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.::. Songs of Colored Love .::.
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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Masashi Kishimoto, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
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-Be mine-
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Con enfado, Sakura azotó la puerta de su consultorio nada más entrar, advertencia clara y explícita para las enfermeras y algún despistado de que no estaba de buen humor. Y por supuesto que el culpable no era más que Sasuke Uchiha.
—Imbécil. –murmuró botando por ahí su bolso y una carpeta que traía en brazos.
Del perchero junto a la puerta, la Haruno descolgó la bata blanca y se envistió con ella, preparándose para comenzar la jornada del día. Las mejillas rojas daban cuenta de los resquicios de su enojo, y la manera en que mordía su labio inferior hasta lastimarse, de la rabia contenida. Si había algo que podía irritar a una mujer además de ser plantada, era ser rechazada regalando un beso.
Exacto, así como lo leen. Sasuke la había rechazado esa mañana cuando intentó besarlo. ¿Qué jodidos le pasaba al idiota? ¿Ahora se hacía el muy digno? ¿Quién había empezado ese estúpido juego de todas maneras?
¡Arrggg!
No entendía su esquiva actitud. ¡Si todo estaba bien entre ellos! O eso pensaba la Haruno. Fue normal que viéndolo caminar delante de la calle estrecha, corriera a alcanzarlo y le diera los buenos días, aunque bien supiera que no lograría obtener de él más que un gruñido como saludo en respuesta.
Pero ni eso, Sasuke sólo la miró de reojo y continuó caminando como si no le importara. Sakura notó aquello extraño. En su "normalidad", él habría esbozado la maldita sonrisa arrogante de siempre y aprovechado la soledad de la callejuela para atacar sus labios, dándole a su manera los "buenos días".
¡Pero no! El muy patán no había encontrado mejor forma de humillarla que virar su rostro cuando ella queriendo realizar el primer movimiento, claramente se acercó a sus labios. No hubo accidente ni confusión. El muy bastardo la había rechazado. ¡A ella! ¡A la mujer con la que cínicamente se besuqueaba desde hace meses! Y ahora…
—¡Aissh! –bufó exasperada la Haruno, abandonando en el escritorio el informe de su primer paciente programado para las once.
No podía concentrarse. Su cabeza repasaba una y otra vez los hechos suscitados entre ellos en los últimos días y no encontró percance alguno que motivara su distanciamiento, muy por el contrario, el acercamiento de sus labios y su cuerpo bien amalgamado en roces eran las únicas constantes. Un sonrojo la invadió de pronto al remembrarlo y un latido palpitó entre sus piernas.
—¿Me podrías explicar qué te pasa? –se armó de valor la pelirosa al día siguiente en que terminando de comer en Ichiraku con Naruto, el rubio hiciera una parada en la residencia Hyuuga para dejar un presente a Hinata, rogándoles a ambos que lo esperaran fuera.
El Uchiha desde el día anterior no se había molestado en buscarla, ni crear sus tan casuales encuentros, ni fingir una migraña sólo tratable por la Dra. Haruno, nada. Y evidentemente que Sakura estaba que se le agotaba la paciencia de darle vueltas al jodido asunto.
—¿Qué me pasa de qué? –respondió el pelinegro sin interés.
—No te hagas el desentendido, Sasuke. Sabes de lo que te hablo.
—No seas molesta, Sakura. No sé de qué me hablas.
—Ah, ¿No sabes de lo que te hablo, querido? De esto te hablo.
Acto seguido, Sakura sorprendió al de mirada ónix besándolo sin previo aviso. El Uchiha se turbó sintiendo la fría suavidad de los labios de su compañera moviéndose diestramente sobre su boca, seduciéndola para ceder, cosa que aunque de manera retardada, hizo.
Al contacto húmedo, a Sasuke se le olvidó todo. No se acordó del motivo por el que había renunciado al sabor dulce de esos labios que tanto ansiaba probar otra vez, ni del por qué había cortado el juego en que antes se hallaron inmiscuidos. Nada dio muestras de lucidez en su cabeza, nada que no fuera la reacción de sus manos para ceñirla y pegarla a su cuerpo ya tenso por su cercanía.
—¿Todavía no sabes de lo que te hablo? –suspiró Sakura haciendo una pausa jadeante contra sus labios, regalándole al Uchiha una hermosa visión verdosa de sus ojos brillantes y dilatados.
—Ni idea. –respondió el Shinobi, y Sakura volvió a tomar sus labios, abrazándose a su cuello, yendo más profundo.
Y se perdieron una vez más.
—¿Estás hablando de Sai? –inquirió Sakura con incredulidad cuando con mucho esfuerzo logró sacarle el motivo de su comportamiento la otra mañana.
Sasuke no contestó, limitándose a mirar sin interés la puerta en la que pararon. Él la había acompañado a casa.
Por nerviosismo la Haruno quiso reírse, pero se contuvo. Era adorable pensar que el Uchiha sintiera esa clase de incomodidad ante un hecho tan inocente como una plática con el ANBU reformado. "Está celoso", se regocijó en su cabeza y ese pensamiento fue bastante para perdonarle el rechazo sufrido a su orgullo de mujer.
—Bueno Sasuke, tú y yo sabemos que en la situación en la que estamos esto podría llegar a pasar. No tú eres mío ni yo soy tuya, ¿recuerdas?
Una chispa de enfado se dejó entrever en las pupilas oscuras del ninja. No hacía falta que se le recordara, él lo tenía muy claro.
—¿Y? ¿Qué sugieres, genia? –retó.
—Lo más sensato sería parar este juego. Creo que no podemos controlarlo.
—¡Qué lúcida! Por si no lo notaste, eso es lo que traté de hacer y no te pareció. ¿En serio esa es tu solución? –punzó el pelinegro con su natural tono sarcástico.
La medic-nin se silenció meditando unos segundos. El Uchiha la observó poner esfuerzo en cavilar una respuesta, y por la sonrisa casi imperceptible y el pestañeo coqueto que le dio por aletear, supo que la había encontrado.
—Hay algo más que podríamos hacer… pero no se si es muy acertado. Además, podrías ligeramente no estar de acuerdo.
Las palabras causaron curiosidad al pelinegro, que se acercó en mayor complicidad, queriendo escuchar de más cerca el secreto que ella revelaría.
—¿Cuál es tu solución? –murmuró roncamente a escasos centímetros de su rostro, el aroma a flores dulces que desprendía su piel llegó a su nariz.
Sakura entreabrió los labios para destilar las palabras, no sin antes dar un paso más y subir sus pequeñas manos por el pecho del heredero Uchiha, cerrándolas en la constitución fuerte de sus hombros.
Con serenidad le miró fijo a los ojos, clavando sus esmeraldas en el negro de la noche reflejado en las pupilas frente a ella.
Sasuke estaba prendido en su mirada, expectante por lo que ella diría. Otra vez notó el brillo malta de sus ojos verdes, haciéndole de a poco difícil el respirar con tranquilidad.
—Sólo cállate y sé mio. –declaró Sakura en un susurro seguro y demandante, en una confesión descarada y al mismo tiempo discreta que logró aturdir al joven pelinegro.
Más sólo tres segundos bastaron, para que con una posesión urgente y exigente de sus rosados labios, Sasuke le diera la respuesta.
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"Be mine" - 2NE1.
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¡Hola! (^o^)/
Como había prometido, la segunda del dúo de drabbles enlazado con el anterior. Espero lo hayan disfrutado, personalmente los amé en esta entrega.
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*::Sol::*
