ojos verdes y cabello negro y corto.
-Hola Asami, te traigo tu café- Solo dejaba que Opal la llamara por su nombre, después de años de trabajo y una buena amistad se lo había ganado.
-Muchas gracias Opal, ya me estaba haciendo falta.- Le sonrió la CEO mientras tomaba la taza y le daba un sorbo dejando que el sabor invadiera su boca.
-Oye Asami, ¿Estas ocupada esta noche?- Pregunto la morena mientras se sentaba en una silla delante de su jefa.
-No lo creo Opal, adelante mucho trabajo ayer, ahora solo estoy afinando algunos detalles sobre unos proyectos.-
-Genial, ¿Quisieras acompañarme a una fiesta esta noche?- Pregunto entusiasmada la joven morena.
-No suena mal, ¿en dónde?- pregunto interesada Asami.
-En la casa de Bolin, ¿Recuerdas que te hable de el?, es el muchacho dueño del gimnasio al que estoy acudiendo- Comento la más joven mientras un ligero rubor se adueñaba de sus mejillas, le había comentado tiempo atrás que quería ponerse en forma y aunque Asami le ofreció usar su gimnasio que estaba en su casa la muchacha no quería abusar de su hospitalidad así que fue a buscar un gimnasio donde hacer ejercicio, prometiéndole a Asami que si no encontraba uno bueno aceptaría su oferta, pero aparte de encontrar uno que cumpliera con todas sus expectativas también encontró al muchacho que desde que lo vio se sintió atraída por él y pasado el tiempo lo fue conociendo y le fue gustando aunque no se sentía segura de invitarlo a salir todavía, así que cuando la invito a su fiesta no lo dudo dos veces en aceptar.
-jajaja ese muchacho te gusta mucho ¿no es así?-Comento divertida la CEO, se alegraba de ver a su amiga así pero también le preocupaba que aquel chico solo estuviera jugando con ella, necesitaba conocerlo.
-Es increíble Asami, es lindo, gracioso, simpático, inteligente y tiene un cuerpo increíble- Comento la muchacha mientras sus ojos se iluminaban.
-Bueno espero que sea cierto y lo voy a comprobar, acepto la invitación.-
-Asami que gusto me da que quieras venir, vas a ver que no te vas a arrepentir, Quién sabe y conozcas a alguien hoy.-
la joven de pelo azabache solo suspiro, teniendo el apellido que tiene era difícil encontrar a alguien que no la buscara por el dinero, por la fama o peor solo por su cuerpo. Vaya que lo sabía.
-Lo dudo mucho Opal, últimamente me eh dado cuenta que son muy pocas las personas que buscan una relación seria, solo les interesa lo superficial ya sabes.
-Bueno, como dicen la esperanza es lo último que muere.- Comento mientras se paraba de la silla y se acercaba a la puerta. –La fiesta es a las 9, paso por ti a las 8:30 a tu casa ¿Esta bien?-
-Perfecto, te estaré esperando.-Dicho esto se retiró Opal y dejo a una Asami ensimismada en sus pensamientos, pensándolo bien Asami Sato nunca se había sentido atraída hacia nadie y no es que eso le molestara le era indiferente, había salido tiempo atrás tanto con hombre como con mujeres y siempre se aburría, todos ellos eran iguales, superficiales e interesados, después de ver que perdía el tiempo así, decidió enfocarse en su trabajo y dejar a un lado las citas.
Termino de revisar los papeles que le quedaban y vio la hora, eran las 5:00 hora de su salida, se retiró junto con Opal, fueron hacia la salida y de ahí tomaron rumbos diferentes, Al llegar a casa Asami se preparó unos sándwiches de pollo no tenía muchas ganas de preparar algo más elaborado, Después de la comida salió a caminar un rato para que se le bajara y poder iniciar su rutina de ejercicio, ya terminado todo esto se fijó en la hora ya eran las 7:30, se metió a bañar se arregló con una camisa negra de tirantes, una chaqueta negra con detalles rojos en los hombros y por delante, se maquillo y se puso su característico labial rojo. Eran ya las 8:15 y se sentó en un sillón de la sala a esperar a Opal, cerro por un instante los ojos y sin querer se quedó dormida.
-Asami…Asami…-Escuchaba su nombre en la oscuridad, era la voz de una mujer pero no la reconocía es más apostaría que nunca en su vida había escuchado esa voz, la reconocería donde fuera porque tiene algo que mueve el interior de Asami. La oscuridad se fue aclarando poco a poco y logro ver unos ojos azules mirándola directamente, como si quisiera ver a través de su alma. Podía apreciar claramente como la persona dueña de aquellos orbes azules se iba acercando mientras la oscuridad iba desapareciendo, estaba cerca de conocerla.
Un rington conocido la despertó, volviéndola a la realidad de manera brusca, busco su celular que tenía en la chaqueta y contesto.
-Diga.- Respondió un poco tajante, estaba molesta por que la habían despertado de ese interesante sueño.
-¿Asami?, ya llegue desde hace 5 minutos, pero no salías, ¿interrumpí algo?- Contesto una Opal algo tímida ante el tono de la CEO.
-Lo lamento Opal, me quede dormida pero ya salgo.- Corto y salió directo hacia su amiga, subiéndose al carro de esta.
-Asami perdona, no sabía que estabas dormida, si estas cansada puedes quedarte.-
-Descuida, solo fue una siesta lamento si te conteste mal.
-No pasa nada.- Le respondió una sonriente morena mientras arrancaba el carro. En el transcurso del camino iban platicando de cualquier cosa para pasar el tiempo, pero Asami seguía sumida en ese sueño raro que tuvo, nunca había soñado algo así.
Al llegar a la casa la fiesta apenas estaba comenzando, las recibió un alegre muchacho alto de ojos verdes, tez blanca y cabello negro.
-¡OPAL! Qué bueno que viniste- Decía el muchacho mientras abrazaba a la morena, haciéndola sonrojar por lo que supuso Asami que era Bolin.
-Si Bolin, te dije que iba a venir y traje a una amiga, ella es Asami- dijo mientras le señalaba a la pelinegra con la mano.
-Un gusto Bolin, Opal me ha platicado mucho de ti-Contesto educadamente la CEO.
-El gusto es mío Asami, jaja y espero que Opal solo te cuente cosas buenas.- Contesto un sonrojado muchacho mientras estrechaba la mano de la Joven empresaria.
Los tras platicaban amenamente en lo que llegaban más invitados, por la mirada que le dirigía Bolin a Opal se notaba que el sentimiento era reciproco cosa que dejo tranquila a Asami. Bolin se disculpó para ir atender la puerta para dejar entrar más invitados.
-¿y?- Pregunto una emocionada morena.
-jajaja parece buen muchacho Opal, me agrado mucho igual no deberías de bajar la guardia, nunca terminas de conocer bien a alguien.-
-SIII, Pero la primera impresión siempre cuenta.-Contesto mientras abrazaba a la ingeniera. –mm al parecer no vino su hermano Mako, el muchacho es apuesto, no tanto como Bolin pero si es lindo, quería que lo conocieras.- Decía la morena mientras ponía una cara de decepción.
-Jajaja descuida Opal, Yo solo vine a esta fiesta a pasarla bien, no a iniciar relaciones amorosas.-
-¿Enserio no has visto a alguien que te guste?.-Pregunto curiosa Opal mientras señalaba a todas las personas ahí, Asami miro hacia donde señalaba su amiga para confirmarle a ciencia cierta que no había nadie, cuando vio a la muchacha que estaba en la puerta junto con Bolin.
-Esos ojos.- Pensó mientras la veía bien. Una morena alta, aunque Asami todavía le ganaba por un poco de estatura, un cabello café cortó que enmarcaba su hermoso rostro y esos bellísimos ojos azules que juraría que eran los mismos que su sueño. Vestía de una manera sensacional, blusa blanca a botones, un chaleco negro a juego con su pantalón. –No puede ser.-
-¿Asami?- La llamo su amiga mientras veía hacia donde se dirigía la mirada de la joven ingeniero.-¿Pasa algo?.-
-Am no perdón no es nada.-Le respondió la CEO. Mientras se reponía.
-Oye…Asami, la muchacha…-Pero Opal fue interrumpida por un muchacho.
-Hey.-Saludo sonriente el individuo, era alto con el pelo un poco desordenado café y no tan mal parecido.- ¿A las damas les apetece un Brownie?.
-¿Brownies?- Pregunto una extrañada Asami, no es algo que se vea muy seguido en las fiestas, o bueno si lo son cuando contiene algo más que harina, huevos, azúcar y chocolate, algo más adultero diría.
-Sí, brownies especiales con la receta de la abuela.-Contesto con una enorme sonrisa el muchacho.
-¿Y cuál es esa receta?-Pregunto Asami en tono amistoso, ya que sabía lo que venía pero quería confirmarlo. El muchacho a ver que entraba en confianza respondió con honestidad.
-Tú sabes, leche, huevo, chocolate, azúcar, jugo de cactus…-Ahí estaba el ingrediente que Asami sospechaba.
-Muchas gracias, pero creo que tomaremos uno más al rato.- contesto Asami y se voltio dándole a entender que no estaba interesada en seguir la charla, el joven no tuvo más remedio que irse.
-Uau, Asami, ¿te imaginas lo que hubiera pasado si los probábamos?.-
-Ni imaginarlo, deberías de decirle a Bolin que tenga cuidado con esa clase de personas, solo causan problemas.- Acto seguido llego el susodicho el cual fue informado de lo ocurrido, lo cual hizo darle una buena reprenda al joven y dejar los brownies en la cocina alejados de las personas, Aunque ahí había varias botellas de otras bebidas exóticas, pero las cuales las personas podían ingerir por propia decisión. En eso estaba mientras que Opal y Asami bailaban en la pista, la empresaria veía discretamente a la morena que estaba del otro extremo bailando con dos muchachas y pasándosela bien, se fijó si mostraba algún tipo de acción romántica, pero al parecer solo eran amigas de la joven. Al poco rato se les unió Bolin y Asami se excusó para ir a la cocina a buscar algo de tomar y dejar a esos dos solos, ya en la cocina opto por tomar un poco de Whisky de fuego, pero al parecer llevaba mucho tiempo sin tomar alcohol y le afecto un poco más de lo pensado todo le daba vueltas y sentía mucha ligereza de su cuerpo, así que decidió ir al baño. Que como le había informado Bolin antes, estaba casi al final del pasillo, al llegar iba a mojarse el rostro pero recordó a tiempo que estaba maquillada así que solo se arregló el cabello y se mojó las manos, bueno no le quedaba más remedio que sentarse en el sofá que estaba en el pasillo. Al Salir noto que en dicho sillón, había una persona y no cualquier persona era la morena que había visto antes y la dueña de los ojos azules de su sueño. Se acercó para verla mejor y noto como tenía los ojos cerrados y una hermosa sonrisa en sus labios. –Maldición, esta mujer es hermosa.-Pensó Asami mientras la contemplaba, sin ser consiente todavía de sus acciones (gracias al whisky) se acercó más para hablarle.
-Hola.-Saludo de manera alegre.
-Hola.- Le contesto la morena, si sin duda esa era la voz de sus sueños, no podía creerlo.
-¿Qué hace una mujer tan hermosa aquí, apartada de la fiesta?-Le interrogo la pelinegra mientras tomaba asiento al lado de esa increíble ojiazul, quería estar al lado de ella o encima no importaba donde.
-Limitándome a existir.- Contesto la joven mientras le sonreía y le guiñaba el ojo, no podía creer que le regresara el coqueteo, con el alcohol todavía en su sistema la ingeniero se aventuró a poner una mano en el muslo de la muchacha y a darle un beso en el cuello.
-¿Quieres que vayamos a un lugar más…privado?.-Pregunto esperanzada.
La ojiazul solo atino a contestar un –Mhm.- si fue una confirmación o no, eso era lo de menos Asami no resistió más y la tomo de la muñeca y la llevo a la primera habitación que encontrare, ya sabía dónde estaba el baño así que imagino que la otra puerta podía ser una recamara y tuvo razón, al entrar pudo notar la silueta de una cama, dejo ahí a la morena sentada mientras cerraba la puerta y se regresaba a besar a su sueño hecho realidad y se sintió morir de la emoción cuando el beso era correspondido al besar sus labios noto un sabor a chocolate con un sabor dulce pero algo tosco, supuso que la morena había probado los brownies.
Sin poder evitarlo su mano busco la intimidad de la muchacha mientras sus dientes se encargaban de su cuello y de un momento a otro noto como la joven se paraba al parecer algo alterada y mientras le decía: -Perdona…Yo…Solo… No soy así y esto no está bien.- y acto seguido daba media vuelta con la firme intención de irse, cosa que no iba a permitir Asami, la mujer tenía razón, no estaba bien. ¡NI SIQUIERA SABIAN SUS NOMBRES!, pero no iba a dejar que saliera de su vida, no sabía porque pero no la quería dejar ir, así que la tomo de la muñeca e hizo que se regresara y la beso, ya con alcohol casi fuera de su sistema y estando más consciente de sus acciones, y en lo que era correspondida. La ingeniero toco el pantalón de la ojiazul en busca del celular de la joven y al sentirlo discretamente se lo quito, ya sabía qué hacer. Se separó y dejo que la morena partiera, tenía muy poco tiempo así que rezo a los espíritus que el celular no tuviera contraseña y al parecer sus rezos fueron escuchados, rápido marco el número de su celular para que con la llamada se guardara el de la muchacha y en cuanto lo consiguió borro la evidencia y alcanzo a la dueña del móvil. Curiosamente la alcanzo en el sofá donde había iniciado todo eso. La tomo de la cintura y la jalo hacia ella, no resistió la tentación y se acercó más para aspirar su aroma mientras discretamente le regresaba el celular, la soltó por fin y vio como la muchacha seguía su camino. Sonrió para sí misma. –Nos volveremos a ver sueño mio.- pensó mientras veía como se iba.